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El Zoófito solitario de Harry Stephen Keeler

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Solo, en un sumidero, sobre una gota de agua,

un zoófito trataba una vez de pensar.

Pensaba—: ¿Por qué me siento tan triste

que no se me ocurre lo que he de hacer?

Los otros gérmenes que me rodean están en un remolino.

Lo que yo necesito ahora es una chica guapa.

Se alejó rápidamente hasta ser sólo una motita.

(¡Curiosos muchachitos son estos zoófitos!)

Volvió a poco, pero ahora parecía enfermo,

pues era largo y flaco, cuando antes era gordo,

cada vez se alargaba más, hasta que al fin

estalló, y luego se marchó, y dos formas

fueron lanzadas entonces.

Ahora es feliz, puede usted apostar su grata vida. 

Pues ¿por qué no ha de serlo

teniendo una esposa bien parecida?


[Este poema de Harry Stephen Keeler se incluye  en el capítulo "El zoófito solitario" (pág. 211) de su novela Los cinco budas de Plata publicada en castellano por Editorial Reus, Madrid, 1946. Trducción de Fernando Noriega Olea]

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