Motivos de tristeza, (V)

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(Esta sección la componen  un numero indeterminado de relatos breves que tienen en común el siguiente final: “...era motivo de tristeza.” Espero que a mis impávidos lectores les divierta tanto como a un servidor.)

(En la imagen superior el hijo de Jacoba de Lémis)

Jacoba de Lémis tuvo su primer y  único hijo a la  provecta edad de veinte años. Su marido,  conmocionado por su participación como oyente en el alumbramiento,  murió de un infarto. Los médicos constataron que, antes de la defunción, el padre recién inaugurado exclamó: “¡Vivan las ordenanzas!”, lo que tranquilizó a Jacoba, ya que este gesto demostraba que, a pesar del infarto, su difunto marido era un hombre de bien, además de  bedel.  Desde el principio el hijo de Jacoba demostró un interés inusual por la alimentación mamaria. La madre, siempre alabada por su generosidad en el vecindario,  desoyó los consejos del personal cualificado y decidió prolongar unos meses la lactancia del niño. El muchacho creció sano y con una fortaleza que enorgullecía a su madre, su familia, sus amigos y a sus seres queridos.  Al principio la dentición del pequeño ocasionó algunos problemas a Jacoba, pero, la orgullosa madre, superó todos los inconvenientes gracias a su buena predisposición, y a una pomada tornasolada de milagrosa invención que le anestesió  los pechos. Este habito alimenticio obligó  al retoño a sacrificar horas de clase, tanto en el colegio como en la universidad, el tiempo de la pausa en el trabajo, momentos de confidencialidad con sus primeros amores y, ¡pásmense mis bienamados lectores!, también horas a la televisión. Cuando el niño cumplió los cincuenta años decidió consolidar la ruptura con los ya ajados pechos de la madre. La pobre Jacoba, desconsolada, adoptó entonces a un somormujo, que, además de producirle algunos rasguños en los senos, no la libraba, con la técnica insuperable de su hijo, de la cálida y almibarada leche que ronroneaba en su interior. A pesar de la insatisfactoria experiencia, Jacoba se negó a devolver el polluelo a la madre natural, lo que, para la somormuja, fue motivo de tristeza.

13/02/2007 18:26

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Autor: jorge

siempre que me acerco por su emplazamiento me nutro con sus sapiencias, un placer

Fecha: 13/02/2007 20:13.



Autor: shei

Que buena la foto!!!!!!! ¿la has hecho tu?

Fecha: 23/10/2007 00:01.


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