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Raúl Herrero

A Osiris de Juan Eduardo Cirlot

A Osiris de Juan Eduardo Cirlot

Repartido en pedazos y en lamentos,
repartido en países y en canciones,
repartido en lejanos corazones,
repartido en profundos monumentos.

Repartido en obscuros sentimientos,
repartido en distintas emociones,
repartido en palabras y oraciones,
repartido y perdido en los momentos.

Heredero del tiempo y del espacio
víctima de transcursos y distancias,
ser en seres deshecho y repartido.

Yo busco tu hermosura y tu palacio,
tu boca de rubíes y fragancias
para reunirte solo en un gemido.

 Juan Eduardo Cirlot

La princesa galesa en calesa (o Julián Ríos y la princesa de Gales)

La princesa galesa en calesa (o Julián Ríos y la princesa de Gales)

Puente de Alma.
Julián Ríos
Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores, Barcelona 2009.

Con su atinada capacidad para la observancia Carl T. Dreyer escribió en 1922: “Es preciso que los autores que tienen la posibilidad escriban directamente para el cine”. El tiempo le dio la razón a Dreyer. Pero lo que no suponía el director, en una vuelta de tuerca, eran a la narrativa y la novela presas en un campo de pruebas del cine. Es decir, no me refiero a la escritura de guiones por parte de autores, sino de la invasión de narradores que redactan sus novelas con la vista puesta en el cine y, sobre todo, en los posibles beneficios que tal asunción les puede suponer. No se trata de un intento de trasladar técnicas cinematográficas a la narrativa, como hiciera, por ejemplo, Vicente Huidobro en Cagliostro, sino de una escritura con los márgenes de lo visual, en las que las palabras se transmutan no en oro sino en un mecanismo vacío. ¿A qué nos conduce esta “manía” de los narradores hoy? Lo describe a la perfección el siguiente extracto de la novela Defensa de Montjüic por las donas de Barcelona de Federico González Frías: “…la narrativa moderna verdadera, la auténtica, no se propone contar desde un punto de vista lineal con predominio de lo psicológico, como es el modelo chato de lo literal y de la literatura infantil para adultos actualmente de moda…”. Esta tendencia, a lo que podríamos calificar como de “embrutecimiento”, nada que ver con el art brut, se resume en el sopor que se apodera del lector. Por otro lado, en el extremo contrario, por fortuna, también encuentro un buen número de escritores en los que se encuentra la esperanza de la literatura del futuro y en los que confío para que mantengan la antorcha de las almas de buena voluntad.

Entre los segundos, entre los que no toman al lector por idiota, entre los que nos desafían, al tiempo que poseen la capacidad de acometernos con historias subyugantes (aunque esto último tampoco resulte imprescindible) se encuentra Julián Ríos. No citaré a otros autores por los que siente idéntica afición como Fernando Arrabal o Antonio Fernández Molina, Milan Kundera, o las novelas de Francisco Nieva, por no herir susceptibilidades.

Nuestro autor se inició en el mundo de la literatura con Larva, un clásico, que viene a ser como si diéramos a un recién nacido una vaca de aperitivo… No entraré en esta obra admirable, ni en el resto de sus trabajos, pero sí manifestaré que devoro, con la absoluta falta de comedimiento que me caracteriza, todas sus entregas. A continuación me centraré en la obra que hoy nos ocupa, la reciente: Puente de Alma.

 

Si tienes la osadía de seguir leyendo el artículo  puedes hacerlo en el siguiente enlace de la revista Generación.net:

http://www.generacion.net/la-princesa-galesa-en-calesa

 

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, (Entremés o paso, VII)

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, (Entremés o paso, VII)

Entremés.
Pieza de teatro jocosa, en un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia.
María Moliner, Diccionario del uso del español. Segunda edición, Madrid, 1999.
Pieza dramática jocosa y de un solo acto. Solía representarse entre una y otra jornada de la comedia, y primitivamente alguna vez en medio de una jornada.
Diccionario de la lengua de la Real Academia Española. Vigésima primera edición. Madrid, 1992.

