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Raúl Herrero

Gustav Moreau tomaba LSD directamente de su propio cerebro, o sí al no-viaje

Gustav Moreau tomaba LSD directamente de su propio cerebro, o sí al no-viaje

(En la imagen superior el lienzo de Gustav Moreau Edipo y la Esfinge del año 1864)


 

 

El pintor Gustav Moreau impregnó sus lienzos de motivos orientales, de suculentos exotismos, de paisajes fascinantes. En esa época “posdescartes”, que nosotros hemos heredado, la magia y la representación de los mitos parecían algo imposible en Europa, así que lo enigmático se refugió, para los habitantes de nuestro mundo racional, en las sugerencias indómitas de oriente. Ese encanto involucró a escritores y pintores, además de a otros curiosos, en viajes y prolongadas estancias por aquellos lugares lejanos, en los que buscaban el sabor de la fuente del misterio. Mientras esto sucedía Gustav Moreau continuaba en su estudio, afanado en su trabajo, imprimiendo paisajes, odaliscas, personajes con vestimenta oriental y ¡sin salir de casa!. Los críticos aseguran que el pintor tomó los detalles que aparecían en sus cuadros de las fotografías que publicaba la revista de la época Le Magasin Pittoresque. Algunos críticos señalaron este detalle con la pretensión de humillar al pintor, incluso ha habido quien se ha atrevido, como Mario Praz, a establecer comparaciones entre el mostrenco Delacroix y el divino Moreau. Ante tales afirmaciones, sin ningún disimulo ni reserva, digo sí a Gustav Moreau, entre otras cosas, porque pintó las excelencias orientales desde su estudio. Este artista, de profundos conocimientos, ilustrado e ilustrador, capaz de desvelar las sutiles trampas de la realidad, no ignoraba que de nada sirve recorrer el mundo entero si el viaje no comienza desde la conciencia del individuo. Por tanto, un hombre de su profundidad y sapiencia no precisaba embarcarse y embarrarse por esos parajes del mundo para imprimirlos en su conocimiento. En definitiva, los artistas viajeros tampoco mostraban los lugares que recorrían, sino una imagen sugestionado por la idealización que ellos mismos se habían forjado, con anterioridad, de los paisajes que recorrían.

El viaje en la antigüedad, en la edad media, en el renacimiento, en las tradiciones orientales venía acompañado de una búsqueda interior, que se manifestaba a través de una serie de sucesos y enseñanzas encaminados, como vehículo de iniciación, a desenmascarar al individuo y a “reconstruirlo”. De este concepto de viaje, que podía ser físico, o restringirse a lo mental (o espiritual), provienen, por ejemplo, las peregrinaciones a lugares vinculados a corrientes de misticismo (muy anteriores al cristianismo o al islamismo). El viaje a Tierra Santa se encuentra emparentado con esta interpretación de peregrinaje interno, así como de retorno al centro. Los laberintos que se trazaban en el interior de las catedrales góticas venían a sustituir ese viaje físico a Tierra Santa y, en algunos casos, encontramos en el centro de los mismos dibujada la ciudad de Jerusulén (como en la catedral de Saint-Omer). Este detalle ejemplifica que este tipo de recorrido posee una significación de perfeccionamiento personal, de ejercitación iniciática no sujeta a un cambio de entorno y que trasciende lo geográfico. En una estela semejante se enmarcan las llamadas novelas bizantinas, en las que dos enamorados, separados por circunstancias, emprenden viajes paralelos, teñidos por diversas sucesos, hasta el retorno y el encuentro definitivo, un desarrollo claramente vinculado a las enseñanzas del hermetismo. En esta misma clave se pueden interpretar obras como la Odisea de Homero, La Eneida de Virgilio o hasta La divina Comedia de Dante donde, en verdad, se narra un viaje simbólico, aunque no, por ello, menos real, lo que a los contemporáneos de Dante no les resultaba extraño en absoluto. Así mismo la búsqueda del Grial del ciclo artúrico posee no sólo una serie de enseñanzas tradicionales, sino una visión del viaje y de la búsqueda del centro afín a las referencias arriba citadas.

En la actualidad, salvo excepciones notorias, el viaje ha perdido estos atributos y se reduce a un mero recorrido kilométrico y, en el peor de los casos, a una apabullante ingestión de monumentos y lugares típicos (o tópicos), que el turista impenitente asalta sin miramientos. Si bien, los viajeros más preclaros se adentran en territorios ignotos, con el objetivo de redactar libros antropológicos sobre las costumbres sociales de sus moradores. En esta decadencia ha influido, sin duda, la tecnología que acelera el tiempo al tiempo que disminuye las distancias entre la partida y la llegada a un punto. En otras épocas una peregrinación se realizaba a pie por convicción, pero, aunque se empleara un medio de locomoción que apresurara la llegada al destino, como una calesa, por ejemplo, el viajero casi siempre precisaba destinar a este trabajo un tiempo considerable. Además en ese caso el peregrino poseía conciencia del tipo de aventura que emprendía. Si al desconocimiento actual de tales objetivos, añadimos una tecnología que nos aproxima a lugares hasta hace poco inaccesibles, la comprensión de viaje como camino iniciático se torna muy difícil en nuestro mundo actual.

