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Raúl Herrero

Arrabalesco

Arrabalesco

Reproduzco arrabalesco, es decir, definición de Fernando Arrabal aparecida el pasado domingo 9 de julio en el periódico El Mundo.

El amarillo de la bandera: En los edificios públicos [¿y burdeles?], embajadas y consulados [con la excepción -entre otras-, de las que regenta Chencho (Inocencio -Arias-)] el símbolo patrio suele amustiarse con un gris mierdoso. Indiscutiblemente, por ello, el equipo de Francia del Mundial se albergó en el castillo de Munchausen. El Barón, en su día, se drogaba con petulancia. Un día, con blancas, trató de deslumbrar a todos jugando contra un humilde desconocido: 1. e4, d5 ; 2. e5, d4 ; 3. ç3, f6 ; 4. exf6, dxç3 ; 5. fxe7, çxd2+ ; 6. Axd2, Axe7 ; 7. Cf3, Cç6 ; 8. Cç3, Cf6 ; 9. Ce2, Cd7 ; 10. Cfd4, Cçe5.11. Cé6 y de pronto al ver la última jugada del tímido (11... Cd3) el ‘munchausente’ se dio cuenta de que estaba mate. El modesto vencedor se disculpó: “No tiene mérito. No sé jugar al ajedrez. Sólo he repetido con las piezas negras las jugadas que usted hacía con las blancas”. Como en la vida.

Más arrabalescos en http://www.arrabal.org/

Pruebas documentales del fin de los tiempos del libro (y la presentación de Geografía enemiga de María Paz Moreno)

Pruebas documentales del fin de los tiempos del libro (y la presentación de Geografía enemiga de María Paz Moreno)

 (En la imagen superior dos consejeros editoriales de una gran empresa, sorprendidos, durante sus vacaciones estivales, por la San Huevada de un pequeño editor inmoderado y hermoso.)

En Alicante presentaremos el próximo 13 de julio el libro de la poeta María Paz Moreno. El volumen consta de dos poemarios Geografía enemiga y Los dones perversos (Libros del Innombrable, 2005)  con prólogo de Julia Otxoa.

En cierto estudio sobre el relato breve, que cayó en nuestras manos por gracia y obra de Ester Fernández,  se menciona el nombre de Julia Otxoa y el de Antonio Fernández Molina entre los autores más destacados del relato breve en España. Precisamente el ejemplar editor José Ángel Zapatero de Menoscuarto publicó, hace ya unos meses, una interesante selección de relatos de Fernández Molina bajo el título Las huellas del funambulista. El prólogo, muy bien resuelto por el brillante  José Luis Calvo Carilla, recoge en su primera página un retrato muy vivo del funeral del autor.

A continuación para solaz de mis lectores incluyo un poema de Geografía enemiga:

Martes de Carnaval

 

La soledad

es acariciar mis propios muslos

echada de lado sobre la cama,

apretar los ojos para quedar dormida

y esforzarme pensando

que debo no pensar en nada.

Un eco de prisa angustiada

resuena desde la calle, los coches aceleran

y los motores rugen desafiantes,

rebelándose con violencia de alimaña

a su destino ineludible de amasijo y chatarra.

La ciudad ha enloquecido. Sus habitantes

han salido a celebrar que están vivos,

es preciso ahuyentar el miedo que se desliza

como el agua junto a las aceras, creciendo

con la urgencia invasora de la mala hierba.

A veces nos preguntamos por la vida,

quisiéramos saber si nuestra realidad

es la que nos estaba destinada, si ésta

es la única vida que nos cabe. Tal vez

pertenecemos a otro lugar o a otro tiempo

y equivocamos la máscara.

A lo mejor la soledad

no es más que nostalgia de esa otra vida

que no conocemos, pero intuimos

inalcanzable y perfecta como una fruta de oro.

   

El pasado diciembre se realizó el primer intento de la puesta de largo del volumen de María Paz, también en Alicante, pero gracias a los hados (puesto que, como es bien sabido, no es posible dilucidar responsabilidades entre el establecimiento y el distribuidor) pusimos sobre el tapete una nueva modalidad: la presentación de un libro  sin ejemplares. ¡Qué galán presentación sin presencia! La autora leyó algunos de sus poemas, tomamos un café y mostramos, para envidia de la muchedumbre, el único ejemplar disponible de la obra. ¿Volverá a la presentación esta vez la turba hambrienta de “compradores imposibles”?

