Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.

Visita al Liber # 2 & 5

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¡Con la hermosa empuñadura de las moquetas de la Feria de Madrid clavada en la pupila volvimos de la pasada feria del Liber! En la mitad de las pruebas del poeta sueco Ekelöf, del que Libros del Innombrable publicará en breve una antología preparada por Francisco J. Uriz, con un libro de poesía mística en las postrimerías y la compañía de Ángela, el viaje se resolvió con la mayor soltura.

¡Y la feria resultó un laberinto! Una prueba que el editor, autor, ilustrador, bibliófilo, corsetero, manipulador de alimentos o distribuidor precisa superar para alcanzar el centro del corazón. La actual situación del libro, tan alejada de lo central (del correcto uso), se ajusta a esa visión de stands, de negocios de bajos vuelos, de manifestaciones propensas a la inminente destrucción. Y en esa laguna de exhibición me encontré con el remanso de las instalaciones dispuestas por el Centro del libro de Aragón (junto al gallego si mal no recuerdo). Por fortuna José Luis Acín me habló, los dioses me escucharon, del escultor oscense y pajaritero Ramón Acín.

Con donosura comprobé la presencia de las últimas publicaciones de Libros del Innombrable. Pero el monstruo, el terrible por horrible Minotauro nos acosaba con sus zapatillas reptantes y su sumidero de ventas y de cifras. A punto estuvo mi corbata de ensuciarse, a punto estuve de morir ahogado llevado por el pánico generalizado mientras las libretas volaban cual aeroplanos de desecho y varias generaciones de amantes librescos se desmayaban sobres sus patines. De pronto El Bosco acudió y cundió en mi mente acuciada por esa impúdica muestra de libros desnudos emboscados en estrechas callejas de la feria.

Aquel laberinto lo superamos quienes nos fuimos. Algunos todavía andarán por los pasillos en pepitoria del Liber, de ese montículo donde los perrillos más limpios y peor olientes se acercan a olisquear los vientres ventrudos. Quienes lo dejamos atrás, cual Teseo, estamos bautizados para superar las pruebas del mundo editorial un año más.

Por fortuna Ángela, con sus manoplas de ave, me obligó a levitar sobre las esferas y la estratosfera. Buscamos al editor de Certeza pero no estaba. Tampoco nos dio tiempo a encontrarnos con nuestros amigos de la librería 2 de enero. Ahora Fráncfort, después Guadalajara. ¡Qué hermoso desenlace para los libros y las librerías del mundo! Mientras algunos persistan en mantener la confusión entre la cultura y las salchichas, el negocio estará, al contrario de lo que cabría esperar, lejos de salvarse.

03/10/2006 12:25 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

AJEDREZ Y PATAFISICA, artículo de Juan Antonio Montero

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 (Recibimos este artículo sobre ajedrez y patafísica de Juan Antonio Montero. Éste y otros artículos pueden leerse en: <http://chessmagic.juntaextremadura.net/modules/news/index.php?storytopic=8>. En la fotografía superior Max Ernst juega al ajedrez.)

 

 

 “...un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil”. (Julio Cortázar. “Rayuela”)

Cuando el gran escritor español Fernando Arrabal habló ante el Colegio de
Patafísica hace algunos años para agradecer su nombramiento como Sátrapa,
hizo hincapié en algo que la mayoría de los miembros no se había dado
cuenta: que muchos de los sátrapas nombrados por el Colegio desde su
creación en 1949 habían sido jugadores de ajedrez;

y muy buenos jugadores, no simples jugadores de café: Boris Vian, Eugene
Ionesco, Marcel Duchamp, Raymond Queneau, Max Ernst, Tristan Tzara... Y
ahora él era nombrado, que también jugaba al ajedrez. “¡Ya es casualidad¡”,
proclamó.

