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Trakl y el canto a la noche

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(En la imagen superior el poeta Georg Trakl)

El brillante poeta Georg Trakl nació en Salzburgo en 1887, exactamente 131 años después que Wolfgang Amadeus Mozart, al parecer se suicidó en un hospital de Cracovia en 1914, a la edad de veintisiete años. Los críticos literarios lo han suscrito, por su estética y pertenencia generacional, al movimiento expresionista.  Esta corriente se origina en Alemania, en el grupo de los pintores adscritos a Die Brücke (El puente) en Dresde y Der Blaue Reiter (El jinete azul) en Munich. Sin embargo, las ramificaciones literarias del expresionismo se establecen en las revistas Der Sturm (La tempestad) y Die Aktion (La acción), fundadas en 1910 y 1911 respectivamente. En esta época coinciden un destacado grupo de artistas y escritores centroeuropeos, entre los que mencionaré al apasionante Karl Kraus.

Georg Trakl se publicó en castellano por primera vez en la antología Poesía Expresionista (Hontanar, Valencia, 1971) junto a los poetas Ernst Stadler y Georg Heym. En este caso, la traducción corrió a cargo de Ernst-Edmund Keil y Jenaro Talens. Con posterioridad, Jenaro Talens elaboró una antología de Trakl que apareció en la editorial Hiperión y, más tarde, en el año 2006, publicóuna nueva edición, aumentada y corregida  en Círculo de lectores, con el título Sebastián en sueños. Además tenemos noticia de la antología Cantos de muerte preparada por Angélica Becker , cuya primera edición procede de 1972, que reapareció en la editorial Seix Barral en 2001. En este volumen se incluye un estudio introductorio a la poesía de Trakl desarrollado por Carlos Bousoño. Entre ambas versiones existen profundas diferencias. En mi opinión, la realizada por Talens mantiene el colorido de la poesía del autor salzburgués, además del tono y el ambiente que promueve el texto, con especial atención a la adjetivación que el autor empleaba a modo de “leitmotiv”. Por su parte, Angélica Becker se ha esforzado por evocar el ritmo de los textos e, incluso, por reproducir un equivalente a la rima de los originales. Así, en la decimotercera sección del poema Canto a la noche, la traductora, según ella misma ratifica en una nota,  no puede reproducir el famoso adagio nevermore de El cuervo de Edgar Allan Poe, introducido por Trakl en su texto, en beneficio de la rima y la regularidad de las estrofas.

El movimiento expresionista se opone al naturalismo y a los conceptos que gravitaban a su alrededor. Los artistas adscritos a esta estética destacan la individualidad en oposición a un tipo de sociedad mecanizada, es decir, donde la función organizativa pretende derogar al individuo como ser “en sí mismo”. A este concepto se añaden otras propuestas, tal como Talens expresa en su prólogo, donde priman “la sustitución de la belleza ‘avant tout’ por un feísmo”, el “irracionalismo expresivo” y  la “negación del mundo material”. La generación de artistas expresionistas combatió en la primera guerra mundial, al igual que hicieron los fundadores del surrealismo, y quizá esta experiencia, unida a las traumáticos conflictos anteriores a la refriega, justifique las semejanzas entre ambas estéticas. En torno al expresionismo gravita también el “malditismo”, donde se engarzan otras alhajas de la poesía como Edgar Allan Poe, Arthur Rimbaud, Baudelaire, Mallarmé, Verlaine, Novalis, Villiers d'Isle-Adam, Nerval  entre otros,  y cuyo testigo recogen las generaciones que se mueven, hasta mediados del siglo XX, en torno a la bohemia y en movimientos como el modernismo de Rubén Darío.

La vida de Georg Trakl ejemplifica el perfil de autor maldito, tanto en su obra como en los acontecimientos de su vida, a lo que podemos añadir su muerte prematura, su adicción al cloroformo, aliñada por otras sustancias, una personalidad que se muestra próxima a la hipersensibilidad… A estos detalles se suma el complejo de culpabilidad que, algunos críticos, atribuyen al poeta por una pretendida relación incestuosa con su hermana.

A pesar de estos detalles exóticos, me interesa de Trakl las arriesgadas y elocuentes imágenes que estallan en sus versos y la apertura que su poesía supone al irracionalismo poético, tan vinculado a corrientes artísticas del siglo XX de diverso signo (simbolismo, surrealismo, futurismo, etc.). Angélica Becker afirma en su introducción: “…Trakl es uno de los poetas del siglo XX que participa –en distintos momentos creacionales- de todas las fases del desarrollo que ha tomado el irracionalismo poético contemporáneo entre la época “simbolista” de Baudelaire y el superrealismo”.

El lector debe agradecer a los esforzados traductores y editores la aparición en castellano de este poeta inmenso, de este talento “salvaje”, algo machadiano, según refiere Becker, aunque poseedor de un dolor y de una furia y de una belleza que asalta, sorprende y conmociona. R. Modern calificó a este poeta como el Hölderlin del siglo XX.

18/08/2007 19:34 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema

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gravatar.comAutor: genseki

Trakl puede ser definido con muchas fórmulas, pero "brillante" es el adjetivo más ridiculmente inadecuado posible para una poesia absolutamente nocturna (sin luna) subterranea, musgosa, desesperada e inmovil.
Lo lea para comprobarlo.
genseki

Fecha: 30/04/2010 19:22.


gravatar.comAutor: Raúl Herrero

Puesto que usted genseki ignora las diversas acepciones de brillante le traslado las mismas pra su conocimiento:
brillante.

(Del ant. part. act. de brillar).


1. adj. Que brilla.

2. adj. Admirable o sobresaliente en su línea.

3. m. diamante brillante.

Fecha: 03/05/2010 08:41.


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