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Raúl Herrero

Una semana con Ramón, I (Los mandamientos pombianos)

Una semana con Ramón, I (Los mandamientos pombianos)

[El pasado 3 de julio el escritor Ramón Gómez de la Serna hubiera cumplido 119 años. En esta ocasión, por algún motivo que ignoro, varios medios de comunicación han dado la noticia. ¿Tal vez o ellos o yo nos equivocamos y se cumplen 120 años de su nacimiento?, que es una de esas cifras redondas  que sirven para desempolvar a los grandes artistas para el gran público. Incluso google ilustró ese día su servidor español con un logo (véase el dibujo superior) en referencia al genial escritor. El caso es que, como la ocasión la pintan calva, me ha parecido la presente una buena excusa para dedicarle toda la semana a mi admirado Ramón Gómez de la Serna, al que todos conocemos por el nombre de Ramón. Como excepción, sin que sirva de precedente, publicaré durante todos los días, hasta el próximo domingo,  una entrada relacionada con Ramón para disfrute de mis amantísimos lectores que seguro sabrán apreciar tan cabal esfuerzo. Aquí empieza, por tanto, una semana con Ramón. Para postre propongo a mis distinguidos lectores que, a modo de homenaje al escritor, eleven la voz en público, o en privado, a ser posible en la situación más inverosímil posible y exclamen: ¡Una semana con Ramón! Este gesto removerá a los dormidos y, sin duda, será celebrado por los familiares y amigos que se encuentren a su lado. También les insto a que si lo desean relaten sus experiencias en este sentido en los comentarios de este blog tan suyo como mío.]

 

El Café Pombo, lugar donde se concentraba una tertulia creado por Ramón Gómez de la Serna, que también originó dos libros Pombo y La sagrada cripta del Pombo, fue una de las creaciones más celebradas del escritor. Hasta el punto que el pintor José Gutierrez Solana inmortalizó a  la tertulia en un cuadro genial que perteneció al escritor  hasta que éste lo regalo al entonces Museo de Arte Moderno de Madrid. El mismo Ramón lo contó así en su libro Pombo: "La liquidación de Pombo había comenzado con mi regalar el magnífico cuadro de la tertulia por Gutiérrez Solana al Museo de Arte Moderno de Madrid, episodio que está contado por mí en mi "Automoribundia". (Cuadro que valía más de cien mil pesos y cuyo regalo tiene más valor porque yo nunca tengo cien centavos. La última vez que estuve en Madrid fui a despedirme de él al Museo donde está admirablemente colocado. Vi que se sobreponía a todos los cuadros como sucede con las Meninas en el Prado, pues también Solana supo interpretar esos remolinos de espacio y tiempo que han logrado muy pocos pintores en muy pocos cuadros."

Tertulia del Café Pombo

Cuadro de José Gutiérrez Solana "La tertulia del Café Pombo", 1920.

La tertulia del Café Pombo fue famosa por servir de ariete de todas las novedades artísticas en España, por sus banquetes, por los contertulios y por las anécdotas que allí lugar tuvieron. Ignoro el número de páginas que entre  unos y otros han dedicado a estas tertulias de Café, pero, sin duda, superan con creces,  a las que se han escrito sobre muchas obras literarias o artísticas de importancia de su época. Por supuesto, Pombo tuvo sus mandamientos. Y para disfrute del lector señalo los que Ramón escribió  como tales en 1915.

 

Los mandamientos pombianos

Primero. Amar a Pombo sobre todas las cosas.

Segundo. Sentirse dignos por dentro de estar en Pombo.

Tercero. Estar llenos del fruto de la semana.

Cuarto. No echar de menos la noche de fuera.

Quinto. Ser fuertes hasta renunciar a los tranvías que no podrán tomarse a la salida.

Sexo. Ser sinceros, pero no de sobra.

Séptimo. Hacer conciencia y aprender desprendimiento en el ámbito concienzudo.

Octavo. Respetar y temer al espejo sobre todas las cosas, y temer verse en él con la cara cortada de los traidores.

Noveno. No decir nada que hiera la susceptibilidad del dueño, porque el dueño lo oye todo.

Décimo. No llevarse las cerillas del camarada.

Décimo primero. Hacer una consumición por lo menos y pagarla, no dejando de dar buena propina al camarero para la cera de la capilla. En la consumición hecha en Pombo, el hombre se toma el cuerpo y el alma de la noche.)

Décimo segundo. Dar las gracias al echador de café, que es el gran monago.

Décimo tercero. No venir a Pombo desde otro café, ni después de haber estado en el Teatro.

Décimo cuarto. No quererse explicar por lo que se ve lo que deba suponerse y no creer al Café un Café viejo, en vez de distinguir en él su admirable condición de único refugio entre las fieras.

Décimo quinto. A Pombo no se viene a leer periódicos.