 

Tras un éxito tan  venturoso repetimos este año la experiencia. Realizamos la presentación de Los viaductos de Albentosa de Alejandro J. Ratia sin libro también, ¡toma ya!. ¡Qué dicharachero parece desde nuestra óptica el mundo editorial! Desde aquí y ahora proponemos presentaciones sin libro, distribuciones sin libro y librerías sin volúmenes (ellas podrían vender “consoladores” en su defecto).

¿Alguien se percataría de la desaparición de la letra impresa? Si exceptuamos a ciertos incondicionales (quiero decir lectores), Antón Castro, dos ó tres distribuidores, la librería Antígona, Eutimio (santo y seña de la Librería General de Zaragoza), los redactores de la revista Symbolos, Arrabal, Tomeo, un señor de Cáceres y otro de Badajoz, Aloma (o sea, La divina presencia), algunos, los menos, críticos, una parte de los escritores y quien esto suscribe (pueden añadirse a esta lista nuestros lectores si lo desean), los demás podrían seguir con el negocio. Al fin y al cabo de eso se trata exclusivamente, del negocio...

Como expresó un pequeño editor, con el alma de espadachín del  Zorro y pretensiones de altos vuelos, en un acto al que asistí recientemente: ¡basta de editores poetas y románticos, yo lo que quiero sobre todo es vender! "Diga usted que sí", repetimos todos a una para nuestros adentros. La cultura son palabras mayores y hay que hacer lo posible para que no interese a nadie. ¡Basta ya de justificar a esos pobrecitos que publican libros sin publico! Ya hemos tenido suficientes ejemplos de este tipo: Manuel Altolaguirre, Sylvia Beach (editora de Ulises), Virgina Wolf, Carlos Barral y otros editores-autores... Sin duda hay que purgar (esa  palabra tan querida por Stalin) al mundo de este tipo de delincuentes-editores. Es mejor seguir los consejos de este iluminado de la edición que proponía, como novedad, la imagen del editor con pretensiones de grandes ventas. Pero, ahora que caigo, si eso es precisamente casi lo único que existe, ¿dónde reside lo original del planteamiento? Los surrealistas procuraban la descretinización de la sociedad a través de ejemplares travesuras. Por eso ahora, tras lo expuesto,  propongo para el mundo de las grandes editoriales el lanzamiento, promoción y presentación de libros que ni siquiera existan. De este modo Bretón, Dalí, Tzara y Duchamp bramarán de satisfacción desde el más allá ante proeza de tal calibre. Sin duda si lograramos esenivel de progreso nos enfrentaremos a la culminación de la decadencia monetaria: un mercado donde sólo importa el dinero y donde el producto no sólo no es importante, sino que ¡ya ni siquiera existe! Como los fotones virtules, aunque en realidad éstos sí dan muestras de su presencia.

¡Cómo gozarían mis publicaciones chapoteando entre la no-edición! Al igual que Alicia y sus secuaces celebraban los no-cumpleaños.

  Esperando ese momento mágico María Paz Moreno ha publicado los poemarios: La semilla bajo el asfalto (Botella, 1994), Mudanza en su costumbre (Frutos del tiempo, 1996), Correspondencia atrasada (Pre-Textos, 1999), Geografía enemiga (edición bilingüe español/portugués, Lisboa, Ediçoes Tema, 2001). Sus poemas han aparecido en diversas revistas literarias de España, México y Estados Unidos, entre ellas Zurgai, Reloj de Arena, Tierra Adentro, Cuadernos del matemático y Letras Femeninas. Su obra ha sido recogida en diversas antologías, entre ellas la de Luzmaría Jiménez Faro, Poetisas españolas: Antología general 1976-2002.

En el año 2005 realizó la edición de la poesía completa de Juan Gil-Albert. En homenaje de ambos y como finde fiesta reproduzco uno de mis poemas favoritos de Gil-Albert, incluido en su libro Migajas del pan nuestro.

 

El yo…

 

Cuando menos se tiene más se es.

Sombra del árbol, suave, como un velo,

estridente verano alrededor,

y cerca, casi oculto,

el murmullo del agua.

No quiero más.

Que me dejen pensar en quien me anima.

Y que el calor prospere.

