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AJEDREZ Y PATAFISICA, artículo de Juan Antonio Montero

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 (Recibimos este artículo sobre ajedrez y patafísica de Juan Antonio Montero. Éste y otros artículos pueden leerse en: <http://chessmagic.juntaextremadura.net/modules/news/index.php?storytopic=8>. En la fotografía superior Max Ernst juega al ajedrez.)

 

 

 “...un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil”. (Julio Cortázar. “Rayuela”)

Cuando el gran escritor español Fernando Arrabal habló ante el Colegio de
Patafísica hace algunos años para agradecer su nombramiento como Sátrapa,
hizo hincapié en algo que la mayoría de los miembros no se había dado
cuenta: que muchos de los sátrapas nombrados por el Colegio desde su
creación en 1949 habían sido jugadores de ajedrez;

y muy buenos jugadores, no simples jugadores de café: Boris Vian, Eugene
Ionesco, Marcel Duchamp, Raymond Queneau, Max Ernst, Tristan Tzara... Y
ahora él era nombrado, que también jugaba al ajedrez. “¡Ya es casualidad¡”,
proclamó.

Alfred Jarry

El término “patafísica” fue inventado por el escritor francés
Alfred Jarry, una persona muy poco convencional que murió en 1907 a los
treinta y cuatro años de edad, en la indigencia y estragado por el alcohol.
Hasta mediados del siglo XX, la figura de Jarry no se tomaba demasiado en
serio, y más bien iba unida a la excentricidad y a lo pintoresco, como
sacado de la farsa con la que logró cierta fama, “Ubú rey”. Jarry empleó por
primera vez la palabra “patafísica” en “Ubú cornudo”, pero donde desarrolló
el concepto fue en “Gestos y opiniones del dr. Faustroll, patafísico”,
novela publicada en 1911, cuatro años después de su muerte.

Esta novela relata el viaje de Faustroll por un París que no es París, como
ocurre cuando soñamos con algo que a la vez no es. Acompañan a Faustroll en
este viaje un mono Papión y el embargador de su casa, ya que el doctor tuvo
que abondanarla por no poder pagar el alquiler –lo mejor que le pudo haber
pasado nunca, según el doctor-. Solamente no pudieron embargarle, por
imperativo legal, su cama de doce metros, con la que emprende la navegación
por el París mágico que dibuja.

Doctor Faustrol

Una de las definiciones de patafísica de Faustroll, dice así:
“La patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que atribuye
simbólicamente a las delineaciones de los cuerpos las propiedades de los
objetos descritas por su virtualidad”. Interpretando los textos de Jarry, la
patafísica aparece como el estudio de las soluciones imaginarias y las leyes
que regulan las excepciones, todo ello a la luz del humor crítico y del
azar. Según Arrabal “es la ciencia que rige las excepciones, la disciplina
sin disciplina que nos da soluciones imaginarias”. La idea central es la
consideración de las leyes generales de la física como un conjunto de
excepciones no excepcionales, y, en consecuencia, desprovistas de cualquier
interés: la regla no es más que una excepción a la excepción.

Es a partir de la publicación de las obras completas de Jarry en 1948 y
sobre todo tras la creación del Colegio de Patafísica de París en 1949,
cuando el escritor francés comienza a ser considerado como un escritor de un
talento enorme, y un auténtico precursor de muchos de los movimientos de
vanguardia del siglo XX: Movimiento Dadá, Surrealismo, Teatro del Absurdo y
Transvanguardia.

College Pataphysique

El College de Pataphysique se creó por la iniciativa de
un grupo de intelectuales admiradores de Jarry con motivo del cincuentenario
de la aparición del dr. Faustroll. En consonancia con las definiciones de
patafísica, el Colegio de Patafísica se presentó a sí mismo como una
“Sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles”. En el Colegio se discutía
muy seriamente por la ciencia de las soluciones imaginarias, siempre con el
humor y la extravagancia como lugares comunes. Las jerarquías, por ejemplo
–tomadas en su mayoría de la antigua nobleza polaca-, podrían ocupar un
tratado completo: Curador Inamovible, Vicecurador Elegido, Rogador, Cuerpo
de Proveedores, Cuerpo de Sátrapas, la Pospólita Castigatriz (una especie de
Santo Oficio), la Orden de la Gran Barriga, Auditor real...