En una época tan temprana como finales del siglo XIX Gustav Moreau decidió quedarse en su casa con sus pinceles, para desmarcarse del snobismo de sus contemporáneos que, por otra parte, se manifestaron incapaces de contener la magia del espíritu oriental a la altura de Moreau. El pintor enmarcó en paisajes y detalles, ejecutados entre lo imaginado y su colección de fotografías, mitos como el de Sansón y Dalila, Orfeo, San Juan El Bautista, cíclopes y toda una serie de “creaciones” propias de su profundo interior.

Dalí, que aborrecía a Matisse y Chagall, declaró su predilección por Gustav Moreau. Si la modernidad contempla en Moreau a un antecedente del expresionismo y de otras tendencias pictóricas , ¿por qué Dalí no dudó en situarlo, a modo de muestra de su admiración, a la altura de los académicos Meissonier y de la pintura pompier? Está claro, porque el fondo de la obra de Moreau se correspondía con la tradición, de manera próxima a como los pintores pompier empleaban una técnica rabiosamente academicista que, en los años setenta del siglo XX, se convirtió en la vanguardia del hiperrealismo. Por otra parte, Gustav Moreau posee una interesante obra literaria aún, que yo sepa, no traducida al castellano.¿Dónde se encuentra el alma caritativa que nos verterá ese ciclo solar de sabiduría y de revelación?

Y, con la imagen de Moreau en su casa, en zapatillas, con los ojos en un delirio permanente, en oposición allos cretinos que, sin comprender nada, se adentraron con los lienzos al hombro bajo mil padecimientos innecesarios, grito Sí a Moreau, No a las agencias de viajes.

Los peces y los días

Los peces y los días

(En la imagen el tiburón prehistórico antes de su defunción)

En el café de Levante, sin palmas pero con alegría, aguardaba la llegada de mi amigo el escritor y hacedor de partituras plásticas Alejandro J. Ratia. Puesto que mi amigo me confirmó por teléfono su retraso, me dispuse continuar la lectura de Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada de mi admirado René Guénon. Tal era mi fervor y mi éxtasis ante la emocionante lectura que sentía como dos alas se abrían camino en mi costado, como se perlaba un sudor sanguinolento por mi frente, al tiempo que en rededor desaparecía la apostura de todo lo aparente. Deboré con apetito el capítulo dedicado al simbolismo del pez, donde leí: “ La manifestación en forma de pez se considera como la primera de todas las manifestaciones de Vishnu, la que da comienzo al ciclo actual, y por lo tanto en relación inmediata con el punto de partida de la tradición primordial. Téngase en cuenta que Vishnu representa el principio divino considerado en su peculiar aspecto de conservador del mundo. Papel éste muy próximo al del ‘Salvador’… (…) Como Vishnu en la India, e igualmente en forma de pez, el Oannes caldeo,que algunos han considerado expresamente como una figura de Cristo, enseña también a los hombres la doctrina primordial: notable ejemplo de la unidad que existe entre las tradiciones en apariencias más diversas (…).
Justo en ese párrafo Alejandro atronó en la sala y depositó sobre la mesa, entre otros documentos, el catálogo de la exposición de Josep Guinovart “Tierra y signos de mar”, donde mi amigo ha incluido un brillante texto.
Con desaforada intensidad abrí el catálogo y me encontré con una fotografía de Guinovart sumergido más de medio cuerpo en el mar y acompañado por un pez dibujado en una cartulina. Aquella imagen me evocó los peces que mi amigo Antonio Fernández Molina dibujaba sobre cartón, papel, lienzo, matasellos, pieles nobles y salvajes, estanterías y cualquier superficie. Además fue el mismo Fernández Molina quien me presentó en Barcelona a Guinovart durante una tarde, por supuesto, lluviosa. El mar y los peces me perseguían con celo, sin ninguna duda.
En un escrito cristiano leo que vinculan al pez con Cristo, al parecer, tal relación se origina por las iniciales de la expresión:

Iesous Christos Theou Yios Soter
Ichthus: I = Iesous (Jesús); Ch = Christos (Cristo); Th = Theou (Dios); U=Uios (Hijo); S=Soter (Salvador)
Significado: "Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Salvador"