Alfred Jarry

El término “patafísica” fue inventado por el escritor francés
Alfred Jarry, una persona muy poco convencional que murió en 1907 a los
treinta y cuatro años de edad, en la indigencia y estragado por el alcohol.
Hasta mediados del siglo XX, la figura de Jarry no se tomaba demasiado en
serio, y más bien iba unida a la excentricidad y a lo pintoresco, como
sacado de la farsa con la que logró cierta fama, “Ubú rey”. Jarry empleó por
primera vez la palabra “patafísica” en “Ubú cornudo”, pero donde desarrolló
el concepto fue en “Gestos y opiniones del dr. Faustroll, patafísico”,
novela publicada en 1911, cuatro años después de su muerte.

Esta novela relata el viaje de Faustroll por un París que no es París, como
ocurre cuando soñamos con algo que a la vez no es. Acompañan a Faustroll en
este viaje un mono Papión y el embargador de su casa, ya que el doctor tuvo
que abondanarla por no poder pagar el alquiler –lo mejor que le pudo haber
pasado nunca, según el doctor-. Solamente no pudieron embargarle, por
imperativo legal, su cama de doce metros, con la que emprende la navegación
por el París mágico que dibuja.

Doctor Faustrol

Una de las definiciones de patafísica de Faustroll, dice así:
“La patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que atribuye
simbólicamente a las delineaciones de los cuerpos las propiedades de los
objetos descritas por su virtualidad”. Interpretando los textos de Jarry, la
patafísica aparece como el estudio de las soluciones imaginarias y las leyes
que regulan las excepciones, todo ello a la luz del humor crítico y del
azar. Según Arrabal “es la ciencia que rige las excepciones, la disciplina
sin disciplina que nos da soluciones imaginarias”. La idea central es la
consideración de las leyes generales de la física como un conjunto de
excepciones no excepcionales, y, en consecuencia, desprovistas de cualquier
interés: la regla no es más que una excepción a la excepción.

Es a partir de la publicación de las obras completas de Jarry en 1948 y
sobre todo tras la creación del Colegio de Patafísica de París en 1949,
cuando el escritor francés comienza a ser considerado como un escritor de un
talento enorme, y un auténtico precursor de muchos de los movimientos de
vanguardia del siglo XX: Movimiento Dadá, Surrealismo, Teatro del Absurdo y
Transvanguardia.

College Pataphysique

El College de Pataphysique se creó por la iniciativa de
un grupo de intelectuales admiradores de Jarry con motivo del cincuentenario
de la aparición del dr. Faustroll. En consonancia con las definiciones de
patafísica, el Colegio de Patafísica se presentó a sí mismo como una
“Sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles”. En el Colegio se discutía
muy seriamente por la ciencia de las soluciones imaginarias, siempre con el
humor y la extravagancia como lugares comunes. Las jerarquías, por ejemplo
–tomadas en su mayoría de la antigua nobleza polaca-, podrían ocupar un
tratado completo: Curador Inamovible, Vicecurador Elegido, Rogador, Cuerpo
de Proveedores, Cuerpo de Sátrapas, la Pospólita Castigatriz (una especie de
Santo Oficio), la Orden de la Gran Barriga, Auditor real...

Por cierto, según lo definió Arrabal, un sátrapa en un transcendente que no
ejerce ninguna función, ni tiene ningún papel, ni negativo ni positivo, ni
está sometido a ninguna regla. Actúa patafísicamente con su sola presencia o
incluso con su ausencia.

Arrabal y amigos

Como dijo un patafísico, lo importante en el Colegio no es
lo que se haga o lo que no se haga, sino que lo importante son los cargos.
Si no, que se lo digan a ese gran personaje y patafísico argentino llamado
Juan Esteban Fassio, que fue nombrado Proveedor Propagador del Colegio en la
Membresía Americana y Administrador Antártico, con la misión de conseguir
del Gobierno Argentino la declaración de la Patafísica como ciencia de
inutilidad social. Que se sepa, dicha misión no parece que fuera coronada
por el éxito.

