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Pruebas documentales del fin de los tiempos del libro (y la presentación de Geografía enemiga de María Paz Moreno)

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 (En la imagen superior dos consejeros editoriales de una gran empresa, sorprendidos, durante sus vacaciones estivales, por la San Huevada de un pequeño editor inmoderado y hermoso.)

En Alicante presentaremos el próximo 13 de julio el libro de la poeta María Paz Moreno. El volumen consta de dos poemarios Geografía enemiga y Los dones perversos (Libros del Innombrable, 2005)  con prólogo de Julia Otxoa.

En cierto estudio sobre el relato breve, que cayó en nuestras manos por gracia y obra de Ester Fernández,  se menciona el nombre de Julia Otxoa y el de Antonio Fernández Molina entre los autores más destacados del relato breve en España. Precisamente el ejemplar editor José Ángel Zapatero de Menoscuarto publicó, hace ya unos meses, una interesante selección de relatos de Fernández Molina bajo el título Las huellas del funambulista. El prólogo, muy bien resuelto por el brillante  José Luis Calvo Carilla, recoge en su primera página un retrato muy vivo del funeral del autor.

A continuación para solaz de mis lectores incluyo un poema de Geografía enemiga:

Martes de Carnaval

 

La soledad

es acariciar mis propios muslos

echada de lado sobre la cama,

apretar los ojos para quedar dormida

y esforzarme pensando

que debo no pensar en nada.

Un eco de prisa angustiada

resuena desde la calle, los coches aceleran

y los motores rugen desafiantes,

rebelándose con violencia de alimaña

a su destino ineludible de amasijo y chatarra.

La ciudad ha enloquecido. Sus habitantes

han salido a celebrar que están vivos,

es preciso ahuyentar el miedo que se desliza

como el agua junto a las aceras, creciendo

con la urgencia invasora de la mala hierba.

A veces nos preguntamos por la vida,

quisiéramos saber si nuestra realidad

es la que nos estaba destinada, si ésta

es la única vida que nos cabe. Tal vez

pertenecemos a otro lugar o a otro tiempo

y equivocamos la máscara.

A lo mejor la soledad

no es más que nostalgia de esa otra vida

que no conocemos, pero intuimos

inalcanzable y perfecta como una fruta de oro.

   

El pasado diciembre se realizó el primer intento de la puesta de largo del volumen de María Paz, también en Alicante, pero gracias a los hados (puesto que, como es bien sabido, no es posible dilucidar responsabilidades entre el establecimiento y el distribuidor) pusimos sobre el tapete una nueva modalidad: la presentación de un libro  sin ejemplares. ¡Qué galán presentación sin presencia! La autora leyó algunos de sus poemas, tomamos un café y mostramos, para envidia de la muchedumbre, el único ejemplar disponible de la obra. ¿Volverá a la presentación esta vez la turba hambrienta de “compradores imposibles”?

 

Tras un éxito tan  venturoso repetimos este año la experiencia. Realizamos la presentación de Los viaductos de Albentosa de Alejandro J. Ratia sin libro también, ¡toma ya!. ¡Qué dicharachero parece desde nuestra óptica el mundo editorial! Desde aquí y ahora proponemos presentaciones sin libro, distribuciones sin libro y librerías sin volúmenes (ellas podrían vender “consoladores” en su defecto).

¿Alguien se percataría de la desaparición de la letra impresa? Si exceptuamos a ciertos incondicionales (quiero decir lectores), Antón Castro, dos ó tres distribuidores, la librería Antígona, Eutimio (santo y seña de la Librería General de Zaragoza), los redactores de la revista Symbolos, Arrabal, Tomeo, un señor de Cáceres y otro de Badajoz, Aloma (o sea, La divina presencia), algunos, los menos, críticos, una parte de los escritores y quien esto suscribe (pueden añadirse a esta lista nuestros lectores si lo desean), los demás podrían seguir con el negocio. Al fin y al cabo de eso se trata exclusivamente, del negocio...

Como expresó un pequeño editor, con el alma de espadachín del  Zorro y pretensiones de altos vuelos, en un acto al que asistí recientemente: ¡basta de editores poetas y románticos, yo lo que quiero sobre todo es vender! "Diga usted que sí", repetimos todos a una para nuestros adentros. La cultura son palabras mayores y hay que hacer lo posible para que no interese a nadie. ¡Basta ya de justificar a esos pobrecitos que publican libros sin publico! Ya hemos tenido suficientes ejemplos de este tipo: Manuel Altolaguirre, Sylvia Beach (editora de Ulises), Virgina Wolf, Carlos Barral y otros editores-autores... Sin duda hay que purgar (esa  palabra tan querida por Stalin) al mundo de este tipo de delincuentes-editores. Es mejor seguir los consejos de este iluminado de la edición que proponía, como novedad, la imagen del editor con pretensiones de grandes ventas. Pero, ahora que caigo, si eso es precisamente casi lo único que existe, ¿dónde reside lo original del planteamiento? Los surrealistas procuraban la descretinización de la sociedad a través de ejemplares travesuras. Por eso ahora, tras lo expuesto,  propongo para el mundo de las grandes editoriales el lanzamiento, promoción y presentación de libros que ni siquiera existan. De este modo Bretón, Dalí, Tzara y Duchamp bramarán de satisfacción desde el más allá ante proeza de tal calibre. Sin duda si lograramos esenivel de progreso nos enfrentaremos a la culminación de la decadencia monetaria: un mercado donde sólo importa el dinero y donde el producto no sólo no es importante, sino que ¡ya ni siquiera existe! Como los fotones virtules, aunque en realidad éstos sí dan muestras de su presencia.

¡Cómo gozarían mis publicaciones chapoteando entre la no-edición! Al igual que Alicia y sus secuaces celebraban los no-cumpleaños.

  Esperando ese momento mágico María Paz Moreno ha publicado los poemarios: La semilla bajo el asfalto (Botella, 1994), Mudanza en su costumbre (Frutos del tiempo, 1996), Correspondencia atrasada (Pre-Textos, 1999), Geografía enemiga (edición bilingüe español/portugués, Lisboa, Ediçoes Tema, 2001). Sus poemas han aparecido en diversas revistas literarias de España, México y Estados Unidos, entre ellas Zurgai, Reloj de Arena, Tierra Adentro, Cuadernos del matemático y Letras Femeninas. Su obra ha sido recogida en diversas antologías, entre ellas la de Luzmaría Jiménez Faro, Poetisas españolas: Antología general 1976-2002.

En el año 2005 realizó la edición de la poesía completa de Juan Gil-Albert. En homenaje de ambos y como finde fiesta reproduzco uno de mis poemas favoritos de Gil-Albert, incluido en su libro Migajas del pan nuestro.

 

El yo…

 

Cuando menos se tiene más se es.

Sombra del árbol, suave, como un velo,

estridente verano alrededor,

y cerca, casi oculto,

el murmullo del agua.

No quiero más.

Que me dejen pensar en quien me anima.

Y que el calor prospere.

Y que el mundo se pierda.

  
11/07/2006 17:55 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema

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