Espmark

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(En la fotografía superior Espmark visto por Cato Lein) 

 

Desde Suecia se trasladó el escritor y académico Kjell Espmark para presentar en Zaragoza el libro Non Serviam de Gunnar Ekelöf, editado por la editorial Libros del Innombrable y traducido, seleccionado y prologado por Francisco J. Uriz.

A Espmark, secretario del comité que entrega el premio Nobel, le motivó para emprender tal aventura su entusiasmo por la poesía y, en especial,  por Ekelöf, que, según confirmó durante la rueda de prensa, fue su primer profesor. De cuando en cuando, durante la sesión fotográfica, entre pregunta y pregunta de los periodistas y mientras algunos nos entregábamos a la disertación desde la mesa del panegirista, los ojos de Espmark se cruzaban con los de Ekelöf en la portada de libro. Por la expresión del académico se apreciaba su profunda admiración por el autor de Non serviam, que pretendió, según sus palabras, “despojar a la poesía de lo innecesario, situarla a cero”. No sé estoy seguro de si a la manera de Juan Ramón Jiménez o si a la de Mallarmé.

Los poetas Mariano Esquillor y Alicia Silvestre compartieron la rueda de prensa con devoción. Esquillor conversó a camino entre el inglés y el sueco, es decir, traducido ora por Marina Torres, ora por Alicia, con Espmark sobre la poesía, la necesidad y el ansia de escribir.

Un periodista alzo la voz para preguntar: “¿Qué le falta o le sobra a la poesía para tener un mayor calado en la sociedad?”. A esta inquisitorial cuestión el poeta procuró responder con una cita de Baudelaire: “Puedo vivir tres días sin pan, pero no sin poesía”.  (No sólo de pan vive el hombre, pensé).A esta formulación el poeta Antonio Fernández Molina hubiera añadido: “Porque la poesía se encuentra en todas partes y se manifiesta en todo individuo durante sus actividades cotidianas aunque él mismo no lo sepa”.

“El mayor elogio que he recibido en mi vida me lo procuró un poeta al afirmar: cuando te leo me obligo a contener mi envidia”, confesó Espmark a Esquillor. Luego Mariano añadió: “Un poeta comienza a destacar cuando se estremece por sus palabras al tiempo que las escribe”. Espmark refirió  que la expresión “fuerte”  se otorga en Estados Unidos en lugar de “bueno” para referirse a los poetas destacados. Allí un autor, añadió, precisa ser al tiempo un publicista, los tímidos no tienen nada que hacer. Entonces recordé las veladas en las que me he mantenido en silencio, a la escucha de mis maestros, a los que tanto les debo.

Francisco J. Uriz leyó con voz de moscardón es decir, gravemente y con gravedad, poemas de Ekelöf y de Espmark, este último replicó algunos de ellos  con su versión original en sueco.

Pilar Navarrete, directora de Cultura del Gobierno de Aragón,  se presentó ante mí al final de la ceremonia. La encontré radiante, libérrima y con una honda claridad que no me esperaba. Me recordó a un poema de Ekelöf, al que nuestro presentador de excepción se refirió, en el que el autor desprendía a una talla de la Virgen de todos sus atributos físicos para, al final, reducirla al oro de la verdad. Aquella fue la última sorpresa de las muchas recibidas, de los correos lluviosos, de las impaciencias, de los laboriosos procesos de corrección, de las llamadas, las horas de trabajo.... Al final me dije ¿y ahora qué? Y recordé un proyecto casi olvidado. Y seguí caminando.

Aquella noche soñé que Juan Ramón Jiménez me aconsejaba en materia poética.

30/11/2006 08:47 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema

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