El Colegio de Patafísca se “ocultó” durante un periodo de tiempo. Para
celebrar su “Desocultación” en abril de 2000, se anunció una exposición de
“Agujeros, Nadas y Espejismos”. No parece que los que intentaron ver esta
exposición pudieran ver nada. Como le dijo una alumna a un conferenciante
que disertaba sobre Patafísica después de una hora de charla: “Oiga,
¿realmente esto de que habla es en serio, o nos está usted tomando el
pelo?”. La respuesta puede deducirse por la calidad de quienes participaron
de una u otra forma en el Colegio.

A los ya mencionados por Arrabal, hay que añadir a Raymond Queneau, Jacques
Prevert, Joan Miró, René Clair, Man Ray, Jean Dubuffet, Mac Olan, Italo
Calvino, Darío Fo, Umberto Eco, el mismo Julio Cortázar (quien tuvo que
abandonar el ajedrez porque le ocupaba mucho tiempo), que se interesó por la
patafísica: “Con la Maga hablábamos de patafísica hasta cansarnos, porque a
ella también le ocurría (y nuestro encuentro era eso, y tantas cosas oscuras
como el fósforo) caer de continuo en las excepciones...”: Fragmento de
“Rayuela”, una de las novelas más influyentes de la segunda mitad del siglo
XX. Y muchos otros.

Como se puede apreciar, muchos de los que de algún modo participaron en el
Colegio fueron lo más granado de la cultura europea del siglo XX. También,
podría darse a la alumna una respuesta muy patafísica en relación con la
supuesta seriedad de “la cosa”: como dijo una vez Man Ray, “al final, lo
serio y lo no serio no son sino lo mismo”.

Y de entre los que hemos mencionado, los sátrapas que constituían la legión
de jugadores de ajedrez: Marcel Duchamp, el de “la partida eterna de
ajedrez”, según lo definió Breton. El genial artista, tan influyente como
Picasso, el gran innovador y a la vez transgresor de las artes del siglo XX
–con varias obras sobre jugadores de ajedrez-, que a partir de los
veinticinco años se dedicó casi por completo al ajedrez, luchando incluso
por el Campeonato de Francia.

Como dijo una vez: Duchamp, “el ajedrez tiene toda la belleza del arte y mucho más. No puede ser comercializado. El ajedrez es más puro que el arte en su posición social”.

Tristan Tzara, el creador e inspirador del Movimiento Dadá, que tanta
influencia ha tenido en las artes y en la cultura: jugaba en los cafés
suizos al ajedrez con todo el que se dejaba, incluso llegó a hacerlo con el
propio Lenin, gran aficionado, durante su exilio en el país helvético.
Boris Vian, el maravilloso y polifacético artista (escritor, músico, actor,
cantautor) que encandiló a los jóvenes de los 50 y 60 y que escribió obras
maestras de la novela negra, con el sobrenombre entre otros de Vernon
Sullivan, como la de “Escupiré sobre vuestras tumbas”, la novela del blanco
que era negro y que mató por venganza.


Boris Vian

Vamos a ver ahora una respuesta patafísica de Vian a una pregunta
durante una entrevista:

Pregunta: En un número de los Cuadernos de Patafísica, se publicó una foto
de usted cuando tenía un año, en la que aparece desnudo y recién arrancado
del sueño. ¿No sintió algún escrúpulo al entregarse así, en plena inocencia,
a los colmillos de lectores y lectoras?

Respuesta: No, porque es un estado completamente temporal. Por ahora, es una
opinión personal. Tal ver será adoptada por el Colegio un día, pero para mí,
los niños no existen. Los niños son estados transitorios hacia los adultos,
son estados intermedios y, por eso mismo, casi virtuales. En consecuencia,
la foto en la que aparezco completamente desnudo sentado en una silla es la
foto de un objeto virtual, puesto que dejó de existir hace mucho tiempo. Es,
en suma, la foto de un fantasma, y la foto de un fantasma no puede chocar a
nadie.

