Un rato con Arrabal (Entrevista de Raúl Herrero a Fernando Arrabal)*

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(En la imagen superior Fernando Arrabal, fotografía de Raúl Herrero)

Un corazón cuelga desde el techo, en primer plano, sobre el escenario donde se desarrollará el ritual. Un traje de astronauta, que luego ocupará el actor ruso Alaïn Chipot, tendido en el suelo. En la Sala Ítaca de Madrid ha terminado la rueda de prensa organizada con motivo del estreno de la obra teatral El Arquitecto y el Emperador de Asiria de Arrabal, dirigida por Joan Frank Charansonnet, con dramaturgia de Ángel Alonso. Fernando Arrabal permanece sentado en una silla, integrado en la escenografía de la obra. Los periodistas abandonan el recinto mansamente. Durante su alocución Arrabal ha afirmado que en España es popular aunque no conocido, por lo tanto le saludan en la calle curiosos que aseguran haberle visto en televisión, pero luego le preguntan a qué se dedica. “Podría ser futbolista, cantante o cualquier otra cosa”, afirmó el dramaturgo. En otro momento de su intervención también expresó: “Dios oye todo, ve todo pero confunde todo. Por eso Shakespeare y Cervantes murieron el mismo día, uno según el calendario isabelino y otro según el gregoriano”. Arrabal es el dramaturgo español más representado en el mundo.

R.H.-Recibiste el pasado 29 de noviembre la condecoración de la Legión de Honor de Francia. ¿Qué ocurrió? F.A.- Durante el acto de entrega referí: “Mi amigo Houellebecq me ha recomendado que hable durante una hora, pero no se preocupen, no lo voy a hacer”. Entonces, desde el fondo de la sala, Houellebecq gritó: ¡Qué hable tres! Sin embargo el galardón que más estimo lo recibí del Trascendente Colegio de Patafísica de París, cuando me nombraron Sátrapa. Pero te daré una buena noticia, en la próxima entrega de los premios Max de teatro recibiré un premio honorífico por el conjunto de mi obra dramática.

R.H.-En mi opinión tu teatro se aproxima al que soñó Cervantes…

F.A.- Pirandello decía que todas las noches le visitaba una dama vestida de negro que era la fantasía. A nosotros sin embargo nos visita una mujer, la imaginación, que no es otra cosa que el arte de combinar los recuerdos, ataviada con los colores del arco iris; los colores de la ciencia, de la física cuántica, de la filosofía, del arte…

R.H.-¿Cuántas veces has visto representada la obra El Arquitecto y el Emperador de Asiria?

F.A.-He asistido a representaciones de El Arquitecto y el Emperador de Asiria en todo el mundo, en centenares de idiomas. Todos los meses me invitan a un estreno de esta obra en cualquier parte, desde Alaska a Buenos Aires. Aunque los dos personajes de la obra son masculinos, en Nueva York realizaron una versión interpretada por dos mujeres. La presente adaptación de Joan Frank con un actor y una actriz constituye una primicia. Patricia hace el papel de hombre y eso me arrebata.

R.H.-¿Escribiste esta pieza hace cuarenta años?

F.A.- Sí, en la casa de Campo de Madrid. La estrenó el actor Laurence Olivier en Londres. Entonces duraba tres horas, ahora la han reducido a una hora y veinte minutos aproximadamente. Me extraña contemplar reproducida tan fielmente en esta sala la obra que veía, en mi mente, hace cuarenta años mientras la redactaba.

R.H.-Los periodistas han insistido en que la explicaras…

F.A.- Cuando la escribí introduje en el texto todo lo que entonces sabía. Si hubiera pensado que podía describirla, no la hubiera escrito.

R.H.- Dalí decía que comprendía sus cuadros años después de haberlos pintado.

F.A.-Dalí me interesa mucho. En los años 60 se puso en contacto conmigo para que le escribiera una obra “cibernética”. Esa idea jamás se le hubiera ocurrido, por ejemplo, a Picasso. Recuerdo que en el festival de Cannes sugerí a Luis Buñuel que me acompañara en una visita a Picasso, porque me habían dicho que el pintor se aburría. Buñuel me respondió: “No quiero ir, no vaya a ser que me enseñe sus cuadros”.

R.H.-¿Qué opinión tenía Luis Buñuel por entonces de Dalí?

F.A.- Creo que lo prefería a Picasso. En el salón de su casa de México se encontraba, en lugar privilegiado, el retrato que le hizo Dalí durante la época de la Residencia de Estudiantes. Buñuel era un hombre honesto y claro. En cierta ocasión le pregunté si había puesto el mismo interés en la elaboración, por ejemplo, del film El Ángel exterminador, que en la película que rodó con el cantante mexicano Jorge Negrete. Buñuel me aseguró que ponía el mismo empeño en todo lo que filmaba. Cuando me preparaba para llevar al cine mi obra teatral El cementerio de automóviles, Buñuel me aconsejó que no utilizara a un cantante para el personaje principal. Ignoro si este consejo procedía de su experiencia con Jorge Negrete. Buñuel me describió un día un sueño en el que se le aparecía la Virgen. Ante la visión mariana él exclamó: “Lo siento señora, pero soy agnóstico, no se puede presentar ante mí”. A lo que la Virgen le replicó: “Seas lo que seas te quiero”. 

En ese instante la actriz Patricia Bargalló, que realiza el papel de Emperador, se pasea por la escena. Mientras sus ojos incendian la escena, como si fueran luces y flores de otro mundo, Arrabal continúa hablando de Dalí y de sus amigos. 