Sin embargo el pez, según hemos leído en Guénon, surgió como una manifestación próxima al aspecto de la salvación y la divinidad desde tiempos anteriores al cristianismo. Del mismo modo el agua, como “elemento primordial” lo encontramos en las culturas más remotas. También merece reseñar la situación del pez en el zodiaco, por si alguien tiene alguna duda su origen precede con mucho al cristianismo, bajo el aspecto del signo piscis. Y, en una época reciente, aunque sin relación con lo anterior, recordamos el texto Pez Soluble (1924) de André Breton, uno de los primeros textos del movimiento surrealista.
Guinovart ha situado en uno de sus lienzos unas sardinas que forman un sol realmente asardinado. Dalí comía con fruición y placer las sárdinas de Por-Lligat, a las que concedía toda serie de beneficios. También el pintor Fernando S.M. Félez organizó durante algunos años, en época estival, una sardinada en Garriguella, cerca de Figueres.
¿Acaso no sería emocionante realizar una monografía sobre el pez, su simbología y la pintura?
Tal vez a mi amigo Alejandro J. Ratia este tema le parezca tan sugerente como para proponer una exposición en torno a estos apasionantes asuntos. ¿Cedería el gobierno de Japón el cadáver del tiburón prehistórico, recientemente descubierto con vida, aunque murió en unos minutos por el mismo precio, para exponerlo en esa posible muestra histórica?

(Hasta el 18 febrero, el Museo Camón Aznar- Ibercaja de Zaragoza acoge la exposición “Tierra y signos de mar”, de Josep Guinovart, en la que se muestran 29 obras que ofrecenuna visión renovada y personal de este artista reconocido a nivel internacional.)

Thomas Merton en Asia

Thomas Merton en Asia

 (En la imagen Thomas Merton demuestra su afición por la fotografía)

La lectura del Diario de Asia de Thomas Merton resulta enriquecedora, sobre todo si tenemos en cuenta la actual celebración de la confusión vivencial y confesional. Este poeta, uno de los más destacados de su generación, se convirtió al catolicismo en 1939, combatió en la Segunda Guerra Mundial y después, en 1941, ingresó en el monasterio trapense de Nuestra Señora de Getsemaní en Kentucky. En este diario se ejemplifica el fructífero diálogo entre confesiones que promovió la generosa personalidad de su autor. Y, en definitiva,  Merton pone de manifiesto, para olvidadizos y “dogmáticos” que, por encima de cualquier modelo de confesión, lo que la religión, o el espíritu de lo religioso implica como ejemplar, recae en el sentido de lo trascendente, en la búsqueda de "conocimiento" y de perfeccíón que no es otra cosa que la libertad en su máxima expresión.

Ya en las primeras líneas sentí cierta afinidad con Merton. En el segundo párrafo confirma que su costumbre de viajar con un número considerable de libros, le obliga a desembolsar con frecuencia un dinero suplementario  para cubrir los gastos de sobrepeso en el avión. A pesar de este detalle a continuación confiesa que no pudo resistirse a las librerías de San Francisco.

En el diario Merton transmite sus impresiones sobre ciudades como Calcuta y los mandalas, además de resumir sus conversaciones sobre el silencio y la meditación con maestros budistas, hinduistas, el Dalai Lama y otros “especialistas”. En su visita al lama Chatral refiere una divertida ocurrencia del "maestro", que bien podría servir de reveladora enseñanza a quienes se escudan tras las diferencias culturales para promover enfrentamientos que sirven a oscuros intereses. Leemos: Él mismo (Chatral) se sorprendió de ver que se llevaba tan bien con un cristiano y en un momento dado se rió y dijo: "¡Tiene que haber algún error aquí".

Más adelante  Merton afirma que la taxativa renuncia a todos los aspectos materialistas del mundo, en beneficio de la dedicación a otras vías de conocimiento, convierte a los monjes, de una y otra confesión, en los más radicales opositores de la sociedad presente, regida, sobre todo en occidente,  por criterios económicos y de producción.. En este mismo vértice de oposición dispone, no olvidemos que el diario está escrito en 1968, a los hippies y los poetas. El libro se cierra con un apéndice donde se reúnen las intervenciones de Merton en congresos y actos públicos durante su viaje, además de algunas cartas. Destaca la conferencia que ofreció el mismo día de su accidental muerte, en torno al marxismo y la vida monacal. En ella afirma: "El monje es alguien que viene a decir que las pretensiones del mundo son fraudulentas".

En el  Diario de Asia nos encontramos con un autor de una increíble lucidez.. Este diario nos transmite a un monje contemplativo capaz de reconocer en enseñanzas y tradiciones de otras confesiones, sus mismos objetivos espirituales (“intelectuales”).

La disolución del yo, la eliminación de todo aquello que nos obliga a identificarnos con la individualidad, impregna varias páginas del libro, tanto desde la perspectiva cristiana como budista o hinduista.

Los escasos y breves poemas propios que se intercalan en el texto nos descubren a un poeta de gran altura, cercano a los místicos por sus inquietudes, aunque con una sólida estructura intelectual que ampara los hallazgos. Por último, las citas que Merton anotó en su dietario nos permiten acceder a un libro paralelo, a una antología sapiencial de las religiones orientales.

"La poesía no es una forma de hablar ordinaria, al igual que la experiencia poética tampoco es una experiencia común. Está más cerca de la experiencia religiosa."