Un despacho descomunal y fastuoso cuyas paredes ostentan retratos de señores muy serios, algunos uniformados. Entre los retratos abunda el modelo ecuestre con una curiosa salvedad: los caballos aparecen sonrientes, con bicornio en la cabeza y montados a lomos del humano. Una enorme mesa sin papeles, limpia y lujosa. Lámparas, telares, en fin, todo suntuoso y oriental. En el centro de la escena,  sobre un pedestal, un hombre de mediana edad, muy serio, que adopta una pose para nadie. En off se escucha la siguiente conversación.

 

[Secretario.- Le digo que no puede pasar.

Don Mengano.- ¡A mí no me amilanas mozalbete!

Secretario.-Es del todo imposible, su excelencia se encuentra reunido y durmiendo.

Don Mengano.-Sí, se reunirá conmigo en cuanto entre ahí dentro.

Secretario.- ¡Por todos los santos caballero!

Don Mengano.- ¡Apártese! ¡Apártese o le clavo mi arpón!]

(Suena un portazo y entra en escena un hombre de cierta edad con un arpón en la mano y vestido como un marinero típico de ballenero de película sobre Moby Dick. El hombre del pedestal de un respingo desciende cuando descubre al intruso.)

 

Don Fulano.- (Tras descender del pedestal manifiesta más temor que ira.) ¡Qué hace usted aquí!

Don Mengano.- (Que cuando camina utiliza el arpón cual bastón.) Pensabas que te ibas a librar de mí, ¿eh? ¡Pájaro!

Don Fulano.- (Mientras retrocede en dirección a  la mesa.) ¿Quién es usted? ¿Dónde vive? ¿Por qué le ha dejado entrar mi secretario?

(Entra un hombre vestido de luto. Es el Secretario.)

El secretario.-Don Fulano, lamento el incidente, le ruego me disculpe. He intentado que este hombre, Don Mengano, no pasara, pero ha sido imposible. Incluso le he amenazado con el peine con el que se carda el pelo mi suegra. Pero todo ha sido en vano. ¡Todo! ¡Tooodo! (El secretario llora desconsolado.)

Don Fulano.- (Mientras se golpea las piernas con el ímpetu propio del dueño cuando procura que se aproxime su can.) ¡No te preocupes Tribulete, secretario mío!  Ven, híncate de rodillas.

 

Secretario.- ¡Oh, Don Fulano! Le ruego me perdone, dueño y señor mío. Permítame, permítame que le ofrezca mis nalgas…

(El secretario comienza a bajarse los pantalones.)

Don Fulano.-No, no es menester. ¿No ve usted que tenemos visita?

Secretario.- (Deponiendo su actitud.) Tiene razón, qué digo razón, tiene TODA la razón.

Don Fulano.-Como siempre Tribulete, como siempre.

(El secretario se coloca en cuclillas a las piernas de Don Fulano mientras éste le acaricia la cabeza como si se tratara de un perro.)

Don Fulano.- (A don Mengano.) ¿Y usted qué quiere? Hable deprisa, ya que está aquí, o le azuzo a mi secretario.

Don Mengano.- ¡Menudo espectáculo! Si lo sé no vengo.

Don Fulano.-Ya que se ha colado haciendo gala de malos modos, al menos dígame qué le ha traído hasta mi mundo.

Don Mengano.-Claro, mozuelo. Quiero cobrar mi dinero.

Secretario.-Ya le he advertido que no era posible, pero no atiende a ninguno de mis razonamientos por más circunflejos que estos sean.

Don Fulano.-Este asunto requiere que vuelva sobre mi posición de trabajo. Vayamos, Tribulete, vayamos hasta mi trono.

(Tribulete simula que lleva a Don Fulano a hombros, como puede, hasta el sillón ubicado tras la mesa de trabajo. Como Don Fulano pesa demasiado y Tribulete carece de  la estructura corporal de un deportista, ambos caen varias veces al suelo mientras Don Fulano procura mantener la dignidad y el secretario Tribulete gimotea frases como: “ No pasa nada; no se preocupe; ya  casi está; me tendría que ver a mí en  las fiestas de mi pueblo”.)

