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Raúl Herrero

Reseña de la presentación de Antología de Federico González

Reseña de la presentación de Antología de Federico González

Como mis amantísimos lectores ya saben el pasado 19 de junio se presentó en la librería Allibri de Barcelona el libro Antología de Federico González. Mis amigos de la revista El Arka han publicado en su página una reseña de la que doy noticia pasa uso y disfrute de todos. Desde aquí mi agradecimiento por su atención a las novedades de Libros del Innombrable y, en concreto, a las actividades de un servidor.

El jueves 19 de junio se presentó en la librería Allibri de Barcelona, la “Antología” de Federico González, libro publicado por “Libros del Innombrable” con ocasión del 10º aniversario de la editorial.

La presentación fue realizada por Raúl Herrero, como editor, Francisco Ariza como presentador, y además tuvimos la suerte de contar con la presencia del autor, Federico González, quien al finalizar su intervención leyó dos textos poéticos, incluidos en el libro: “Mayeútica” y el texto inédito, “Nombrando lo Innombrable”, que como él mismo definió constitiyen el alfa y el omega de la Antología . 
La voz clara, sencilla, sonora y transparente del autor revelaba a los asistentes, a través de su intermedio, la voz de la Tradición. Tenemos la alegría de poder compartir este documento con nuestros lectores. Para acceder a él pueden seguir el siguiente vínculo que abre un archivo mp3.

 

El texto íntegro lo encontrará el lector en el siguiente enlace: http://www.elarka.es/editorial/present_antologia.html

 

El dios de los ácidos o Albert Hofmann

El dios de los ácidos o Albert Hofmann

Antonio Gnoli y Franco Volpi se reunieron con Albert Hofmann el 19 de marzo de 1997 y el 23 de enero de 1999. El resultado de estos encuentros figura trascrito, con el consentimiento del interlocutor, en el libro El dios de los ácidos (Siruela, Madrid, 2008). Ambos autores ya editaron sus conversaciones con el escritor Ernst Jünger, al que, por cierto, se refiere varias veces Albert Hofman en este libro, si bien es cierto que previo requerimiento de sus contertulios.
Por si alguno de mis avezados y progresivos lectores lo desconoce, Albert Hofmann es popularmente conocido por aislar los alcaloides en el cornezuelo del centeno y , tras aprender el sistema para extraer la metergina del ácido lisérgico e intentar producir, según sus palabras, la dietilamida del mismo, traer a la luz lo que se conocería como LSD.
Como podrán imaginarse, en el volumen Hofmann se refiere a este proceso, así como a todo lo que en la sociedad, el espectáculo, los gurús y la contracultura aconteció alrededor de su trabajo en el campo de la química.
A pesar de la imagen del LSD, como un ácido, en el sentido peyorativo que no descriptivo, es decir, como una sustancia química relacionada con la drogadicción que provoca una serie de incontrolables alucinaciones y delirios, en el presente libro se nos puntualizan varios aspectos esenciales que difieren en varios aspectos de lo que los poco informados sabíamos sobre esta sustancia.
El propio entrevistado lo refiere con precisión: “…el nombre alemán del cornezuelo de centeno, Mutter-Korn, literalmente ‘grano de la madre’, indica una relación con las funciones de la procreación. En la Antigüedad y en la Edad Media las comadronas empleaban el cornezuelo del centeno para acelerar el parto. A nosotros nos interesaba descubrir el principio activo que poseía aquellas propiedades uterotónicas. Durante la década de 1930, en los laboratorios Sandoz, pero casi al mismo tiempo en Inglaterra y en América, se llegó a aislar este principio activo que fue denominado ergometrina, ergobasina y de otras varias maneras… Una vez aprendido el procedimiento para extraer la metergina del ácido lisérgico pude aprovechar el mismo método para producir otros alcaloides artificiales del ácido lisérgico. (…) …estábamos en 1938, intenté producir la dietilamida del ácido lisérgico para ver si tenía el mismo efecto cardiótico, LSD es el acrónimo de esta sustancia en alemán (Lysergsäure Diähylamid). Pero no tuve éxito”.
A pesar de todo, en 1948 Albert H. volvió sobre su trabajo y empleó la sustancia en animales de laboratorio y, tras impregnarse por accidente y experimentar un cierto ensimismamiento, también consigo mismo.
Tras sus experiencias en primera persona y el anuncio de su descubrimiento se comenzaron a estudiar los efectos que esta sustancia podría tener en el campo de la psiquiatría. Respecto a esto el entrevistado asevera: “Fue por esto, entre otras cosas, por lo que se introdujo la palabra ’piscodélico’ para calificar esta droga. El adjetivo quiere decir en realidad ‘que manifiesta la psique’, ‘que dilata la conciencia’. En las revistas científicas se publicaron una gran cantidad de estudios sobre sus efectos y sus posibles aplicaciones”.
A continuación, el científico nos refiere el interés que la CIA demostró por la sustancia para utilizarla en sus labores de espionaje y “contraespionaje” y para aplicarla como suero con oscuras intenciones a presuntos o trasuntos de "culpables".

