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Presencia Viva de la Cábala

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(Los días 20 y 27 de octubre se presentó el libro de Federico González y Mireia Valls Presencia viva de la Cábala en Zaragoza y Barcelona respectivamente. Para lectores y curiosos incluyo el contenido aproximado de mi intervención. Se trata de una ligera introducción que pretendía dar paso a Mireia Valls, coautora del libro y auténtica protagonista de los actos. Agradezco la presencia de los amigos de ambas ciudades que se acercaron a pasar esos instantes de emoción y denuedo.)

 

El Eterno le dijo a Moshé :”Sube hasta Mí a la montaña y permanece allí, y Yo te daré las Tablas de piedra y la enseñanza y el precepto que he escrito, para enseñárselos.”
(Exodo, 24:12)

El rabino Daniel ben Itzjak afirma en el prefacio al Tratado de Berajot (El Talmud) que Moisés recibió en el Monte de Sinaí la Toráh. Y  prosigue: “Si bien  todo en ella es unidad e integridad, significado y perfección, humanamente la dividimos en dos grandes categorías. la Torá escrita y la Torá oral. La primera es el Pentateuco, El Jumash, los cinco libros de Moisés, y la segunda se encuentra resumida principalmente en el Talmud.” Según la Mishná: “Moisés la transmitió a Josué, éste a los Ancianos, éstos lo comunicaron a los profetas, y éstos finalmente lo han transmitido a los miembros de la Gran Sinagoga”.Algunos estudiosos afirman: “...en la antigua literatura judaica Kabbalah denominaba al total de la doctrina recibida por Moisés, con excepción del Pentateuco. Así pues, incluía a los poetas y los hagiógrafos de las tradiciones orales incorporadas posteriormente a la Mishná”. Sin embargo, la tradición esotérica occidental, además de algunos rabinos, afirman que el conocimiento cabalístico fue adoptado por diversas tribus hebreas de diversas culturas, como caldeos, fenicios, egipcios y babilonios...
Así mismo, como refieren Federico González y Mireia Vals en Presencia Viva de la Cábala  Moisés obtuvo en el Monte de Sinaí:” la enseñanza oral y los comentarios esotéricos, metafísicos, que el propio legislador  compartió con sus discípulos  y éstos con otros hasta nuestro sol según lo atestigua la Tradición del pueblo de Israel que desde el comienzo se hizo presente y cristalizó en la Cábala”.
Meír ibn Gabay propuso, según nos refiere Gershom Scholem, que la función de la Cábala “era transmitir a sus discípulos el secreto de lo que Dios le reveló a Adán”.


Por otra parte, en sentido histórico se suele anotar que la Cábala, tal como ahora la conocemos, surgió en torno al año 1200 en las regiones de Provenza y Languedoc con cabalistas como Isaac el ciego. Otros especialistas suelen datar los primeras manifestaciones de la Cábala, como tal denominada, en el intervalo de los siglos XII y XII.

La primera obra cabalística de la que tenemos constancia es el Sefer Ietzirá (El libro de la creación), de autoría atribuida al patriarca Abraham. Esta obra, en su versión más primitiva, sin comentarios añadidos, consta de un par de páginas en hebreo que los expertos enmarcan entre el siglo I a VI d.c. Por su parte el especialista Gershom Scholem prefiere situar la redacción de esta obra entre los siglos II o III d.c« Kaplan, autor de unas interesantes glosas al Sefer Yetzirah, afirma: “Los primeros comentarios al libro se escribieron en el siglo X y el texto mismo aparece citado en una fecha tan temprana como el siglo VI. En el siglo I hay referencias a la obra, mientras que hay tradiciones respecto a su uso que dan fe de su existencia incluso en tiempos bíblicos.” Según Scholem este libro no sólo poseía pretensiones teóricas sino también taumatúrgicas.

Otro texto fundamental de la cábala lo encontramos en El Zóhar (o Libro del esplendor) redactado en torno al siglo XIII, aunque atribuido al maestro Rabbí Simeón que vivió a finales del siglo I. Se establece como exponente de lo que se ha dado en llamar Cábala teórica. Este libro místico se produce en Sefarad, es decir, en la comunidad judía de España durante la Edad Media.