Don Mengano.-Pero ¿qué comedia es ésta? Si quieren les dejo solos y regreso cuando terminen con esas manifestaciones esperpénticas.

Don Fulano.- (Ya en su trono, perdón, quería decir en el sillón.) No, no se inquiete. Ya está bien. Este reuma me está matando. (A continuación Don Fulano aúlla.)

(Mientras conversan Don Fulano y Don Mengano el secretario peina a su señor, le lima las uñas, le ofrece comida con una cuchara cual si se tratara de un bebe,  le limpia los labios con una servilleta, le ofrece un vaso de agua y, como ese momento suele coincidir con el inicio de las intervenciones de Don Fulano, la mayor parte del líquido se derrama sobre el pecho de Don Fulano.)

Secretario.-Mientras usted procede yo le iré despiojando, si así me lo permite.

Don Fulano.-(Al secretario.) Por supuesto Tribulete, proceda. (A Don Mengano.) Si lo desea puede usted sentarse.

Don Mengano.- (Impasible. En pie.) No, gracias, muy agradecido. Prefiero permanecer en pie, vigilante, por lo que pueda pasar. Ya me entiende.

Don Fulano.- ¿Le apetece un purito?

Don Mengano.-No, gracias…

Don Fulano.-Así que usted quiere dinero.

Don Mengano.-Verá, buen hombre, tras treinta años pensándolo  por fin me he decidido a  jubilarme…

Don Fulano.- ¿Tras treinta años? ¿Qué edad tiene usted?

Don Mengano.- Cincuenta y siete. Pero verá, yo comencé a pensar a una edad muy temprana.

Don Fulano.- ¡Y tanto! Pero ¿cómo se le ocurre hombre de Dios? Fíjese en mí, le doblo la edad y todavía no he pensado ni un solo día. ¿No es así Tribulete?

Secretario.-Así es señor.

Don Mengano.-Ya, bueno. No me sorprende. Pero yo vengo a por mi dinero.

Don Fulano.-Entonces usted pertenece a nuestra empresa.

Don Mengano.-No, señor.

Don Fulano.- ¡Pero bueno!

Don Mengano.-Trabajé en esta empresa, pero de ahí a  pertenecer a nadie…

Don Fulano.- ¡Ah, bueno! Me había suscitado usted un sobresalto. ¿Y desde cuando trabaja con nosotros?

Secretario.- Trabajó con nosotros hace treinta y cinco años.

Don Fulano.-No interrumpa Tribulete, prefiero que responda él mismo.

Don Mengano.-Muchas gracias, criatura. En efecto vine hace treinta y cinco años.

Don Fulano.-Entonces, ¿cuál es el problema?

Secretario.-Dueño y señor, ¿pregúntele cuantos días ha trabajado?

Don Fulano.-Bueno, respóndale.

Don Mengano.- ¿Días? Oiga así de memoria no me acuerdo. ¡Hace tantos años!

Don Fulano.- Este individuo tiene razón Tribulete…

Don Mengano.-Recuerdo que vine casi a diario durante un mes del año 70 ó 40, no estoy seguro. Luego ya me embarqué en el ballenero y…

Don Fulano.- ¿Embarcó en un ballenero?

Don Mengano.-Sí,  para conocer mundo y… también mujeres. Ya me entiende.  Aquí entre papeles, idiotas y mamarrachadas se me pasaba la vida.

Don Fulano.-Bueno, lo comprendo, a mí me sucede lo mismo pero entonces,  mientras estaba en el ballenero, ¿cuándo trabajaba?

Don Mengano.- ¿Cuándo trabajaba? ¿Aquí? Bueno, algunos años vine en agosto porque el calor me mareaba.

Don Fulano.- ¿Sólo trabajaba un mes?

Don Mengano.- ¡Pero qué dices! Me tomas por loco. Como mucho venía una vez a la semana y lo justo para refrescarme.

Don Fulano.- ¿Y luego?

Don Mengano.-Ya no vine más.

Don Fulano.- ¿Y eso?

Don Mengano.-Me instalé un aparato de aire acondicionado en casa.

Don Fulano.-Entonces, ¿cuántos días ha trabajado durante toda su vida en la empresa?