Décimo sexto. En Pombo no se puede hablar de toros ni de autores dramáticos contemporáneos.

Décimo séptimo. En Pombo no se puede hablar de Moreno Carbonero.

Décimo octavo. Tampoco se puede hablar en Pombo del último concierto que evoca una sala llena de onanistas imbéciles y de señoritas casaderas también onanistas y reblandecidas.

Décimo octavo. (sic) Tampoco debe ir nadie pensando que ha de encontrar en Pombo el editor o el pobre hombre al que explotar  una temporada con los originales de la mediocridad o de la "contrefaçon".

Etc., etc.


Ramón Gómez de la Serna

La secta (Grandes falacias de hoy, III)

La secta (Grandes falacias de hoy, III)

 

 

Se nos dice,  se rumorea, se afirma que en el Neolítico, e incluso en tiempos pretéritos,  los individuos se organizaban en grupos, en tribus, lo que facilitaba la supervivencia tanto del sujeto como del grupo. Así mismo, el mayor castigo consistía en ser repudiado por la tribu, ya que las posibilidades de supervivencia decrecían tanto por las amenazas naturales como por la existencia de grupos rivales.  Este mismo comportamiento los antropólogos lo han observado en lugares remotos, de los pocos que todavía quedan, de África o Asia, donde se permite (el fantasma del progreso lo permite) la existencia de tribus a su más o menos libre albedrío. Si bien el referido albedrío, a veces, es perturbado por cámaras de televisión que tienen a bien el mostrarnos las costumbres de estos grupos por desgracia casi extintos.

La existencia y señales de identidad de estas tribus van acompañadas por rituales que reafirman la pertenencia de pleno derecho del individuo al grupo, lo que se ha llamado ritos de paso o de iniciación. Esto nos da una idea del contenido sagrado, del contenido trascendente, que en estas sociedades posee toda actividad cotidiana, y no sólo las extraordinarias como las bodas, o los entierros. Incluso la geografía se trasciende para imbricarla con las historias que de forma tradicional y oral se conservan con el propósito de trasladar unas enseñanzas  que superan lo que ahora definimos como “utilidad inmediata”. A lo largo de la historia ciertos grupos humanos mantuvieron unas costumbres, ideologías y hábitos, aunque se vieran obligados a convivir dentro  de sociedades de otro signo,  y así comenzaron a manifestarse grupos más pequeños dentro de sociedades mayores.


 

Si tienes la osadía de seguir leyendo el artículo  puedes hacerlo en el siguiente enlace de mi "otro blog" de la revista Generación.net:

http://raulherrero.blogs.generacion.net/la-secta-grandes-falacias-de-hoy-iii

 

La petición (Entremés o paso, VIII)

La petición (Entremés o paso, VIII)

 Entremés.
Pieza de teatro jocosa, en un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia.
María Moliner, Diccionario del uso del español. Segunda edición, Madrid, 1999.
Pieza dramática jocosa y de un solo acto. Solía representarse entre una y otra jornada de la comedia, y primitivamente alguna vez en medio de una jornada.
Diccionario de la lengua de la Real Academia Española. Vigésima primera edición. Madrid, 1992.

 

La escena transcurre en un salón decorado al estilo de la alta burguesía de la época de la revolución industrial. El vestuario y las maneras se corresponden con una estricta y amanerada educación que, sobre todo, cuida las formas y se reserva todo lo que pudiera interpretarse como un conato de sinceridad. Lo que a continuación ocurre se sitúa momentos antes de una cena formal entre adultos formados, aunque, no necesariamente, uniformados.

Entran a escena el Novio y la Novia.

Novio.-Tal vez nos hayamos precipitado. No sé si éste será el mejor momento para que me presentes a  tus padres.

Novia.-No te preocupes. Seguro que les causarás un sobresalto. En definitiva se trata de una simple velada familiar.

Novio.-¡Hombre, tan, tan familiar no lo es! Tus padres, según me has dicho, también han invitado a tu tío, ya difunto, a varios amigos de la familia, a la tuna y dos cuerpos completos de la legión…

Novia.-Mira, los miembros de la coral a la que pertenece mi madre han disculpado su ausencia. Con  eso ya son 300 invitados menos.

Novio.-Cuando me hablaste de conocer a tus padres esperaba otra cosa, algo más íntimo.

Novia.-Dices eso porque no me quieres.

Novio.-¿Cómo puedes pensar así?

Novia.-¿Estás diciendo que por ser mujer no puedo pensar? ¡Machista!

Novio.-No, comunista nunca he sido. Además qué pensarían tus padres, todos ellos miembros del partido tradicionalista.

Novia.- Hoy  he recibido una buena noticia y no quiero disgustarme. El cirujano Torcuato, con el que mis padres mantienen una amistad de siglos, me hará un descuento en la operación previa a nuestra boda.

Novio.-¿Qué boda? ¿Qué operación?

