Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.

Resumen

Motivos de tristeza, (XXIII)

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El niño-podenco se transformaba en perro todas las mañanas. Durante su existencia matinal y perruna olisqueaba las aristas, los parquímetros, las zapaterías, las esquinas de los bingos y se orinaba donde le señalaba el instinto. Los padres, familiares y amigos del niño ignoraban su prodigiosa capacidad y, por tanto, suponían que durante las mañanas asistía disciplinado y penitente al colegio. Pasados varios meses la tutora de la clase del podenco llamó a los padres para ponerles al día de las ausencias de su hijo. Cuando el joven regresó aquel día de su deambular los padres le reprocharon su comportamiento. El niño no supo cómo excusarse, lo que enfureció a los padres sobremanera. En pleno delirio los tutores ataron al niño las manos y le engarzaron los amarres a un gancho que colgaba del techo de la cocina. En esa posición mantuvieron suspendido al infante varias horas mientras le golpeaban con una estera Al día siguiente el niño sufrió la transformación habitual y se merendó a sus progenitores. Al atardecer, cuando recuperó su aspecto humano, la misteriosa desaparición de sus padres fue para el niño motivo de tristeza. Sin embargo, al día siguiente la pesadumbre se convirtió en felicidad, ya que el niño-podenco conoció durante su errático paseo matutino a Flora, una perrita pequinesa de fina estampa.

 

02/07/2007 10:10 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. Tema: Motivos de tristeza No hay comentarios. Comentar.

Motivos de tristeza, (XXIV)

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(En la imagen superior don Arístides Seco cepillándose los dientes.)

Don Arístides Seco perdía los dientes con asiduidad. No se conocía otro caso como el suyo y, por eso mismo, despertaba la admiración y el respeto de los odontólogos de la región. Y no crea el lector que el endémico Arístides extraviaba la dentadura postiza o alguna funda dental, ni mucho menos, los dientes otoñales procedían de piezas sanas y propias. Todos los especialistas destacaban la fortaleza aparente de su dentición pero, sin embargo, sin motivo aparente, los dientes se desprendían en cualquier situación. Con suerte Arístides se percataba de la pérdida y volvía a colocarse la pieza como si tal cosa pero… Si no se percibía el propietario del extravío podían suceder graves desastres. Por alguna causa desconocida de las piezas dentales desligadas se formaban unos enormes gusanos de seda de unos cuarenta metros de altura y sesenta de grosor. Cuando las autoridades descubrieron la procedencia de semejantes parásitos al pobre Arístides se le multiplicaron las denuncias. A pesar de todo para el señor Seco lo más terrible eran las pesadillas que le perturbaban en horas nocturnas y que le despertaban entre imágenes de gusanos que le devoraban. Claro está, aquellas noches de insomnio, unidas al parecido que aquellos seres tenían con su difunto padre, eran para don Arístides, motivo de tristeza.

04/07/2007 18:41 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. Tema: Motivos de tristeza No hay comentarios. Comentar.

Noche de brujas (y bizcochos)

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La única representación de la obra teatral de Federico González Noche de brujas tuvo lugar el pasado 29 de junio en la Sala La Cuina, en el espacio Francesca Bonnemaison, en la ciudad de Barcelona. Empujados y propulsados por las oscilaciones del destino pudimos trasladarnos hasta allí para asistir al ritual, puesto en boca y en escena por el actor Carlos Alcolea y la Colegiata Marsilio Ficino.

A la entrada del espacio se ofrecía una versión en audio de la obra teatral, además del libreto que incluía un amplio e ilustrativo prólogo a cargo de Francisco Ariza. Nos adentramos en la sala circular que conmemoraba el centro de la escena con un árbol, una suerte de palmera, alrededor de la cual, cuando se apagaran las luces, tendría lugar la ceremonia de la obra.

Antes de la primera oscuridad tuvimos tiempo de hojear las páginas del texto y de leer el citado preámbulo clarificador y holgado.

Un grupo de peregrinos se adueñó de la sala, las luces palidecieron. Federico González ocupaba su lugar en el centro y al frente de la escena. El grupo de brujas comenzó el rito formando su propia cosmogonía en un círculo donde fueron desgranando los enigmas y las soluciones, el símbolo y su reflejo. Por las palabras de los personajes se deslizaban los reproches de la decadencia de los ritos y de su utilización simbólica. En el prólogo del libreto ya Ariza ejemplificaba este estado al referirse a la enorme distancia que separa los aquelarres medievales (herederos de ritos tradicionales próximos a la gran madre) de las actuales reuniones que, con el mismo nombre, sólo arañan en la superficie de esta ceremonia, formulando una parodia del arte original.

