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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.

La caseta cuántica

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Los esforzados innombrables: Paco, Marian, Isabel y yo mismo iniciamos la descompresión y sacralización de la caseta nº 24, donde se desarrollarán las incomprensibles charangas y panderetas de Libros del Innombrable en la Feria del libro de Zaragoza de este año 2006.

Se dispusieron los carteles, los rostros de Mariano Esquillor, Antonio Fernández Molina y Fernando Arrabal lucían como sartenes repletas de aceite hirviendo al sol. También Josep Soler se abrió hueco en la pared. Al lado una Crucifixión pintada por A.F. Molina.

 Angela se retrasó y llegó a la ceremonia sin pasar por las cajas ni  los aldabonazos.

Este año hemos bautizado el refugio de la editorial  como “La caseta cuántica” en homenaje, claro está,  a la mecánica cuántica, a la ecuación de Schödringer y, en especial, como celebración de todos los “caminos cuánticos” abiertos y que parecían imposibles para la física tradicional. ¡Menuda suerte para la ciencia-ficción y otras ficciones! Pero lo mejor de todo es la posibilidad manifiesta de la realidad donde antes vibraba sólo la probabilidad de la ficción. ¡Qué sueños de “viajes temporales”, de la “contradicción sin negación” y de  calzadas ahora transitables y antes puestas en boca de locos o malsanos!A camino entre la ordenación y el caos logramos poner fin a nuestra labor en la caseta demasiado tarde para tomar el té. El sombrerero se enfadará con nosotros una vez más. Revisamos las tarjetas con los autores que nos visitarán a camino de la disolución y la presencia. En la caseta cuántica firmarán ejemplares:  

 

día 2 de junio  Alejandro J. Ratia sus libros Biedermeir y Los viaductos de Albentosa.

día 3 de junio Mireia Valls su libro Presencia viva de la Cábala.

día 9 de junio Raúl Herrero sus libros El mayor evento, El éxtasis, Así se cuece a un hombre, El faro de Sigfrido y los cuadernillos  del Ciclo del 9.

día 10 de junio Mariano Esquillor sus libros Playa de tormentas mudas, Opio, Huracán de sol y Columpio autobiográfico.

   

Se rogará a todo aquel que nos visite formalidad “cuántica”. El lector todavía impenitente tendrá a su disposición dos páginas con extractos divulgativos sobre la física cuántica.

En los próximos días volveré sobre el tema. Ahora si me disculpan...

 
01/06/2006 11:24 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Samuel Beckett y El Innombrable cuántico

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Mireia Valls pasó la tarde del sábado firmando algunos ejemplares del libro, de autoría compartida con Federico González,  Presencia viva de la Cábala en nuestra caseta de la feria. Ella no podía creer mis historias relacionadas con la respuesta del público ante el  nombre de la editorial. Cuando se acercó el primer curioso a preguntar por el innombrable, Mireia sonrió y musitó que era increíble. Cuando a los pocos minutos una señora interfirió en nuestra conversación para realizar una pregunta semejante Mireia quedó estupefacta. Entonces le narré las increíbles aventuras de una editorial que tiene por nombre Libros del Innombrable, en homenaje a El Innombrable de Samuel Beckett, en ferias del libro y otros eventos de diverso calado. Le comenté la ocasión en que un anciano entabló con un servidor un diálogo de una hora, al calor de la caseta en plena tarde tórrida, sobre si el Innombrable era Dios o el diablo, pasando por la figura alquímica de nuestro sello editorial y con la explosión final de enfado del comprador porque uno no aceptaba algunas de las sugerencias que pretendía imponerme.

La feria nunca defrauda porque las experiencias  más insólitas del año anterior siempre se ven superadas por las del siguiente. A veces resulta agotador situarse frentes a tantos rostros de caminantes  que, al final, se desdibujan y te enfrentan con un horizonte inmarcesible de figuras que son sombras.

Ramón Acin fue el primero en saludarnos este año. Fue muy amable y mostró interés por nuestro reciente título ¡Peste de huesos! y otros textos de Silverio Lanza. También se han asomado Antón Castro con su libreta de grafías misteriosas, el poeta José Antonio Conde con el nuevo número de la revista Ágora, Félix Romeo antes de subirse a un tren, Eva de Los portadores de sueños... En su caseta adquirí una magnifica compilación del teatro de Samuel Beckett, por cierto, recién re-parido.