Pura patafísica la del genial (y buen jugador de ajedrez) Boris Vian. Desde
luego, esta respuesta patafísica, si se hubiera dicho en la España de hoy,
donde los niños sí que existen y mucho, porque además son cielos y cariños y
para ti todo lo que quieras corazón, no hubiera gustado demasiado.

Eugene Ionesco, otro sátrapa ajedrecista, padre del teatro del absurdo junto
a Samuel Beckett. Como se dijo de él, hacía "de un texto burlesco, un juego
dramático; y de un texto dramático un juego burlesco"...

Max Ernst

Max Ernst, otro de los sátrapas mencionados por Arrabal, junto con
Masson, Miró y Dalí, formó la vanguardia de la corriente pictórica del
Surrealismo, y fue un artista enormemente fructífero e innovador hasta su
muerte.

Por supuesto, no hay que olvidar a uno de los últimos Sátrapas y que es un
auténtico apóstol del ajedrez a la vez que una de las figuras más
importantes de la literatura: Fernando Arrabal, a quien ya nos hemos
referido. Desde hace más de treinta años, el melillense realiza la crónica
de ajedrez del semanario italiano L’Espresso. Arrabal es un dramaturgo,
poeta, novelista, director de cine, fotógrafo, dibujante, ajedrecista, que
ha logrado premios y galardones en toda Europa, y que aquí, en su país, en
un estilo patafísico muy de pueblo, todavía sigue considerado como una
especie de excepción.

En la patafísica confluyeron bastantes de los artistas y escritores más
destacados de las turbulentas aguas de las artes y de la cultura del siglo
XX. Muchos de ellos se apasionaron por el ajedrez, escribieron sobre él, le
encontraron un sentido mágico o estético, lo utilizaron como modelo de
inspiración y todos en suma se acercaron con respeto y admiración a este
juego. Sin embargo, y en contraposición a esta idea de los artistas que
formaron y dieron pie a las más atrevidas vanguardias, la opinión que tiene
la mayoría de la gente todavía sobre el ajedrez es que es un juego
extremadamente tranquilo, apto para paciencias muy perfeccionadas, con pocas
emociones y de muy escasos alicientes. ¡Ya es casualidad¡, como diría el
gran Fernando Arrabal.

05/10/2006 11:12 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

Hermosos, inconfesos y mártires misterios

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Anteayer, o quizá hace menos de una hora, recibí por correo electrónico la confirmación de una noticia estremecedora. Fernando Arrabal ha recibido un premio por su interpretación en la película Avida de Delépine y Kervern,  en el Festival Quend de cine organizado por Canal +. Y, para más inri, al autor de Baal Babilonia en Belgrado le otorgaron el gran premio BITEF de teatro. La felicidad fue tan enorme que me rebosaba por los hombros y me vi en la obligación de comérmela a cucharadas. Tal sobredosis de felicidad fue la que me llevó por esas callejas de la ciudad a participar en uno de esos rituales donde algunos bailan o danzan, otros comen bocadillos y los menos se quedan con el rostro embobado frente a una pantalla de vacío, mientras unos señores, armados con instrumentos musicales, se enzarzan en preclaras interpretaciones. Mientras escuchaba La motocicleta, interpretada por el incombustible grupo de los 60 Los bravos, recordé que, en la película mencionada, Arrabal aparece toreando a un rinoceronte. También Dalí quiso recrear la donosura artística de este animal enfrentada a la pintura de Vermeer de Delft.

De entre un grupo de jóvenes, situados en primera fila en el concierto, voló un sombrero de colores a Mike Kennedy. Éste lo recibió y se lo encasquetó en la cabeza durante unos minutos.

La noche se llenaba de cenadores y de hombres con vasos de plástico llenos de cerveza.Una llamada del estupendo actor y director Joan Frank me advirtió del próximo estreno de El Arquitecto y el Emperador de Asiria de Arrabal en Madrid, el día 18 de enero en la Sala Teatro ITACA. ¡Qué extraordinaria exactitud, justo un mes y un día después de mi cumpleaños! ¡Qué gran merienda para mi nueva edad!