Por cierto, según lo definió Arrabal, un sátrapa en un transcendente que no
ejerce ninguna función, ni tiene ningún papel, ni negativo ni positivo, ni
está sometido a ninguna regla. Actúa patafísicamente con su sola presencia o
incluso con su ausencia.

Arrabal y amigos

Como dijo un patafísico, lo importante en el Colegio no es
lo que se haga o lo que no se haga, sino que lo importante son los cargos.
Si no, que se lo digan a ese gran personaje y patafísico argentino llamado
Juan Esteban Fassio, que fue nombrado Proveedor Propagador del Colegio en la
Membresía Americana y Administrador Antártico, con la misión de conseguir
del Gobierno Argentino la declaración de la Patafísica como ciencia de
inutilidad social. Que se sepa, dicha misión no parece que fuera coronada
por el éxito.

El Colegio de Patafísca se “ocultó” durante un periodo de tiempo. Para
celebrar su “Desocultación” en abril de 2000, se anunció una exposición de
“Agujeros, Nadas y Espejismos”. No parece que los que intentaron ver esta
exposición pudieran ver nada. Como le dijo una alumna a un conferenciante
que disertaba sobre Patafísica después de una hora de charla: “Oiga,
¿realmente esto de que habla es en serio, o nos está usted tomando el
pelo?”. La respuesta puede deducirse por la calidad de quienes participaron
de una u otra forma en el Colegio.

A los ya mencionados por Arrabal, hay que añadir a Raymond Queneau, Jacques
Prevert, Joan Miró, René Clair, Man Ray, Jean Dubuffet, Mac Olan, Italo
Calvino, Darío Fo, Umberto Eco, el mismo Julio Cortázar (quien tuvo que
abandonar el ajedrez porque le ocupaba mucho tiempo), que se interesó por la
patafísica: “Con la Maga hablábamos de patafísica hasta cansarnos, porque a
ella también le ocurría (y nuestro encuentro era eso, y tantas cosas oscuras
como el fósforo) caer de continuo en las excepciones...”: Fragmento de
“Rayuela”, una de las novelas más influyentes de la segunda mitad del siglo
XX. Y muchos otros.

Como se puede apreciar, muchos de los que de algún modo participaron en el
Colegio fueron lo más granado de la cultura europea del siglo XX. También,
podría darse a la alumna una respuesta muy patafísica en relación con la
supuesta seriedad de “la cosa”: como dijo una vez Man Ray, “al final, lo
serio y lo no serio no son sino lo mismo”.

Y de entre los que hemos mencionado, los sátrapas que constituían la legión
de jugadores de ajedrez: Marcel Duchamp, el de “la partida eterna de
ajedrez”, según lo definió Breton. El genial artista, tan influyente como
Picasso, el gran innovador y a la vez transgresor de las artes del siglo XX
–con varias obras sobre jugadores de ajedrez-, que a partir de los
veinticinco años se dedicó casi por completo al ajedrez, luchando incluso
por el Campeonato de Francia.

Como dijo una vez: Duchamp, “el ajedrez tiene toda la belleza del arte y mucho más. No puede ser comercializado. El ajedrez es más puro que el arte en su posición social”.

Tristan Tzara, el creador e inspirador del Movimiento Dadá, que tanta
influencia ha tenido en las artes y en la cultura: jugaba en los cafés
suizos al ajedrez con todo el que se dejaba, incluso llegó a hacerlo con el
propio Lenin, gran aficionado, durante su exilio en el país helvético.
Boris Vian, el maravilloso y polifacético artista (escritor, músico, actor,
cantautor) que encandiló a los jóvenes de los 50 y 60 y que escribió obras
maestras de la novela negra, con el sobrenombre entre otros de Vernon
Sullivan, como la de “Escupiré sobre vuestras tumbas”, la novela del blanco
que era negro y que mató por venganza.


Boris Vian

Vamos a ver ahora una respuesta patafísica de Vian a una pregunta
durante una entrevista:

Pregunta: En un número de los Cuadernos de Patafísica, se publicó una foto
de usted cuando tenía un año, en la que aparece desnudo y recién arrancado
del sueño. ¿No sintió algún escrúpulo al entregarse así, en plena inocencia,
a los colmillos de lectores y lectoras?

