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Raúl Herrero

Polimnia

Polimnia

Y, al ver plagado de navíos todo el Helesponto, y atestados de soldados todas las playas y todos los campos abidenos, en ese momento Jerjes se consideró un hombre afortunado; pero, acto seguido, se echó a llorar.

Al percatarse Artábano, su tío paterno, de la reacción del monarca (la persona que, en su principio, manifestara francamente su opinión, aconsejándole que no organizase una expedición contra Grecia), al advertir, insisto, ese personaje que Jerjes se había echado a llorar, le dijo lo siguiente: "Majestad, ¡qué gran diferencia existe entre tu actitud de ahora y la de hace un instante! Primero, te consideraste un hombre afortunado, y, en estos momentos, estás llorando. "Es que –replicó Jerjes– me ha invadido un sentimiento de tristeza al pensar en lo breve que es la vida de todo ser humano, si tenemos en cuenta que, de toda esa cantidad de gente, no quedará absolutamente nadie dentro de cien años."

Entonces, Artábano le respondió como sigue: "¡Otras desdichas peores que ésa sufrimos a lo largo de la vida. Pues, durante una existencia tan breve como la nuestra, no hay hombre alguno, ni entre los que ahí ves ni en el resto del mundo, que sea tan afortunado como para que no le asalte, en repetidas ocasiones y no una sola vez el deseo de preferir estar muerto a seguir con vida, ya que las desgracias que se cierran sobre nosotros, y las enfermedades que nos aquejan, hacen que la vida,  pese a su brevedad, parezca larga. Así, cuando la existencia resulta penosa, la muerte se convierte para el hombre en una escapatoria muy apetecida, y, por su parte, la divinidad, si nos deja probar la dulzura de la vida, con su actitud pone de relieve su envidioso talante".

Heródoto, Historia, Libro VII, traducción de Carlos Schrader, Biblioteca Básica Gredos, Madrid, 2000

Fernando Arrabal rueda en Barcelona

Fernando Arrabal rueda en Barcelona

Fernando Arrabal rueda en Barcelona "el primer filme de género postpánico"

EFE

Barcelona | 06/07/2009

 

El dramaturgo Fernando Arrabal ha participado hoy en el rodaje en Barcelona del filme "Ushima-Next", de Joan Frank Charansonnet y Jesús Manuel Montané, que ellos mismos consideran "el primer filme de género postpánico".

En la presentación de la película, que hoy concluye el rodaje en la modernista Casa de Convalecencia, Charansonnet ha dicho que la cinta "toma el relevo del cine pánico que, en los años 70, crearon Arrabal, Alejandro Jodorowsky y Roland Topor".

"Ushima-Next", que mezcla al 50% la imagen real con la imagen de animación por ordenador, plantea la existencia de una realidad alternativa, creada y administrada por ordenadores y muy parecida al mundo actual, en la que todo el mundo es feliz excepto cuatro personas, que deciden cambiar sus vidas y ser libres.

El filme plantea, comenta Charansonnet, "una reflexión crítica sobre la sociedad híperconsumista y con un sobreexceso de información.

En su intervención, Arrabal ha señalado que en su vida le han sucedido cosas que le han colocado en "una postura excepcional", algo que ha llevado a muchos a decir que "Arrabal es un provocador y un incontestable, pero yo no he provocado nada".

A continuación, ha argumentado que decidió participar en "Ushima-Next" "después de leer el guión" y por una intuición: "Siempre que he colaborado con Joan Frank (Charansonnet) en alguna actividad ha resultado un hecho ejemplar y simbólico".

Para Arrabal, esta película es la reivindicación de "una aventura de la izquierda realmente anarquizante, o de una anarquía realmente izquierdista".

El codirector Montané piensa que "Ushima-Next" "no sólo reflexiona sobre qué podemos hacer después de diez años de Bush, sino también sobre qué podremos hacer después de 50 años de Facebook".

Frente a la manipulación de la gente a través de la sociedad de la información, el guión propone "una reivindicación de la poesía, del sexo y de la vida".

Arrabal no ha podido evitar ofrecer su repertorio de "egocentricidades" cuando ha recordado que es "el único superviviente de los tres avatares de la modernidad: el grupo surrealista, el movimiento pánico y la patafísica".

También fue, ha alardeado, "el único escritor que escribió una carta a Franco tras su muerte" y "uno de los cinco exiliados que, tras la muerte de Franco no podían volver a España, junto a Carrillo, Pasionaria, Líster y El Campesino".

