Motivos de tristeza, (LXXVIII)

Durante los juegos los ciegos se olvidaban de comer, las mujeres de dar a luz, los infantes no vestían sus uniformes de maniquíes, los hombres no mostraban sus escrotos… Durante los juegos se permitía a los hombres piropear a los perros y a las mujeres orinar en los postes. Durante los juegos no se perseguía a los enamorados con las tijeras de la castración, medida adoptada por el estado para que las parejas “fabricaran” hijos a demanda según las necesidades de la producción. Durante los juegos incluso a los ancianos, por orden ministerial noche y día drogados con “ketamina, se les permitía llorar o cagarse encima como prueba manifiesta de su melancolía. Durante los juegos las familias se reunían alrededor de las pantallas para aplaudir las proezas de los atletas en las siguientes especialidades: anudamiento de los cordones de los zapatos, ingestión masiva de pasteles de coco, flexión del cuello con una pierna por encima y, sobre todo, la práctica deportiva más popular: la imitación del mandril macho.
La ceremonia de clausura, que marcaba el instante de regreso a las fábricas, las escuelas y los centros de recogida agrícola, era motivo de tristeza para los esclavos.