Carmen, mientras tanto bailaba Roll over Beethoven y uno de los jóvenes sesenteros redivivos con su furiosa danza enviaba a una anciana al otro extremo de la carpa. Mireia Valls, desde Barcelona, me recordó, con un telegrama psíquico, que presentaríamos Presencia viva de la Cábala, escrito por ella y Federico González, el 20 de octubre en El Corte Inglés de Zaragoza y el 27 en La Casa del Libro de Barcelona.

El bajista de Los Bravos se enzarzó en una danza ritual, en tanto el guitarrista de rodillas finaliza un soliloquio para cuerdas. Aquellos momentos resultaron emocionantes. La edad se encuentra en la débil somnolencia y en las sombras equinocciales de los cuerpos. Pero aquellos músicos transpiraban entusiasmo juvenil. Entonces recordé la montaña de pruebas que me esperaba sobre la mesa, los trabajos de amor perdidos y otras inconveniencias, y sentí que mi ánimo se predisponía para torear unicornios.   

11/10/2006 08:59 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Manzanazos de pasión

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(En la fotografía superior  Fernando Arrabal [durante la presentación de su ópera (música de  Mario Salis)] con la virgen enmascarada y el cuerpo desnudo cubierto de pintura y
versos. Foto: Philip Meersman, poeta flamenco.)

Con frecuencia algunas personas por defecto de forma, por carestía de tiempo, por pasión, orgullo o indigencia afirman que no leen en absoluto. Ante tal provocación suele responder mi amigo Hermenegildo de Andrade con la siguiente máxima: “Mientras se conserve un instante para comer se tiene tiempo para leer.” Y, en este caso, mi sabio amigo se equivoca. Porque en la actualidad incluso el tiempo para alimentarse escasea. De ahí, sin duda, el engullir sistemático de alimento con el fin de  provocar la intemperancia en el cuerpo y en el espíritu. Los sabios de la productividad pronto nos alimentarán como a gansos de requesón. ¿Y también nos abrirán las tripas?

Todavía algunos se ruborizan cuando insinúan que apenas leen. Por el contrario otros se jactan de ello como si se tratara de una hazaña.

En mi opinión fueron mejores tiempos los que vinculaban, en cierto modo, la lectura con un vicio. Los maestros se preocupaban cuando un alumno leía demasiado y, por ello, abandonaba, hasta cierto punto, sus estudios. En la actualidad sucede algo semejante con la imaginación.

El estudio y la lectura discrepan. En mi caso siempre he preferido la segunda. Aunque a un individuo que se dedique a la lectura de frugalidades le recomiendo invierta sus esfuerzos en la instrucción.

El lector disfruta y goza cual virgen santa, mártir y llevada a la levitación por cien mil placeres confesables e inmateriales.

El estudioso cultiva la memoria, el arte de la memoria, con el propósito de "cumplir con el placer" para parir.

La lectura es el amor loco y el estudio la contemplación activa.

Por tal motivo, en estos tiempos incluso los prelados con fragante formación reconocen que apenas leen.

¿Alguien se privaría de transitar calles nuevas, de visitar otras ciudades, de acometer gestas y emprender lo inesperado, de endulzar el cráneo entre los senos del misterio? Pues a esas privaciones se someten los que evitan la complacencia en la lectura

Leer es conocer, conocer se transforma , tras aliarase con la inteligencia, en comprender y todos, hilados por la vida, desembocan en la sabiduría. Y la sabiduría evita el dolor, puesto que nos conduce a renunciar y poseer sin padecer. Y a "ser quien se es en todo momento y lugar" sin ocultación.

El estudio aporta la herramienta que, sin materia prima, se doblega a los caprichos de unos y de otros.

Aquellos lectores que repasaran la colaboración de Fernando Arrabal en El mundo, del pasado domingo, se encontraron con varios panegíricos en torno a la Virgen. Entre ellos Arrabal situó el siguiente extraído de una de mis cartas electrónicas: “En plena fiesta de la Virgen del Pilar bailaré un chotis con la propia Virgen, que no con la virgen propia”: Raúl, poeta zaragozano e innombrable.