Charansonnet se ha mostrado crítico con la actitud del Ayuntamiento de Barcelona hacia el cine independiente: "Mientras se da una subvención de un millón de euros para que ruede Woody Allen en la ciudad, a los independientes como nosotros cuando pedimos grabar imágenes en un cementerio nos dicen que valen 500.000 euros la hora".

El alunizaje (Entremés o paso, IX)

El alunizaje (Entremés o paso, IX)

Entremés.
Pieza de teatro jocosa, en un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia. María Moliner, Diccionario del uso del español. Segunda edición, Madrid, 1999.

Pieza dramática jocosa y de un solo acto. Solía representarse entre una y otra jornada de la comedia, y primitivamente alguna vez en medio de una jornada.
Diccionario de la lengua de la Real Academia Española. Vigésima primera edición. Madrid, 1992.

En escena un paisaje desértico,  a ser posible con detalles que recuerden a un viejo pueblo del oeste americano. También puede tratarse de una población abandonado de esa misma época y lugar: con casas de madera, carteles que cuelgan como brazos muertos de las fachadas, tablones arrancados, etc. Entra en escena un hombre sobre una bicicleta aerodinámica. El ciclista, con vestimenta actual, atraviesa la escena. Silencio. Vuelve a pasar el mismo individuo montado sobre su máquina en dirección opuesta. Silencio. Entra de nuevo el ciclista y en mitad de la escena se baja de la bicicleta y consulta un mapa, mira en derredor, se sitúa en una esquina de espaldas al público y micciona, vuelve a consultar el mapa, mira hacia el público con la mano mientras se sirve de una mano para proyectar  sombra sobre los ojos, como si dirigiera la mirada hacia un lugar soleado. Entra por el lado opuesto de la escena un astronauta con una bandera, a ser posible que no exista. Al principio, el recién llegado no percibe al ciclista y se mueve lentamente, como si se encontrara en la luna. El astronauta clava la bandera. El ciclista contempla  al nuevo personaje con sorpresa e inmóvil. Suena un himno que no pertenece a ningún país y en cuya banda sonora se incluyen ventosidades, toses, gritos y un galimatías como letra con una música circense. (Sirva como ejemplo la “Marcha Militar” que compuso Charlie Chaplin para su película “El gran dictador” y empléese esta música a falta de otra).  Ambos personajes se mantienen inmóviles durante el himno, el deportista por la sorpresa y el astronauta como muestra de respeto. Por fin el ciclista rompe el rictus y se aproxima al astronauta con su mapa en la mano cual turista que se dirige a un lugareño. El astronauta, que entonces se percata de la existencia del  otro personaje, retrocede. Pero el deportista, tozudo, le da alcance.

Ciclista.-(Mientras señala el mapa.) Buen hombre, ¿puede indicarme si voy en la dirección correcta para llegar a Socuellamos?

(Astronauta en silencio.)

Ciclista.-(Tras golpear el casco del astronauta con los nudillos) ¡Óigame, óigame! ¿Hay alguien ahí?

(El astronauta asiente con la cabeza.)

Ciclista.-(A gritos.) ¿Qué si sabe si por este camino llegaré a Socuellamos?  Participaba en la carrera ciclista internacional de asnos y animales de tiro… me he descuido un momento y ya ve. Como comprenderá tengo miedo de quedarme perdido para toda la vida.

(El astronauta realiza gestos que acompañarían a un discurso pero no se oye nada.)

Ciclista.-No le entiendo. Me temo que no podré oírle mientras no se quite ese casco.

(El astronauta retrocede asustado, mira a su alrededor y le muestra un mapa al ciclista.)

Ciclista.- (Tras mirar con detenimiento el mapa del astronauta) Oiga, no le comprendo. (Le arrebata el mapa de las manos al astronauta y lo mira mientras lo gira .) Aquí hay unas esferas y  muchas líneas. No me diga más,  ¡usted también participaba en la carrera!

(El astronauta niega y le señala de nuevo el mapa.)

Ciclista.- ¡Qué sí, qué sí! Ya sé,  que mire su mapa. Pero aquí no entiendo nada. Mire si usted también se ha extraviado podemos seguir juntos pero… ¡Un momento! ¿Dónde está su bicicleta?

(El astronauta se encoge de hombros.)