Novia.-Nuestra boda. Todos esperan  que en el transcurso de la velada me pidas en matrimonio.

Novio.-Un momento, de eso no habíamos hablado.

Novia.-¿Hablado de qué? ¿Acaso hace falta que el amor se pronuncie?

Novio.-Tal vez, algo, aunque sólo sea un poco, unas palabras… Porque no había pensado en casarme…

Novia.-¿Cómo? ¿Es que no me quieres? ¿Acaso no heredaste una fortuna de tu abuela hace unos meses?

Novio.-Claro que te quiero, no es eso. Y claro que heredé una fortuna…

Novia.-Entonces no hay nada más que hablar.

Novio.-¿Y eso de la operación?

Novia.-Lo normal. Todas mis amigas, que se han casado y divorciado casi al tiempo, se han operado antes de la boda y después de la separación. No me dirás que pretendes casarte conmigo sin que me opere previamente. ¡Menuda vergüenza! ¡Qué pensarían de mí el sacerdote y el diácono de la catedral!

Novio.-Pero ¿de qué tienes que operarte?

Novia.-De todo. Ya sabes de los pómulos, los sobacos, los dientes, las amígdalas, el cuello, los labios… Aún recuerdo la boda de Pipí con Moñi. Cuando ella llegó al altar él no la reconoció, todavía hoy él cree que  se equivocó de boda.

Novio.-¡Dios mío! Entonces ¿por eso en la boda de tus primos la novia parecía una momia?

Novia.-Sí, se le complicó la cicatrización de las heridas y tuvo que casarse con las vendas alrededor del cuerpo. ¡Pobre mujer! ¡No sé si logrará superarlo!

(Entra  El padre de la novia.)

 Padre de la novia.-¡De modo qué estáis aquí polluelos!

Novia.-Padre amado y sacrosanto. Precisamente ahora estaba a punto, mi futuro esposo, de pedirme en matrimonio.

Padre la novia.-(Mientras pelliza el moflete al Novio.) No se te ocurra entregarle el anillo de pedida a mi niña, sin antes solicitar la mano a sus padres. Que como bien sabes somos esa mujer y yo.

Novio.-¿Qué mujer?

(Entra a escena La madre de la novia.)

Madre de la novia.-¡Yo misma jovencito! ¿Es cierto que has heredado una fortuna de tu abuela que en paz descanse?

Novio.-Sí, señora.

Madre de la novia.-Entonces, permíteme que te llame hijo.

(La Madre de la  novia se abalanza sobre el novio y lo acaricia con lascivia.)

Padre de la novia.-Mira, mira hija, qué cariñosa es tu madre cuando escucha la palabra fortuna.

Novia.-En todo lo relacionado con el dinero mi madre siempre ha sido muy suya.

Novio.-(Apartando a la Madre de la novia.) Señora, por favor, compórtese.

Madre de la novia.- Pero  muchacho, no comprendes que ahora casi, casi somos familia. Al fin y al cabo vas a casarte con mi hija.

(La Madre de la novia besa en la boca al Novio.)

Padre de la novia.-(Tras reír a carcajadas.) Mira hija qué graciosa es tu madre. Siempre ha sido muy apasionada. ¡Ay, recuerdo nuestra noche de bodas! Tomé a tu madre por las nalgas y le di repetidas veces. Ella gemía y suplicaba como un jamelgo. Pero yo nada, a lo mío, venga darle y venga darle. Fíjate que al final terminó en el hospital.

Novia.-¿En el hospital?

Padre de la novia.-  Por los golpes. Mi padre me dijo que a las mujeres había que tratarlas con mano dura y así lo hice. Años más tarde comprendí lo que mi padre quiso decir con ese sutil lenguaje que le caracterizaba. Si hubieras conocido a tu abuelo, ¡era todo un poeta!

Novio.-(Que procura huir de la madre.) Bueno, ¿y si nos sentamos todos? ¿Y si charlamos mientras aguardamos la llegada de los demás invitados?

Padre de la novia.-Por supuesto, muchacho. Toma, sírvete un buen lingotazo. Vas a prometerte a mi hija y el alcohol te infundirá valor.

(El Padre de la novia le entrega un vaso lleno de coñac al Novio, que bebe de un trago.)

Novia.-Diles, diles a mis padres cómo es el anillo que me has comprado.

Novio.-Bueno, en realidad, yo no sabía que se esperaba de mí… El anillo… Creía que se trataba de una cena para conocernos simplemente, no supuse que…

Padre de la novia.-¿Cómo dices? ¿Te has presentado en mi casa, te has bebido mi coñac y te has refrotado  con mi esposa, y no has traído un miserable anillo de compromiso valorado en una cientos de miles de dólares para mi hija?

Madre de la novia.-¡Será hijo de puta!