El LSD se aplicó como tratamiento médico, además de los usos que otros grupos pudieran darle, mientras estuvo legalizado, es decir, ¡hasta 1967! De hecho su prohibición se consiguió tras una azorada polémica y con dificultades, ya que varios años antes se había considerado que esta sustancia, en efecto, poseía un valor terapéutico. Cary Grant habló en una entrevista, a finales de los años 50, de los beneficios psicológicos que había obtenido tras su tratamiento con esta medicación lo que, al parecer, disparó la popularidad de la sustancia.
El “cornezuelo de centeno” se incluye entre los elementos que se ingerían en los “ritos de paso” de la antiguedad y se encuentra emparentado con hongos y otras productos semejantes utilizados por chamanes, sacerdortes y oráculos  para sus experiencias místicas. Con idéntico fin, Albert H. utilizó la sustancia, a veces en compañía de su amigo Ernst Jünger, con un control estricto de las dosis, del ambiente que les rodeaba durante sus exposiciones al uso del LSD y sumergiéndose en profundas reflexiones y análisis sobre el contenido de las imágenes y experiencias que les había provocado su ingestión. Como el mismo Hofmann menciona nada o poco tiene en común este empleo del LSD con el abuso y la invitación al permanente y desbocado consumo que otros promulgaron posteriormente. Por cierto Holmann y Jünger superaron los 100 años de edad con una extraordinaria capacidad intelectual. Detalle que mencionamos como curiosidad. Por si alguien lo pone en duda, no deseamos establecer una relación entre el uso de este componente y la longevidad.
Ese aspecto del LSD, la vinculación con "ritos de paso" y "ceremonias iniciáticas" de la antigüedad, despertó la curiosidad en estudiosos e intelectuales como Robert Graves, Robert H. Wasson y Aldous Huxley (que en su popularísimo volumen Las puertas de la percepción describe sus experiencias en este sentido).
Como se de la voracidad de mis lectores me atrevo a recomendarles un libro en relación con el uso clínico de la sustancia de Hofmann : Psicoterapia con LSD de Stanislav Grof (La liebre de marzo, Barcelona. 2005).

In memoriam Bernard Leonard par F.Arrabal

In memoriam Bernard Leonard par F.Arrabal

Salut l’artiste!



Je me souviens comme tu étais fusionnant amour et amitié.

Je me souviens comme tu étais incendiant oublis et naufrages.

Je me souviens comme tu étais polissant topazes et regards.

Je me souviens comme tu étais alliant signes et signaux.

Je me souviens comme tu étais recherchant exils et retours.

Je me souviens comme tu étais accordant questions et réponses.

Je me souviens comme tu étais transformant l’éternité et ses instants.

Je me souviens comme tu étais cherchant la pierre et le feu.

Je me souviens comme tu étais chantant avec souffle et modulation.

Je me souviens comme tu étais fleurissant l’arbre et la vie.

Je me souviens comme tu étais sortant sur ta terrasse et tes étoiles.

Je me souviens comme tu étais atteignant astres et astérisques.

Je me souviens comme tu étais tatouant ta main et ta joue.

Je me souviens comme tu étais déchiffrant le fil et le secret.

Je me souviens comme tu étais rêvant sans chimère ni utopie.

Je me souviens comme tu étais visitant l’or et le pavillon.

Je me souviens comme tu étais blessé par dédains et déluges.

Je me souviens comme tu étais protégé sous les jupes du ciel.

Je me souviens comme tu étais décidé parmi les mythes et comètes.

Je me souviens comme tu étais forgeant esprit et fantaisie.

Je me souviens comme tu étais interrogeant absence et perversité.

Je me souviens comme tu étais glissant harmonieux et différent.