Ciclista.-Usted no es un corredor, ¿no será un árbitro del certamen camuflado?

(El astronauta niega con la cabeza.)

Ciclista.-Todo esto me resulta muy extraño. Pero lo que más me fastidia es lo bien posicionado que iba en la carrera… Si no me pierdo seguro que hubiera quedado si no el primero, por lo menos el último.

(El astronauta realiza gestos, pero el ciclista no le comprende.)

Ciclista.-Si no se quita el casco y me habla alto y claro, no le entenderé.

(El astronauta parece desesperado. Por fin, posa las manos sobre su casco y lentamente comienza a quitárselo.)

Ciclista.- ¿No le parece que ha exagerado con la protección? Ese casco suyo no lo había visto en mi vida. Pero ¿es reglamentario?  Tenga cuidado, el año anterior descalificaron  a un participan porque corría con una sartén sobre  la cabeza.

(El astronauta se ha quitado el casco. Su cabeza es la de un humano.)

Astronauta.-Oiga, paisano, ¿no es esto la luna?

Ciclista.- ¿La luna de quién?

Astronauta.- ¡Qué raro! Si respiro a la perfección.

Ciclista.- ¿Tiene problemas de asma?

Astronauta.-No, no.

Ciclista.- ¡Ah! Entonces ese atuendo será por las varices. Una prima mía las padece y viste de una forma parecida a usted.

Astronauta.- ¿Es usted un selenita?

(Silencio.)

Ciclista.- ¿Cómo dice?

Astronauta.- ¿Qué si es usted un selenita?

Ciclista.- No, no, ciclista, ci-clis-ta. Participaba en una carrera, pero me temo que me he perdido. La etapa de hoy finaliza en Socuellamos.

Astronauta.-Pero ¿es esto la luna sí o no?

Ciclista.- ¡No le estoy diciendo que me he perdido! ¡Qué leches sé yo del nombre de este lugar!

Astronauta.- ¿Entonces no sabe dónde estamos?

Ciclista.-Estupendo, entonces estamos perdidos los dos.

Astronauta.-Han debido equivocarse en los cálculos. Porque esto no parece la luna…

Ciclista.- Si no le importa emplearemos mi mapa, porque el suyo… ¡Menuda mierda! Todo rayas, líneas, esto es incomprensible.

Astronauta.-Sí, pero su elaboración se ha logrado tras varios años de estudios y cálculos de un grupo de especialistas.

Ciclista.- Pues hubiera sido mejor que esos señores invirtieran  ese tiempo en  la cría del cerdo. Un mapa con esos detalles técnicos resulta incomprensible. (El ciclista contempla de nuevo el mapa del astronauta.) ¿Dónde están las carretas? ¿Dónde las autopistas? Todo lleno de garabatos, de cosas, de, de… (Mientras lo arruga y lo tira al suelo.) ¡Qué no vale para nada oiga! ¡Qué-no-vale!

Astronauta.-Bueno, bueno. Usted lo sabrá mejor que yo.

Ciclista.- ¿Mejor qué usted por qué?

Astronauta.-Porque usted es de por aquí, ¿no?

(Silencio. El ciclista permanece pensativo.)

Ciclista.- No, yo soy oriundo del sur. Como ya le he dicho he venido para competir en la carrera, pero nada más.

(Silencio. El astronauta permanece pensativo.)

Astronauta.- ¿En la carrera?

Ciclista.-Sí, ya se lo he repetido varias veces. Me he descuidado un momento y he tomado un camino equivocado.

Astronauta.-Algo así me ha sucedido a mí.

Ciclista.- ¿Y ahora cómo volvamos? Por cierto, oiga, ¿y su bicicleta?

Astronauta.-Allí, allí enfrente.

Ciclista.- ¿Dónde?

Astronauta.- (Mientras señala fuera de escena.) Ahí, ahí, ¿no la ve?

Ciclista.- ¡Por San Remigio! ¡Menuda bicicleta! ¿Es reglamentaria? ¿Le habrá costado un dineral? ¡Pero si parece un cohete!

Astronauta.-Sí, sí, invirtieron en su construcción varios millones.

Ciclista.- ¡Varios millones! ¡Menudo pájaro! Entonces será usted millonario, ¿eh? ¡Y yo que me quejaba de los cuatro céntimos que me gasté en la mía!

Astronauta.- ¿Cómo ha llegado usted?