(Thomas Merton, Diario de Asia, Editorial Trotta 2000)

  

Un rato con Arrabal (Entrevista de Raúl Herrero a Fernando Arrabal)*

Un rato con Arrabal (Entrevista  de Raúl Herrero a Fernando Arrabal)*

(En la imagen superior Fernando Arrabal, fotografía de Raúl Herrero)

Un corazón cuelga desde el techo, en primer plano, sobre el escenario donde se desarrollará el ritual. Un traje de astronauta, que luego ocupará el actor ruso Alaïn Chipot, tendido en el suelo. En la Sala Ítaca de Madrid ha terminado la rueda de prensa organizada con motivo del estreno de la obra teatral El Arquitecto y el Emperador de Asiria de Arrabal, dirigida por Joan Frank Charansonnet, con dramaturgia de Ángel Alonso. Fernando Arrabal permanece sentado en una silla, integrado en la escenografía de la obra. Los periodistas abandonan el recinto mansamente. Durante su alocución Arrabal ha afirmado que en España es popular aunque no conocido, por lo tanto le saludan en la calle curiosos que aseguran haberle visto en televisión, pero luego le preguntan a qué se dedica. “Podría ser futbolista, cantante o cualquier otra cosa”, afirmó el dramaturgo. En otro momento de su intervención también expresó: “Dios oye todo, ve todo pero confunde todo. Por eso Shakespeare y Cervantes murieron el mismo día, uno según el calendario isabelino y otro según el gregoriano”. Arrabal es el dramaturgo español más representado en el mundo.

R.H.-Recibiste el pasado 29 de noviembre la condecoración de la Legión de Honor de Francia. ¿Qué ocurrió? F.A.- Durante el acto de entrega referí: “Mi amigo Houellebecq me ha recomendado que hable durante una hora, pero no se preocupen, no lo voy a hacer”. Entonces, desde el fondo de la sala, Houellebecq gritó: ¡Qué hable tres! Sin embargo el galardón que más estimo lo recibí del Trascendente Colegio de Patafísica de París, cuando me nombraron Sátrapa. Pero te daré una buena noticia, en la próxima entrega de los premios Max de teatro recibiré un premio honorífico por el conjunto de mi obra dramática.

R.H.-En mi opinión tu teatro se aproxima al que soñó Cervantes…

F.A.- Pirandello decía que todas las noches le visitaba una dama vestida de negro que era la fantasía. A nosotros sin embargo nos visita una mujer, la imaginación, que no es otra cosa que el arte de combinar los recuerdos, ataviada con los colores del arco iris; los colores de la ciencia, de la física cuántica, de la filosofía, del arte…

R.H.-¿Cuántas veces has visto representada la obra El Arquitecto y el Emperador de Asiria?

F.A.-He asistido a representaciones de El Arquitecto y el Emperador de Asiria en todo el mundo, en centenares de idiomas. Todos los meses me invitan a un estreno de esta obra en cualquier parte, desde Alaska a Buenos Aires. Aunque los dos personajes de la obra son masculinos, en Nueva York realizaron una versión interpretada por dos mujeres. La presente adaptación de Joan Frank con un actor y una actriz constituye una primicia. Patricia hace el papel de hombre y eso me arrebata.

R.H.-¿Escribiste esta pieza hace cuarenta años?

F.A.- Sí, en la casa de Campo de Madrid. La estrenó el actor Laurence Olivier en Londres. Entonces duraba tres horas, ahora la han reducido a una hora y veinte minutos aproximadamente. Me extraña contemplar reproducida tan fielmente en esta sala la obra que veía, en mi mente, hace cuarenta años mientras la redactaba.

R.H.-Los periodistas han insistido en que la explicaras…

F.A.- Cuando la escribí introduje en el texto todo lo que entonces sabía. Si hubiera pensado que podía describirla, no la hubiera escrito.

R.H.- Dalí decía que comprendía sus cuadros años después de haberlos pintado.

F.A.-Dalí me interesa mucho. En los años 60 se puso en contacto conmigo para que le escribiera una obra “cibernética”. Esa idea jamás se le hubiera ocurrido, por ejemplo, a Picasso. Recuerdo que en el festival de Cannes sugerí a Luis Buñuel que me acompañara en una visita a Picasso, porque me habían dicho que el pintor se aburría. Buñuel me respondió: “No quiero ir, no vaya a ser que me enseñe sus cuadros”.

R.H.-¿Qué opinión tenía Luis Buñuel por entonces de Dalí?