Y que el mundo se pierda.

  

Marta Agudo, la eternidad y el punto de no-retorno

Marta Agudo, la eternidad y el punto de no-retorno

La perspicaz Marta Agudo me ha remitido por correo electrónico su prólogo para el siguiente cuadernillo del Ciclo del 9, del que ya publiqué el primer poema en este mismo blog. Se trata de un texto no académico, en el mejor sentido del término “no-académico”, además de inteligente y brillante. Comienza así:

 

“Nueve libros para un ciclo del nueve. El “ouroboros” (o la figura de la serpiente que se muerde la cola), la figura maya del “bolon ts’akabil” (representante de la eternidad), las tesis de Avicena, según las cuales toda cantidad se reduce a nueve, o a un múltiplo suyo o a él mismo más otra cifra, o la identificación que establece Pitágoras entre dicho número y, otra vez, lo eterno, explican sobradamente que Raúl Herrero haya escogido el “diez menos uno” para desplegar y dar al público su obra poética. Si a ello se le añade la alusión constante a la música, hasta el extremo de que el subtítulo de dos de las cinco entregas sean 9.2. Sinfonieta Björk o 9.3. Libro de canciones de Ángela. (Angel’s Songbook), la filiación pitagórica de la estructura resulta indiscutible.”

Mis sufridos y escasos lectores sin duda quedaran satisfechos con este prólogo revelador. Pero se lo agradecerán más, si llegan a conocerlo algún día, aquellos para los que todo este asunto del ciclo del 9 suena a galimatías. Marta ha explicado, mejor de lo que yo lo hubiera hecho, los internas vísceras de este 9.5 y ¡también de todo el ciclo antes de que llegue a publicarse completo!

¡Qué gran acierto el suyo al hablar de la eternidad! Hay quien refirió que nuestra percepción del tiempo es la bruma que nos oculta la eternidad. ¡Y también lo infinito! Mi amigo Juan, ahora en las excavaciones de Atapuerca, me comentaba hace unos días que la teoría de cuerdas promovía la existencia ¡hasta el infinito! de varios universos paralelos al nuestro. Todos estos asuntos, como también la opción cuántica de que es posible ser y no-ser, procede del estudio de las partículas más pequeñas de la materia: los quarks. Así el título de la obra teatral de Fernando Arrabal La estrepitosa risa de los liliputienses, aumenta en significación, puesto que con ella pretendía mostrar la capacidad de lo pequeño para imponerse sobre grandes estructuras.

Así Marta ha sabido desvelar que en realidad el Ciclo del9 versa sobre la eternidad y el infinito, conceptos a los que se supone no podamos acercarnos por nuestras limitaciones biológicas. Pero, ¿si la estructura del universo, como decíamos hace unos días, se aproxima más a la mente que a una máquina por qué no es posible comprender tales formulaciones aunque estén alejadas de la realidad inmediata?

La fascinación me invade ante las posibilidades que se abren en la investigación de estos fenómenos. Para alguien anclado a las letras, al lenguaje como sistema de medida y peso, ajeno por completo, hasta hace tres cuartos de hora, a la física y las ciencias, resulta una confirmación de la imaginación. ¡Si puede pensarse que existe, existe necesariamente!, escribió ya San Anselmo. Y en semejante afirmación veo, como en un espejo, en parte, la física cuántica y, sobre todo, la libertad expresiva de dadaístas y surrealistas. No en vano Arrabal refiere la cita de San Agustín “Ama y haz lo que quieras” como ejemplo de lo que siglos después quisieron los surrealistas, ¡y los pánicos!

Por semejantes cosas leo el prólogo que Marta Agudo ha tenido la gentileza de redactar para mi 9.5 Punto de no-retorno y exclamo sin casticismo, pero con pasión: ¡olé!