Novio.-¡Calma señores! No se dejen impresionar por un malentendido…

Padre de la novia.-¡Qué malentendido! La cosa está muy clara.

Madre de la novia.-Mátalo, Ataúlfo, es igual que los otros.

Novia.-(Mientras se retuerce  por el suelo como poseída.) ¡No me quieres, no me quieres! ¡Me has deshonrado! ¡Canalla, mal nacido, seductor! ¿No recuerdas nuestra estancia en Alpedrete de la Sierra donde me juraste que te casarías conmigo? ¡Ahora comprendo que lo hiciste para seducirme y obtener de mí lo que querías!

Novio.-Pero si nunca he estado en Alpedrete de la Sierra… ¿De qué hablas?

Padre de la Novia.-Te voy a pegar un tiro y se acabo…

Madre de la Novia.-Voy llamando al forense.

Novio.-¡Un segundo! ¡Sosiéguense!

Madre.-(Al teléfono.) Necesitamos que acuda  con urgencia el cirujano Torcuato.

Novio.-¿El cirujano estético?

Novia.-¡También es forense!¡Y eso a ti que te importa!

Padre de la novia.-(Mientras apunta con un revólver al Novio.) Venga, ponte contra la pared que no quiero manchar la alfombra.

Novio.-¡Por favor, señores! El anillo lo he encargado a un prestigioso anticuario y todavía no lo ha recibido, por eso no lo he traído a la cena. Espero sepan disculparme.

Madre de la novia.-(Al padre.) Está mintiendo, mátalo. (Por el teléfono.)  Él ya tiene la dirección, por favor, ruéguele que se apresure.

Padre de la novia.-(Al Novio.) ¿Es eso cierto, muchacho? ¿No intentarás engañarme?

Novia.-(Que se recupera de inmediato de su ataque.) Entonces mi anillo perteneció a una princesa, o a una duquesa…

Novio.-Sí, sí. A una Zarina de todas las Rusias.

Madre de la novia.-¿De todas las Rusias?

Novio.-Sí, sí, de todas sin excepción.

Madre de la novia.-Entonces, eso ya es otra cosa.

(La Madre de la novia cuelga el teléfono.)

Padre de la novia.-(Que vuelve a servir una copa de coñac al Novio.) Toma, muchacho, emborráchate, todo queda perdonado.

Madre de la novia.-Por un momento pensé que necesitaríamos una peana para tu cabeza.

Novio.-¿Para mi cabeza?

Novia.-Bueno, fue un capricho mío.

Padre de la novia.-En la habitación contigua tenemos expuestas las cabezas de los ex-pretendientes de mi hija. En algún momento todos ellos la defraudaron… Pero para eso está aquí su padre. Allí las tengo colgadas como trofeos.

Madre de la novia.-Lo único malo es que atraen el polvo que da gusto y hay que limpiarlas a menudo.

Novia.-Sí, pero como de eso se ocupa el servicio.

(EL Padre, La Madre y la Novia ríen. Entonces entra de golpe del cirujano Torcuato con un maletín.)

Torcuato.-¿Dó está el enfermo, el herido o el cadáver?

Padre de la novia.-¡Mi buen amigo Torcuato! ¡No se moleste! ¡Ya está todo solucionado!

Madre de la novia.-Lo lamento, se trata de un lamentable error.

Novio.-Sí, un malentendido, de esos que a veces ocurren en la vida.

(El doctor extrae del maletín instrumental para  autopsias y perforar cráneos.)

 

Novia.-Por cierto, quería hablar con usted porque me casaré pronto.

 

Torcuato.-(Distante.) Mi más sincera enhorabuena. Ya sabes que te haré un sustancial descuento en las operaciones estéticas como deferencia a la amistad que me une con tu familia. Y ahora, ¿dónde está el enfermo o lo que sea?

 

Madre de la novia.-Al final todo se ha solventado por las buenas.

 

Torcuato.-Señora, no me haga enfadar. A mí me han avisado de la necesidad de mi presencia inmediata en esta casa. ¡Y aquí estoy!

 

Padre de la novia.-Te conozco desde hace años, Torcuato. Sé que eres un hombre serio, recto y consecuente, como corresponde a tu formación de médico, pero, en esta ocasión, todo se ha solucionado por sí mismo.

 

Novio.-Así es, sin necesidad de violencia.

 

(Silencio. Torcuato escruta con la mirada al Novio.)

 

Torcuato.-Este era el pájaro a tratar ¿no es cierto?

 

Madre de la novia.-En principio sí, pero ya no es preciso.

 

Torcuato.-(Gritando.) ¡Yo he venido aquí a realizar una intervención quirúrgica o, en su defecto, una autopsia, y no me marcharé sin finalizar lo que he venido a hacer! ¡Estamos o no estamos!

 

Novia.-Sí, sí estamos.

 

Padre de la novia.-(Al  Novio.) Cuando se pone así es mejor dejarle. Es su único defeco. El carácter le pierde.