F.A.- Creo que lo prefería a Picasso. En el salón de su casa de México se encontraba, en lugar privilegiado, el retrato que le hizo Dalí durante la época de la Residencia de Estudiantes. Buñuel era un hombre honesto y claro. En cierta ocasión le pregunté si había puesto el mismo interés en la elaboración, por ejemplo, del film El Ángel exterminador, que en la película que rodó con el cantante mexicano Jorge Negrete. Buñuel me aseguró que ponía el mismo empeño en todo lo que filmaba. Cuando me preparaba para llevar al cine mi obra teatral El cementerio de automóviles, Buñuel me aconsejó que no utilizara a un cantante para el personaje principal. Ignoro si este consejo procedía de su experiencia con Jorge Negrete. Buñuel me describió un día un sueño en el que se le aparecía la Virgen. Ante la visión mariana él exclamó: “Lo siento señora, pero soy agnóstico, no se puede presentar ante mí”. A lo que la Virgen le replicó: “Seas lo que seas te quiero”. 

En ese instante la actriz Patricia Bargalló, que realiza el papel de Emperador, se pasea por la escena. Mientras sus ojos incendian la escena, como si fueran luces y flores de otro mundo, Arrabal continúa hablando de Dalí y de sus amigos. 

F.A.-André Breton, a pesar de expulsar a Dalí del grupo surrealista, soportó que Marcel Duchamp mantuviera con éste su amistad, a cualquier otro no se lo hubiera consentido. Duchamp pasaba muchos veranos con Dalí en Cádaques, donde se dedicaba a jugar al ajedrez con Gala, que era una contrincante bastante buena.

R.H.-¿Conoces el panajedrez inventado por el pintor argentino Xul Solar?

F.A.-Claro. Me sorprende que tengas noticias de este amigo de Borges. Xul Solar escribió un artículo sobre los autómatas, donde menciona a la primera máquina jugadora de ajedrez: el turco ajedrecista de Kémpelen. El turco resultaba un oponente muy diestro, derrotó a consumados jugadores de ajedrez del momento y su fama se extendió por Europa. Edgar Allan Poe, siempre tan racionalista, tuvo noticia de este autómata y sugirió que un enano se ocultaba en el interior. También Napoleón fue derrotado en una partida por el “turco”.

R.H.-¿Napoleón jugaba bien al ajedrez?

F.A.-En todo caso mejor que Stalin, del que no conservamos ninguna partida.¡Ahora admiro mucho a Stalin! Ningún jefe de estado actual se encuentra, ni remotamente, a la altura de este hombre tan interesado por la filosofía de su tiempo. Cuando los poetas estalinistas como Alberti, Neruda o Aragon le visitaron, Stalin repitió siempre el mismo discurso y no les dedicó más de diez minutos. Sin embargo, con mi filosofo predilecto, superior incluso a mi maestro Sócrates, con mi admirado Wittgenstein, Stalin pasó una semana entera a puerta cerrada. Algún día escribiré una obra teatral con la conversación que ambos sostuvieron. En cierta ocasión a Picasso le encargó el gobierno de la URSS un retrato de Stalin. Entonces en el mundo soviético imperaba el llamado realismo socialista, así que imagínate el alboroto cuando vieron el retrato picasiano. ¡Les pareció horrible!

R.H.-¿Por qué admiras tanto a Wittgenstein?

F.A.-A veces lo leo y creo que me copia. Aunque eso es imposible, murió en el año 1951. Por cierto, ¿sabías que Schrödinger mostró al mundo su ecuación de física cuántica el mismo año de mi nacimiento? A veces las cosas suceden como tienen que suceder.

R.H.-Tengo una curiosidad incipiente y loca por ese proyecto tuyo de una ópera. Según he leído el excelente compositor Leonardo Balada pondrá música a tu libreto.

F.A.- Así es. Estrenaré mi ópera Faustball en el Teatro Real de Madrid a lo largo del año 2008. Deseaba escribir la historia de un fausto femenino, sin embargo, no me agradaba la idea de utilizar el nombre de Fausta. Así que pensé en el libro que dio origen a la parafísica, El Doctor Faustroll de Alfred Jarry.  De este modo nació el nombre de la protagonista y de la ópera: Faustball. La revista de Córdoba Ánfora Nova ha publicado en exclusiva algunos extractos del libreto que he escrito en verso rimado. Por cierto, ¿sabes que se ha creado una Escuela Patafísica en China? Los patafísicos chinos tuvieron algunos problemas para traducir la exclamación Merdre!, que inicia la obra Ubú Rey de Jarry.. Además, en la actualidad. uno de los mejores ajedrecistas del mundo es Yifan Hou, una niña china de doce años. Durante una entrevista le preguntaron cuál era su mayor sueño, a lo que ella respondió, como hizo Santa Teresa de Jesús a su edad, vivir en París. 

De una bolsa extraigo un regalo que ha viajado conmigo. Se trata de una camiseta que ha realizado expresamente en su honor Ester Fernández, hija del poeta Antonio Fernández Molina, en cuya etiqueta figura Fernández-Molina Factory. En la prenda se lee Arrabal con letras que imitan la firma del autor, bajo éstas destaca un perro, que procede de un dibujo del dramaturgo. Tras descerrajar el papel de regalo, de inmediato, Arrabal se enfunda en la camiseta. Esta sorpresa interrumpe la conversación. De pronto pensamos en una suculenta taza de chocolate acompañada por unos churros. Los poetas Rivela y Marcos, así como Federico Utrera, escritor y editor de Muley y Rubio, se suman a la propuesta. El coloquio, acompañado por viandas de cacao, continuará por otros derroteros.