Don Mengano.- ¡Menuda preguntita! No sé, el primer mes no falté ni un día pero luego…

Don Fulano.- ¡Sólo cumplió con su horario el primer mes de hace treinta y cinco años! (Al secretario.) ¿Y por qué no le hemos mandado a la puñetera calle para que se reconcoma y termine comiéndose a sus familiares a falta de pan?

Secretario.-Es un misterio dueño y señor…

Don Mengano.-A mí no me vengan ahora con sus problemas. Resuelvan sus asuntos más tarde. De momento, ya he respondido a todo. Así que…  la panoja.

Don Fulano.- ¿Qué panoja? Si ha trabajado cuatro días mal contados en nuestra santa casa.

Don Mengano.-Desde luego qué sensible es usted. Pero si aquí todos los días era lo mismo. Cuando me percaté del tedio ya no vine más.

Don Fulano.- (Tirándose de los pelos.) ¡Jamás he visto una cosa semejante!

Don Mengano.-Oiga pues es un arpón, tampoco…

Don Fulano.-No, si me refiero a usted.

Don Mengano.-Con lo poco que he venido por aquí, no me extraña que apenas me haya visto. Pero aún tengo más cosas que decirle: algunos días mandaba a mi madre a trabajar… Y ella jamás percibió ni una moneda de esta empresa.

Don Fulano.- ¿Mandaba  a trabajar a su madre?

Don Mengano.-Para poner sellitos y esas tonterías no hacía falta que viniera yo en persona. Además, entonces mi madre se acababa de jubilar y se aburría en casa sola tantas horas.

Don Fulano.- ¿Y cuánto tiempo estuvo aquí  su madre?

Don Mengano.-Oiga no lo sé, tampoco le hacía un seguimiento.

Don Fulano.- ¿Y quiere jubilarse gracias al trabajo de su madre?

Don Mengano.-No, no, cuando ella se cansó también mandé a mi abuela…

Don Fulano.- ¿A su abuela?

Don Mengano.-Luego comenzó a venir mi primo Ernesto, mi amiga Estevita, doña Clotilde la vecina, mi perro Frascuelo….

 Don Fulano.- Pero ¿cuántas personas han ocupado su puesto?

Don Mengano.- ¿Personas y animales o personas a secas?

Don Fulano.- ¿Personas y animales?

Don Mengano.- Jamás he conocido a alguien tan preocupado por la precisión como usted. Han sido muchas… en total unas cincuenta o sesenta. ¡Y todos sin cobrar un duro! Así que vaya pensando en una gratificación.

Don Fulano.- ¡Virgen Santa!

Don Mengano.-No, a esa no la recuerdo.

Secretario.- ¿Se da usted cuenta amo y señor?

Don Fulano.- ¿Y tiene la desfachatez de reclamar la jubilación?

Don Mengano.-Oiga mozalbete, que yo he trabajado aquí varios días, y también lo han hecho buena parte de mi familia, de mis amigos y de mis vecinos. Entre todos, habremos venido más de tres ó cuatro meses, y eso se paga señor mío. ¿No querrás eludir tus obligaciones? Porque yo enseguida me pongo violento. Además, que si no es por mí, esos no vienen a esta mierda de empresa ni atados.

Don Fulano.- (Saliendo de detrás de la mesa.) ¡Tres o cuatro meses en toda su vida majadero!

Secretario.-No se exalte su excelencia.

Don Mengano.-No, si te parece vengo todos los días a verte a ti. ¡Cómo si no tuviera otra cosa que hacer!

Don Fulano.-(A su secretario.) ¿Y durante todos estos años le hemos pagado?

Secretario.-Me temo que sí, amo.

Don Mengano.-Hombre claro, no querrás tener trabajadores gratis. ¡Anda qué! ¡Menudo pájaro estás hecho! Ya me lo advirtieron ya.

Don Fulano.- ¿Quién se lo advirtió?

Don Mengano.-Gregorio, Melquiades y Saturnino.

Don Fulano.- ¿Quiénes son esos?

Don Mengano.-Normal que no le suenen. Ellos llevan sin venir siete u ocho años.