El universo como proyecto de una mente desquiciada y patafísica

El universo como proyecto de una mente desquiciada y patafísica

“Hoy día existe un acuerdo ampliamente generalizado en el seno de la ciencia, y que en la ciencia física alcanza casi la unanimidad, de que la corriente de conocimiento está apuntando hacia una realidad no mecanicista; el universo está empezando a parecerse más a un gran pensamiento que a una gran maquinaria. La mente ha dejado de ser considerada como un intruso en los dominios de la materia; estamos empezando a sospechar que más bien deberíamos saludarla  como creadora y gobernadora del mundo de la materia.” La siguiente cita procede del matemático, físico y astrónomo James Jeans. Tales aseveraciones inauguran para mí la suculenta posibilidad de comprender el mundo desde una perspectiva hasta ahora atisbada en textos de escritores y filósofos como Henri Bergson. Este último  en su libro La evolución creadora apunta algunos detalles sobre el desarrollo y proceso de algunas especies con flagrantes defectos “de forma”. Podemos citar como ejemplo de animal, aún existente, al ornitorrinco, especie curiosa y con elementos dudosos en lo que se refiere a una utilidad práctica y al perfeccionamiento utilitario biológico. Es probable que en este campo, como en otros, la naturaleza, es decir, la creación, actúe como si se tratara de una mente humana. Es decir: durante la búsqueda de solución a un problema desarrolla cientos de posibilidades, de las cuales elige la que, en el caso de un individuo, le parece más apropiada. ¿Y si la naturaleza empleara este mismo recurso llevando a la práctica, es decir, a la materia, todas las posibilidades desarrolladas? En la filosofía de Bergson subyace cierta idea respecto a una mente creativa que impulsa las variables físicas, de evolución, en definitiva,  de creación,  lo que también implicaría  determinación, combinación y elección.

Si esto fuera así en efecto la mente humana ejemplificaría, a modo de microcosmos, las posibilidades y engranajes de la “mente creativa” de la naturaleza (macrocosmos). Así el estudio de nuestra mente pudiera ser equivalente al de los procedimientos empleados en los puntos aún oscuros de la materia y del origen del cosmos.

Esta idea me resulta tan interesante que poco me importa su mayor o menor dosis de probabilidad. El mecanicismo y el positivismo alejaron a la ciencia del terreno artístico y de las corrientes mal llamadas, en mi opinión, filosóficas espiritualistas. Para mi regocijo la física y las matemáticas, sobre todo desde los años 30 del pasado siglo, han seguido, con un desarrollo propio, sendas que acercan y promueven una cierta libertad respecto al estrecho corsé del universo como máquina.

¡Ya no somos máquinas! ¡El universo según parece no funciona con engranajes! ¿Y si esa idea, que es nuestro mundo, procediera de un perturbado, de un loco e insigne matemático capaz de imaginar mundos imposibles que, para mi satisfacción, fuera el que nosotros habitamos?

La sola idea de un universo regulado según las leyes de la mente, con sus catástrofes y sutilezas, me provoca un deleite sibarítico.

En definitiva, toda verdad es un acomodo.

 

9.5 Punto de no-retorno

9.5 Punto de no-retorno

(Estos días reviso el siguiente número del Ciclo del 9. Se publicaron algunos textos ya en el libro El faro de Sigfrido, de autoría compartida con Alicia Silvestre. Además durante el último mes han aparecido adelantos de 9.5 Punto de no-retorno en las revistas Ágora y Cuadernos del matemático. El siguiente texto se corresponde con el primer poema del libro. Hasta ahora permanecía inédito.)

 

I.

 

Me ejercito para todas las muertes

con la boca ensalivada en sal,

las manos herradas por el silencio

y el rostro enguantado.

 

El crímen cotidiano en el espejo

muestra mi imagen acompañada de aire.

La puerta que conduce a la nada

crece a mi alrededor.

 

Y yo solo, sin señales ni itinerario,

sucumbo en el interior de la muerte

mientras permanecen los movimientos

de voz dúctil.

 

La calma ultrajada,

exenta de placer o sonoridad,

ya nada preludia.

La felicidad me somete

a todas las aniquilaciones.

 

Perduran las preguntas

sin réplica.

Las respuestas mueven al olvido.

 

Samuel Beckett y El Innombrable cuántico

Samuel Beckett y El Innombrable cuántico

Mireia Valls pasó la tarde del sábado firmando algunos ejemplares del libro, de autoría compartida con Federico González,  Presencia viva de la Cábala en nuestra caseta de la feria. Ella no podía creer mis historias relacionadas con la respuesta del público ante el  nombre de la editorial. Cuando se acercó el primer curioso a preguntar por el innombrable, Mireia sonrió y musitó que era increíble. Cuando a los pocos minutos una señora interfirió en nuestra conversación para realizar una pregunta semejante Mireia quedó estupefacta. Entonces le narré las increíbles aventuras de una editorial que tiene por nombre Libros del Innombrable, en homenaje a El Innombrable de Samuel Beckett, en ferias del libro y otros eventos de diverso calado. Le comenté la ocasión en que un anciano entabló con un servidor un diálogo de una hora, al calor de la caseta en plena tarde tórrida, sobre si el Innombrable era Dios o el diablo, pasando por la figura alquímica de nuestro sello editorial y con la explosión final de enfado del comprador porque uno no aceptaba algunas de las sugerencias que pretendía imponerme.