Dos jóvenes al final de la tarde del domingo me preguntaron por Film de Beckett, con las fotos de Buster Keaton, me replicaron por si tenía problemas para entrar en situación. Les indiqué que el texto se incluía en esta nueva edición del teatro del autor de Esperando a Godot. Esos dos jóvenes, pulcramente vestidos de negro, se aproximan con frecuencia y todos los años a nuestra caseta. Suelen curiosear algunos libros con sincero interés. Me pregunto quiénes serán. Y, utilizando mi habitual mecánica de pensamiento, llego a preguntarme por todos esos cuerpos, grávidos e ingrávidos, que se asoman por estos lares. Llego a la única conclusión posible:  todos son producto de mi imaginación y, así mismo, yo lo soy de la de Jorge Luis Borges.

Haciendo honor a nuestra caseta cuántica Alejandro J. Ratia aparece en varios lugares al tiempo y a veces incluso desaparece, ahora firma, ahora se deja firmar. Todo un prodigio.

Isabel a ratos suspira porque preferiría pasarse el día leyendo en la playa. Por mi parte de cuando en cuando me escapo, compro libros y también leo uno subtitulado escritos místicos de físicos cuánticos y relativistas.

05/06/2006 09:33 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

9.5 Punto de no-retorno

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(Estos días reviso el siguiente número del Ciclo del 9. Se publicaron algunos textos ya en el libro El faro de Sigfrido, de autoría compartida con Alicia Silvestre. Además durante el último mes han aparecido adelantos de 9.5 Punto de no-retorno en las revistas Ágora y Cuadernos del matemático. El siguiente texto se corresponde con el primer poema del libro. Hasta ahora permanecía inédito.)

 

I.

 

Me ejercito para todas las muertes

con la boca ensalivada en sal,

las manos herradas por el silencio

y el rostro enguantado.

 

El crímen cotidiano en el espejo

muestra mi imagen acompañada de aire.

La puerta que conduce a la nada

crece a mi alrededor.

 

Y yo solo, sin señales ni itinerario,

sucumbo en el interior de la muerte

mientras permanecen los movimientos

de voz dúctil.

 

La calma ultrajada,

exenta de placer o sonoridad,

ya nada preludia.

La felicidad me somete

a todas las aniquilaciones.

 

Perduran las preguntas

sin réplica.

Las respuestas mueven al olvido.

 

19/06/2006 16:58 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El universo como proyecto de una mente desquiciada y patafísica

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“Hoy día existe un acuerdo ampliamente generalizado en el seno de la ciencia, y que en la ciencia física alcanza casi la unanimidad, de que la corriente de conocimiento está apuntando hacia una realidad no mecanicista; el universo está empezando a parecerse más a un gran pensamiento que a una gran maquinaria. La mente ha dejado de ser considerada como un intruso en los dominios de la materia; estamos empezando a sospechar que más bien deberíamos saludarla  como creadora y gobernadora del mundo de la materia.” La siguiente cita procede del matemático, físico y astrónomo James Jeans. Tales aseveraciones inauguran para mí la suculenta posibilidad de comprender el mundo desde una perspectiva hasta ahora atisbada en textos de escritores y filósofos como Henri Bergson. Este último  en su libro La evolución creadora apunta algunos detalles sobre el desarrollo y proceso de algunas especies con flagrantes defectos “de forma”. Podemos citar como ejemplo de animal, aún existente, al ornitorrinco, especie curiosa y con elementos dudosos en lo que se refiere a una utilidad práctica y al perfeccionamiento utilitario biológico. Es probable que en este campo, como en otros, la naturaleza, es decir, la creación, actúe como si se tratara de una mente humana. Es decir: durante la búsqueda de solución a un problema desarrolla cientos de posibilidades, de las cuales elige la que, en el caso de un individuo, le parece más apropiada. ¿Y si la naturaleza empleara este mismo recurso llevando a la práctica, es decir, a la materia, todas las posibilidades desarrolladas? En la filosofía de Bergson subyace cierta idea respecto a una mente creativa que impulsa las variables físicas, de evolución, en definitiva,  de creación,  lo que también implicaría  determinación, combinación y elección.

Si esto fuera así en efecto la mente humana ejemplificaría, a modo de microcosmos, las posibilidades y engranajes de la “mente creativa” de la naturaleza (macrocosmos). Así el estudio de nuestra mente pudiera ser equivalente al de los procedimientos empleados en los puntos aún oscuros de la materia y del origen del cosmos.