Ciclista.- (Mientras le muestra al Astronauta su bicicleta.) En esto.

(El Astronauta mira pensativo a la bicicleta. Silencio.)

Astronauta.- ¿Con eso ha llegado hasta aquí?

Ciclista.-Oiga, que usted posea un aparato último modelo, no concede el derecho a menospreciar mi bicicleta.

Astronauta.-Pero ¿esto no es la luna verdad?

Ciclista.- ¡Otra vez con eso! ¡Ya le he dicho que estoy tan perdido como usted!

Astronauta.- ¿Y qué sugiere?

Ciclista.-Como no pase por aquí alguien más espabilado que usted mal lo tenemos.

Astronauta.- Pero la bandera me ha quedado bien, ¿verdad?

Ciclista.- Si a usted le parece apropiado ir por ahí señalando todos los lugares… no tengo nada que objetar.

Astronauta.-Hombre, cuando uno llega por primera vez a un lugar ignoto siempre queda bien una bandera.

Ciclista.-Si usted lo dice…

Astronauta.-Se me ha abierto el apetito.

Ciclista.- A mí también. Aguarde un momento.

(El ciclista descuelga una cesta de la bicicleta de la que extrae  útiles para una comida campestre.)

Ciclista.-Ya que hemos perdido la carrera, al menos almorzaremos juntos.

Astronauta.- ¿No llevara por casualidad un poco de vino dulce?

Ciclista.-No, no. Lo siento. ¡Y mire que lo tuve en las manos y estuve a punto de meter una botella en la cesta!

Astronauta.- ¡Es una lástima! Porque a mí el vino dulce me encanta y después de un viaje tan largo…

Ciclista.- ¡Qué me va usted a contar! Yo si no me entonon antes me siento incapaz de subirme a la bicicleta.

(El astronauta asiente complacido.)

Astronauta.-¿Sabes algo en usted me recuerda a Fray Escoba?

Ciclista.-No es la primera vez que alguien me lo dice.

TELÓN

 

Alice in Barton Land

Au revoir Simone

Au revoir Simone
The Sound of Young America

Canto del retorno por Carlos de la Rica

Canto del retorno por Carlos de la Rica

Yo tomaré a los hijos de Israel dispersados entre las naciones y los traeré a su tierra.

(Ezq. 37,21)


Cada primavera yo he subido a Jerusalem,

las ovejas pasando vi cada primavera en torno a ti, Jerusalem;

cuando mis zapatos arreglaba o también las sandalias

en ti pensaba y en cómo el largo camino transitar;

hasta cuando tocaba la sortija o jugaba a la pelota

yo te recordaba, Jerusalem. Los dos alejados y en deriva,

          tristes y ojerosos

al encender la lámpara en la mesa del Pesaj.


Fugitivo en el Sena o asomado al Potomac

          mis ojos echaba hacia las nubes,

hacia tus puertas arrogantes, tus calles estrechas,

hacia el santo Muro que con aire inmóvil esperaba.


Oí hablar de mi amada y sollocé porque

          esbelta y al saliente

un agua extraña taladraba su Roca, oh ciudad más allá de toda ponderación.


Tal una carta inacabable de color y aceituna

puse en circulación, oh ciudad mía, Jerusalem,

con el ansia y el deseo de encontrarte,

presentida casi al posar los pies la playa de Ascalón.


Igual que en el lecho un durmiente reclinándose

                callaba;

mas, sin embargo, el corazón recorre la cortina

y tras el cristal de cualquier ventana

como un ave de pico largo en los aleros de tus moradas

              aparezco y me presento.


Sobre el llano ol pradera mi río emisario ahora,

oh, siempre tú, Jerusalem, con tus formas tirando

           de mi vida.

Oh David, el cabello de Isaías, Jerusalem revuelta, paniza,

como un pavo real de oro por el sol.

Jerusalem con la cabeza en la primavera y en la luna reclinada,

los indomables cipreses, dedos tuyos, alas de luz divina,

          ciudad deseada siempre,

llamando desde las mil piedras a los hijos dispersados y lejanos.


Dame

un relámpago par el retorno, que yo coloque

          un ramo de rosas bajo el cielo claro

que como un manto hermoso se cierne en tus espaldas.

Jacob, Josué de Melilla, Moisés o Leví el pastelero

entre los recién retornados, compañeros,

donde nace flotando igual que un madero en el agua

el fuerte arcoiris de los siete brazos

o en el cielo, como una cierva corriendo, la estrella

          de las seis puntas.


