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Criaturas extraordinarias y mixtificadores sucesos

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 (En la foto superior integrantes de “La Criatura”. Compañía de teatro fundada por Miguel Belmonte de Barcelona, España, Karina Casiano de San Juan, Puerto Rico y Jorge Dieppa de Caguas, Puerto Rico.)

Me tropecé con José Fernández Arroyo en la planta tercera de la Casa del Libro de Madrid. Él curioseaba un delgado libro. Al parecer el volumen, con varias ediciones en el mercado, relataba con estilo ameno, a la par que elegante, fórmulas para que la suerte descienda de su guindo y se derrame sobre el afortunado hierofante-lector. Desde mi salida de Zaragoza, en torno a las 14:00 horas, por fin llegaba a Madrid a las 19:45. Al poco vi a Antonio Bayona que se desplazaba por el pasillo de la librería. Me comentó que Edelgard de Arroyo, lo había leído casi de un tirón y lo llevaba a buen recaudo para que su autor se lo firmara.

Luis Alberto de Cuenca se acercó puntual y simpático, o simpático y puntual, o ambas cosas al tiempo. Tras unos minutos de cortesía tomamos nuestras sillas y el micro para iniciar el ritual de presentación del volumen Edelgard. Diario de un sueño.

Como ya dijera Luis Alberto de Cuenca en su epílogo, que antes fue artículo de prensa:

 Edelgard es una joven alemana de Stettin que, brutalmente desalojada de su hogar por las tropas de liberación ruso-polacas al fýnalizar la Segunda Guerra Mundial (1945), consigue finalmente refugiarse en Flensburg (Schleswig-Holstein) en compañía de su padre y de su hermana Sigrid. Edelgard es también, a juzgar por las maravillosas e inolvidables cartas que dirige durante más de un lustro al autor de Diario de un sueño, la personificación más delicada, tierna y exquisita de Ewigweiblich o «eterno femenino» que me he echado a mis ojos de lector compulsivo en los últimos años (por lo menos). Sólo si pienso en la dulcísima Margarita del Fausto goetheano o en la deslumbrante Inés de Santorcaz que Galdós nos regala en la primera serie de sus Episodios Nacionales, se me dibujan en la mente perfiles arquetípicos comparables al que representa Edelgard. Su fiel corresponsal entre 1948 y 1953 fue un jovencito manchego que, a caballo entre su Manzanares natal, la Ceuta de su «mili» y el Madrid de sus primeras experiencias artísticas y literarias, nos cuenta con maestría y sencillez su vida de entonces, indeleblemente marcada por las cartas de su amiga alemana. Ese joven creció, y ahora, más de medio siglo después, ha tenido la bondad de enviarme su diario de aquellos años, en el que brilla con luz propia, bajo el manto protector de Edelgard, una prosa castellana extraordinariamente eficaz.” 

Quedóse Arroyo algo perturbado y emocionado por las palabras certeras del poeta Luis Alberto, quien aseguró que Edelgard pasará a los manuales literarios como obra destaca de su generación. Este diario posee dos continuaciones que se alargan en el tiempo hasta el presente. Arroyo parecía muy preocupado por su publicación, con denodada persistencia recalcó el interés que le suscitaba su rápida edición. Sin duda me tomó por un “hacedor” de tormentas y de vida.

Por Edelgard se asoman también muchos poetas de la generación de posguerra. Los admirables postistas de primera, segunda y reagrupada generación. Arroyo nos cuenta en el diario Edelgard que coincidió con mi admirado poeta Félix Casanova de Ayala durante la mili en Melilla. No faltan en este libro, en cuerpo y alma, dos de mis predilectos escritores: Antonio Fernández Molina y Fernando Arrabal, ambos jovencísimos, ambos entusiastas de la poesía y del teatro, ambos tan cercanos que casi resultan palpables sobre las páginas.

