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Raúl Herrero

Antología personal de páginas y pagodas

Soneto de Antonio Fernández Molina

Soneto de Antonio Fernández Molina

Los enanos caminan por la acera,
tienen la dentadura cual su hermano.
El pan de su cabeza es un piano
sin patas, sin troquel, sin tapadera.


Era en tiempos la vida como era
y es cual barbecho. Canta cada enano
con un bizcocho entre la diestra mano
y el corazón de carne y no madera.


Escupen hacia el árbol del paseo
y hacia el escaparate del modista
como a quien eso ni le importa un pito.


Los enanos se suben al trineo,
enfilan muy veloces por la pista
y me arrojan al rostro un huevo frito.

(Del libro Sonetos crudos, editorial Heliodoro, Madrid, 1985.)

 

ORDENAR (Poema de Iván Humanes Bespín)

ORDENAR (Poema de Iván Humanes Bespín)

 

(En la fotografía superior Signe Toly Anderson, cantante del grupo Jefferson Airplane)

Mi admirado Iván Humanes, poeta y escritor y merodeador de curiosidades y otras categorías de la naturaleza se ha tomado la molestia de imbricarme a este poema en su vibrante blog: http://ivanhumanes.blogspot.com/

 

(A Raúl Herrero)


siempre visitaron el mismo río revuelto y eran dos amigos (opuestos) y lanzaban idénticas piedras y suponerle a ella acercándose al agua y ella enredarse hasta el oscurecer en el lugar más peligroso del Aurach, luego los dos se marcharon a casa y el camino se dividía en el claro (abajo y arriba) y uno yendo arriba y otro optando por abajo y siempre en sus pasos ella (otra vez ella) y el río que es peligro y el eyacular en un cuerpo que aspiraba desde su inicio a crisálida, y más tarde la búsqueda de ese (u otro) cuerpo: batida al amanecer y por siempre ella ausente / perenne, o como se dice en argot popular: fantasma.

Reflexiones de Antonio Fernández Molina sobre el arte

Reflexiones de Antonio Fernández Molina sobre el arte

(A continuación traslado el texto de Antonio Fernández Molina que utilicé como preámbulo al homenaje que se le realizó en Alagón. En mi opinión transmite con esencial fidelidad la visión del poeta sobre el concepto artístico.)

 

El contacto con la obra de arte y con sus creadores brinda motivos de reflexión sobre su realidad y circunstancias. Así resalta el hecho de la amplia diversidad de soluciones artísticas cuanto de caracteres diferentes capacitados para cultivarlos.
La variedad se amplía con el mayor conocimiento. Ello viene a ponernos en la sospecha, que prácticamente es certeza, de que el artista como tipo no existe de una manera definida. Se puede serlo desde cualquier posibilidad o circunstancia.

Y, dando un paso más allá, en definitiva el hecho de llegar a serlo es casi únicamente consecuencia de una decisión personal, puesto que en definitiva el hombre es esencialmente artista. Ser artista es una manera de ser hombre acorde con otras muchas, acaso con todas las maneras de serlo.

Mas si hombre y artista son conceptos prácticamente identificables y artista se es en la variedad de las posibilidades de ser hombre, también acontece que en esta variedad, en sus múltiples y nunca agotadas posibilidades, se es de muy diversas maneras y con muy variada calidad y altura.
Está conforme con que la de artista sea una realidad acorde con la personal decisión, el hecho de la existencia de fenómenos tan elocuentes como el cultivo del arte popular en algunas familias, clanes o habitantes de determinadas regiones, el que artísticos vengan a ser los productos utilizados en la vida –trajes, armas, utensilios, viviendas, objetos de culto, adornos, etc– de los pueblos salvajes o primitivos, o prehistóricos, y la existencia de los artistas naïf que surgen un día, a cualquier edad, cuando por un impulso interior, a veces motivado por un cambio brusco en la vida, –enfermedad, jubilación, etc– deciden practicar el arte por sí mismos, sin supeditarse a ningún tipo de imposición –como la de recibir ajena enseñanza o seguir alguna moda plástica del momento– y se lanzan a la expresión personal de su propio mundo. Por otra parte es bien cierto, aunque en ello no se repare, que el arte cuenta en la vida de los hombres mucho más de lo que habitualmente se piensa. Pero normalmente se acepta como arte sólo algunos de sus aspectos, importantes sin duda, pero no únicos, ni de un mayor valor frente a los otros. El enumerar las actividades artísticas nos llevaría a enumerar casi todas las artesanas. Las del adorno y aseo personal y del medio en que se vive, etc, etc, etc…