La comunidad de Sefarad produce una época dorada de la cultura judía, donde sus máximos representantes se dedican al estudio de El Talmud, la gramática, la filosofía, la medicina, la mística y la poesía. Entre ellos citaremos por ejemplo a: Samuel ha-Nagid (993-1056), que además fue primer ministro del Emir beréber de Granada, Yehudá ha-Leví (1141), Todros Abulafia (1247) –no confundir con el cabalista Abraham Abulafia-, Maimónides o Salomón Gabirol. Estos contribuyen con una poesía sofisticada, para su momento, tanto religiosa como cortesana y algunos de ellos, como Maimónides y Gabirol, desarrollaron sistemas místicos próximos a la Cábala.

La mayoría de estos estudiosos hebreos de Sefarad conocen, aunque sea en sus traducciones al árabe, por ejemplo, los diálogos de Platón, lo que no era tan habitual en el medioevo –donde primaba Aristóteles como filósofo ejemplar de la antigüedad-.La profesora Ross Brann en un estudio sobre la poesía hebrea en el territorio de Al-andalus afirma: “...la aportación de los judíos en Sefarad no tiene paralelo en la historia judía al menos hasta el Renacimiento italiano, y quizás incluso hasta la ilustración judía en Alemania...”.

Precisamente es en el Renacimiento cuando personalidades como Pico de la Mirándola, desde una óptica en principio cristiana, se interesan por la cábala y la integra en su búsqueda de conocimiento.

Posteriormente se da en Alemania el jasidismo. A manera de textos sapienciales podemos leer los Cuentos jasídicos, compilados por Buber.

En el siglo XX el estudio concienzudo de Gershom Scholem Las grandes corrientes de la mística judía situó en un entorno académico, sin perder de vista el contenido místico, las disciplinas cabalísticas y su influencia en diversos estratos de la cultura y el conocimiento. En la actualidad tenemos claras manifestaciones de la pervivencia de la Cábala tanto en su estudio tradicional, como en su relación con corrientes de nuevo cuño. Así tenemos por ejemplo el libro Genios de Harold Bloom organizado, según él mismo confiesa en el prólogo, según la estructura del árbol de la vida sefirotico. En la poesía del siglo XX podemos citar al imprescindible Juan Eduardo Cirlot y sus poemas permutatorios inspirados en las teorías del cabalista Abulafia. Y la publicación de libros como el reciente Cábala y deconstrucción, donde varios estudiosos y analistas del siglo XX (Scholem entre ellos) se refieren a diversos aspectos de la cábala.

Borges definió la cábala como “una suerte de metáfora del pensamiento”. Cábala significa tradición y, a propósito, traeré a colación una frase de Salvador Dalí, no sé si parafraseada o, por el contrario, original: “Lo que no es tradición es traición.”

Y terminaré con una cita preclara de Cordovero, brillante cabalista de Safed del siglo XVI:“…siempre debe ser perseguida la cualidad de la verdad allí donde se encuentre”.

 

30/10/2006 10:41 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema

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gravatar.comAutor: jorge

siempre que me paso aprendo algo, todo lo que usted toca se torna interesante. saludos

Fecha: 31/10/2006 13:21.


gravatar.comAutor: Elita

Señores de la comunidad del Kabala, porque razón no han hecho escuelas en todo el mundo, las verdaderas historia espiritual de la humanidad por lo general se mantienen ocultas, soy de Perú, y la gente vive ciega, vive en la ignorancia, desconocen muchas cosas místicas, siempre he pensado, porque no invierten en América y ponen colegios muchos, colegios, la iglesias católica les ha ganado en ese aspecto, ellos cuentan con muchos colegios, en donde les imparten, m entiras sobre las cuestiones espirituales y la historia de la religión, por favor, será posible que alguna vez, quisieran arreglar la humanidad.

MUCHAS GRACIAS

Fecha: 09/10/2008 18:07.


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