De vuelta en Zaragoza me encontré con la presentación del libro Zaragoza de José Luis Cano, publicado por los amigos de la editorial Media Vaca. Nos gustaría celebrar  y homenajear al poeta y pintor Antonio Fernández Molina con alguna suerte de acto. Media Vaca reeditó no hace mucho su libro de relatos En Cejunta y Gamud y Libros del Innombrable pronto publicará una Antología de poesía mística española que el poeta preparó desde el año 2003 hasta casi sus últimos días.Pasé junto a los caballos del Museo Pablo Serrano y recordé mi primera visita a este lugar acompañado por Pilar, mi profesora de francés de mis 13 ó 14 años, no recuerdo bien. Entonces sobre todo me impresionó El Profeta y La cabeza de fauno, de la que compré una postal que todavía conservo.Las sombras de los caballos y los caballistas que guardan el museo me recordaron cuando paseé junto a las miradas de esas estatuas acompañado por Antonio Fernández Molina. Me comentó algunas apreciaciones sobre las obras que tal vez relate en otra ocasión.

De vuelta en mi casa leo en el místico medieval Eckhart: “Es preciso morir hasta el fondo, para que ni el amor ni el sufrimiento nos afecten.”

Luis Alberto de Cuenca se refirió al azar y al caos en su presentación Y me pregunto si ambos "son" realmente, si no será la vida una broma de la divinidad.

03/11/2006 10:58 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Hermafrodito

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De la unión carnal y transubstancial de Hermes y Afrodita la segunda concibió a Hermafrodito. Este encuentro mítico se corresponde, según la tradición, con la unión del conocimiento (Hermes, mensajero de los dioses) y el amor (Afrodita) para culminar en un ser completo (hermafrodito), que posea ambos caracteres de la dualidad (masculino y femenino).Sin embargo, según se nos cuenta, Hermafrodito no gozo de esta doble situación desde su nacimiento.

El muchacho se refrescaba en un lago cuando la náyade Salmacis, que habitaba en dicho lugar acuoso, al descubrirle, se enamoró de inmediato. La náyade se mostró en toda su rutilante y estentórea belleza ante el hijo de Hermes y Afrodita, con el propósito de obtener sus favores más lustrosos. Por un motivo inexplicable el joven la rechazó. Como viene siendo habitual entre las náyades, ella se abalanzó sobre él y mientras ambos se retorcían en las aguas, (no olvidemos que según la tradición el agua se corresponde con el éter y, por tanto con la materia primigenia de la creación) ella rogó a los dioses por la unión eterna de sus cuerpos. Y de este modo la divinidad originó un ser con dos cabezas y dos sexos.

Esta figura andrógina, con el nombre de Rebis, fue utilizada por los alquimistas, acompañada por una serie de elementos duales (tierra y cielo, noche y día), para establecer de manera visual la enseñanza que pregonaba la unión entre los opuestos y complementarios, auspiciados por el conocimiento y el amor, para aproximarse a la sabiduría, a la perfección.

El Maestro Eckhart escribió: “El fundamento más firme sobre el que dicha perfección puede estar es la humildad, pues el espíritu de aquel cuya naturaleza se arrastra a lo más bajo se eleva a lo más alto de la deidad, pues el amor trae consigo el dolor y el dolor trae consigo el amor.”

El amor está presente en la historia de Hermafrodito tanto en la náyade como en su madre (Afrodita). ¿Y el sufrimiento? ¿Quién afirma que esa unión corpórea, operada por los dioses, para reunir ambos sexos en un cuerpo, no resultó dolorosa?

Los despechados, los que vieron frustradas sus intenciones, o fracasaron en lances amorosos, se sienten embaucados, sacrificados por los venablos del amor y, con frecuencia, pretenden desunirse hasta la eternidad. Sin duda en estos casos se  confunde el amor con la debilidad del enamoramiento, con la pérdida de conciencia que se arrastra en el primer impulso o en la ruptura de una aventura sentimental. Pero a pesar de esta aclaración quienes se compadecen de sus infortunios, por un desaliento amoroso, entendido el amor en un sentido más profundo que el simple acercamiento carnal, olvidan los bienes que obtuvieron del amor antes del desencanto y pasan por alto que toda circunstancia vital implica movimiento, por tanto cambio. El dolor se corresponde con el amor y viceversa. Así mismo conviene acentuar que el sufrimiento del denominado “desamor” no proviene tanto del amor, como de la frustración de los deseos insatisfechos.

