El siglo XX se construyó con la medida Dalí

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Irrumpí en la librería Los portadores de sueños de Zaragoza dispuesto a curiosear el último tomo de las Obras Completas de Salvador Dalí, dedicado a las entrevistas que concedió el pintor. Pero Félix se espantó ante la petición y me conminó a que desistiera en mi propósito. Durante unos instantes no supe a qué venía esa negativa férrea y ferruginosa, hasta que lo comprendí todo (y me refiero a TODO, no sólo a esta circunstancia aislada). Al acercarse la fecha de mi onomástica, sin duda, algún amigo ha adquirido ese ejemplar con el retorcido y oscuro propósito de regalármelo, por tanto mi apreciado Félix, con buen criterio, me invita a mantenerme virgen para que el festival de la lectura explosione con todo vigor durante mi encuentro con el libro. A punto estuve de arrancarme los puños de la camisa y de colgármelos cual bigotes, pero me moderé porque ante mi vista se desplegaron otros nuevos y sorprenden hallazgos. Por ejemplo la nueva edición de  la Fundación Arca (Fundación Rafael Cansinos Assens) donde se recogen las traducciones de poetas persas que realizó el poeta y estudioso Cansinos, por mí tan admirado. Sin duda Manuel Cansinos, promotor de estas joyas, desarrolla una encomiable labor.

A pesar de mi renuncia voluntaria no puedo apartar de mi mente ese color morado que cubre las tapas de las Obras Completas de Dalí, ese color morado que resuelve con elegancia y pasión el universo del pintor. Los últimos años han tenido para mí el aliciente de aguardar con ahínco las nuevas entregas de esos tomos tan llenos de la clarividencia y talento. Cuando casi nadie hablaba de su obra escrita Fernández Molina la recomendaba, Arrabal la elogiaba y un servidor, que todavía no conocía a los anteriores, la leía en las escasas ediciones a las que tenía acceso. Durante años recité en comuniones, bodas y bautizos un poema escrito por Dalí en francés, auque traducido en un especial de la revista Litoral dedicado al Surrealismo. Su título era Folleto acunado en rústica. Y ahora recuerdo algunos versos:

 

Pues una taza se parece por su forma

A una dulce antinomia municipal árabe

Montada al final del alrededor

Como la mirada de mi bella Gala

Olor de litro

Como el tisú epitelial de mi bella Gala

Su tisú epitelial  chocarrero y lamparista

Sí, yo lo repetiría mil veces

 

Si este texto se recita de forma conveniente pueden producirse fenómenos maravillosos. Los hombres se transforman en gallinas, las gallinas en rinocerontes, los rinocerontes en tinteros y los tinteros en colecciones completas de la Enciclopedia Británica, tan amada por Jorge Luis Borges. Esa transformación de la materia sólo la provocan un contado número de poemas que participan de lo mágico y de lo único.

En el periódico de hoy leo que durante tres meses Berlín acogerá una muestra de litografías y grabados de Dalí. Aunque muchos proclamaron que la obra del pintor se apagaría tras su muerte, hoy asistimos a su afianzamiento definitivo, a pesar, todavía, de muchas conciencias y de algunos inquisidores. Entre otras virtudes la pintura de Dalí proyecta, como no lo hace la de ningún artista del siglo pasado, la influencia de la tradición como la mística y la alquimia, al tiempo que la ciencia y los descubrimientos más “vanguardistas” de su tiempo, como la teoría de las catástrofes de René Thom, el ADN o la mecánica cuántica.

En el libro Proceso al azar se recogen las ponencias del congreso sobre la ciencia más avanzada del momento que acogió el Museo de Dalí en Figueres, por expreso deseo del artista, en noviembre de 1985. El propio Dalí, con una debilitada salud, asistió de forma virtual, gracias a un circuito cerrado de cámaras, a todas las conferencias.

Una de las dificultades de la pintura de Dalí recae en la necesidad de recabar conocimientos sobre diversos temas, como los ya mencionados, sobre ciencia, alquimia, mística y la propia historia de la pintura  (desde el punto de vista de Dalí)  para apreciar el sistema de ciertas telas. Sin embargo no creo que su arte sea plenamente “literario”. Por el contrario algunos informalistas actuales, o de mediados del siglo XX, precisan dedicar cientos de páginas, o enmarcarse en largas referencias textuales para sostener su intencionalidad en relación con sus manchas y texturas sobre lienzo, pared o cualquier otro soporte. En Dalí sí reconocemos lo que vemos, pero esto, a su vez, se transforma si reconocemos su vinculación con la materia hermética o con los hallazgos científicos de su tiempo. Por otra parte en su obra escrita Dalí no pretende explicar su pintura, sino incorporar datos sobre su vida, intereses, proyectos, afianzar sus teorías, como su metodo paranoico-crítico, o simplemente fantasear con la realidad como en su novela Rostros ocultos.

Algunos han calificado a la pintura de Dalí como anecdótica, Si este adjetivo se esgrime en relación con los temas de sus obras, o porque sus telas se nutren de un espacio concreto que refleja un instante congelado, o si se pretende sugerir que su único valor se centra en hallazgos aislados, considero que idéntica calificación podría atribuirse a otros pintores como Picasso, Delacroix, Magritte, Toulouse Lautrec, Goya y todos los adscritos a la pintura figurativa. Una pintura sin anécdota es una pintura sin forma.

“Soy mejor escritor que pintor”, afirmó en alguna ocasión Dalí, quizá para reclamar la importancia que él concedía a su obra escrita. El nuevo tomo de las Obras Completas nos sitúa ante un nuevo tipo de arte que llegó con la prensa escrita, me refiero a la entrevista, no desde el punto de vista del periodista sino del entrevistado. En un Museo Imaginario dedicado a los maestros de la entrevista  incluiría a ciertos artistas como Arrabal, Cela, Borges, Nabokov y Warhol. Aunque tal vez el mayor talento del siglo en este ámbito sea Salvador Dalí. Por ello me como y me descomo aguardando ese libro que llegará vestido con toda la lumínica de la ciencia, de la hermética, de las artes, de la ocurrencia, del disparate y de la verdad, en esas páginas con las entrevistas a Salvador Dalí.

 
15/12/2006 10:50 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema

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