F.A.-André Breton, a pesar de expulsar a Dalí del grupo surrealista, soportó que Marcel Duchamp mantuviera con éste su amistad, a cualquier otro no se lo hubiera consentido. Duchamp pasaba muchos veranos con Dalí en Cádaques, donde se dedicaba a jugar al ajedrez con Gala, que era una contrincante bastante buena.

R.H.-¿Conoces el panajedrez inventado por el pintor argentino Xul Solar?

F.A.-Claro. Me sorprende que tengas noticias de este amigo de Borges. Xul Solar escribió un artículo sobre los autómatas, donde menciona a la primera máquina jugadora de ajedrez: el turco ajedrecista de Kémpelen. El turco resultaba un oponente muy diestro, derrotó a consumados jugadores de ajedrez del momento y su fama se extendió por Europa. Edgar Allan Poe, siempre tan racionalista, tuvo noticia de este autómata y sugirió que un enano se ocultaba en el interior. También Napoleón fue derrotado en una partida por el “turco”.

R.H.-¿Napoleón jugaba bien al ajedrez?

F.A.-En todo caso mejor que Stalin, del que no conservamos ninguna partida.¡Ahora admiro mucho a Stalin! Ningún jefe de estado actual se encuentra, ni remotamente, a la altura de este hombre tan interesado por la filosofía de su tiempo. Cuando los poetas estalinistas como Alberti, Neruda o Aragon le visitaron, Stalin repitió siempre el mismo discurso y no les dedicó más de diez minutos. Sin embargo, con mi filosofo predilecto, superior incluso a mi maestro Sócrates, con mi admirado Wittgenstein, Stalin pasó una semana entera a puerta cerrada. Algún día escribiré una obra teatral con la conversación que ambos sostuvieron. En cierta ocasión a Picasso le encargó el gobierno de la URSS un retrato de Stalin. Entonces en el mundo soviético imperaba el llamado realismo socialista, así que imagínate el alboroto cuando vieron el retrato picasiano. ¡Les pareció horrible!

R.H.-¿Por qué admiras tanto a Wittgenstein?

F.A.-A veces lo leo y creo que me copia. Aunque eso es imposible, murió en el año 1951. Por cierto, ¿sabías que Schrödinger mostró al mundo su ecuación de física cuántica el mismo año de mi nacimiento? A veces las cosas suceden como tienen que suceder.

R.H.-Tengo una curiosidad incipiente y loca por ese proyecto tuyo de una ópera. Según he leído el excelente compositor Leonardo Balada pondrá música a tu libreto.

F.A.- Así es. Estrenaré mi ópera Faustball en el Teatro Real de Madrid a lo largo del año 2008. Deseaba escribir la historia de un fausto femenino, sin embargo, no me agradaba la idea de utilizar el nombre de Fausta. Así que pensé en el libro que dio origen a la parafísica, El Doctor Faustroll de Alfred Jarry.  De este modo nació el nombre de la protagonista y de la ópera: Faustball. La revista de Córdoba Ánfora Nova ha publicado en exclusiva algunos extractos del libreto que he escrito en verso rimado. Por cierto, ¿sabes que se ha creado una Escuela Patafísica en China? Los patafísicos chinos tuvieron algunos problemas para traducir la exclamación Merdre!, que inicia la obra Ubú Rey de Jarry.. Además, en la actualidad. uno de los mejores ajedrecistas del mundo es Yifan Hou, una niña china de doce años. Durante una entrevista le preguntaron cuál era su mayor sueño, a lo que ella respondió, como hizo Santa Teresa de Jesús a su edad, vivir en París. 

De una bolsa extraigo un regalo que ha viajado conmigo. Se trata de una camiseta que ha realizado expresamente en su honor Ester Fernández, hija del poeta Antonio Fernández Molina, en cuya etiqueta figura Fernández-Molina Factory. En la prenda se lee Arrabal con letras que imitan la firma del autor, bajo éstas destaca un perro, que procede de un dibujo del dramaturgo. Tras descerrajar el papel de regalo, de inmediato, Arrabal se enfunda en la camiseta. Esta sorpresa interrumpe la conversación. De pronto pensamos en una suculenta taza de chocolate acompañada por unos churros. Los poetas Rivela y Marcos, así como Federico Utrera, escritor y editor de Muley y Rubio, se suman a la propuesta. El coloquio, acompañado por viandas de cacao, continuará por otros derroteros.

Vicente Aleixandre escribió: “"El conocimiento que aporta Arrabal está teñido de una luz moral que está en la materia misma de su arte".

*[Esta entrevista se publicó en el suplemento Artes & Letras del diario  Heraldo de Aragón el pasado 1 de febrero de 2007]

02/02/2007 16:44 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema

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gravatar.comAutor: guillermo

un perro?

Fecha: 03/02/2007 14:45.


Autor: El ojo que te ve, Claudio

Holahola: Arrabal llora mares ante Quintero: tanto llorar no es bueno. O quizás óptimo. La madre Mercedes, su padre..., & so on. ¿Qué opinas, Claudio, de que Arrabal esté relacionado en España con el periódico El Mundo? ¿Crees que El País deja pasar una ocasión de oro no teniéndole en sus filas? ¿El País tendría algún interés en esto o es Arrabal demasiado agit-prop para Prisa Empire? ¿Tendría algún interés Arrabal? ¿Quién le gusta más a F.A. Pedrojota o "A gatas"? ¡CLAUDIO, TE VEO, MANIFIÉSTATE!

Fecha: 21/02/2007 12:25.


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