Arrabal es uno de los seres más generosos que he conocido y que, a juzgar por lo visto, conoceré. (Conocer y creer, afirmaba el poeta Antonio Fernández Molina) En la primera conferencia de Arrabal a la que asistí el autor exclamó: “Yo me drogo con generosidad”. En el transcurso de la divagación Borges también eclosionó. Por descontado Arrabal , como Borges, es un gran lector, de ahí uno de sus rasgos más formidables de generosidad. Aunque fue el escritor argentino quien afirmó “me enorgullezco más de los libros que he leído que de los que he escrito”.

Claro, sólo un mentecato diría lo contrario. Bueno, acaso Dios sí pudiera manifestarlo. Pero el lenguaje de la divinidad no resulta claro para todos.

Para solucionar el problema las diversas tradiciones han creado ciertas disciplinas. Entre ellas se cuenta la cábala. Y precisamente el próximo viernes 20 de octubre me encontraré “encabalado”, junto a Mireia Valls y el libro que escribió con Federico González, Presencia viva de la Cábala,  en El Corte Inglés de Zaragoza. Posteriormente, el 27 de octubre, repetiremos gesta en La casa del Libro de Barcelona. En ambos casos a las 19:30 horas.

Los cabalistas leían y buscaban la divinidad en el nombre de  Dios. Aunque ya Ramón Llull  escribió que a Dios sólo su nombre lo contenía plenamente.

  

 

17/10/2006 13:07 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La cábala habitada

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 He recibido un mensaje electrónico de Enrique Villagrasa donde acusa recibo de ciertas novedades de Libros del Innombrable. Así mismo afirma que ha leído un prólogo, firmado por quien esto escribe, destinado a un volumen sobre libros malditos. Supongo que se refiere al que Iván Humanes me pidió, con amabilidad y un ranúnculo, hace unos meses. Además Enrique me asegura que no ha terminado la lectura de Presencia viva de la Cábala, aunque me confirma que continuará con el libro hasta el final. ¿Hasta el final del libro o de los tiempos?

EL pasado viernes con hermosura y fluidez presentamos en Zaragoza el citado libro, escrito por Federico González y Mireia Valls. La autora recordó a Federico, ausente por la distancia inseparable que nos separa, para luego efectuar una brillante interpretación y desmembramiento del volumen. Repetiremos la experiencia este viernes en la Casa del libro de Barcelona. Precisamente a este evento ha confirmado su asistencia también Iván Humanes, autor, junto a Salvador Alario, del también más arriba referido ensayo sobre libros malditos.

Por cierto, en Sholem leí hace unos días que ciertos cabalistas sostenían que el nombre de Dios se correspondía con todas las letras de la Torá. Aunque Scholem reflexiona sobre el nombre de Dios sólo desde el aspecto hebreo, algunas de sus disquisiciones me recuerdan a Proclo, a Dionisio Areopagita y, también, como se encargó de demostrarlo ampliamente Josep Soler en su prólogo a Los nombres divinos de Areopagita, al Maestro Eckhart.

“El nombre de Dios es el nombre esencial que es el origen de todo lenguaje”, repaso. El cabalista Abraham Abulafia otorgaba, siempre según Scholem, una preponderancia capital al lenguaje como medio para “habitar” en Dios.

Pienso en mi amiga Alicia Silvestre y en lo mucho que disfrutaría, por su permanente enamoramiento del lenguaje, con estas disquisiciones. Ella habita en los verbos y, por tanto, participa activamente, a diario, de la carne hecha verbo. Ahora traduce un libro de Giordano Bruno, que dentro de unos meses se avistará en Libros del Innombrable.