Los poemas amorosos de diversas épocas y culturas conservan frecuentes relaciones entre sí, al tiempo que soportan cierta proximidad con las estructuras de glorificación de lo sagrado a través del vehículo del amor. Robert Graves, quizá tras una reflexión próxima a la nuestra, afirmó: “todo poema es una invocación a la diosa blanca”. En su ensayo sobre este asunto la diosa blanca asume las potencias de la feminidad como generadora y asimiladora del aspecto femenino de la inspiración, de la musa. No en vano los seguidores del amor cortés medieval también buscaban en lo femenino una forma de aproximarse a la divinidad. En cierto ocasión alguien aseguró que estos poetas, con su intenciones, relegaban el papel de la mujer al de mera transmisora para la elevación de sus capacidades. Esta aseveración resulta ridícula para cualquiera que conozca, siquiera de manera superficial, este asunto. Tales bates, por el contrario, consideraban a la mujer más cercana a la divinidad y, por ello, creían que salvando las distancias físicas y explotando sus pasiones amorosas, ese fulgor, ese éxtasis, les permitiría impulsarse hacia esos otros amorosos brazos de la divinidad.

El amor en sus períodos iniciales (antes de adquirir otros lazos menos apegados a lo corpóreo) necesita de un espejo. Y hoy resulta una tarea difícil la elección de ese “otro” donde reflejarse, de ese vínculo emocional, de esa  identidad ajena a la nuestra pero capaz de permitirnos la recreación material del rebis alquímico. Algunos alquimistas refieren la necesidad indispensable de la presencia de la “pareja alquímica” para desarrollar las tareas propias de la búsqueda real de la perfección, lejos de los “carboníferos”, que los desconocedores de estos trabajos han glosado de  manera banal. La asunción del amor como vehículo para la unión "alquímica de los amantes", hasta transformar a dos cuerpos (y destinos)  en uno solo, la hallamos representada en la historia de Tristán e Iseo. Lo ha explicitado en su libro Figuras del destino Victoria Cirlot, donde establece un paralelismo entre el filtro que lleva a enamorarse a Tristán e Isolda y algunos elementos del trabajo alquímico. Esta concepción se manifiesta de manera explícita en el roman de Gottfried von Strassburg cuando, en la escena en que ambos enamorados descubren su condición tras apurar el bebedizo, refiere el autor: "Se convirtieron en un solo ser unido, /ellos que habían sido dos y estado separados." (Traducción tomada de la obra citada de Victoria Cirlot, Siruela, 2005)

Según la ciencia el universo tiende al desorden. Esta búsqueda del amor, del centro, se corresponde con la pretensión del ser humano por crear, por reagrupar. Nada hay más alejado del desorden, de la entropía, que las enseñanzas imbricadas con la figura del hermafrodita, del rebis alquímico, unidas a la tendencia a la unidad inalterable del amor, físico en un plano y anímico y espiritual en otro. Sin olvidar que para crear y renacer, en ocasiones, sólo en ocasiones, conviene aguardar a la destrucción. Sólo se trata de la manifestación de la dualidad, no de crueldad.   

09/11/2006 18:11 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La cadena desbrozada

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(He comenzado la escritura de un libro de poemas que, en edición numerada y limitada, espero vea la luz a mediados del próximo año. Para mis sufridos lectores dejo en prenda uno de estos poemas inéditos. En la imagen superior lienzo de Magritte.) 

 

Cuando contemplo tus muslos de dragón

Me sitúo frente a Dios,

Frente a todos los muertos

Y sus voces decoloradas, muertas,

Aunque vivas para los ojos invisibles.

Sé que otros te hablarán

De taxis, de cervezas, de estaciones de metro,

De carnes blandas como lechugas

Y de la realidad nombrada.

Pero estos aprendices equivocan

El objetivo de sus flechas corruptas.

Porque el graznido de lo aparente resulta

Más odioso que un entierro en vida,

Porque alabar la figura simulada

Regurgita la mediocridad y la miseria.