Don Fulano.- ¿Qué ellos tampoco trabajan todos los días?

Don Mengano.- ¡Qué manía con el trabajo! Pero qué más te da a ti, triste, más que triste. Si quieres que la gente venga dales una compensación, no sé, por ejemplo una barra libre, juegos de riesgo, máquinas recreativas, una buena biblioteca… ¡Una filmoteca! Mira esa sí que es una buena idea. Oiga, si quiere retraso la jubilación dos o tres años y pongo en marcha estas ideas.

Don Fulano..-¿Y le parece poco que les pagues por no venir?

Don Mengano.- Más a mí favor. Ni cobrando se acercan. Además una cosa le diré. No todo se mide por el dinero.

(Don Fulano saca un revolver.)

Secretario.- ¡Qué hace Don Fulano!

Don Fulano.- ¿A usted que te parece cretino?

Don Mengano.-Oiga, ¿y mi dinero?

Don Fulano.-Tenemos  a la mayor parte de los empleados sin trabajar y cobrando. Algunos, como en el caso de este sujeto, desde hace más de treinta años.

Secretario.- Sosiéguese, sosiéguese.

Don Fulano.- ¡Por qué no me lo dijo antes! Llevo aquí encerrado media vida perdiendo el tiempo y todos los demás divirtiéndose.

Don Mengano.-En mi caso, incluso me enrolé en un ballenero para distraerme.

Don Fulano.-(Al secretario.) No le disparo, ni le estrangulo con mis propias manos porque me da usted lástima. Quédese en el despacho y vigile mis puros.

Secretario.-Lo que usted mande, señor.

Don Fulano.- En cuanto a usted…

(Don Fulano abraza a don Mengano.)

Don Fulano.- (Emocionado.) Vayamos al hipódromo.

Don Mengano.- ¡Qué casualidad! Allí trabaja Emeterio, también empleado de esta empresa.

(Ambos inician el mutis.)

Don Fulano.- ¿Y ese cuántos años hace que no viene?

Don Mengano.-Es difícil de calcular… pero al menos veinte años.

 

TELÓN

 

El Arca

El Arca

Estimad@ amig@:

La revista "El Arka " tiene el placer de comunicarle la publicación en la revista  de la presentación realizada el 14 de mayo en la llibreria Allibri de Barcelona  de los libros: 
“Defensa de Montjuic por las Donas de Barcelona”, de Federico González Frías, 
inaugurando la colección Marginalia en colaboración con la editorial“Libros  del Innombrable”,
 y “Viaje en pos de un Destino”, de Mireia Valls, editorial Symbolos.

Igualmente nos complace anunciarles que el próximo día 10 de junio a las 19:30  h. en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, (Pso. Independencia nº11, 2ª planta),  se celebrarán en Zaragoza los diez años de vida de la casi utópica editorial 
Libros del Innombrable , mediante la ceremonia recital que llevará por título  “En un lugar de la Mancha...”, y en donde su director Raúl Herrero, evocará  la palabra leyendo poemas de Federico González, Antonio Fernández Molina, Fernando  Arrabal, Juan Eduardo Cirlot, Mariano Esquillor, o de su propia creación entre  otros, además de algunos de los clásicos recogidos en la Antología de Poesía 
Mística Española. Todo ello amenizado gracias a la música de Josep Soler.  Durante el pasado año ya se festejó mediante ceremonias-recitales realizados  a lo largo de toda la península, donde se leían textos y poemas de los autores  que han colaborado a dar vida a esta heroica empresa, que sigue trabajando  en pos de la belleza emanada por las musas, y que ha dado lugar a una obra  donde algunos de sus títulos recogen una legado vivo de sabiduría capaz de  despertarnos a un viaje en pos del conocimiento de nuestro origen y destino.
Les recomendamos e invitamos la asistencia a esta celebración en virtud de  la posibilidad siempre perenne que nos brinda la verdadera literatura, aquella  ligada a una originalidad emanada desde el corazón del poeta que recibe sus  efluvios directamente desde el Origen Arquetípico. 