 

Novio.-Ya lo comprendo. Pero no le permitirán que me haga daño. ¿Verdad?

Novia.-Claro que no, pichoncito.

 

Torcuato.-(Con un bisturí en una mano y unas tijeras para partir huesos en la otra.) Venga, agarren al interfecto.

 

(Entre La Madre, El Padre y la Novia empujan al Novio al suelo y lo sujetan.)

 

Novio.-Pero señores, por favor, que estoy vivo.

 

Padre de la novia.-No te preocupes hija, ya sabes cómo es Torcuato. Si le da por una cosa…

 

Madre de la novia.-Ya encontrarás a otro hija…

 

Novia.-Ya lo siento, porque con lo que éste había heredado…

 

Torcuato.-Vamos allá. Que el paciente cierre los ojos.

 

Novio.-Pero ¿qué ojos ni qué leches? ¡Suéltenme de inmediato!

 

Torcuato.-¡Qué descarado!

 

(Torcuato introduce las tijeras y el bisturí alternativamente en el cuerpo del Novio. La sangre brota y se escuchan los gritos del joven.)

 

Torcuato.-¡Qué hermoso y complejo es el cuerpo humano!

 

(Los tres asienten.)

 

TELÓN

BAILE PATAPHYSICO EN LA DISCOTECA

 

Mis entrañables y amados lectores, cuando mi pesimismo por la situación de la juventud, a la que ya no pertenezco, alcanzaba sus más desesperados niveles y se consumaba en mi mente que definitivamente una generación se estaba echando a perder por culpa de los medios de cretinización y los masteres –que no hámsteres–, en especial, por los relacionados con el  MAL endémico y enquistado que pretende la manipulación y el control humano (psicología aplicada para adocenar a inocentes criaturas, psicología aplicada para la castración animal, psicología aplicada al amansamiento de nobles operarios, administración de carne y sangre, etc),  justo entonces, cuando pensaba que todo joven artista sobre aspiraba y expiraba a convertirse en eso tan antipático que es ser profesor de algo y sabedor de nada, justo en el momento de la rendición recibí noticias de la Revista de Madrid Trece Trenes, días después conocí al colegio de Patafísica de Chile y al extraordinario artista Daniel Madrid.

La puntilla a este pequeño y enorme renacimiento nada corriente y a contracorriente  ha recaído en el encuentro  con  El Otro Ilustre Colegio Oficial de Pataphysica (OICOP) y su página vagina. Entre otras  acciones y actividades quien por allí pasee encontrará una selección de videos que todo hombre de bien (o joven de bien) debería imitar y poner en práctica. Para mi gusto destaca el que incluyo aquí en mi página “huevo” y el llamado "la ceremonia del té". Tras suspirar aliviado porque compruebo que todavía existen reductos, que pretenden desbloquear las panificadoras de atontamiento en las que hoy en día se reconvierten una gran parte de las mentes humanas, en este mundo tan poco civilizado pero tan amaestrado. Estas acciones no sólo recuperan, como el certero golpe al conejo antes de proceder al desollamiento, la capacidad para "ser del individuo", sino que recrean las Saturnales Romanas y las fiestas locas de la Edad Media donde todo se ponía patas arriba y se invertían los papeles habituales de los estamentos. ¡Gracias os doy, amados amigos, porque con vuestras gestas heroicas y patafísicas, tranquilizáis a este aprendiz de cadáver y le permitís concentrarse y volver sobre su trabajo de lector y arrugador de folios!

 

In memoriam Jean-Marc Debenedetti

In memoriam Jean-Marc Debenedetti

 

[En el año 2000 de la mano y escritura de Fernando Arrabal conocí al poeta y artista Jean-Marc Debenedetti. Mantuvimos correspondencia durante un tiempo  y me ofreció su poemario La ecuación del fuego, entonces  recientemente traducido al castellano por Danièle Bonnefois y Alberto Blanco. En la editorial Libros del Innombrable, en la Biblioteca Golpe de dados, se publicó en el año 2001 su poemario. Le acompañaban en el volumen en el prólogo Fernando Arrabal y en epílogo Alberto Blanco. Durante nuestro epistolarío hablamos de presentar su libro en España, pero el caso nunca se llegó a concretar. Hoy, también de la mano y escritura de Fernando Arrabal, recibo la noticia de su fallecimiento. Al parecer fue enterrado el pasado 19 de junio en París. Sirva la inclusión de estos poemas de  La ecuación del fuego como testimonio y homenaje personal a este autor, editor y creador de la revista Poèsie. Los libros   El pánico  y Manifiesto para el tercer milenio de Fernando Arrabal, de los que Libros del Innombrable editó su versión en castellano, se publicaron también en su editorial Punctum.]