Apareció el actor Carlos Alcolea en la piel del diablo. Desde luego en sus parlamentos aclaró que su papel respondía a la consecución de una parte de la dualidad y del todo de la divinidad, a gran distancia de un personaje encarnado por una maldad amorfa e inconsecuente.

Durante dos actos se desgranaron las presencias, se coaguló y resucitó la palabra siguiendo el ejemplo de las operaciones alquímicas.

Con gran acierto en la invitación y en la portada del libreto figura, bajo el título de la obra, el apelativo Auto Sacramental en dos actos. El contenido simbólico prevalece en las intervenciones de los personajes, siempre unidas a la expresión poética y a ese, hasta cierto punto, estatismo propio de un auto sacramental. En esa misma corriente también ha trabajado Josep Soler con algunas de sus óperas de cámara. El espectador debe enfrentarse a este sistema de creación con ojos nuevos, abandonando las premisas del espectáculo destinado únicamente a matar el tiempo.

La belleza y la verdad se conjugan en Noche de brujas, al igual que en las óperas de Soler, para proponernos un proceso cuasi iniciático, para hablarnos de esas zonas dormidas, cada vez más dormidas y casi aniquiladas, en la corriente de ataque irrefrenable al pensamiento establecido por algunas pautas del mundo actual.

La asimilación de recetas como la propuesta en Noche de brujas nos facilitan el distanciarnos del modelo de esos emperadores romanos decadentes del siglo III, al que, poco a poco, nos acercamos, víctimas de un hedonismo desmembrado y de un nihilismo de salón. Bizcochos de conocimiento y de luminaria desmembrados a dentelladas.

Una vez incendiadas las luces los actores doblaron la cerviz frente al público. Federico González se desasistió de su gorra y la mostró al fervor del público para saludar a los presentes con una sonrisa luminosa. Fue, entonces, cuando dimos por terminado el ritual.

En ese mismo instante, a varios kilómetros de distancia, concretamente en Brasil, la poeta Alicia Silvestre abandonó la soltería.
"...una bruja agita las aguas de tu alma"
(Cioran. Breviario de los vencidos)

 

05/07/2007 13:21 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

El desembarco de Arrabal (Como un paraíso de locos y Diccionario Pánico, o de Cástor y Pólux)

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(Fotografía tomada de la web Campus Digital de Murcia)

 

La semana pasada Fernando Arrabal presentó en televisiones, radios y prensa sobre todo su nueva novela Como un paraíso de locos (Bruguera). Aunque también hubo tiempo para mostrar a su mellizo Diccionario Pánico (Libros del Innombrable). De entre todo lo aparecido en prensa realizamos la siguiente selección en homenaje al gran Arrabal y sus nuevas criaturas.

Su Teatro completo ocupa más de 4.000 páginas, repartidas en dos volúmenes. Sus ensayos, poemarios y diccionarios suman centenares de libros. Así las cosas, Fernando Arrabal (Melilla, 1932) y pocas palabras, son términos difíciles de conciliar. "He luchado contra la concisión, yo busco la exactitud", sentencia. Bajo el sol de mediodía, vestido de negro con una pajarita sin anudar, habla de su infancia, de Hölderlin, de física cuántica y de su nueva novela, Como un paraíso de locos (Bruguera). Y de una caja saca otro libro que tiene de estreno, Diccionario Pánico (Libros del Innombrable). "Son mellizos, no gemelos porque no son exactos, no vienen del mismo huevo". Dice que en España sólo cuenta con tres o cuatro admiradores, luego están "los extranjeros, esos pigmeos y liliputienses". Este verano tiene preparado un "cónclave" con Houellebecq y Kundera en Burgos, cerca del lugar donde desapareció su padre durante de la guerra. Un leñador ha encontrado con su motosierra un "pino roble".

Pregunta. ¿Por qué piensa que tiene menos seguidores aquí?

Respuesta. No quiero caer en la demagogia victimista habitual. El antiguo régimen prohibió toda mi obra, aunque yo he sido el menos político. Siempre he estado desconectado de todos los partidos políticos. Cuando llegué a París, estuve en contacto con el grupo surrealista, no con gente política. Aún así, no creo que haya la menor traza de surrealismo en mi obra. Hablo sobre todo de biología molecular.