Ah! retorno, vuelta a ti, al olivar, Sión,

          Jerusalem con quien me topo

y alegre vuelvo, ciudad de mis mayores, para

libar abeja la fiesta de la primavera reciente

¡ay! con los dedos ya secos, aquellos

con los que muy antes las cien lágrimas

          enjugaba,

¡oh, Jerusalem, hermana y madre!

Jerusalem otra vez y para siempre

          en primavera.

 

Carlos de la Rica

Yad Vashem, El toro de Barro, Cuenca, 2000.

[Entre lo más injustos olvidos de los poetas del siglo pasado sin duda se encuentra el autor de este poema: Carlos de la Rica (1930-1997). Durante su vida compaginó la vocación del sacerdocio con la de la poesía, pero no, como algún mal pensado puede sospechar, con   poesía mansa y rumiante, sino que se vinculó ni más ni menos que con el movimiento Postista. Entre sus amistades se contaron Angel Crespo, Gabino-Alejandro Carriedo, Antonio Fernández Molina, Federico Muelas… A su poesía la denominó "realismo mitológico" Según el presente Carlos Morales, director presente de la colección  "El toro de barro" que fundara Carlos de la Rica,: "Originado, pues, en los territorios de la vanguardia postista española, el ’realismo mitológico’ encontró su nota distintiva no tanto en las tradiciones literarias hispanas cuanto en las corrientes culturales de la España de posguerra (Claudel, Cocteau, Supervielle, Batalille, etc)…". A las que se sumaría la influencia de la generación Beat norteamericana y del simbolismo francés.

Autor de varios títulos que oscilaban entre la poesía y el teatro Carlos de la Rica fundó en Cuenca la colección de poesía "El toro de barro", donde publicaron entre otros autores Manuel Pinillos y  donde se editó la primera antología poética de Eduardo Chicharro, si bien ya póstuma y preparada por Angel Crespo y Pilar Gómez Bedate.

Carlos de la Rica sentía especial simpatía la causa hebrea. Así, aunque a algunos les pueda resultar curioso, publicó varios libros dedicados al pueblo de Israel y su crítica al antisemitismo le valieron ciertos ataques por parte  de algunos miembros de la  sociedad de su tiempo. A partir de los años 70 realizó varios viajes a Tierra Santa y su pasión "hebrea" cristalizó en un largo poema, al que pertenece el que aquí reproduzco y que se publicó en el lbro Poemas junto a un pueblo (1977). Sirva esta pequeña nota para honrar su memoria, despertar la curiosidad por su poesía y reivindicar su figura de poeta original y excelente.]

 

Antonio Lastra escribe sobre Los dos pilares de la ética moderna. Diálogos con Ágnes Heller.

Antonio Lastra escribe sobre Los dos pilares de la ética moderna. Diálogos con Ágnes Heller.

La revista La Torre del Virrey ha publicado una crítica de Antonio Lastra del libro Los dos pilares de la ética moderna. Diálogos con Ágnes Heller. Edición de Ágnes Heller y Ángel Prior.

Hace cuatro años tuve la fortuna de participar, junto a un grupo de estudiosos y lectores de su obra, en un encuentro con Ágnes Heller organizado por el profesor Ángel Prior.

De aquellos Diálogos con Ágnes Heller surge ahora este libro, que constituye una buena introducción al pensamiento de la autora con perspectivas no siempre coincidentes: los horizontes para una futura Europa, la teoría de la modernidad, el fin de la filosofía práctica, el ámbito de las decisiones, la profesionalización de la política o la relación con la ética y su historia conceptual trazan, en realidad, una compleja articulación que los editores han reservado para la segunda parte del libro. No me propongo en estas breves líneas escribir una  self-review,sino aprovechar para volver a leer y presentar los dos textos de Heller incluidos en la primera parte: ‘Los dos pilares de la ética moderna’ —que da título al conjunto— y ‘Narraciones magistrales europeas sobre la libertad’. En mi aportación al libro no oculto la admiración por la trayectoria intelectual de la autora, y ahora añadiré que esa trayectoria, que le ha llevado desde el marxismo heterodoxo (o desde la influencia de Georg Lukács) hasta una especie de liberalismo no demasiado ortodoxo, puede iluminar la sociología de la filosofía practicada en Europa durante el siglo XX. Europa, de hecho, es un  leitmotiv de Heller, pero tal vez en una lectura entre líneas de sus textos se adivine que no se trata de una insistencia utópica —como señala Pedro Medina Reinón en su artículo— y que la historia conceptual —como acertadamente señala Rafael Herrera Guillén en el suyo— puede ser muy útil para descubrir lo que se esconde detrás de toda concepción de la política que siga manteniendo el horizonte europeo como referencia.