’Anillo’ telemático: 
SYMBOLOS: www.geocities.com/symbolos
América Indígena: www.geocities.com/indoamerica
Gran Logia Operativa Latina y Americana: www.geocities.com/glolyam
Federico González: www.geocities.com/daimon.geo
Introducción a la Ciencia Sagrada: www.geocities.com/programagartha
Fin de Ciclo - Estudios de Ciclología: www.geocities.com/findeciclo
Antología de textos Herméticos: www.geocities.com/antologia_hermes
Centro de Estudios de Simbología de Barcelona: www.geocities.com/cesbarcelona
Centro de Estudios Simbólicos de Zaragoza: www.elarka.es/umbral/ces.html
Revista El Taller: www.geocities.com/tallermasonico
Guía Bibliográfica del Esoterismo: www.2enero.com
Atrivm: es.geocities.com/atrivm2001
El Arka. Revista de Artes y Letras: www.elarka.es
Blog de la colegiata Marsilio Ficino: colegiataficino.blogspot.com
La Caracola. La Mujer y el Simbolismo Femenino: www.geocities.com/lamujeryelsimbolismofemenino
Federico González Frías. Literatura - Novela - Farsa: 
http://federico-gonzalez-frias.com/
Marginalia.Novela desconocida - Contracultura - Literatura Marginal: 
http://marginaliaonline.com/


Para comunicarse con la revista, enviar colaboraciones y recibir el anuncio 
de próximas actividades pueden dirigirse a la siguiente dirección:
revista@elarka.es

DE RAÚL HERRERO A FERNANDO ARRABAL por José María de Montells

DE RAÚL HERRERO A FERNANDO ARRABAL por José María de Montells

 

[El excelente poeta José María de Montells me envía este texto que se incluirá en su próximo libro. Tras caerme de nalgas, levantarme  y volverme a caer decido publicar como adelanto este texto en el blog que tanto aman mis lectores.  Lo incluyo no por los elogios inmerecidos que me brinda, sino por lo los brindis que lanza a tantos de mis amigos y de mis admirados autores, así como por el buen gusto que demuestra mi amigo en su texto. Desde aquí mi público agradecimiento. Por supuesto en la foto, mi amigo José María de Montells pasado por el filtro computerizado del pastel.]

El hombre de hoy sufre de hiperinformación. El bombardeo de noticias es tal, que no da tiempo a asimilarlas y por defendernos, nos volvemos insensibles. Nos acorazamos frente al dolor ajeno. Ninguna noticia nos conmueve. Es la insensibilidad la que hace que nos apartemos de la poesía. Ahora casi no se lee poesía. Yo tengo mucha fe, lo he escrito en varias ocasiones, en las propiedades taumatúrgicas de la lectura. Nada como la lectura sosegada de un buen libro, de bata y pantuflas, repantingados en nuestro sillón favorito, saboreando una copa de vino. Reconozco que la vida que llevamos nos da pocas ocasiones para hacer esto. Yo, ahora, leo en la pantalla de mi ordenador, que no es lo mismo, pero ayuda a curarse. Con este invento de internet que ha entrado en mi vida como un huracán de atrevimientos, leo muy a menudo el blog de Raúl Herrero. Siempre es un placer leer a Raúl Herrero. Su escritura, ya sea en verso o en prosa, es ágil, sorprendente, tierna y aterradora a la vez. También, humorística y absurda, pero atemperada por el portento de imágenes inusuales y poderosas, enloquecidas por el fuego interior que le consume. Es escritor apasionado y pone pasión en todo lo que hace. Hay que decir también que Herrero es amigo, avezado editor, de los que no abundan y un poeta hecho y derecho, al que admiro una barbaridad. La antología de su obra poética El mayor evento, engaña. Parece la obra de un escritor maduro. Y es que de verdad lo es, pese a su insultante juventud.

Su largo poema-libro Officium Defunctorum que publicamos en la desaparecida colección de Las patitas de la sombra, en recuerdo y homenaje a nuestro querido Antonio Fernández Molina, es sencillamente magistral. Hay en él, las negras llamaradas del misterio y de la muerte, un volcán que se abre en el pecho hasta incendiar los sentimientos.