(El país 08/07/2007 Entrevista en la sección En pocas palabras por Andrea Aguilar.

Texto completo:

http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/Soy/artista/estoy/loco/elpepurdv/20070708elpepirdv_20/Tes)

Cuando los profesores aconsejaron que aquel chico de mente superdotada desarrollaría todo su potencial estudiando Ciencias Exactas, el niño se rebeló ante los que consideraba que eran los asesinos de su padre. Fue una venganza, dice: ‘Yo he puesto una variada serie de barreras de humo para poder guardar mi libertad, por lo que es difícil saber cual es el verdadero Arrabal'. En todo caso, aseguró que en la televisión francesa lo definieron muy bien con motivo de una entrevista que le hicieron recientemente: en la sala de maquillaje oyó al director del programa decir a sus colaboradores: ‘Cuidado con Arrabal, porque es incontrolable. Además de ser feo, ateo y sentimental soy incontrolable, aunque me he dado cuenta que soy menos feo que era antes. Sin embargo, conseguí tener la mejor novia del mundo, con la que fuimos castos más de treinta años. Gracias a ello somos una pareja modélica'.

(Fernando Vera, Fernando Arrabal en Murcia.

Texto completo en http://www.um.es/campusdigital/entrevistas/arrabal.htm )


Al contrario que en cualquier entrevista, que suele comenzar con una pregunta, ésta arranca con una afirmación del entrevistado. Con Fernando Arrabal, ya saben, casi todo es posible. Así que él rompe el hielo y habla de sus dos libros: «¡He tenido mellizos!».
-Se refiere a «Como un paraíso de locos y el «Diccionario Pánico», que, supongo, será amplio...
-Es una maravilla. Lo que ocurre es que yo lo he descubierto ayer noche: es genial, pero no he elegido nada... Ha sido el editor.
-¿Cuánto hay de usted en este protagonista y cuánto de ficción?
-Él es lo que yo hubiera sido de no haber sobrepasado el trauma del Premio de Superdotados. Pero él no hace demagogia victimista y no la voy a hacer yo. Tenemos mucho en común. Pero yo a los 42 años dejé de ser casto y fui padre.
-Es una obra didáctica: habla de filosofía, matemáticas, biología...
-Como no creo que vaya a tener más de tres lectores y es sorprendente que siga publicando semanalmente... ¿por qué me voy a limitar? Por eso hice lo que me parece una verdadera novela. El personaje protagonista no comprende cosas que usted y yo sí entendemos...

(Entrevista Siempre deseé ser igual a los demás por Miguel Ayanz. La razón 6 de julio de 2007.

Texto completo en http://www.larazon.es/noticias/noti_cul16266.htm)

'Como un paraíso de locos' es un retrato de lo que le hubiese sucedido a Arrabal "si no hubiese superado el trauma de haber ganado el premio de superdotado", indicó. Para el protagonista, el golpe fue tal, que "quedó inepto para el amor" y para la comunicación. Realmente "no es un loco, es autista", señaló el autor, quien además explicó otro punto coincidente entre autor y obra, "nunca quise ser provocador, la provocación se instaló en mí", al igual que le sucede al protagonista.

FELIZ LOCURA

"Es un tema muy difícil de abordar", destacó Arrabal, quien además explicó que excepto sus fieles lectores, en su mayoría mujeres, el público general no se interesa por este tipo de temáticas, dónde "la falta de apetito sexual, de fortuna y de gloria, puedan convivir en el interior de una persona que se considera feliz", como le sucede al protagonista de la obra.

En 'Como un paraíso de locos' se descubren los tintes surrealistas, heredados de su incursión en el grupo surrealista de Bretón, como la presencia de hormigas y otros bichos en el subsuelo, y la incorporación de personajes virtuales. Para el autor, "todos tenemos amigos imaginarios", de niños y de adultos.

(Europa press 5 de julio de 2007. Texto completo en:

http://www.europapress.es/noticia.aspx?cod=20070705132212&ch=94)

"Mis libros son los menos leídos de España, y creo que esta novela va a batir todos los récords", asegura en una entrevista con que, a sus 75 años (el próximo mes los cumple), se siente pletórico, con más ganas de trabajar que nunca y convencido de que es el escritor que "más influencia" ha tenido cada vez que ha hablado de política. "O que han creído que hablaba de ella", matiza.

