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Almudena Vidorreta escribe sobre Punto de no-retorno en la revista Eclipse

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[La poeta Almudena Vidorreta escribió un atinado artículo sobre mi poemario Punto de no-retorno (Libros del Innombrable, Zaragoza, 2006. Prólogo de Marta Agudo ISBN-10: 84-95399-72-5 ISBN-13: 978-84-95399-72-4). La crítica se publicó en Eclipse, revista literaria universitaria de la Universidad de Zaragoza (Departamento de Filosofía y Letras), nº8 del sexo, junio 2007. Desde aquí agradezco a Almudena sinceramente su atenta lectura del libro.]

Desde el año 2000, Raúl Herrero lleva a cabo un proyecto poético que podríamos catalogar como “libro en marcha”, que constará de nueve poemarios: nueve, como el número al que todo se reduce, según Avicena, y como la eternidad para Pitágoras. Tras la publicación de Las palmeras de Verona, Sinfonietta Björk, Libro de canciones de Ángela y Notas rumanas, el quinto número de esta serie es Punto de no-retorno. La música está en el fondo de todo esto: la música de las esferas, de los astros, de la existencia misma. Para escucharla, esta quinta entrega nos propone una perspectiva imposible de la vida. Se indagó en su otredad, y se definió como extraño, emulando a Rimbaud, o más tarde describió el amor o la muerte confundidos con lo cotidiano y lo cíclico, ahora la voz poética se funde con un abismo de angustia, de impotencia. “Me ejercito para todas las muertes”, dice el primero de sus versos, y revela el único modo de sobrellevar la pérdida: la poesía. Reivindica una negativa del lamento: “Todos los ausentes deberían huir hasta desaparecer”, y, al mismo tiempo observa que todo alrededor sigue igual, nada ha cambiado desde la última pérdida: “La misma nieve,/seguida por el mismo sol”. Pero vivir continuamente lamentándose no nos llevará a ninguna parte: “La memoria de nada me sirve”. Y no escribe de un punto cualquiera del que no se puede regresar; se trata del lugar concreto, con nombre propio: no-retorno, como una unidad indisoluble. Toda una filosofía de vida se encierra en estos poemas, con homenajes a los que para Raúl Herrero han sido grandes referentes. “El pecado radical/[…] en dormitar durante la eternidad de una vida”, apunta, y añadirá más tarde un canto de consuelo, una alabanza existencial: “recuerda que te mereces todos los días y cánticos de un Dios”. La soledad, la ausencia, el tedio y la repetición, la serpiente, y tantos otros elementos que conforman una arquitecta simbolista, algún atisbo surrealista, y mucha humanidad, sobre todo, el dolor de cualquier hombre:”…y la propia muerte, que es este ahora,/sin objeto ni identidad”, como un caleidoscopio que todo lo transforma en la palabra poética, en el canto que vuelve a los orígenes. Las oposiciones son en verdad, como desprenden no pocos versos de este breve Punto de no-retorno, la clave de la belleza. Queda un buen sabor de boca en los últimos poemas… la victoria está escrita.

Almudena Vidorreta Torres

30/11/2007 17:43 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema

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