Jean-Marc Debenedetti es poeta, pintor y escultor. Nacido en 1952 en París, en donde vive, simultanea una obra poética y una creación plástica que se completan y corresponden.

Ha publicado ya una decena de libros de poesía así como obras críticas especialmente sobre los Simbolistas y los Surrealistas.

Expone desde 1973 y ha participado en numerosas manifestaciones colectivas en Francia y en otros países (EE.UU., Suecia, Portugal, Inglaterra, Canadá, Suecia, México, Luxemburgo y Alemania).

 

Yo la veo en una concha
forcejeando con la arena
o bien viento
entre el palenque de una casa
desalojada hace tiempo
hace tiempo
que los líquenes y los musgos
abandonaron la arena
poblada sin embargo de caracoles
Ellos entregan su corazón a las hierbas
hablan del lenguaje que le conviene a la arena
el techo es su testigo

***
Maíz de llama verde
mujer abandonada a pesar de tensiones
cajón oscuro de donde nace
el aburrido deseo
Para sustraerse a la farsa
tachar de una vez la alianza
para una soledad ideada pieza por pieza
con sus vértigos y sus tiernos abismos

***
Nacida de un anuncio de estrellas
la noche en camisón
se la lleva de la mano
a darle un beso de foso
Entre sus labios
un musgo abstracto interroga
al séquito de los enigmas bajados
descalzos de su firmamento

***
Entonces la medianoche expulsa subterránea
las palabras con colores de hombre
y los espléndidos calvarios
construidos para resistir
En la encrucijada
pasa la desesperación
con largos muslos desnudos

***
A la orilla de la memoria
las palabras caen como el barbecho
como plantas inquietas
por inutilidad de la savia
Aquí es la costumbre
la que da sed
y lo prohibido sirve de estación
a los viajeros

***
Para ti la pizarra
cuando se desnuda
y no se rompe







Noche caníbal


1
La que espera arrebujada
bajo los postes de su tienda de campaña
la de las pestañas que parpadean en probable adiós
cuyo vientre es húmedo
como el rocío
La del nombre que sólo sirve una vez
a primera hora
me arranca el reptil de las manos
dejando la jaula sin cerrar

2
La del nombre que se deletrea a gritos
en tiempos de tormenta a la altura de la gaviota
La del pico que se ensaña
en volver a abrir la misma llaga
parecida a una sonrisa
acribillada por dientes de animales
Tú cuyo cuerpo niega
el beso del manantial

3
La que no cambia ni un óvulo
ni un reptil anidado en su vientre
lleva la muerte hasta la orilla
De la que nada me hace uniforme
reduce el ala del reparto
a la mirada del pájaro azul
al inocente pájaro carpintero
para el que la corteza no tiene alma
el enigma queda por descifrar

4
La del vientre liso
hasta el ano que sigue siendo su misterio
la del misterio duro de llevar
como bisagras cerradas
La que se alimenta de fiebres
desde hace tanto tiempo ya
se levanta el altamar
con sus naufragios previsibles

5
La del todo en la nada que duerme
en mi sitio de fiera
me encanta cuando enseña sus dientes
como una ofrenda saliva
La de la lengua con sabor
a ámbar a amaranto y a sal
La del deseo que nunca comulga
con el deseo del deseo del deseo
[La ecuación del fuego, Jean-Marc Debenedetti. Traducción de Danièle Bonnefois y Alberto Blanco, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2001.]

 

El estudiante (Grandes falacias de hoy, II)

El estudiante (Grandes falacias de hoy, II)

Otras generaciones hubo que combatieron en las trincheras, que fueron solapadas por el pernil de la autoridad, o que se enfrentaron a mil y una incomodidades y obstáculos de todo pelaje, o que, simplemente, decidieron poner flores en el cañón de los fusiles (como ocurrió en los años 60 del siglo pasado). El descontrolado uso de las drogas y la adulteración de las mismas terminaron con esas ínfulas que generaciones de otros tiempos pergeñaron. Posteriormente la creación de un ideal  al que se denominó “éxito” y la necesidad de “aceptación social” se ocuparon de amaestrar a los ciudadanos del bienestar. Pero por si todo eso no fuera suficiente la falsa idea de progreso utilizó el siguiente eslogan: “Fórmese usted (y confórmese) y le aseguramos un porvenir brillante (diamantino y acrisolado)”.

Sin que siempre se diga abiertamente se hizo creer a una generación (o ya a varias generaciones) que la formación les haría libres. Para algunos esa prebenda incluía la aceptación de los desatinos del sistema. De este modo se crearon universidades privadas que, gracias a sus contactos, prometieron que de entre sus fieles todos saldrían “colocados” (es decir con un puesto de trabajo, no me malinterpreten).  Y alguien se hizo rico. Luego, por esas cuestiones de la competitividad, una mente privilegiada esputó: “Es preciso complementar la formación con la especialización en ciertas materias”. Y surgieron los másteres, así los primeros de esa generación tuvieron un lugar donde trabajar y alguien ganó unos dineros”.