Si mi admirado lector desea leer el artículo completo puede dirigirse al siguiente enlace:

http://www.latorredelvirrey.es/libros/libros_verano09/pdf/090.pdf

 

 

 

Novedades revista Symbolos Solsticio de Verano 2009

Novedades revista Symbolos Solsticio de Verano 2009

    Estimad@ amig@:
    Tenemos el gusto de comunicarle las novedades en la Web de SYMBOLOS correspondientes al Solsticio de Verano de 2009.
    En esta ocasión comenzamos con dos artículos y dos entrevistas del número 29-30 del año 2005, dedicado a "Celebraciones" y con el que se conmemoraron varios aniversarios que se cumplían en esa fecha, siguiendo, en el apartado exclusivamente telemático, con la primera parte de un extenso trabajo sobre Historia, dos clases pertenecientes a un curso dictado en el Centro de Estudios Simbólicos de Barcelona, y dos textos relacionados uno en parte y otro en todo con la Masonería. En Ensayo y Literatura incluimos dos colaboraciones que hemos recibido para su publicación en Internet y terminamos con una breve pero hermosa reseña de la mano de nuestro director.


SYMBOLOS
Revista Internacional de

Arte - Cultura - Gnosis

Novedades

DE LA REVISTA IMPRESA
SYMBOLOS
29-30 (2005): "Celebraciones":
Artículos
1. GUENON EN LA OBRA DE FEDERICO GONZALEZ: Marc García.
2. LAS UTOPIAS RENACENTISTAS:
Mireia Valls.
Entrevistas
3.
HISTORIA VIVA: Mª Victoria Espín.
4. FEDERICO GONZALEZ, DESDE LA COSTA MAYA DEL PACIFICO: Mª Angeles Díaz.

*

SOLO EN LA REVISTA TELEMATICA  

Artículos
5. EL RENACIMIENTO, SINTESIS DE LA TRADICION OCCIDENTAL Y ECLOSION
DEL HERMETISMO (1ª Parte):
Francisco Ariza.
6.
DOS CHARLAS SOBRE EL SIMBOLISMO CONSTRUCTIVO: Iñigo Correa.
7. EL ARTE DE LA MEMORIA: Jorge Francisco Ferro.
8. LA MASONERIA JACOBITA-ESTUARDISTA: Carlos D. Actis Orellana.
Ensayo y Literatura
9. LA CABALLERIA ESPIRITUAL: Carlos Javier Blanco

10. CONVERSACIONES ENTRE PAJAROS Y ANGELES: Alicia Fernández.
Notas y Noticias

11
Reseña de Orfeo Errante de A. Fernández Molina: Federico González.

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Cordialmente,
 
SYMBOLOS
Revista Internacional de Arte - Cultura - Gnosis

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’Anillo’ telemático:
SYMBOLOS:
www.geocities.com/symbolos
América Indígena:  www.geocities.com/indoamerica
Masonería y Tradición Hermética:
www.geocities.com/glolyam
Federico González:
www.geocities.com/daimon.geo
Introducción a la Ciencia Sagrada:
www.geocities.com/programagartha
Fin de Ciclo - Estudios de Ciclología: www.geocities.com/findeciclo
Antología de Textos Herméticos: www.geocities.com/antologia_hermes
Centro de Estudios de Simbología de Barcelona:
www.geocities.com/cesbarcelona
Revista El Taller: www.geocities.com/tallermasonico
Guía Bibliográfica del Esoterismo:
www.2enero.com
Atrivm:
es.geocities.com/atrivm2001
El Arka: www.elarka.es
Colegiata Marsilio Ficino:
colegiataficino.blogspot.com
La Caracola. La Mujer y el Simbolismo Femenino: www.la-caracola.es
Federico González Frías. Literatura, Novela, Farsa: federico-gonzalez-frias.com
Marginalia. Novela desconocida, Contracultura, Literatura Marginal: marginaliaonline.com