"Todos mis colegas vivieron la dictadura franquista, pero el único que escribió la 'Carta al general Franco', capital y determinante, fui yo, el menos político", señaló el escritor en alusión a esa obra que publicó en 1978 y que suscitó una gran polémica.

(TiraMillas. Texto completo en

http://www.tiramillas.net/edicion/marca/tiramillas/libros/es/desarrollo/1013264.html)

 

-- Ha recibido muchos premios y siempre es el eterno candidato al Cervantes y al Nobel...

-- Son premios irrisorios y tan poco merecidos que nunca rechacé ninguno. Los guardo todos en el cuarto de baño. El Nobel no lo tienen gente tan importante con Beckett, Ionesco y Bretón. Lo grave no es rechazarlo sino haberlo merecido. Si ahora viviera Miguel de Cervantes, yo se lo daría a Avellaneda. Es cierto que han dicho que he sido en alguna ocasión finalista del Cervantes, pero algunos se oponen porque dicen que no soy español, aunque José Hierro decía que soy tan español como un guardia civil.

(Diario de Córdoba. 09/07/2007 Entrevista por Mercedes Jansa. Texto completo en:

http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=335666)

09/07/2007 18:57 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Motivos de tristeza, (XXV)

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Quizá por un fenómeno del azar, o tal vez víctima de un infortunio, el caso es que el cuerpo de Ataulfo se momificó en vida. Al principio sus familiares pensaron en enterrarlo, para evitarse la visión nauseabunda y el olor lastimoso que despedía el sujeto, pero luego, emocionados por un discurso de Ataulfo, que se prolongó durante más de tres horas en la sobremesa del domingo, se apiadaron de sus carnes y le permitieron continuar con sus quehaceres cotidianos a plena luz del día. El padecimiento de Ataulfo interesó a científicos y médicos de todo el mundo que elaboraron las más extravagantes hipótesis para explicar el origen de su dolencia. Pongamos como ejemplo al doctor danés Rupenstinski, quien estableció una elaborada teoría donde afirmaba que el propio Eugenio se había ocupado de momificarse en vida tras seguir un tratamiento de inmersión en agua hirviente. Ni esta ni ninguna otra suposición se comprobó con la exactitud científica necesaria Gracias a la enfermedad Ataulfo visitó todos los continentes: intervino en convenciones de las más destacadas universidades del mundo, asistió a los concursos televisivos de mayor lustre, fue invitado a parques de atracciones de Europa y Estados Unidos para que su presencia incrementara el número potencial de visitantes… La momia, que siempre se distinguió por su temperamento emprendedor, aprovecho las estancias en el extranjero para establecer un negocio de exportación e importación que le produjo sendos dividendos. Para su desgracia pasados unos años su piel recuperó la normalidad y, por extensión, su negocio quebró. Claro está, la ruina y la falta de recursos fue para Eugenio motivo de tristeza. Sin embargo, el muchacho comprobó que tras su recuperación mejoraron sus dotes culinarias y, en especial, el sabor que prodigaba a la paella dominical, lo que le valió las alabanzas de sus amigos y familiares. En la actualidad Eugenio redacta su autobiografía. “Historia de una momia repulsiva".

12/07/2007 09:34 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. Tema: Motivos de tristeza No hay comentarios. Comentar.

Poema inédito

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(Al impávido y marsupial lector le propongo este poema inédito escrito en torno al año 2003 ó 2004)

 

 

Tus caderas de parturienta lasciva

con las formas de la cúpula de San Pedro;

tu cordón umbilical como la leche azul

de las vacas sagradas,

como el cenotafio de la quietud azulada.

Las agrestes grietas

por las que el infierno se deja entrever…

Las palabras secretas escritas en tu frente con limo,

el puente colgante de los martirios permanentes .

Los muslos como el altar donde se celebra

la Comunión en santa sangre y en santa aurora:

la luz depositada en el iris

por los estambres de la divinidad.

Las copas de los árboles esquinados

como caderas, muslos

y la cúpula de San Pedro.

Y la distancia que media entre las manos cortadas

como el tiempo que se estira en la corriente de aire,

como la materia que no pertenece al tiempo.

En el ombligo

la espiral que adormece las horas

y la distancia.