La feria nunca defrauda porque las experiencias  más insólitas del año anterior siempre se ven superadas por las del siguiente. A veces resulta agotador situarse frentes a tantos rostros de caminantes  que, al final, se desdibujan y te enfrentan con un horizonte inmarcesible de figuras que son sombras.

Ramón Acin fue el primero en saludarnos este año. Fue muy amable y mostró interés por nuestro reciente título ¡Peste de huesos! y otros textos de Silverio Lanza. También se han asomado Antón Castro con su libreta de grafías misteriosas, el poeta José Antonio Conde con el nuevo número de la revista Ágora, Félix Romeo antes de subirse a un tren, Eva de Los portadores de sueños... En su caseta adquirí una magnifica compilación del teatro de Samuel Beckett, por cierto, recién re-parido.

Dos jóvenes al final de la tarde del domingo me preguntaron por Film de Beckett, con las fotos de Buster Keaton, me replicaron por si tenía problemas para entrar en situación. Les indiqué que el texto se incluía en esta nueva edición del teatro del autor de Esperando a Godot. Esos dos jóvenes, pulcramente vestidos de negro, se aproximan con frecuencia y todos los años a nuestra caseta. Suelen curiosear algunos libros con sincero interés. Me pregunto quiénes serán. Y, utilizando mi habitual mecánica de pensamiento, llego a preguntarme por todos esos cuerpos, grávidos e ingrávidos, que se asoman por estos lares. Llego a la única conclusión posible:  todos son producto de mi imaginación y, así mismo, yo lo soy de la de Jorge Luis Borges.

Haciendo honor a nuestra caseta cuántica Alejandro J. Ratia aparece en varios lugares al tiempo y a veces incluso desaparece, ahora firma, ahora se deja firmar. Todo un prodigio.

Isabel a ratos suspira porque preferiría pasarse el día leyendo en la playa. Por mi parte de cuando en cuando me escapo, compro libros y también leo uno subtitulado escritos místicos de físicos cuánticos y relativistas.

La caseta cuántica

La caseta cuántica

Los esforzados innombrables: Paco, Marian, Isabel y yo mismo iniciamos la descompresión y sacralización de la caseta nº 24, donde se desarrollarán las incomprensibles charangas y panderetas de Libros del Innombrable en la Feria del libro de Zaragoza de este año 2006.

Se dispusieron los carteles, los rostros de Mariano Esquillor, Antonio Fernández Molina y Fernando Arrabal lucían como sartenes repletas de aceite hirviendo al sol. También Josep Soler se abrió hueco en la pared. Al lado una Crucifixión pintada por A.F. Molina.

 Angela se retrasó y llegó a la ceremonia sin pasar por las cajas ni  los aldabonazos.

Este año hemos bautizado el refugio de la editorial  como “La caseta cuántica” en homenaje, claro está,  a la mecánica cuántica, a la ecuación de Schödringer y, en especial, como celebración de todos los “caminos cuánticos” abiertos y que parecían imposibles para la física tradicional. ¡Menuda suerte para la ciencia-ficción y otras ficciones! Pero lo mejor de todo es la posibilidad manifiesta de la realidad donde antes vibraba sólo la probabilidad de la ficción. ¡Qué sueños de “viajes temporales”, de la “contradicción sin negación” y de  calzadas ahora transitables y antes puestas en boca de locos o malsanos!A camino entre la ordenación y el caos logramos poner fin a nuestra labor en la caseta demasiado tarde para tomar el té. El sombrerero se enfadará con nosotros una vez más. Revisamos las tarjetas con los autores que nos visitarán a camino de la disolución y la presencia. En la caseta cuántica firmarán ejemplares:  

 

día 2 de junio  Alejandro J. Ratia sus libros Biedermeir y Los viaductos de Albentosa.

día 3 de junio Mireia Valls su libro Presencia viva de la Cábala.

día 9 de junio Raúl Herrero sus libros El mayor evento, El éxtasis, Así se cuece a un hombre, El faro de Sigfrido y los cuadernillos  del Ciclo del 9.

día 10 de junio Mariano Esquillor sus libros Playa de tormentas mudas, Opio, Huracán de sol y Columpio autobiográfico.

