Motivos de tristeza, (LVI)

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Lo más selecto de la sociedad se reunió en la sala para asistir al recital de piano del chimpancé Wenceslao. Su propietario afirmó que había invertido toda su fortuna en el misterioso educador hindú que adiestró al animal. Tanto los ancianos, como las jóvenes damas, incluso los funcionarios y los marineros, exclamaban entre suspiros de admiración: “No parece que interprete las piezas por imitación, sino por inspiración”. Mientras escuchaba estas palabras el dueño del animal sonreía. Sin embargo, durante un concierto, cuando Wenceslao finalizaba los Estudios de ejecución trascendente de Franz Liszt, el animal se incorporó de un salto sobre la banqueta. “No os admiréis tanto de mi talento para la música. Más os sorprenderíais si conocierais los misterios que me han sido revelados”, afirmó el chimpancé. Tras su intervención Wenceslao volvió sobre el teclado y finalizó la pieza. El silencio en el que se sumió el animal, desde entonces y hasta su muerte fue, para todos los curiosos y sabios, motivo de tristeza.
02/04/2008 21:04

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Autor: Musa Rella

Ante un cuento tuyo vuelvo a ser una niña, pero a una infancia más feliz que la que tuve.

:)
un beso

Fecha: 03/04/2008 14:38.


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Autor: David Ballota

Hola, nos gustaría contar con una colaboración tuya (quincenal) en la nueva época de la revista Generación XXI. Escríbeme a davidballota(arroba)hglobal.es y "hablamos". Un saludo.

Fecha: 03/04/2008 20:07.


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