Motivos de tristeza, (XIX)

20070531103220-king-kong-3wray.jpg

Gregory vivía en precariedad extrema. Apenas disponía de dinero para comprarse golosinas o consumir una serie de productos de primera necesidad como joyas, billetes de autobús, prismáticos, colonias y zapatos de piel de cocodrilo. Desde hacía tiempo, mientras preparaba sus ensaladas, Gregory rumiaba ideas para una novela. Por desgracia carecía de medios para procurarse papel, así que los esbozos de sus ocurrencias los insertaba maquinalmente en su memoria. Pero un día de lluvia Gregory, en un rapto de inspiración bizantina, se tatuó su magna obra en los testículos. Tras su muerte los académicos y jueces literarios declararon su novela como una obra cumbre de la literatura testicular. Por este motivo, para conmemorar el centenario del nacimiento de su autor, los gobiernos imprimieron ediciones facsímiles del texto. Para conservar el encanto del manuscrito se imprimió la novela, letra a letra, sobre piel sobrante de criadillas. Sin embargo esta materia prima precisaba de unos cuidados tan precisos para su conveniente conservación, que la mayoría de los coleccionistas asistían con impotencia estoica al deterioro progresivo de su ejemplar lo que, claro está, para estos sibaritas de la edición era motivo de tristeza y contubernio.

31/05/2007 10:33 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. Tema: Motivos de tristeza.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.




certificado por
GuiaBlog
juegos
espainfo.es estamos en
EspaInfo.es