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Cervantes en Chipre y los tigres de Bengala por Fernando Arrabal

Cervantes en Chipre y los tigres de Bengala por Fernando Arrabal


 En la Ópera de Nicosia  el día 14 se representó  mi "Pic nic en el campo de batalla".   Lo presencié  a la derecha de la  esposa del presidente (comunista) de Chipre. No se llama Lis sino Elsie. Y creo que estaba aun más emocionada que Lis (a mi izquierda). Primero cuando tuvo que subir a escena y presentar la ópera. Detrás de ella asomaba una parte del decorado: unas alambradas.  Daba la espalda al "gulag". Como en su día lo hizo la otra Nadja (Esperanza, y Nada nihilista). La deslumbrante segunda esposa de Stalin. La mujer que quiso elevar Moscú al parnaso de la modernidad en el arte. Al final de la representación me pareció ver los ojos de la presidenta empañados... ¿Recordaba sus años mozos de universitaria en Moscú?  ¿O tenía presente su patria dividida  por un ejército de ocupación?   ¿O pensaba en los "picnic" hoy  imposibles de  sus compatriotas del sur con sus primos del norte?

El compositor es el chipriota desterrado en Londres: Constantinos Stylianou. "Nuestra ópera" , gracias a él ya tuvo una gran acogida  a partir del 20 de febrero. En "Linz, 2009, Kulturhauptsdat Europas". Pero nada comparado a la recepción chipriota. Tuve otra inocente "premonición" el primer día que vi al compositor.  Me pregunté: ¿cómo se puede ser tan joven, tan guapo y tener tanto talento?  ¿Es el nuevo Alcibíades de Sócrates? Y me vaticiné, sin razón ninguna, "haremos juntos la  ópera de la paz pánica . La de la post-guerra patafisica. La del amor del amor en la confusión". Entre le fiancé et la fiancée separados por un frente de batalla.  Pero unidos en Afrodita. Y así esta sucediendo con "ORATORIO/LOVE" in saecula, saeculorum. Quisiera que fuera  tan impresionante en Faustroll  como lo fue la  súbita corazonada.

Por Chipre luchó "pánicamente" Cervantes  en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes , ni esperan ver los venideros. ¿Se permitió la licencia de comparar el choque de Lepanto  con  Austerlitz o Stalingrado?  ¿Consideró un magno triunfo aquella "victoriosa  escaramuza de una guerra perdida para vencer al imperio turco y reconquistar Chipre"? Esta vez la Liga de Poetas estuvo representada por Martín Marcos. Encandiló por donde pasó. Por su arte de vivir. Por su poesía. Por su presencia casi imaginaria. Pero también por su erudita tranquilidad y su seductora flegma de leñador.     

Otra originalidad pánica de este país:  tiene como dignatario supremo al secretario general del partido comunista AKEL. Líder  que ganó las últimas elecciones. [Claro que una vez más, como en el resto del Universo, no se presentó el partido de las excepciones confusas.] Venció con el 53,37 % de los votantes frente a su rival: el antiguo presidente del país. Sin necesidad del 99,99% tan  popular. Sucedió el 24 de febrero de 2008. Dimitris Christofias es hoy el único comunista presidente en Europa.  El único de la historia elegido democráticamente. Y cuya esposa pasó cerca de dos horas con  su sexo a medio metro del mío, en medio de un calor achicharrante.

Bis: 

Durante el Festival de Cannes esta vez sólo bebí coca light. No me apetecía el alcohol: Esto va por rachas. Y sin embargo estuve muy excitado. Divirtiéndome  y casi haciendo  más el loco que nunca (como si pensara que me fuera a morir mañana). Especialmente con Edouard Baer (el maestro de ceremonia "oficial" del Festival). Aunque hablamos mucho de Simone de Beauvoir, de la Feria de Sevilla  y de nuestro común amigo Antonio. Con la actriz  Rossy de Palma se forjó una complicidad. De baile, minifalda, trasero y flamenco. Y con Almodóvar otra muy diferente. Por cierto éste al terminar su película se dirigió a mí. Me abrazó con un comentario que no merezco.
http://www.dailymotion.com/relevance/search/fernando+arrabal/video/x9cu70_almodovar-arrabal_shortfilms  

Casi todos hacían como que me admiraban. ¿Trataban de consolar al anciano que veían por última vez?  A la mayoría les desconocía. Edouard Baer me decía "pero sí,  este es fulano, el célebre fulano".