Vicente Aleixandre escribió: “"El conocimiento que aporta Arrabal está teñido de una luz moral que está en la materia misma de su arte".

*[Esta entrevista se publicó en el suplemento Artes & Letras del diario  Heraldo de Aragón el pasado 1 de febrero de 2007]

JOAN FRANK CHARANSONNET y PATRICIA BARGALLÓ EN LA EXTREMA DELICUESCENCIA

JOAN FRANK CHARANSONNET y PATRICIA BARGALLÓ EN LA EXTREMA DELICUESCENCIA

(Lectores, atentos, esta obra se encuentra en la Sala Ítaca de Madrid hasta el próximo domingo día 28 de enero de 2007. En la fotografía superior Arrabal tras el clavicordio de Eva del Campo.)

¡Como dos peones de ajedrez violentados por un tiempo muerto, como dos astronautas perdidos en una luna lejana de un planeta ignoto, como dos alquimistas alumbrados por el conocimiento! Así situan sobre las tablas Joan Frank y Patricia Bargalló al Arquitecto y el Emperador de Asiria en la obra del mismo título de Fernando Arrabal.

Joan Frank se cuelga del trapecio, de los árboles, con la ingenuidad del “conocimiento primitivo”, los pájaros y las bestias le obedecen,  a su grito amanece y anochece… Patricia ruge con autoridad, con la violencia del mundo inconsciente de hoy sumergido en traumas psicoanalíticos, visicitudes que se ocultan y desocultan.  El Arquitecto, el primero, posee la fortaleza de la inguidad. El segundo, El Emperador, combate por “enseñar” al arquitecto su mundo, al tiempo que el personaje intenta desasirse de los condicionantes que una vida “civilizada” le han impuesto.

Al final, para redondear el ciclo vital, el actor Alaïn Chipot, con un hieratismo que recuerda a Buster Keaton, surgecomo un nuevo Arquitecto, como un astronauta,  tras la fagocitación a la que se han sometido el viejo Arquitecto y el Emperador.En los cuerpos y las expresiones de Joan Frank y Patricia la obra adquiere nuevos tintes. Cuando el personaje de  J. Frank ejecuta el rito de comerse a Patricia se comprende, de súbito y para postre, la frase de Salvador Dalí: “La belleza será comestible o no será”.Los esfuerzos físicos de Joan Frank y las inveteradas miradas de Patricia conceden a la obra nuevos grados de  fuerza y complejidad. A ambos actores no les haría falta ni decorados, ni elementos para relatarnos la obra de Arrabal, ellos se bastan, ellos, claro está, acompañados por las notas musicales de clavicordio que introduce con brillantez Eva del Campo. Con piezas de Bach y Scarlatti, el Arquitecto y el Emperador se transforman en miembros de una reducida corte imaginaria, en cortesanos de una isla, en aristócratas de nada.

Esta obra, con dramaturgia de Ángel Alonso, nos abofetea porque ofrece un teatro sincero, teatro de carne y de verdad, ¡un teatro que ahora mismo contemplamos  en raras ocasiones!

   

 

Arrabal, el Arquitecto y el Emperador de Asiria en el Madrid más castizo (y II)

Arrabal, el Arquitecto y el Emperador de Asiria en el Madrid más castizo (y II)

En una tasca situada frente al hotel nos encontramos con Arrabal los poetas Rivela, Marcos y un servidor a una hora de una prudencia aterradora. Nos enredamos en la búsqueda de un locutorio con servicio de internet. Algunos necesitan consultar sus correos. El empleado del “ciberterritorio” recita las tarifas. Arrabal muy serio pregunta al joven si se puede regatear el precio. El muchacho asiente, luego descubrimos que el empleado no entiende nuestro idioma y que a todo responde con rotundidad meridiana con una afirmación. Joan Frank telefonea a Arrabal para confirmarle que viene en nuestra busca con el propósito de llevarnos hasta la cadena Ser para una entrevista.

En dos taxis surcamos los mares de asfalto de Madrid. En la puerta de la emisora los miembros del grupo de seguridad se quedan petrificados cuando se topan con Arrabal seguido por seis individuos. Les resulta algo problemático acreditarnos a todos en la entrada y optan por emitir una tarjeta (de embarque?) para el conjunto. El escenario se revela sorprendente. Cables, tubos y toda suerte de extraños mecanismos cuelgan del techo y surgen de algunas paredes. Al parecer en la emisora realizan reformas que la transmutan en un paisaje apocalíptico. Nos cruzamos con José María Pou, que finaliza una entrevista de promoción de su montaje La cabra. Joan Frank conversa unos minutos con el director.

