Motivos de tristeza, (LIII)

(Ilustración superior de William Blake.)
El médico insistió: “Le repito que no es posible. Es comprensible que a mí no me vea, pero esas descripciones tan aparatosas y llenas de colorido de las que me habla sin duda las encuentra en su imaginación, pero resulta del todo imposible que las contemple como yo ahora lo veo a usted.” El hombre, que un buen día despertó sin globos oculares, volvió a repetir las mismas palabras. “Le aseguro, doctor que, a pesar de no percibir lo que me rodea, sí contemplo, de manera idéntica a como admiraba las cosas cotidianas cuando mis ojos estaban sanos, toda una serie de extraños paisajes. Por ejemplo, ahora mismo distingo perfectamente una habitación suntuosa, con enormes ventanales cubiertos por cortinajes. En una esquina de la habitación un enano practica equitación mientras come un plato de lentejas con voracidad. Si me aproximo a la ventana descubro en el exterior a seres increíbles: faunos, centauros, musas y otras formas caprichosas mitad humanas mitad animales.” El médico reflexionó durante unos segundos. Se puso de espaldas a su paciente y con un escalpelo se arrancó los ojos. Cuando el escéptico comprobó que, en su caso, la ausencia de globos oculares lo condenaba a la oscuridad le engulló la desesperación. Y es que el excesivo apego a una realidad aparente con frecuencia es motivo de tristeza.
22/02/2008 18:43
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: Musa Rella
Es que los faunos, centauros, musas y enanos de los escépticos ... son completamente negros, por eso no se ven en la oscuridad.
:)
Tus motivos son tan cautivadores, que a uno le entran ganas de estar triste.
Abrazos
:)
Tus motivos son tan cautivadores, que a uno le entran ganas de estar triste.
Abrazos
Fecha: 27/02/2008 16:05.

