Motivos de tristeza, (LI)

20080131183043-runman.gif
Toda la familia Omega alababa con delectación los encantos, la dulzura y la gracia del nuevo miembro de la familia, la niña que había nacido de la unión del hijo del matrimonio Omega, con una artista de cine de prestigio internacional. Tras el bautizo de la criatura, la familia organizó una fiesta a la que acudieron, además de los amigos más íntimos, primos, abuelos, sobrinos, los aparejadores que participaron en la construcción de la finca, un equipo de élite de caracoles corredores de fondo, los contadores de gas de la ciudad, dos señoras de Francia, de ésas que ofrecen un llamativo espectáculo allá donde vayan, dos docenas de porras, una legión de mimos, etc. La madre de la niña, de la que todos alababan su discreción, puesto que siempre ocultaba su rostro bajo una tupida mosquitera, que se mantenía cosida a sus extravagantes sombreros, se paseaba orgullosa con su retoño entre los brazos. Aunque los convidados se esforzaban en contemplar al bebé tantos pliegues, mantos y demás ropajes cubrían a la niña que apenas apreciaban los ojos. Al fin, un niño díscolo consiguió arrebatar el bebé de los brazos de la madre y se lanzó a la carrera. El fugitivo tropezó y la criatura cayó al suelo, todos guardaron un silencio teñido de inquietud. Cuando el señor Omega recogió  a su nieto, las mantas, manteles y demás ropas que lo cubrían se desprendieron, dejando a la vista de los presentes una hermosa cría de gorila. Aquel descubrimiento, unido al enorme orzuelo que afeaba el rostro de su esposa, fue, para el orgulloso padre, motivo de tristeza.
31/01/2008 18:30

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.