Ella también asistió a la presentación de Presencia viva de la Cábala. Durante mi breve intervención insistí en Sefarad, es decir, en la comunidad judía que habitó en España durante la edad media hasta su expulsión. Por diversos motivos en ciertos ambientes se pretende ocultar su inmensa contribución a la poesía española, por no hablar de su influencia sobre místicos cristianos. En mi opinión Ramon Llull no fue ajeno a las enseñanzas cabalísticas, como Abulafia probablemente no lo fuera a las de ciertos cristianos inspirados a su vez por los neoplatónicos, quizá derivados por la corriente alterna que suponía Dionisio Areopagita.

Cuando giro el cuello contemplo la presencia de espectros. Son dulces, maléficos y lejanos en la proximidad, son los libros de mi estantería que respiran jaleados por mi escritura.

24/10/2006 18:18 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Presencia Viva de la Cábala

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(Los días 20 y 27 de octubre se presentó el libro de Federico González y Mireia Valls Presencia viva de la Cábala en Zaragoza y Barcelona respectivamente. Para lectores y curiosos incluyo el contenido aproximado de mi intervención. Se trata de una ligera introducción que pretendía dar paso a Mireia Valls, coautora del libro y auténtica protagonista de los actos. Agradezco la presencia de los amigos de ambas ciudades que se acercaron a pasar esos instantes de emoción y denuedo.)

 

El Eterno le dijo a Moshé :”Sube hasta Mí a la montaña y permanece allí, y Yo te daré las Tablas de piedra y la enseñanza y el precepto que he escrito, para enseñárselos.”
(Exodo, 24:12)

El rabino Daniel ben Itzjak afirma en el prefacio al Tratado de Berajot (El Talmud) que Moisés recibió en el Monte de Sinaí la Toráh. Y  prosigue: “Si bien  todo en ella es unidad e integridad, significado y perfección, humanamente la dividimos en dos grandes categorías. la Torá escrita y la Torá oral. La primera es el Pentateuco, El Jumash, los cinco libros de Moisés, y la segunda se encuentra resumida principalmente en el Talmud.” Según la Mishná: “Moisés la transmitió a Josué, éste a los Ancianos, éstos lo comunicaron a los profetas, y éstos finalmente lo han transmitido a los miembros de la Gran Sinagoga”.Algunos estudiosos afirman: “...en la antigua literatura judaica Kabbalah denominaba al total de la doctrina recibida por Moisés, con excepción del Pentateuco. Así pues, incluía a los poetas y los hagiógrafos de las tradiciones orales incorporadas posteriormente a la Mishná”. Sin embargo, la tradición esotérica occidental, además de algunos rabinos, afirman que el conocimiento cabalístico fue adoptado por diversas tribus hebreas de diversas culturas, como caldeos, fenicios, egipcios y babilonios...
Así mismo, como refieren Federico González y Mireia Vals en Presencia Viva de la Cábala  Moisés obtuvo en el Monte de Sinaí:” la enseñanza oral y los comentarios esotéricos, metafísicos, que el propio legislador  compartió con sus discípulos  y éstos con otros hasta nuestro sol según lo atestigua la Tradición del pueblo de Israel que desde el comienzo se hizo presente y cristalizó en la Cábala”.
Meír ibn Gabay propuso, según nos refiere Gershom Scholem, que la función de la Cábala “era transmitir a sus discípulos el secreto de lo que Dios le reveló a Adán”.


Por otra parte, en sentido histórico se suele anotar que la Cábala, tal como ahora la conocemos, surgió en torno al año 1200 en las regiones de Provenza y Languedoc con cabalistas como Isaac el ciego. Otros especialistas suelen datar los primeras manifestaciones de la Cábala, como tal denominada, en el intervalo de los siglos XII y XII.