Por eso contemplo tus muslos de dragón

Y lloro enaltecido por esa eternidad

Que, en tu interior, confluye en afluentes de corrientes

Subterráneas.

Porque, al contrario que otros,

Poseo la virtud de reconocer el aroma a ruda

De tus muslos y percibo que ellos

Son, en definitiva, de dragón.

Y sé que si aproximo mis oídos a tus muslos

palpitarán las voces de los muertos

En mi propia voz.

....y la solemne escritura se imprimirá sobre mi carne débil.

13/11/2006 18:22 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Arrabal y Borges generosamente

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 (Extracto de la colaboración de Fernando Arrabal en el Diario El Mundo del pasado 5 de noviembre. Libros del Innombrable publica en este mes la segunda edición de la obra teatral Claudel y Kafka de Arrabal y Ruth Reichelberg, con prólogo del brillante Antonio Fernández Molina y epílogo de la iluminada Luce Moreau, traducida por Paola Masseau. Mientras tanto se prepara el Diccionario pánico de Arrabal que en próximos meses se publicará en esta misma editorial.)

 

Borges[¤¤¤] recita su soneto “Ajedrez, I” en 51 segundos   con  sus preciosas eyes a caballo. Pero con un tono solemne (¿estaba enfermo cuando lo grabó?) que no adoptó durante  mi séptimo largometraje “Borges; una vida de poesía” [Produzione Alphaville, (Milan  -1998-)]. Poco antes de morir me dice [son las últimas palabras que pronunció públicamente (y con las que concluye mi película)]: “Yo puedo morirme en cualquier momento, pero vivo pensando, aunque sea una ilusión, que soy inmortal. Ya no puede vivirse de otra manera. Conviene vivir en el futuro. Conviene vivir generosamente…, generosamente…,  generosamente…, g…” 

Más detalles en www.arrabal.org

 

14/11/2006 10:36 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Homenaje desvelado a Mariano Esquillor

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 (En la parte superior Mariano Esquillor, según la fotografía realizada por Angela Ibáñez)

 

En la casa de Amparo de Zaragoza habita y escribe el vate Mariano Esquillor. Desde el plano iluminado  que otorgan la edad y la calma él contempla todo lo que le rodea y lo transmuta sobre el papel. Hace menos de un año publicó su Columpio autobiográfico, un diario que escribió durante seis meses como respuesta a los insistentes amigos que pretendíamos animarle a la redacción de unas memorias. En ese volumen Esquillor se salió por la tangente e incluyó, junto a  sus experiencias de la realidad inmediata, los ensueños, fábulas y fantasías que promueve la realidad trascendente. Los surrealistas pretendieron demostrar que los sueños participan tanto de la vida de cada individuo como los acontecimientos de la vigilia. Muchos todavía lo ignoran, por supuesto Esquillor esa lección la tiene aprehendida. Por tanto en su diario mostró esa mixtura, que no es otra que la  auténtica “realidad”, prima hermana de la “verdad”, en su máximo esplendor.

El pasado domingo me reuní con Mariano y el amistoso poeta José Antonio Conde. Con ambos deshojé  una revista recién parida, con uno de esos artículos que pretenden participar de la ceremonia de ocultación de la editorial Libros del Innombrable y de mi persona, ceremonia, por lo demás, cada día menos eficaz. El autor del libelo también aprovecha su momento de gloria para difamar a uno de mis amigos poetas. La mediocridad suele mostrarse con esa virulencia. Quien resiste, gana.

Mariano a la luz de un café con leche nos nutrió con anécdotas y ánimos. Le entregué varios ejemplares de mi libro Punto de no-retorno, que incluye un poema que le he dedicado. También nos contó que su primer libro, La colina eterna, se encuentra en venta en el rastro por la friolera de 300 euros. Con una sonrisa nos reveló: “no lo entiendo, cuando se publicó valía 50 pesetas”.

A pesar de sus ochenta y tantos años Mariano Esquillor escribe puntualmente. Ha finalizado en los últimos meses dos poemarios. Me prometió que me permitiría asomarme a esos nuevos mundos etéreos, feroces y bellos.