En tu voz,

el silencio en llamas de Dios.


 

Motivos de tristeza, (XXVI)

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Doña Berenguela se retiró al desierto, a lo alto de una columna, siguiendo el modelo del estilita. Desde las alturas ella mostraba los pechos y las nalgas a los curiosos que se aproximaban a su retiro mientras les gritaba: “Todo es uno y ninguno. La realidad no muta ni se transmuta, la realidad se fija en la pared de la apariencia. A todo cerdo le llega su San Martín. Entre dos espacios la eternidad”. Entre los fieles que se acercaban a escuchar sus predicaciones había quien apedreaba a Doña Berenguela, quien se arrodillaba en la base de la columna impulsado por el delirio y el éxtasis, así como, también, el indiferente que no manifestaba sensación alguna. Durante las noches frías del desierto Doña Berenguela deliraba, mientras rumiaba sentencias como éstas: “Lo inmanente participa de lo permanente. En nuestras carnes se materializaba el verbo y el símbolo del verbo. Como lirio entre espinas. Donde la nada se transforma en verdad y en eternidad. La nobleza del espíritu que se mantiene desasido es tan grande que cualquier cosa que vea, es verdadera y cualquier cosa que pida, le está concedida”. Cuando el sol alcanzaba su punto más alto doña Berenguela bailaba y se contoneaba al tiempo que evitaba tragarse a las moscas que la rodeaban. En una de esos delirios doña Berenguela sufrió un golpe de calor y se transformó en San Juan Bautista. Aunque la barba incipiente surgida de golpe en el rostro de Doña Berenguela, hasta ese día delicado y suave, agradó a los fieles, en cambio, para la portadora de tales rizos luengos fue motivo de tristeza.

17/07/2007 13:00 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. Tema: Motivos de tristeza No hay comentarios. Comentar.

El desasimiento y la guerra

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En el tránsito diario peatones y ciudadanos otorgan a sus quehaceres, a las contiendas por la superación “personal” (en nuestra sociedad tal pretensión siempre vinculada a la posición social) y al incremento de la pecunia y sus accidentes, una relevancia quizá desmesurada. Este error provoca que en momentos de crisis estas personas se deslumbren ante la inmanencia de una realidad que supera los planteamientos que se habían formulado hasta entonces. A costa de tales golpes prosperan algunas sectas, religiones, organizaciones y corpúsculos que bajo el abanderado de la espiritualidad y, sobre todo, bajo la convicción de poseer la verdad absoluta e indiscutible, se benefician del aumento de sus fieles y de la prosperidad de sus cuentas. El desprecio del mundo, en definitiva, el posicionarse en una actitud que relativiza la importancia de esos desmanes cotidianos, económicos y sociales, lo han promovido diversas culturas, pasando por místicos, filósofos y teólogos de diverso pelaje, con frecuencia afirmando que ese desprecio de lo mundano aproximaba al individuo a Dios, o, en el caso de algunos filósofos y pensadores, al conocimiento. Este rechazo del mundo se ha definido como abandono, retiro, acercamiento a Dios... Cuando esta postura se extiende hasta su límite se predica no una huida, ni un “desprecio del mundo”, sino la inmutabilidad en relación con lo circundante, que conviene no confundir con la indolencia. El místico alemán medieval, el maestro Eckhart, fue uno de los más afortunados a la hora de enjuiciar y adjetivar este carácter. En su texto traducido como Del desasimiento indicó: “Ahora preguntarás acaso: ¿Qué es el desasimiento ya que es tan noble en sí mismo? A este respecto debes saber que el verdadero desasimiento no consiste sino en el hecho de que el espíritu se halle tan inmóvil frente a todo cuanto le suceda, ya sean cosas agradables o penosas, honores, oprobios y difamaciones, como es inmóvil una montaña de plomo ante [el soplo de] un viento leve. Este desasimiento inmóvil lo lleva al hombre a la mayor semejanza con Dios. Porque el que Dios sea Dios, se debe a su desasimiento inmóvil y gracias a éste Él tiene su pureza y su simpleza y su inmutabilidad. Y por eso, si el hombre ha de asemejarse a Dios –en cuanto una criatura pueda tener semejanza con Dios– esto debe suceder mediante el desasimiento. Luego, este [último] arrastra al hombre a la pureza y desde la pureza a la simpleza y de la simpleza a la inmutabilidad; y estas cosas producen semejanza entre Dios y el hombre; y la semejanza debe darse en la gracia, ya que la gracia arrebata al hombre separándolo de todas las cosas seculares, y lo purifica de todas las cosas perecederas. Y has de saber: estar vacío de todas las criaturas significa estar lleno de Dios, y estar lleno de todas las criaturas, significa estar vacío de Dios.”