Je me souviens comme tu étais argumentant par forêts et labyrinthes.

Je me souviens comme tu étais enrichissant lisières et chevelures.

Je me souviens comme tu étais transmettant essence et existence.

Je me souviens comme tu étais multipliant vagues et traces.

Je me souviens comme tu étais armé de mousse et de gloires.

Je me souviens comme tu étais affrontant périls et pelages.

Je me souviens comme tu étais pénétrant mes doutes avec ta dune.

Je me souviens comme tu étais embrassant des espoirs sans épines.

Je me souviens comme tu étais brisant grilles et intransigeances.

Je me souviens comme tu étais chechant l’ineffable dans le miroir.

Je me souviens comme tu étais soupirant chrysalide et papillon.

Je me souviens comme tu étais piaffant sur le coursier du Paradis.

Tu arrives à la falaise

et à moi

vague après vague

dans tous les siècles des siècles.

Salut l’artiste!

Arrabal, Paris



Lu superbement par l’acteur J. Barbouth le 30-VI-08 au Colombarium du Père
Lachaise.

 

(Agradecemos a Fernando Arrabal que nos permita reproducir este poema inédito dedicado a su amigo Bernard Leonard.)

La extraña y nunca lo suficientemente ponderada historia de Joseph Merrick

La extraña y nunca lo suficientemente ponderada historia de Joseph Merrick

Según su partida de nacimiento Joseph Carey Merrick nació el 5 de agosto de 1862 en la ciudad inglesa de Leicester. Fue el mayor de los hijos de Barnabas y Sarah. Aunque al principio se desarrolló con normalidad, a los veintiún meses la madre percibió algo extraño en la criatura: un abultamiento rosáceo le crecía en el labio inferior. Este apéndice aumentaba de tamaño de día en día. Pero, además, a Merrick le crecía una protuberancia en el cráneo, su piel se tornaba áspera y fláccida y su brazo derecho aumentaba de tamaño, al igual que ambos pies. Por otra parte, la prominencia de la boca, mientras crecía, le retraía el labio superior con mayor virulencia. A estas desgracias se sumó una caída que le afectó en la cadera, lo que le proporcionó una cojera permanente y le dificultó cualquier desplazamiento que requiriera una mínima soltura.

Cuando tenía diez años su madre murió de neumonía. Posteriormente, él mismo afirmaría que fue ésta la mayor “desventura” de su vida. Tal vez en ese momento tomara el retrato de su madre del que no se separó jamás.

El 3 de diciembre de 1874 su padre se casó en segundas nupcias con Emma Word Antill. Ante la precariedad económica de la familia su madrastra insistía al joven Joseph en que buscara trabajo. Durante un tiempo encontró empleo en una tabacalera, hasta que el incremento de la deformidad de la mano derecha le impidió desarrollar la tarea de enrollar los puros. De nuevo, a instancias de su madrastra, que le amenizaba las comidas con palabras de aliento como: “no te ganas ni la comida que te pongo en el plato”, Merrick encontró trabajo como vendedor ambulante de calcetines.

 

(Este artículo se ha publicado en Generación.net. Si deseas continuar leyéndolo pincha en el siguiente enlace: Generación.net)

Pincha en el siguiente enlace si deseas el libro de Raúl Herrero El hombre elefante.

Soneto de Antonio Fernández Molina

Soneto de Antonio Fernández Molina

Los enanos caminan por la acera,
tienen la dentadura cual su hermano.
El pan de su cabeza es un piano
sin patas, sin troquel, sin tapadera.


Era en tiempos la vida como era
y es cual barbecho. Canta cada enano
con un bizcocho entre la diestra mano
y el corazón de carne y no madera.


Escupen hacia el árbol del paseo
y hacia el escaparate del modista
como a quien eso ni le importa un pito.


Los enanos se suben al trineo,
enfilan muy veloces por la pista
y me arrojan al rostro un huevo frito.

(Del libro Sonetos crudos, editorial Heliodoro, Madrid, 1985.)

 

La vida del viajante

La vida del viajante

El pasado 19 de junio se presentó la Antología de Federico González en la Librería Alibri de Barcelona. Allí el autor, Francisco Ariza y yo mismo convocamos a un grupo de admiradores, entusiastas y perseguidores de la obra de Federico González, y digo esto a sabiendas de las reminiscencias del cuento “El perseguidor” de Julio Cortázar.