   

Se rogará a todo aquel que nos visite formalidad “cuántica”. El lector todavía impenitente tendrá a su disposición dos páginas con extractos divulgativos sobre la física cuántica.

En los próximos días volveré sobre el tema. Ahora si me disculpan...

 

Manifiesto para el tercer milenio

Manifiesto para el tercer milenio

He llegado tarde, pero al fin estoy seguro. La cuestión, sin ninguna posibilidad de emancipación, radica en lo siguiente: La vanguardia hoy, o dicho de otro modo,  las más bellas y sandungueras creaciones del arte y la literatura de nuestra época, pasan por la ciencia y, en concreto, por la física cuántica. Esta certeza, verdad quizá sea una palabra demasiado reverente, la he adquirido tras grandes pruebas que se asemejan a milagros ante mis ojos sorprendidos. Las lecturas de Schrödinger, la reciente publicación de Alicia en el país de los cuantos de Robert Gilmore (Alianza Editorial, 2006) y sobre todo El Manifiesto para un tercer milenio de Fernando Arrabal recientemente aparecido en francés, en edición de Punctum, con prólogo del poeta francés Jean-Marc Debenedetti me han llevado a semejante certeza.El nuevo manifiesto pánico complementa, seduce y sitúa mi intuición en su lugar. Parte del texto lo publicó Arrabal en sus colaboraciones dominicales en El Mundo. En el cine y la novela han surgido con frecuencia detalles de la física cuántica. Pero lo mejor es el principio de indeterminación, todo ese engranaje que nos lleva por fin a manifestar que la realidad no es lo que nos han hecho creer, por tanto todo es posible. ¡Por fin la certeza! La realidad es otra. ¡Qué felices haría a Plotino, Duchamp y Sócrates esta noticia! Seleccionamos el siguiente extracto de El Manifiesto para un tercer milenio. 

Confusión: Estado por esencia ‘pánico’, que,  con el azar, determina el espacio y el tiempo. [Confunde que un diario actual se atreva a publicar un texto como éste.] 

Tiempo: Noción sujeta a la confusión ‘pánica’ que puede tener la apariencia de realidad fundamental o de idea útil.  La ignorancia de donde proviene el tiempo nos impide precisar si hubo un comienzo [no sólo durante el amor]. La experiencia intenta persuadirnos de que el tiempo transcurre del pasado hacia el futuro. [Únicamente mis lectores más perezosos se preguntan de dónde sacar tiempo para no preocuparse por el tiempo.]

Espacio: Noción sujeta a la confusión ‘pánica’ que puede tener la apariencia de realidad fundamental o de representación  útil. O sutil. 

Realidad: Principio (y carácter)  confuso. Únicamente podemos explorarla a través de los dos intérpretes de su propio teatro. Observamos confusamente a estos dos protagonistas (tiempo y espacio) sirviéndonos de la experiencia  de nuestro pensamiento hacia adentro. Por lo tanto nuestra percepción del exterior, hacia afuera, solo puede ser aún más confusa. [Es asombroso que incluso frases como ésta  puedan leerlas mis amados lectores en una publicación no especializada.]

 Teoría ‘pánica’: Aparece con olor de bosque como  la teoría de la confusión. Surge más de medio siglo después de las dos teorías físicas anteriores: la mecánica cuántica y la relatividad. Mecánica cuántica: Para el  ‘pánico’ es la teoría de lo infinitamente pequeño elaborada por gigantes. Muestra  el comportamiento de las partículas elementales y su interacción con la luz [“La torre herida por el rayo”].

En Libros del Innombrable entre tanto nos preparamos para la Feria del  libro de Zaragoza. ¿Seremos víctimas también de la indeterminación? Sueño con una caseta como el gato de Schrödinger. 

Una de las página donde se explica el asunto del gato:http://www.ciencia-ficcion.com/glosario/p/paragato.htm