Motivos de tristeza, (XXXIV)

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 (En la imagen superior la figura "La verdad revelada por el tiempo" de Bernini)

 

En el interior de la cripta varias ninfas cantaban y bailaban con los ojos iluminados por el tiempo. Cuando me aproximé a ellas descubrí que carecían de ombligo. Un hombre albino y de gran tamaño me susurró al oído:”Aquí todo lo que parece es mentira”. ¿Y la verdad?, le pregunté en voz alta. La ingerencia de mi pregunta, por algún ignoto motivo, suspendió el baile de las ninfas. El gigante se llevó un dedo a los labios para indicarme que guardara silencio. “Por aquí”, me indicó mientras con un gesto me invitaba a acompañarle. El albino me guió por estrechos pasillos y sinuosos soportales por donde se extendía la cripta. Al fin me señaló un túmulo y afirmó: “Allí la encontrarás”. Con su ayuda desplacé la losa plomiza. En el interior de la tumba me encontré con una luz muda y apenas encendida. Esa revelación fue para mí motivo de tristeza.

14/09/2007 09:15

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