En mi lugar de trabajo, en un puesto de honor, junto a una fotografía de Arrabal, conservo una instantánea que nos agrupa a Fernández Molina, Esquillor y yo mismo. Esta imagen se tomó durante la presentación del libro Opio de Mariano. Junto a esos recuerdos conservo una botella de vino dedicada por Fernández Molina y el actor Marcos Agón. Las firmas se estamparon tras la presentación de la segunda edición de mi poemario Bolol. Eso sucedió allá por el año 1998.

De la mano de Molina y Agón visité por primera vez a Esquillor en la Casa de Amparo. En aquella ocasión hablamos de nuestros poetas: Juan Ramón Jiménez, Lorca, Cirlot y Chicharro, entre otras cosas. Fernández Molina le brindó el piropo: “Eres el mejor poeta de la ciudad”.

En Playa de tormentas mudas, el primer libro que Esquillor publicó en Libros del Innombrable, se incluye una dedicatoria a Marcos Agón, con quien tanto quise durante mi primera y única juventud. Recuerdo a este actor riendo a mandíbula batiente en una de esas performances-cómicas que hace unos años realizaba quien esto escribe con unos perfectos desconocidos. Al actor le dediqué el poema Marcos Agón de argón, del que ahora sólo recuerdo el verso: “Marcos Agón, más teatral que el desembarco de Normandía”. El pobre murió por disfrazarse de Verdi.

Los mecanismos de la memoria son azarosos y poco dados a la sistematización. Con su escritura Esquillor aurifica los recuerdos, ejerce la danza de la alquimia. En el fondo de sus ojos pueden contemplar, aquellos que sepan ver, los paños coloridos de los vitrales de las catedrales góticas. La luz que enciende la llama de la sabiduría.

    
17/11/2006 13:36 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

La fiesta de los locos y la diligencia

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 (En la figura superior el actor John Wayne en la película La diligencia.)

Salvador Dalí afirmó: “La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco.” Por supuesto los ignorantes, los mal pensantes y los ilustrados que pretenden exhibir su sabiduría sin preocuparse de obtenerla antes se burlaron del pintor, otros entendieron la frase como una provocación, los más ingeniosos interpretaron que Dalí se refería a su creatividad manifestada con la libertad moral e intelectual propia de la locura, aun siendo él mismo cuerdo. Pero Salvador Dalí, como casi siempre, utilizaba la simplicidad y lo evidente para proclamar realidades más complejas.

En la antigüedad a la locura se le atribuyeron cualidades divinas vinculadas a la verdad. Estas pretensiones unidas a referencias paganas las encontramos en la llamada Fiesta de los Locos en la edad media. ¿De verdad alguien cree que la iglesia permitía esas aparentes “blasfemias” para que el pueblo se sintiera aliviado del yugo que predominaba durante el resto del año? Eso puede ser cierto o no, pero suena demasiado banal. Y, como todo el mundo sabe, lo banal suele estar reñido con la verdad.

El maestro Fulcanelli en su libro El misterio de las catedrales nos alumbra con la siguiente explicación:

¡Ah Fiesta de los Locos con su carro del Triunfo de Baco, tirado por un centauro macho y un centauro hembra, desnudos como el propio dios, acompañado del gran Pan; carnaval obsceno que tomaba posesión de las naves ojivales! Ninfas y náyades saliendo del baño; divinidades del Olimpo, sin nubes y sin enaguas: Juno, Diana, Venus y Latona, dándose cita en la catedral para oír misa!”

Salvador Dalí podía referirse con su sentencia a ese grado de locura que lo pondría en consonancia con las citadas fiestas catedralicias, con esa concepción “divina” de la locura. (“Soy divino”, solía referir también, lo que tendría una profunda relación con el sentido de locura que venimos interpretando).

En estos momentos una vuelta a ese alcance de la locura puede liberarnos de algunas prebendas que la educación restrictiva, entendida como “formación”, en el sentido de “dar forma” a los futuros miembros de una cadena productiva, ha decretado con total parcialidad. Sin embargo no se ha procurado instaurar la frente al desorden, vinculado con la locura.