Mientras tanto nos ofrecen café, infusiones y otras cosas. Arrabal muestra su preferencia por un vaso de vino tinto. Al principio les resulta imposible servir lo que pide. A los pocos minutos un muchacho sonriente atraviesa el pasillo con la copa en la mano.

Arrabal y quien escribe pasamos el tiempo pergeñando una fotografía que le interesa al dramaturgo (ver periódico El Mundo del pasado 21).

Por fin nos introducen a todos en la cabina. Joan Frank y Arrabal resuelven con brillantez las disquisiciones. Uno de los locutores se declara sueco (de nacionalidad). Arrabal recuerda entonces que en Suecia un miembro del clero procuro que se prohibiera una de sus obras. (Ver libros de Viveca Tallgren: El temor al Dios Pan).

De vuelta al hotel Arrabal toma una tortilla de patata en la misma tasca donde desayunamos. La muchacha que nos atiende, muy simpática, se interesa por el autor de El Arquitecto... “Su cara me suena”, revela la joven. Arrabal responde entre bocado y bocado que es dramaturgo, ante lo que ella muestra su deseo de conseguir un papel. Ambos conversan unos minutos. Otro camarero se une a la conversación. Tras unos minutos Arrabal les pregunta si son novios, a lo que ambos responden: “qué mas quisiera él (o ella)”.

Tras una hora de reposo el grupo se encamina al teatro porque Arrabal concede entrevistas a los programas de televisión La Mandrágora y Miradas Dos. Con los primeros realiza la entrevista sentado, por el contrario con Miradas se pone en pie, introduce sus manos en los guantes del personaje de astronauta de la obra, agita las manos y llama al presentador Don Antonio. Si en el primer interviú se mantuvo con cierto reposo, en el segundo muestra una energía desbordante. El poeta Rivela graba con su cámara ambas entrevistas en directo.

Regresamos al hotel para descansar unos minutos antes del estreno. Por el camino Marcos y Arrabal hablan de ajedrez, también de Borges. “¿Cómo murió Buda?”, me pregunta Arrabal. “¿No es verdad que fue por un ataque de diarrea tras comerse una fabada?”

Tras unos instantes de reposo nuestro grupo aumenta, regresa El Marqués de Sade, aparece Javier XXI, algunos primos de Rivela y Marcos y otrosmás. Todos confraternizamos en una chocolatada con abundantes churros. De camino al estreno la comitiva, que ya agrupa a un buen número de miembros de La Liga de los Poetas, resulta apabullante. En la puerta del teatro aparecen más amigos, incluido Federico Utrera.

Nos sentamos todos en la última fila dispuestos a presenciar El Arquitecto y El Emperador de Asiria.

Joan Frank dormita sobre el trapecio. Se duermen lentamente.

       

Arrabal, el Arquitecto y el Emperador de Asiria en el Madrid más castizo, (I)

Arrabal, el Arquitecto y el Emperador de Asiria en el Madrid más castizo, (I)

 (En la imagen superior Fernando Arrabal con los actores Patricia Bargalló y Joan Frank.)

 

El viaje comenzó, como siempre, a una hora indecente y convexa de la mañana. El tránsito a Madrid lo realicé acompañado por una desconocida, que vestía con un atuendo que albergaba todos los colores posibles e imposibles. Ella pasó la mayor parte del tiempo atusándose la falda con una delicadez e insistencia casi religiosa. Lamenté mucho abandonar a aquella criatura en manos del azar cuando, antes del horario previsto, el tren recaló en Madrid. Tras abandonar a su suerte mis bolsas y maletas huí despavorido hacia la sala Ítaca. Sin embargo una llamada de Joan Frank, intérprete y director de este montaje de El Arquitecto y el Emperador de Asiria, me previno. “Aguarda en la puerta del hotel, vamos a por ti”.

Los periodistas danzaban como moscas en verano por la Sala Ítaca. El terrible tráfico de la capital le hizo retrasarse a Arrabal. Una periodista de Radio Nacional bromeaba con nosotros: la actriz Patricia Bargalló, Joan Frank, el poeta Marcos, Chema y los responsables de la sala. La verdad es que respondíamos a su impaciencia con las más disparatadas extravagancias, ¡olé!.

Al fin Arrabal, acompañado por El Moral Marqués de Sade y el poeta Rivela, entró en el templo donde tendría lugar al día siguiente el rito de su obra. “Tengo comprobado que las personas que llegan tarde suelen hacerlo por motivos eróticos”, señaló el dramaturgo saludando a todos con su mano y una amplia sonrisa. A continuación “se colgó” del trapecio, que figuraba en el decorado, para que los fotógrafos se despacharan a gusto con esos eructos de luz tan incómodos. La rueda de prensa se abrió con algunas intervenciones de los presentes sobre la obra, el autor y otros ambages. Dos preguntas dirigidas a Arrabal dieron como resultado dos brillantes conferencias que el autor escenificó acercándose al patio de butacas, donde los periodistas respiraban con agitación. Al final de una de sus intervenciones los presentes, todos ya transformados en espectadores del genio Arrabal, aplaudimos. No podía ser de otra manera.