Ernst Jünger escribió durante la Segunda Guerra Mundial un diario de amplia fama y fortuna. Sus cuadernos se reunieron bajo el título de Radiaciones y en su primer tomo, titulado Jardines y carretas, muy leído por los soldados de la alemania nazi en su retirada, el autor reflexiona con frecuencia sobre qué es lo auténticamente digno de tener en consideración a la vista del desastre circundante. Por cierto, el propio Jünger demuestra un grado profundo de desasimiento y claridad frente a la situación bélica que le rodea. En un pasaje narra como el propietario de una finca pide a los nuevos habitantes, a las tropas alemanas, que le permitan llevarse el retrato de su hermana, sin reclamar ninguna de las posesiones costosas que atesoraba la mansión. Ante la invasión de Francia el autor se encuentra con toda una serie de propiedades que los dueños abandonan a su suerte. Y, por supuesto, en ese entorno de pasiones esenciales, de prioridades, Jünger se adentra en las reacciones del ser humano frente al infortunio. Por supuesto, en esas circunstancias los puntales de la cotidianidad (de los que hablaba al comienzo de este texto), la cantidad, en definitiva, pierde los ángulos de materia principal. Cuando en tales condiciones alguien permanece anclado a los valores de la ganancia y de los condicionantes válidos durante la paz (y que más allá de la supervivencia y la comodidad, se transforman en trampas que la vida tiende a los menos esclarecidos), se produce la extraña sensación que Jünger describe en el siguiente párrafo:

“A la hora de la puesta del Sol hemos vuelto a hacer una excursión al valle, armados con escopetas de caza. Esta vez nos hemos extraviado y hemos ido a parar a una granja de enormes dimensiones; había en ella abundancia de animales; había en ella abundancia de animales, pero no se veía ninguna persona. Al registrar los establos en busca de huevos hemos oído cantos en una de las habitaciones y hemos descubierto, junto al fuego de la cocina, un oscuro gnomo que estaba completamente borracho. Encima de una mesa había varias botellas vacías y semivacías que aquel hombre se llevaba de vez en cuando a la boca tambaleándose. Nos ha recibido con gritos de júbilo y ha sacado de debajo de su camisa, que formaba un grueso bulto por encima del pantalón, billetes de banco, que luego ha hecho revolotear por el suelo. Si no hemos interpretado mal sus tartajeos de borracho, su patrona lo había dejado solo en la granja para que ordeñase las vacas. Cuando le hemos preguntado si había mantequilla, nos ha dicho que la de aquí no es buena porque las mujeres son muy sucias –moi , je suis prope, decía alabándose, mientras nos mostraba sus sucios andrajos y bailoteaba en corro bamboleándose. Luego se ha enseñoreado de él, a lo que parecía, una embriaguez de felicidad, ha puesto las manos en la chimenea, en las sillas, en las mesas, incluso en las paredes, y ha dicho:

-Esto es mío, y esto también, y esto también y esto también.

Finalmente nos ha mostrado su andrajosa gorra y ha añadido, en una progresión que no me ha parecido mal:

-También esto es mío, todo es mío.

Luego, blandiendo un largo cuchillo y mirando alrededor con ojos temerosos:-La patrona no está aquí, aguardad, voy a matar para vosotros una oca, pero no la hembra, porque ahora tiene crías, sino el macho, que ése sí que sabe bien. Ahora todo es mío.Aquello ha acabado por parecernos siniestro y hemos abandonado el lugar. El gnomo ha ido persiguiéndonos algún tiempo y gritándonos que volviésemos; lo veíamos agarrar gallinas y tirarlas al aire, de modo que los pobres animales huían de allí cacareando.”

(Ernst Jünger, Radiaciones. Diarios de la Segunda Guerra Mundial. I. Jardines y carretas. Tusquets Editores,1989. Traducción de Andrés Sánchez Pascual.)