La diligencia, interpretada como obsesión enfermiza por ejecutar acciones de la forma y en el instante adecuados y siempre según nos marcan las normas sociales vigentes,  destaca como la oposición a la “locura, a la que nos referimos en este texto; locura que, por cierto, no se corresponde, con lo inadecuado, ni con lo irrelevante o lo trivial.Dalí también escribió: La declaración de los derechos del hombre a su propia locura, donde en mi opinión el pintor tomaba partido por la locura frente a la diligencia. Cuando en una sociedad se proclama la diligencia por encima de cualquier otra virtud, sobre todo si ésta implica la libertad individual, no se espera otra cosa del sujeto que una obediencia eficiente. El propósito de esa efectividad queda relegado a un segundo plano para que prevalezca el buen hacer.

El lector se puede imaginar las catástrofes a las que conduce esta “deificación” de la diligencia si la unimos a la legalidad. Por mencionar un ejemplo me referiré a que algunos de los impulsores y ejecutores del holocausto se ampararon en la legalidad que en ese momento el estado alemán les concedía y en la “diligencia” con la que cumplieron su trabajo siguiendo ordenes de un superior para justificar hechos deleznables.A pesar de todo a la diligencia se la podría soportar siempre que viniera acompañada por la fantasía y por los estímulos precisos para fomentar el juicio propio, es decir, si se sirviera según los patrones establecidos por quienes, aunque en su caso su posicionamiento lo establecían frente a la religión, se definieron como librepensadores.

Por tanto ruego al lector que no procure ser diligente y que juegue a ser un loco. De nuevo Dalí lo dijo: “jugando a ser un loco he llegado a ser en un genio”.

Volviendo sobre la Fiesta de los Locos el profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha Ramón García Pradas refiere lo siguiente: "La fiesta expresa el renacer de la tradición pagana y libera el poder de la palabra contra la prohibición de la censura social. Así, la fiesta se convierte en locura en el sentido más metafórico del término: el «Loco» de la Edad Media es un hombre que se enmascara y que toma la autoridad de su sinrazón para librarse a un discurso inaccesible a toda posibilidad de represión y donde no impera En ningún momento la constricción de la regla. Lejos de ser un ser marginal, se integra en un sistema que tolera e implica la locura del lenguaje y el sentido. Es más, en plena Edad Media las cofradías de locos llegaron a convertirse en un agente necesario para mantener el equilibrio dentro del seno social."

En este mismo artículo se establecen paralelismos entre estos actos “escandalosos” y los orígenes del teatro francés. Desde nuestra esfera contemporánea sin duda el movimiento pánico, creado por Arrabal, Jodorowsky y Topor, en homenaje al dios Pan, al que se refería más arriba Fulcanelli, se convirtió en el crisol “moderno” donde volvieron a hervir los jugos de la fiesta de los locos. En el teatro pánico nos topamos con frecuencia con algunos características de la fiesta medieval: personajes marginales enfrentados al poder social, dicotomía dudosa entre la sexualidad y lo divino, la presencia de ciertos detalles herméticos que el mismo Arrabal refiere en su artículo en torno al pánico y la alquimia publicado en la revista Cahiers du silence.Por cierto, Arrabal, trabajador incansable, diligente y al tiempo “loco”, según los atributos que hemos presentado, el próximo miércoles 29 de noviembre será nombrado Caballero de la legión de honor por el estado francés.

Este homenaje a Arrabal y por extensión al pánico lo interpreto como un triunfo de esos mismos seguidores de Pan, precedentes de los artistas más enigmáticos del siglo XX, que celebraron La Fiesta de los Locos durante la edad media. Un triunfo de lo heterodoxo sobre lo ortodoxo, esto último entendido no como el camino recto, sino como el camino aparente que nos desvía de la locura y del furor“divino” de lo heterodoxo.   

27/11/2006 18:47 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Fernando Arrabal nombrado caballero de la Legión de Honor de Francia

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Hoy 29 de noviembre, miércoles, Fernando Arrabal será distinguido como Caballero de la Legión de Honor en París.
 