Entonces un reportero tuvo la extraña idea de inquirir a Arrabal por la crisis del Real Madrid (¿). Como el dramaturgo se había referido brevemente al estreno de su ópera Faustball en el Teatro Real, al principio, interpretó que la pregunta se refería a dicho teatro. Cuando le mostramos su error y le desbrozamos las intenciones del periodista en su profunda desnudez, Arrabal aseveró: “Ya le responderé si alguna vez me intereso por el fútbol”.

Tras dos horas de rueda de prensa los pájaros volaron por el recinto, bebieron, comieron y gritaron proclamas. Entre tanto, todavía inmersos en el decorado de su obra, Arrabal y un servidor conversaron. Aproveché el momento para hacerle entrega de una camiseta diseñada por Ester Fernández, hija del poeta amigo de Arrabal  Antonio Fernández Molina. En la prenda , bajo unas letras con su nombre, que imitaban la grafía de su firma, volaba un perro, extraído de un dibujo del propio autor. Sin pensárselo Arrabal se introdujo en el interior de la camiseta, que lució con galantería a lo largo de dos días.

Un nutrido grupo de amigos, junto con la compañía de teatro y el autor nos retiramos a comer. La comida fue breve porque los actores tenían que ensayar con vistas al estreno del día siguiente.

“¿Por qué no visitamos a Campillo?”, exclamó Arrabal. Y allí que nos fuimos.

Después de ocultar, en un algún lugar ignoto de la casa, a unos perros que ladraban por doquier, López Campillo nos abrió la puerta. Al comprobar el ejercito que se adentraba en su casa formado por editores, poetas y pintores exclamó: “Arrabal, esto no se le hace a un amigo”.

Los vándalos nos acomodamos de la mejor forma posible en el salón de López Campillo. Éste nos contó que pasaba tres horas al día leyendo toda la prensa, lo que asombró a Arrabal. Luego nos relató su conversión al protestantismo durante su adolescencia, así como las dificultades que soportó durante los años de mili por este motivo. “Procuré aprenderme las ordenanzas y las leyes vigentes al pie de la letra para evitar el tocar un fusil y el acudir a misa. Existía un edicto papal aceptado y firmado por Alfonso XIII donde se decía que los protestantes quedaban excluidos de acudir a misa los domingos en el ejército.”

Cuando nos pareció conveniente, no queríamos abusar de la hospitalidad de López Campillo ni de sus 20.000 libros, nos fuimos en pos de una chocolatería donde terminamos el día envueltos en una larga conversación por donde asomaron Stalin, Picasso, Apollinaire, los surrealistas, el Museo del Prado y más cosas. El escritor y editor de Muley y Rubio Federico Utrera desarrolló con Arrabal una brillante disquisición. Como no podía ser de otra forma a esas alturas la admiración por Ramón Gómez de la Serna se nos suponía a todos, con ella y con Pancho Villa nos fuimos a dormir.

 

(continuará)

  

CONVOCATORIA RUEDA DE PRENSA

CONVOCATORIA RUEDA DE PRENSA

PROGRAMACIÓN  DE  SALA (I)TACA TEATRO - ENERO

C/ Canarias 41  - 28045 Madrid

Tfno de información y reservas: 91 528 91 70ASUNCION DIAZ 670 24 94 17e-mail: info@salaitaca.comwww.salaitaca.commetro Palos de la Frontera , Delicias. Autobuses 6,19,45,56 ...  

                CON MOTIVO DEL ESTRENO EN MADRID DE

EL ARQUITECTO Y EL EMPERADOR DE ASIRIA DE FERNADO ARRABAL LES CONVOCAMOS A LA RUEDA DE PRENSA QUE CELEBRAREMOSDIA 17 DE ENERO A LAS  12,29 DE LA MAÑANA EN SALA ITACA TEATRO C/ CANARIAS , 41 – 28045 MADRID 

CONTAREMOS CON LA PRESENCIA DE

AUTOR - DON FERNANDO ARRABAL

DIRECTOR Y ACTOR -  DON JOAN FRANK CHARANSONNET.

ACTRIZ –DOÑA  PATRICIA BARGALLÓ,

EDITOR EN ESPAÑA -  DON RAUL HERRERO - EDITORIAL LIBROS DEL  INNOMBRABLE

                       CIA: AR@PAIEJALY.EL ARQUITECTO Y EL EMPERADOR DE ASIRIA DE FERNANDO ARRABAL DIR:- JOAN FRANK CHARANSONNET.EMPERADOR- Patricia Bargalló.ARQUITECTO- Joan Frank Caransonnet.PUCKINELI- Eva del Campo Cassé.MMVI- Alaïn Chipot/ Julian L. MonteroDEL 18 AL 28 DE ENERO DE JUEVES A DOMINGOHORARIO: 20:31H.PRECIO: 14€