 

Antonio Fernández Molina

De su libro sobre el escultor Juan Fontecha

La catedral (Poema de José Verón Gormaz)

La catedral (Poema de José Verón Gormaz)

(El pasado día 9 de mayo, tras la ceremonia-recital en Calatayud, el poeta José Verón Gormaz, tuvo a bien regalarme su libro En las orillas del cielo, del que transcribo el siguiente poema. En la imagen superior fotografia de la catedral de León.)

La catedral

Un anhelo de límites invadió las ciudades.

Las plegarias brotaron entre luces y sombras

para buscar la fe de los vientos lejanos.

La humana soledad

encerró al infinito en altos muros.


(En las orillas del cielo, Tropo editores, Zaragoza, 2007)

 

Un poema sobre ajedrez de Martín Marcos

Un poema sobre ajedrez de Martín Marcos


(Durante nuestro encuentro en Soria el poeta Martín Marcos me ofreció un cuaderno con poemas sobre ajedrez. En él se glosa la historia de los ajedrecistas y de sus aperturas. Como muestra incluyo uno de los sonetos del libro.)

La Siempre Viva

"El verdadero ajedrez radica en la combinación"
Andersen


Que no te preocupaba la salida:
Blancas o negras, peras o melones.
Mi arte radica en las combinaciones,
Una Venus pletórica y pulida.

Para hacer la sinfónica partida
Andersen improvisa variaciones
Su espíritu impregnado de canciones
Le deja satisfecho en esta vida.

Sacrifica dos torres y la reina
Es normal, ni siquiera se despeina
Su posición pronto será un volcán.

¡Sencillo, muy sencillo, todo encaja!
¡Pronto su rey se dormirá en la caja!
¡Pronto mi rey se creerá un Titán!

(La ilustración superior es una fotografía de María José Benedí tomada previamente al recital en Soria.)

Un breve cuento de Tevie el Lechero

Un breve cuento de Tevie el Lechero

Recordé el cuento del carrero que yendo un día por el bosque, solo en su carro, vio de pronto tirada en el camino una bolsa de avena. Ni corto ni perezoso el hombre bajó del carro, alzó la bolsa y haciendo un gran esfuerzo se la echó al hombro; consiguió luego a duras penas cargarla en el carro, y siguió viaje. Después de recorrer más o menos un kilómetro, quiso echar un vistazo a la bolsa de avena; resultó que no era bolsa ni avena: en el carro había una chiva con toda la barba. Y cuando la quiso tocar, la chiva le sacó la lengua, una lengua de un metro de larga, lanzó una risotada salvaje y se hizo humo…

 

(Extracto de Tevie El Lechero, Schólem Aléijem, Riopiedras, Barcelona, 2004. Traducción del yidis por Bernardo Kolesnicoff y Mario Calés.)

Dos sonetos en memoria de Bobby Fischer por Martín Marcos

Dos sonetos en memoria de Bobby Fischer por Martín Marcos

(Mi amigo el poeta, sonetista y hombre orquesta de caminos y veredas me remite estos dos sonetos en recuerdo del recientemente fallecido Bobby Fischer al que tanto admiramos.)

Bobby Fischer


La lógica implacable se evade
cuando pasa un poema y se desborda
si el espíritu se aleja de la horda
indómito y voraz tal una náyade.

fue tan incomprendido como Sade:
Terco, individual, cual mula torda;
A su llamada fue la vida sorda
por su exquisito transcurrir de jade.