Con motivo del 10º aniversario de Libros del Innombrable la editorial publica tres títulos que engloban las tres grandes corrientes terráqueas y subterráneas que han permanecido inmarcesibles, y por encima de la superficie, al tiempo, durante estos primeros años. El primero de la tríada del festejo ha sido esta Antología de Federico González, al que seguirán otra Antología de Antonio Fernández Molina y Correspondencias de Arrabal (Fernando)-Kundera (Milan). La trilogía se publica en la colección Golpe de dados con un color rojizo, tal vez algo desvaído, que sólo se utilizará en homenajes y actos de semejante calado. Además estos libros especiales incluyen una nota en la primera página donde se explica el motivo de estas ediciones.

María Victoria Espín se ha ocupado de prologar el libro, así como de recabar y profundizar en la obra de Federico González, tanto en la pensada para la enseñanza sistemática, como en los estudios históricos y en la creación “literaria”, aunque el conocimiento del “hermetismo” y la simbología siempre se encuentren presentes en todas las obras del autor.

El autor ha cedido, un privilegio para lectores y hacedores del ejemplar, dos textos inéditos, entre ellos un extenso fragmento de una novela: Defensa del Mönjuic por las donas de Barcelona.

Durante la presentación Francisco Ariza dividió la obra de Federico González en dos apartados diferenciadores y, a su vez, estos dos grandes bloques los dividió hasta llegar a puntear uno a uno los libros y los temas: el simbolismo del tarot, el simbolismo de la rueda, los mitos precolombinos, la cábala, las utopías renacentistas, los símbolos de la masonería, la simbología en el arte…

Federico González sonreía mientras contemplaba la portada de su libro donde aparece su perfil, en posición meditativa, frente a un vaso de agua. Federico dio las gracias a todos: a unos por su presencia, a otros por las palabras y a otros por los trabajos y los días.

Barcelona espera el estreno de lanueva obra de Federico González, reconstruida a partir de su libro En el vientre de la ballena, para la escena titulada En el útero del cosmos.

Tras la sonrisa de Federico recordé a Borges y la cita que Arrabal siempre refiere: “Yo siempre me drogo con generosidad”. La generosidad que distingue al creador-artesano del aupador y martirizador artístico.


Al día siguiente las musas me llevaron hasta Tudela, donde ante personal y clientela de la librería Santos-Ochoa puse en solfa todo el repertorio de poemas, chascarrillos y “hombres lobo”, en el último de los recitales-ceremonia de la temporada.

De pronto, la fiebre del viajante se apoderó de mí. Y deseé adentrarme en las sabrosas y blandas cavernas del mundo, en sos uteros de piedra donde el ser se oculta del otro. Pero recordé, con un golpe de cactús, que en el número 8 de la revista Criaturas Saturnianas han publicado mi pieza La matanza de los inocentes, dedicada a Fernando Arrabal con devoción. Y también pensé en todos “los inocentes” a los que la poesía les cae encima, como si se tratara de una blanda y pesada losa que se lleva con digna inseguridad.

¿Dónde estará el gauchito Gil?, se pregunta Federico González al final de su Antología.

 

ANTOLOGÍA
Autor/es: Federico GONZÁLEZ
Catálogo: Golpe de Dados Libro nº 72 de la colección
Descripción: Edición y selección de María Victoria Espín Dentro de las celebraciones de su 10º aniversario, Libros del Innombrable tiene el gusto de publicar esta Antología de Federico González, de quien la editorial ya ha editado Simbolismo y Arte (2004) y Presencia Viva de la Cábala (2006). Esta selección –que incluye dos textos inéditos: un fragmento de Defensa de Montjuïc por las donas de Barcelona y Nombrando lo Innombrable–, como toda la obra del autor, es una visión de conjunto de las disciplinas esotéricas, especialmente de las occidentales y de su relación entre sí. En ella se manifiesta la unidad de la Vía Simbólica que conforma a la Tradición Hermética y que permite establecer relaciones con todas las expresiones de la Tradición Unánime. El Hermetismo nos instruye acerca de las dos corrientes cósmicas presentes en el caduceo de Hermes, y nos enseña no sólo a no negarlas (en cualquiera de las indefinidas manifestaciones en que se nos presenten) sino a aceptarlas, a conjugarlas. En este sentido la obra de nuestro autor habla con claridad meridiana de esa dualidad y de cómo conciliarla y por sobre todo hace que no olvidemos que la Cosmogonía y la Ontología son soportes de la Metafísica. Es un canto a la Unidad y a la posibilidad de la transmutación, un canto de esperanza y de fe. Para muchos su obra ha sido y es el hilo de Ariadna para salir del laberinto y abandonando la multiplicidad, recrear en sí mismos un estado de amor y comprensión en el que todo es posible.
Fecha de publicación: Mayo 2008
Edición:
ISBN: 978-84-95399-94-6
Precio: 25 €

