Motivos de tristeza, (LV)

(En la imagen superior Romualdo)
El camión se estrelló contra un parque de bomberos. Las sirenas sonaban inmisericordes como si quisieran participar en la matanza de los viajeros. Tras el impacto las jaulas se abrieron y los animales emprendieron la huida sin contemplaciones. Los viandantes contemplaban las consecuencias del accidente en los cuerpos chamuscados y los muertos y heridos, aunque también se hacían palpables los efectos del desastre en los viajeros que huían cojeando, sangrando de un costado, o que, simplemente, deambulaban desorientados por la carretera. El cerdo Braulio, que siempre había destacado por su templanza, corrió en dirección al campo sin reflexionar sobre el destino y confuso por el impacto. Los ojeadores persiguieron a los fugados durante días enteros. Cuando al fin tropezaron con Braulio, éste se tendió y susurró: “Dejadme en paz. La verdad se encuentra escrita en mi tripa”. Él esperaba así resarcir al mundo y permitir a humanos y animales una esperanza. Sin embargo, los mercenarios no comprendían tales sutilezas y con un cuchillo le abrieron el vientre. Aquello para el cerdo, abierto de par en par y con la verdad en plena agonía, fue motivo de tristeza.
21/03/2008 11:00
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Autor: IHB
Pobre Romualdo, los mercenarios sí que eran unos cerdos. Abrazos.
Fecha: 21/03/2008 21:15.