Su vida se define en un tablero
hiperbólico, magistral, ardiente,
allí no tiene sitio el embustero.

Nunca un solo ha llegado a tanta gente
y a dejar las cabezas sin sombrero:
¡ Viva siempre el sobrio sin par ausente !
20-1-2008

HOMENAJE A BOBBY FISCHER

Sabio, preciso, abstraído en la jugada,
el tiempo se detiene en el tablero;
Tú reina, tú caballo, tú el obrero
que aceptaste la vida sosegada.

Ojos abiertos,absorta la mirada,
excesivo ademán de caballero,
si digo la verdad sobra el dinero
que todo el existir se queda en nada.

Una mano apacible lentamente
se dirige a la pieza color mate.
Y una vez apoyada dice : ¡Jaque!

y otro rostro sumido en el escaque
descubre con pavor que no le miente
la voz, y que además de jaque es mate.
21-1-2008

Suite diario de Nosferatu (Aguafuertes)

Suite diario de Nosferatu (Aguafuertes)

 

(Redacté el siguiente grupo de poemas allá por el año 2001. Se incluyeron en el poema inédito El silencio en llamas (2002), bajo el apelativo Interludio -Suite diario de Nosferatu-. Hasta ahora no habían sido accesibles a los lectores.)

 

Para Iván Humanes, que sospecho se deleitará con tales viandas.

 

Preludio

El rostro parece amasado con escayola

o acicalado con talco.

Nosferatu hunde los colmillos

en el blanco busto de la paloma:

dos sílabas o golpes de sangre

resbalan por las alas

y se derraman en la tierra.

En la mansión revolotea humo

que, una vez en el firmamento,

se convierte en otra ave.

Nosferatu, que es cabalista,

yergue la mirada para fulminar

al pájaro con su cautivo reflejo.

I

Duermo en la bañera lechosa

rebosante de sangre cuajada.

A veces me desvisto en medio

de la nocturnidad,

me lanzo a través del espejo,

que me expele transformado en

gárgola, en éter, en la forma

de ninguna forma.

 

II

Al escudriñar mi sombra

en el agua estancada,

mi rostro enmudece

y paso varios días ciego

en busca de mi identidad perdida.

III

El castillo amanece a diario

con nuevas grietas en la piel.

El viento recorre las profundas galerías

como una incorpórea serpiente interminable.

Entonces me envuelvo en mi paño,

me arrincono con la cabeza hundida

entre las rodillas, tirito de frío.

IV

La muerte imposible

me duerme lentamente con la punzada de la espina.

La busco

entre las bestias, los cazadores, los extraños.

La eternidad me acosa

con su caballo furibundo y muerto.

Apenas me sobrevive

mi propio espectro cambiante,

dueño de mis vestidos,

fantasma de mi carne,

testa con tez de terrera.


V

Mi alma rebosante de sarcófagos,

mi alma disecada,

mis genitales de caballo persa tiznados,

mis dientes ahora de confitura,

mis pies hoy de estiércol,

mis ojos…

Prefiero renunciar,

que los insectos se alimenten de mi cuerpo.

VI

Cuando los picotazos en la cabeza

se tornan insoportables,

me someto a incisiones profundas

en los brazos o en los muslos.

La tensión desaparece gradualmente,

acompañada por el lentísimo fluir

de unas larvas púrpuras que, como la sangre,

se deslizan fuera de las heridas.

VII

Los días se amontonan uno sobre otro

con el perfume de adormidera de los fardos míseros.

Y me mantengo viejo.

Decrépito, aunque azulado.

Por las noches enciendo el fuego blanco;

en los espejos

contemplo las ruinas

que me apresan como si les perteneciera.

 

VIII

Arrodillado junto a la orilla

me asomo al interior del agua,

veo en la corriente mi residencia.

Con ojos invisibles descubro

que mi cabeza, arrastrada por el río,

se dirige a la mar.