Motivos de tristeza, (XVII)

20070517094115-almohada-mujer.jpg

A Loreto Cifuentes le desaparecieron los muslos, lo que le obligó a permanecer recostada en el sofá del salón de su casa durante dieciocho años. Su esposo, de escasa estatura y ojos enormes como vitrales, se declaró único miembro de la plataforma de búsqueda de las partes huidas. Cuando el rumor se extendió por la ciudad se formaron largas filas de curiosos en el porche de la vivienda de la señora. Con el tiempo la mujer decidió recibir a las visitas engalanada con una bata de un tono rosa pastel. Tras invitar a los intrusos a tomar asiento, Loreto refería el escalofriante relato: Sería la hora del alba cuando sentí mi frente perlada por el sudor. Hice mención de levantarme y… entonces comprobé que mis muslos habían desaparecido. Desde luego conservo los pies y el resto de las piernas, pero semejante desgracia me obliga a caminar con dificultad y siempre con pequeños pasos. A estos problemas se añaden los derivados por la mengua de mi tamaño. Por ejemplo, mi perro Ifigenio, enorme y mal humorado, con frecuencia se abalanza sobre mi persona y me mordisquea la cabeza”. La historia de Loreto pronto fue conocida en otras ciudades. Al cabo de unos meses autocares atragantados con turistas de todo el país se acercaban a la casa para contemplar a la señora, tras pago y cita previa concertada a través de su esposo. Una tarde de verano el virulento Ifigenio halló los muslos de Loreto ocultos tras un aparador de la casa. Nadie supo nunca la causa de la desaparición de los perniles, ni si el can había intervenido en el extraño suceso. Un cirujano plástico, conocido por el sobrenombre de “Carnicero de Antequera”, implantó a Loreto las extremidades a los pocos días. Pero no todo fueron alegrías, puesto que la anulación de las visitas de indiscretos derivaron en incalculables pérdidas económicas, lo que fue, para la pareja, motivo de tristeza y desahucio.

17/05/2007 09:41

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.