Esta idea me resulta tan interesante que poco me importa su mayor o menor dosis de probabilidad. El mecanicismo y el positivismo alejaron a la ciencia del terreno artístico y de las corrientes mal llamadas, en mi opinión, filosóficas espiritualistas. Para mi regocijo la física y las matemáticas, sobre todo desde los años 30 del pasado siglo, han seguido, con un desarrollo propio, sendas que acercan y promueven una cierta libertad respecto al estrecho corsé del universo como máquina.

¡Ya no somos máquinas! ¡El universo según parece no funciona con engranajes! ¿Y si esa idea, que es nuestro mundo, procediera de un perturbado, de un loco e insigne matemático capaz de imaginar mundos imposibles que, para mi satisfacción, fuera el que nosotros habitamos?

La sola idea de un universo regulado según las leyes de la mente, con sus catástrofes y sutilezas, me provoca un deleite sibarítico.

En definitiva, toda verdad es un acomodo.

 
21/06/2006 18:11 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Marta Agudo, la eternidad y el punto de no-retorno

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La perspicaz Marta Agudo me ha remitido por correo electrónico su prólogo para el siguiente cuadernillo del Ciclo del 9, del que ya publiqué el primer poema en este mismo blog. Se trata de un texto no académico, en el mejor sentido del término “no-académico”, además de inteligente y brillante. Comienza así:

 

“Nueve libros para un ciclo del nueve. El “ouroboros” (o la figura de la serpiente que se muerde la cola), la figura maya del “bolon ts’akabil” (representante de la eternidad), las tesis de Avicena, según las cuales toda cantidad se reduce a nueve, o a un múltiplo suyo o a él mismo más otra cifra, o la identificación que establece Pitágoras entre dicho número y, otra vez, lo eterno, explican sobradamente que Raúl Herrero haya escogido el “diez menos uno” para desplegar y dar al público su obra poética. Si a ello se le añade la alusión constante a la música, hasta el extremo de que el subtítulo de dos de las cinco entregas sean 9.2. Sinfonieta Björk o 9.3. Libro de canciones de Ángela. (Angel’s Songbook), la filiación pitagórica de la estructura resulta indiscutible.”

Mis sufridos y escasos lectores sin duda quedaran satisfechos con este prólogo revelador. Pero se lo agradecerán más, si llegan a conocerlo algún día, aquellos para los que todo este asunto del ciclo del 9 suena a galimatías. Marta ha explicado, mejor de lo que yo lo hubiera hecho, los internas vísceras de este 9.5 y ¡también de todo el ciclo antes de que llegue a publicarse completo!

¡Qué gran acierto el suyo al hablar de la eternidad! Hay quien refirió que nuestra percepción del tiempo es la bruma que nos oculta la eternidad. ¡Y también lo infinito! Mi amigo Juan, ahora en las excavaciones de Atapuerca, me comentaba hace unos días que la teoría de cuerdas promovía la existencia ¡hasta el infinito! de varios universos paralelos al nuestro. Todos estos asuntos, como también la opción cuántica de que es posible ser y no-ser, procede del estudio de las partículas más pequeñas de la materia: los quarks. Así el título de la obra teatral de Fernando Arrabal La estrepitosa risa de los liliputienses, aumenta en significación, puesto que con ella pretendía mostrar la capacidad de lo pequeño para imponerse sobre grandes estructuras.

Así Marta ha sabido desvelar que en realidad el Ciclo del9 versa sobre la eternidad y el infinito, conceptos a los que se supone no podamos acercarnos por nuestras limitaciones biológicas. Pero, ¿si la estructura del universo, como decíamos hace unos días, se aproxima más a la mente que a una máquina por qué no es posible comprender tales formulaciones aunque estén alejadas de la realidad inmediata?

La fascinación me invade ante las posibilidades que se abren en la investigación de estos fenómenos. Para alguien anclado a las letras, al lenguaje como sistema de medida y peso, ajeno por completo, hasta hace tres cuartos de hora, a la física y las ciencias, resulta una confirmación de la imaginación. ¡Si puede pensarse que existe, existe necesariamente!, escribió ya San Anselmo. Y en semejante afirmación veo, como en un espejo, en parte, la física cuántica y, sobre todo, la libertad expresiva de dadaístas y surrealistas. No en vano Arrabal refiere la cita de San Agustín “Ama y haz lo que quieras” como ejemplo de lo que siglos después quisieron los surrealistas, ¡y los pánicos!

Por semejantes cosas leo el prólogo que Marta Agudo ha tenido la gentileza de redactar para mi 9.5 Punto de no-retorno y exclamo sin casticismo, pero con pasión: ¡olé!
29/06/2006 12:10 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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