El gobierno francés ha decidido distinguir a  Fernando Arrabal como Caballero de la Legión de Honor. La ceremonia tendrá lugar el  miércoles 29 de noviembre a las 18:29 h. en Fondation Cartier pour l'Art Contemporaine - 8ième étage de París.
 

 

 

En la imagen superior fotomontaje de Christele de Chambery

29/11/2006 09:16 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Espmark

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(En la fotografía superior Espmark visto por Cato Lein) 

 

Desde Suecia se trasladó el escritor y académico Kjell Espmark para presentar en Zaragoza el libro Non Serviam de Gunnar Ekelöf, editado por la editorial Libros del Innombrable y traducido, seleccionado y prologado por Francisco J. Uriz.

A Espmark, secretario del comité que entrega el premio Nobel, le motivó para emprender tal aventura su entusiasmo por la poesía y, en especial,  por Ekelöf, que, según confirmó durante la rueda de prensa, fue su primer profesor. De cuando en cuando, durante la sesión fotográfica, entre pregunta y pregunta de los periodistas y mientras algunos nos entregábamos a la disertación desde la mesa del panegirista, los ojos de Espmark se cruzaban con los de Ekelöf en la portada de libro. Por la expresión del académico se apreciaba su profunda admiración por el autor de Non serviam, que pretendió, según sus palabras, “despojar a la poesía de lo innecesario, situarla a cero”. No sé estoy seguro de si a la manera de Juan Ramón Jiménez o si a la de Mallarmé.

Los poetas Mariano Esquillor y Alicia Silvestre compartieron la rueda de prensa con devoción. Esquillor conversó a camino entre el inglés y el sueco, es decir, traducido ora por Marina Torres, ora por Alicia, con Espmark sobre la poesía, la necesidad y el ansia de escribir.

Un periodista alzo la voz para preguntar: “¿Qué le falta o le sobra a la poesía para tener un mayor calado en la sociedad?”. A esta inquisitorial cuestión el poeta procuró responder con una cita de Baudelaire: “Puedo vivir tres días sin pan, pero no sin poesía”.  (No sólo de pan vive el hombre, pensé).A esta formulación el poeta Antonio Fernández Molina hubiera añadido: “Porque la poesía se encuentra en todas partes y se manifiesta en todo individuo durante sus actividades cotidianas aunque él mismo no lo sepa”.

“El mayor elogio que he recibido en mi vida me lo procuró un poeta al afirmar: cuando te leo me obligo a contener mi envidia”, confesó Espmark a Esquillor. Luego Mariano añadió: “Un poeta comienza a destacar cuando se estremece por sus palabras al tiempo que las escribe”. Espmark refirió  que la expresión “fuerte”  se otorga en Estados Unidos en lugar de “bueno” para referirse a los poetas destacados. Allí un autor, añadió, precisa ser al tiempo un publicista, los tímidos no tienen nada que hacer. Entonces recordé las veladas en las que me he mantenido en silencio, a la escucha de mis maestros, a los que tanto les debo.

Francisco J. Uriz leyó con voz de moscardón es decir, gravemente y con gravedad, poemas de Ekelöf y de Espmark, este último replicó algunos de ellos  con su versión original en sueco.

Pilar Navarrete, directora de Cultura del Gobierno de Aragón,  se presentó ante mí al final de la ceremonia. La encontré radiante, libérrima y con una honda claridad que no me esperaba. Me recordó a un poema de Ekelöf, al que nuestro presentador de excepción se refirió, en el que el autor desprendía a una talla de la Virgen de todos sus atributos físicos para, al final, reducirla al oro de la verdad. Aquella fue la última sorpresa de las muchas recibidas, de los correos lluviosos, de las impaciencias, de los laboriosos procesos de corrección, de las llamadas, las horas de trabajo.... Al final me dije ¿y ahora qué? Y recordé un proyecto casi olvidado. Y seguí caminando.

Aquella noche soñé que Juan Ramón Jiménez me aconsejaba en materia poética.

30/11/2006 08:47 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.
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