 

La mano mecánica

La mano mecánica

 

( En la imagen superior "La mano mecánica" en proceso de apredizaje)

 

Si la marea de la anterior feria del libro depositó en mis oriundas costas una reproducción a tamaño más que natural de mi admirado Fernando Arrabal, la Feria de este año me ha legado un engendro mecánico, una mano articulada que responde sin orden ni concierto a sus propios mandatos.
El artilugio, en teoría, sólo debería deslizarse cuando se encontrara en oposición de “on”, sin embargo responde con inquietos movimientos a su antojo. Esta mano posee grandes virtudes como, por ejemplo, la admiración, que manifiesta con temblores de irreverente ansiedad, ante el primer tiempo de la sinfonía nº4 “italiana” op. 90 de Mendelssohn. Pero no quedan ahí sus virtudes esenciales…
Una vez he comprobado su capacidad para reaccionar a su antojo le he puesto papel y rotulador entre los dedos para comprobar si posee la facultad de la escritura, aunque ésta sea impulsada por una inteligencia natural o artificial de incierta procedencia. ¡Y qué sorpresa me ha otorgado el comprobar que, tras horas de entrenamiento, ha sido capaz de reproducir algunos relatos de feliz memoria de Edgar Allan Poe!
Desde luego esta  noticia me ha obligado a insistir en mis experimentos. Anteayer por la noche, sin ir más lejos, redactó el guión de la película Freaks sin saltarse una coma. Por la mañana, tras regresar de uno de mis fáusticos viajes, una vez descubierta semejante proeza he puesto a trabajar a la mano mecánica día y noche.
Antes de encadenarla a su trabajo le he advertido de la necesidad de escribir textos que no procedan de ningún autor. Así mismo le he aconsejado que se ocupe de sorprendernos a propios y extraños con reveladores y sorprendentes relatos que surjan de sus dedos –en este caso de manera literal-.
Por supuesto, entre mis intenciones se cuenta con la revisión y publicación de estos trabajos sobre los que mi mano mecánica trabajará durante los próximos meses. Sin duda, mis recientes obligaciones en el terreno del trabajo de escribiente se reducirán considerablemente y , hasta es posible, que alguno de los textos que en el futuro aparezcan en este espacio procedan de esta mano tan dada a la redacción a vuela pluma.
Tan dichosa sorpresa me lleva a preguntarme, ¿qué inauguraré durante la próxima feria del libro? ¿Quizá una momia capaz de suplantarme en las hastiosas obligaciones diarias’ ¿O tal vez un topo de enormes dimensiones con suficiente estilo como para ocuparse de los tediosos trabajos de supervisión de pruebas? En verdad les podría asegurar que la incertidumbre apenas me permite conciliar el sueño, pero les mentiría.
Mientras redacto estas líneas suena el ronroneo constante de la escritura agitada y convulsa de mi mano mecánica. ¡Cuántos divertimentos nos procurarán los desvaríos de su ingenio!
Ella prosigue con diligencia su trabajo. ¡Qué hacendosa!

El viernes 20 de junio recital-ceremonia de Raúl Herrero en Tudela

El viernes 20 de junio recital-ceremonia de Raúl Herrero en Tudela

El próximo viernes 20 de junio de 2008 a las 19:30 h., Raúl Herrero realizará el SÉPTIMO recital-ceremonia por el 10 º aniversario de la editorial Libros del Innombrable. En esta ocasión, el acto se celebrará en la libreria Tudela Santos Ochoa en C/ Zaragoza. 33 de Tudela. La presentación del recital-ceremonia correrá a cargo de Mr. Mandrake



Durante su intervención Raúl Herrero recitará, además de sus propios poemas, textos de Fernando Arrabal, Federico González, Antonio Fernández Molina, Mariano Esquillor, José María de Montells, Juan Eduardo Cirlot, Eduardo Chicharro, José María Barceló, José Antonio Conde,  etc. Al final del acto el autor firmará ejemplares de sus obras.