La primera obra cabalística de la que tenemos constancia es el Sefer Ietzirá (El libro de la creación), de autoría atribuida al patriarca Abraham. Esta obra, en su versión más primitiva, sin comentarios añadidos, consta de un par de páginas en hebreo que los expertos enmarcan entre el siglo I a VI d.c. Por su parte el especialista Gershom Scholem prefiere situar la redacción de esta obra entre los siglos II o III d.c« Kaplan, autor de unas interesantes glosas al Sefer Yetzirah, afirma: “Los primeros comentarios al libro se escribieron en el siglo X y el texto mismo aparece citado en una fecha tan temprana como el siglo VI. En el siglo I hay referencias a la obra, mientras que hay tradiciones respecto a su uso que dan fe de su existencia incluso en tiempos bíblicos.” Según Scholem este libro no sólo poseía pretensiones teóricas sino también taumatúrgicas.

Otro texto fundamental de la cábala lo encontramos en El Zóhar (o Libro del esplendor) redactado en torno al siglo XIII, aunque atribuido al maestro Rabbí Simeón que vivió a finales del siglo I. Se establece como exponente de lo que se ha dado en llamar Cábala teórica. Este libro místico se produce en Sefarad, es decir, en la comunidad judía de España durante la Edad Media.

La comunidad de Sefarad produce una época dorada de la cultura judía, donde sus máximos representantes se dedican al estudio de El Talmud, la gramática, la filosofía, la medicina, la mística y la poesía. Entre ellos citaremos por ejemplo a: Samuel ha-Nagid (993-1056), que además fue primer ministro del Emir beréber de Granada, Yehudá ha-Leví (1141), Todros Abulafia (1247) –no confundir con el cabalista Abraham Abulafia-, Maimónides o Salomón Gabirol. Estos contribuyen con una poesía sofisticada, para su momento, tanto religiosa como cortesana y algunos de ellos, como Maimónides y Gabirol, desarrollaron sistemas místicos próximos a la Cábala.

La mayoría de estos estudiosos hebreos de Sefarad conocen, aunque sea en sus traducciones al árabe, por ejemplo, los diálogos de Platón, lo que no era tan habitual en el medioevo –donde primaba Aristóteles como filósofo ejemplar de la antigüedad-.La profesora Ross Brann en un estudio sobre la poesía hebrea en el territorio de Al-andalus afirma: “...la aportación de los judíos en Sefarad no tiene paralelo en la historia judía al menos hasta el Renacimiento italiano, y quizás incluso hasta la ilustración judía en Alemania...”.

Precisamente es en el Renacimiento cuando personalidades como Pico de la Mirándola, desde una óptica en principio cristiana, se interesan por la cábala y la integra en su búsqueda de conocimiento.

Posteriormente se da en Alemania el jasidismo. A manera de textos sapienciales podemos leer los Cuentos jasídicos, compilados por Buber.

En el siglo XX el estudio concienzudo de Gershom Scholem Las grandes corrientes de la mística judía situó en un entorno académico, sin perder de vista el contenido místico, las disciplinas cabalísticas y su influencia en diversos estratos de la cultura y el conocimiento. En la actualidad tenemos claras manifestaciones de la pervivencia de la Cábala tanto en su estudio tradicional, como en su relación con corrientes de nuevo cuño. Así tenemos por ejemplo el libro Genios de Harold Bloom organizado, según él mismo confiesa en el prólogo, según la estructura del árbol de la vida sefirotico. En la poesía del siglo XX podemos citar al imprescindible Juan Eduardo Cirlot y sus poemas permutatorios inspirados en las teorías del cabalista Abulafia. Y la publicación de libros como el reciente Cábala y deconstrucción, donde varios estudiosos y analistas del siglo XX (Scholem entre ellos) se refieren a diversos aspectos de la cábala.

Borges definió la cábala como “una suerte de metáfora del pensamiento”. Cábala significa tradición y, a propósito, traeré a colación una frase de Salvador Dalí, no sé si parafraseada o, por el contrario, original: “Lo que no es tradición es traición.”

Y terminaré con una cita preclara de Cordovero, brillante cabalista de Safed del siglo XVI:“…siempre debe ser perseguida la cualidad de la verdad allí donde se encuentre”.

 

30/10/2006 10:41 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.
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