Respuesta: No, porque es un estado completamente temporal. Por ahora, es una
opinión personal. Tal ver será adoptada por el Colegio un día, pero para mí,
los niños no existen. Los niños son estados transitorios hacia los adultos,
son estados intermedios y, por eso mismo, casi virtuales. En consecuencia,
la foto en la que aparezco completamente desnudo sentado en una silla es la
foto de un objeto virtual, puesto que dejó de existir hace mucho tiempo. Es,
en suma, la foto de un fantasma, y la foto de un fantasma no puede chocar a
nadie.

Pura patafísica la del genial (y buen jugador de ajedrez) Boris Vian. Desde
luego, esta respuesta patafísica, si se hubiera dicho en la España de hoy,
donde los niños sí que existen y mucho, porque además son cielos y cariños y
para ti todo lo que quieras corazón, no hubiera gustado demasiado.

Eugene Ionesco, otro sátrapa ajedrecista, padre del teatro del absurdo junto
a Samuel Beckett. Como se dijo de él, hacía "de un texto burlesco, un juego
dramático; y de un texto dramático un juego burlesco"...

Max Ernst

Max Ernst, otro de los sátrapas mencionados por Arrabal, junto con
Masson, Miró y Dalí, formó la vanguardia de la corriente pictórica del
Surrealismo, y fue un artista enormemente fructífero e innovador hasta su
muerte.

Por supuesto, no hay que olvidar a uno de los últimos Sátrapas y que es un
auténtico apóstol del ajedrez a la vez que una de las figuras más
importantes de la literatura: Fernando Arrabal, a quien ya nos hemos
referido. Desde hace más de treinta años, el melillense realiza la crónica
de ajedrez del semanario italiano L’Espresso. Arrabal es un dramaturgo,
poeta, novelista, director de cine, fotógrafo, dibujante, ajedrecista, que
ha logrado premios y galardones en toda Europa, y que aquí, en su país, en
un estilo patafísico muy de pueblo, todavía sigue considerado como una
especie de excepción.

En la patafísica confluyeron bastantes de los artistas y escritores más
destacados de las turbulentas aguas de las artes y de la cultura del siglo
XX. Muchos de ellos se apasionaron por el ajedrez, escribieron sobre él, le
encontraron un sentido mágico o estético, lo utilizaron como modelo de
inspiración y todos en suma se acercaron con respeto y admiración a este
juego. Sin embargo, y en contraposición a esta idea de los artistas que
formaron y dieron pie a las más atrevidas vanguardias, la opinión que tiene
la mayoría de la gente todavía sobre el ajedrez es que es un juego
extremadamente tranquilo, apto para paciencias muy perfeccionadas, con pocas
emociones y de muy escasos alicientes. ¡Ya es casualidad¡, como diría el
gran Fernando Arrabal.

05/10/2006 11:12 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema

Comentarios » Ir a formulario

raulherrero

Autor: Anónimo

Max Ernst es el jugador de la fotografía.

Fecha: 05/10/2006 19:57.


gravatar.comAutor: Raúl

cierto, cierto. Corrijo el lapsus.

Fecha: 06/10/2006 08:24.


gravatar.comAutor: Compuntoes

Después de leer este artículo sigo sin comprender muy bien que es eso de la patafísica... curioso término.

Por cierto, parece que eres un forofo de Fernando Arrabal al que, como buen patafísico, le encanta el ajedrez. Yo publico un par de blogs de ajedrez que agradecería sobremanera que enlazases desde este blog. Los blogs son:

http://compuntoes--compuntoes.blogspot.com/

y

http://problemasdeajedrez.blogspot.com/

Saludos y gracias,
Pepelu.

Fecha: 16/11/2006 00:49.


gravatar.comAutor: new balance

Life, life is the root, the body is this, Budding, be being round, Can endure is astute, will let is bright, There were brave, trapped by. Small confused and clear, Cheer up, all life happiness. ZhuLe enjoy life! Happy weekend!

Fecha: 27/09/2010 04:43.


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