Para ser preciso, he de reconocerle con el corazón, el incisivo prólogo de mi libro Volver a Ruritania, que él mismo me publicó en la colección Golpe de dados, en su editorial de Los Libros del Innombrable. Como se ve, Herrero, amén de un extraordinario escritor, es también dadivoso en extremo.

Por si esto fuera poco, en su página web, es muy atento con mi modesta obra. Siempre hace unas críticas muy elogiosas de mis cosas, aunque me temo que Herrero, que es mocetón aguerrido, tiende a exagerar. Ni qué tiene que se lo agradezco infinito. Uno está rodeado de silencio.

Pero el derroche de mi amigo Raúl Herrero no termina aquí, que lo cierto es que tengo que agradecerle algunas cosas más. Gracias a él, que acaba de publicar Orfeo errante, una antología que abarca todas las épocas del poeta, conozco prácticamente toda la obra completa de Antonio Fernández Molina, que fue para mí, un amigo entrañable y un maestro incorruptible, extraordinariamente leal a su obra y su concepto ideal del Arte. Uno de los grandes genios de España. Lamentablemente, nuestro país es muy indiferente con sus hijos más valiosos. En varias ocasiones, tengo dicho que si Fernández Molina hubiera nacido en Francia, hoy sería una figura universal. España, con una frecuencia inusitada, encumbra idiotas y menoscaba el duende. A. F. Molina, lo tenía. Era un artista total, que ejercía las veinticuatro horas del día. Posiblemente, el artista único, irrepetible y sublime de la mejor literatura española contemporánea. Cela, lumbrera y cuco, se dio cuenta enseguida, por eso, se lo llevó con él a Papeles de Son Armadans, pero nunca lo dijo. Cuando a don Camilo le daba por la cicatería, era muy suyo.

Mariano Esquillor ha sido todo un descubrimiento. No conocía sus versos y me han dejado turulato. Playa de tormentas mudas es un libro admirable, insólito, distinto, maravilloso. Raúl Herrero, generoso y magnánimo, como el Rey don Alfonso, el de Aragón, me lo envió por correo y no le he dado ni las gracias. Lo hago ahora, aunque sea con notorio retraso.

Está meridianamente claro que Herrero está haciendo un servicio impagable a la cultura española, publicando los libros raros que la avaricia de los demás, no publica. Es su sello, su marca personal.

Pensemos que en el catálogo de los Libros del Innombrable, están juntos Tetralogía de Eduardo Chicharro y Pájaros tristes de Juan Eduardo Cirlot. Dos grandes libros de dos grandes poetas que lamentablemente se leen muy poco. En nuestro tiempo, quienes leen poesía, prefieren lo fácil, lo manido, lo elogiado por las páginas culturales de los periódicos. Cirlot y Chicharro no están de moda, pese a ser dos monstruos de la literatura. Una editorial que publica monstruos con todos los honores, sin hacer antes cábalas económicas, con el propósito inconfeso de convertirse en la medicina contra nuestra insensibilidad, forzosamente ha de tenerse en cuenta.

Vuelvo al principio: la pasión de Raúl Herrero, esa característica suya tan peculiar, me ha llevado otra vez a la obra de Fernando Arrabal. Yo conocía algunas cosas del dramaturgo pánico, en los tiempos que nadie le leía en España. Me lo había recomendado Luis de Pablo, el músico, allá por los años setenta. Y luego, no sé porqué, abandoné su lectura.

Le he ido viendo, eso sí, en esporádicas ocasiones en televisión e invariablemente me ha impresionado su rapidez intelectual, su talento poético, su simpatía desbordante. Ahora, gracias a Herrero, que es su editor, le tengo en mi mesilla de noche y sigue siendo lo mismo de original, fresco e incorrecto. Pura delicia.

 

 José María de Montells

 

Colectividad / Individualismo (Grandes falacias de hoy, I)

Colectividad / Individualismo (Grandes falacias de hoy, I)

En este mundo traidor donde nada es verdad ni es mentira, las autoridades y los que portan sombreros puntiagudos (frigios) de mandamases han considerado lo conveniente que resulta la potenciación de dos enormes virtudes: la colectividad y el individualismo, que es como estar en misa y repicando, o como enarbolar la bandera de un país impresa sobre la de otro, o como servir a dos amos, o como cantar y eructar al tiempo.