Debo reconocer que la  primera y  última vez que participé en un Festival de cine (como jurado cinematográfico) fue ¡en 1978! Precisamente en el de Avoriaz. ¡R.I.P.! Con Sergio Leone, Jeanne Moreau, Alain Delon, Henri Verneuil, William Friedkin y Mickael Cacoyanis. En la votación   final "Eraseerhead" fue eliminada. Unanimemente. Menos un voto: el mío.
Inmediatamente anuncié que me iba de Avoriaz, incapaz de aceptar tan monstruosa injusticia. Temblando de emoción  previne que el cine "será poesía o no será". ¿"Mi  inocente premonición" consiguió cambiar la opinión de mis "compañeros"? El jurado le  atribuyó "Le Prix Spécial du Jury". Por unanimidad. "Eraserhead" fue la primera y magistral película del estudiante de un instituto de Los Ángeles llamado David Lynch.

Con ocasión de la edición de mis siete largometrajes  en DVD ["Inicial series", Cameo y Wanda Films, 2009] el Corte Inglés (sí & sic) me  anuncia que John Lennon me había recomendado al distribuidor americano  Klein. Nunca me lo  dijo, ni Yoko Ono tampoco. Suelo ser lo menos pesimista posible. No espero reconocimientos. Carezco de angustia: soy un desesperado.  Por cierto el día 24 recibí en Rumania el "premiul" de literatura "Tudor Arghezi" por mi "opera omnia". Y el 25 me otorgaron el "titul de cetatean de onoare". En realidad sin ningún merito propio. Supongo que me los otorgaron por la recomendación del excelente fotógrafo Felipe Ferré.

Siempre con una "inocente premonición"  elogié durante este Festival de Cannes al último de Filipinas. Al cineasta de San Fernando. A un desconocido llamado Brillante Mendoza. Como su nombre indica. En  el silencio de la gran sala, el día de Tarantino, se alzó   tres veces  la voz de la razón ¡¡¡Brillante!!! ¿Hasta que mi voz llegó a oídos del jurado?   En el "Journal du Out" (de Benoît Szakow) confirmé mi "inocente premonición". Dos horas antes  de  que el desconocido recibiera el premio a la dirección. 

 Pero también hablé con parecida "premonición"  del film de Walt Disney «Mamá, perdí el avión ». Eran las 17h 55.  A las 21h 05 perdí el avión. ¡Mamá! 

En la Bienal de Venecia hice el loco de nuevo. Hubiera querido que todo lo que me rodeaba se impregnara de poesía. Bebí  todo lo que pude. Y un poco más. Como si solo me quedara una semana de vida. Me dicen que el vino de esta región es riquísimo. La próxima vez lo degustaré.  La verdad es que la mayoría con quien topé  me trató ¿excesivamente bien?  Quizás por mi edad. ¿Pensaban que era la última vez que me veían?  Beneficié de una presentación rotundamente inmerecida. Pero  increíblemente eficaz: "Le presento al más célebre dramaturgo vivo" [+ ó-:  "aquí está el último tigre de Bengala"]. Como en general nadie conoce el nombre de un solo dramaturgo, todos felices. E incluso orgullosos. El "restaurateur’"en Venecia  de Hemingway (Arrigo Cipriano) y su hija (Carmela) me reservaron siempre  la mejor mesa. Y el Hotel la suite “exclusive”. Con vistas a la Aduana y a la nariz del yate de Pinault. Me aseguran que inmortalizarán mi visita con una placa. Espero que no sea demasiado mortuoria.   ¿Otra "inocente premonición" mía (frase de Henri Verneuil ¡en 1978!)?  No olvido que Arrigo y Carmela son colegas. Pero infinitamente más prestigiosos: su Harry’s Bar cuenta con sucursales en medio mundo  desde Wall Street à Londres. 

El día 4 de junio se presentaron en la Bienal  mis cinco libros. Delight Edition. Con los cinco "carissimi" artistas chinos Yu Minjun, Wang Guangyi, Zhang Xiaogang, Yang Shaobin y  Wang Qing Song. Cada uno de estos mamotretos es  casi de mi  estatura y exactamente de mi mismo peso: 125x85x12 cm y 61 Kg. . La ceremonia se celebró en el Aula Magna dell’ Ateneo Veneto. Bajocuadros de Tiziano.    En la sala y en la tribuna la mayoría eran "personalidades". E incluso algunos que yo conocía. ¿Vinieron a causa de los "records" de venta en Sotheby’s  de Yu Minjun?. ¿O de sus personajes siempre regocijados? Me encantó ver a actrices amadas como Viviana Piccolo y Mila Moretti. A escenógrafos como Damiano A. Zigrino. A poetas como el traductor de Kundera Máximo Rizzante. A presidentes como Alberto Serni. A profesores como  Augusto Forti. A "galeristas" como Florence y Gilles Dyan. Pero sobre todo a anónimos poetas que ni ellos mismos saben como se llamarán un día.
Recité diez  de mis cien poemas. En francés. Hubiera sido aún más emocionante si los hubiera leído en chino. O mejor aún en birmano.


Fernando Arrabal

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