¿Por qué el individualismo? Su implantación permite al sistema que los hombres se crean “libres” y, al tiempo, se desentiendan de los problemas y de la onda expansiva de las calamidades que su triunfo, a costa de todo, puede acarrear. Se potencia el beneficio individual por encima del colectivo. Esta “filosofía” sólo viene a transformar en prión, en género “chico”, el macro concepto de multinacionales y de “holdings” empresariales donde destaca “el beneficio empresarial” por encima de todo. Por supuesto, ese todo no es un eufemismo, sino una realidad. En EE.UU. (entérense mis queridos hermanos) los socios de un “holding” podrían procesar  al director del mismo si sospecharan que ha antepuesto intereses de cualquier tipo (medioambientales, humanitarios, razonables, sentido común, inteligencia, bondad, caridad, escrúpulos, pánico a la sangre…) al beneficio económico. La individualidad, que nos amamanta en televisión y en películas, en libros y en mensajes que algunas personas repiten de forma diaria sin saber lo que en verdad rezan sus boquitas, no debe sorprendernos, puesto que funciona como reflejo de la “invidualidad” de una empresa contra el mundo. Pisoteé a todos con una única excepción: usted mismo. En definitiva, un mundo sin ética, por no hablar ya de la moral, que se ha transmutado en unas normas a seguir y que sostienen una buena imagen “social”.

 

Si tienes la osadía de seguir leyendo el artículo  puedes hacerlo en el siguiente enlace de mi "otro blog" de la revista Generación.net:

http://raulherrero.blogs.generacion.net/colectividad-individualismo-grandes-falacias-de-hoy-i

La huella del gato

La huella del gato

Queridos Amigos:

Quiero haceros partícipes de una bella iniciativa que por fin se hace realidad, Emisión Cero, la semana internacional de cine y debates por una vida sostenible que estamos organizando. Será realidad del 5 al 14 de junio en Madrid. Y sus sedes serán Casa de Vacas, Casa Encendida y Yelmo Cines Ideal.
Te invitamos a participar en las conferencias y debates así como a disfrutar de estos trabajos documentales diferentes y necesarios para los  tiempos que corren.
Puedes conocer su contenido en la web: 
http://www.emisioncero.net


ADRIANA HOYOS NARANJO
Comité Ejecutivo

EL GRAN CEREMONIAL

EL GRAN CEREMONIAL

 

Día: 10 de junio de 2009

Lugar: El Corte Inglés (Ámbito Cultural) de Zaragoza:

Hora: 19:30 h.

 

Tema: Ceremonia-literaria, recital de Raúl Herrero.

 

Raúl Herrero, escritor, pintor y editor, acometerá la ceremonia-recital que lleva por título “En un lugar de la Mancha…”

Durante la ceremonia el autor evocará la palabra, acompañado por música del compositor Josep Soler , tanto de  poemas propios como de autores cuya obra ha sido publicada por la editorial Libros del Innombrable.

Entre los autores a los que pondrá voz se incluyen: Fernando Arrabal, Antonio Fernández Molina, José María de Montells, Mariano Esquillor, Federico González,  Eduardo Chicharro, o Juan Eduardo Cirlot.  También recogerá algún texto clásico de poetas incluidos en la Antología de poesía mística española (preparada por Antonio Fernández Molina y publicada por Libros del Innombrable en el año 2006).

 

Durante su intervención aparecerán enigmáticas figuras  que aportarán al sonido y la música la dimensión que los textos precisan. El año pasado con motivo del décimo aniversario de la editorial Raúl Herrero llevó este montaje a diversos puntos de España. A lo lardo de estas ceremonias el autor llevó más de cien poemas de una media de quince autores.

 

El acto lo presentará el poeta José Antonio Conde.

 

Tras el acto se podrán adquirir los libros de los que proceden los textos .  Además Raúl Herrero firmará gustosamente los ejemplares de su autoría a todo aquel que lo desee.

 

Para más información: 976 423247

www.librosdelinnombrable.com