18/07/2007 13:23 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Motivos de tristeza, (XXVII)

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A Gustavo las orejas se le desprendían de la cabeza y por su cuenta emprendían la huida. El pobre muchacho se veía obligaba a correr tras ellas, a buscarlas bajo las estanterías, en las esquinas de las máquinas tragaperras y a emplear extraños cebos, como sonidos extremadamente agudos, para recuperarlas. Lo peor sucedió cuando las orejas se introdujeron en un corral de gallinas. Los animales se las probaron, las picotearon y se orinaron sobre ellas. Quedaron las extremidades en tan calamitoso estado que a Gustavo le provocaba nauseas el contemplarlas y el figurarse la devolución de las mismas a su lugar de origen. Tras agudas meditaciones el sufrido oyente decidió ponerlas en venta. Finalmente, tras despedir a cientos de aspirantes, el desorejado decidió traspasar tales apéndices a un violinista, miembro de una orquesta sinfónica de renombre, que había perdido su oído musical. Gustavo, algo inquieto por el vacío que ahora sentía en los extremos de su cabeza, se cosió en esa parte insegura de su rostro unas conchas de mar, que fueron la envidia de todos sus amigos y conocidos. Por desgracia, una mañana, mientras dormía junto al mar, durante ese periodo estival que suele identificarse con las vacaciones veraniegas, un niño sustrajo al pobre Gustavo sus orejas-caracola, lo cual, como el lector ya supondrá, fue para el orgulloso propietario motivo de tristeza.

23/07/2007 19:02 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. Tema: Motivos de tristeza No hay comentarios. Comentar.

José María de Montells y la Suerte Suprema

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(En la imagen el poeta don José María de Montells.)

Abro el buzón y de sus fauces terrenales emerge, cual conífera o Cristo ebúrneo, el nuevo poemario de mi amigo el caballero don José María de Montells y Galán. El libro se ha publicado en Málaga en la editorial Corona del Sur, dentro de la colección “islas del recuerdo”. Mi amigo, con paso firme, con su nueva criatura prosigue su paso de poeta esencial de las vanguardias de segunda generación, vinculado a la poesía visual y a toda suerte de aventuras literarias de primer orden. Su nombre suena y resuena en antologías y en bocas de ajenos personajes que destacan su vitalismo, su humor y su don de musas. En el terreno de la llamada poesía discursiva ha ofrecido, en los últimos años, espléndidas muestras de originalidad que no pecan de frivolidad, sino de lo contrario. Con un aire, en ocasiones, de estilo “camp”, en otras próximo a esa tradición que, precisamente por serlo,  se encuentra pegada a la rabiosa modernidad, pero  siempre envuelto en técnicas afines a las vanguardias históricas y a los alucinados que siguieron a Rimbaud, José María de Montells lleva unos años estableciendo lo que, en mi opinión, constituirá la columna más sobresaliente de su trabajo poético, en la vertiente textual.

No teme mi amigo Montells el engarzar su conocimiento de la poesía clásica en sus versos, y pretende, más que dejar a la poesía clásica en llamas, transmutarla en esos crisoles de palabras cortadas, de frases sin puntuación, en esos textos que rozan el sentido de la estética angelical sin quedarse en ella.

En la editorial Libros del Innombrable publicó los excelentes poemarios el asalto al palacio de invierno (2003) y La cabeza contra el muro y otros poemas (2002), ambos claros ejemplos de su mejor poesía textual, junto su penúltimo texto Dama con antifaz (2006) y también, por supuesto, con la última entrega de su poesía que supone este La suerte suprema (2007).

“Nada hay tan universal como lo propio”, refiere el autor en la entrada que precede al libro. Los poemas danzan en torno a la tauromaquia, en un sentido que, desde luego, trasciende a la propia fiesta, aunque se hable de cierto casticismo en el preámbulo a los poemas. En los astados que circulan por los poemas de este libro uno piensa en el Minotauro, en Creta (a los Montells también se refiere en su prólogo) y en los grabados que sobre este tema dibujara Picasso. Según ciertos críticos el “macho-machungo” (así denominó Gregorio Prieto a una de sus carpetas de dibujos postistas”) Picasso se autorretrataba en esos minotauros salvajes y hercúleos que destacaban en sus grabados.

Claro está, la figura del minotauro permanece unida al laberinto. Así cual Dédalo estereoscópico Montells se disuelve en diversas suertes-poemas por donde destila la sangre, la negrura y la furia de este país, como él mismo afirma, de María Santísima.

De entre los poemas incluyo el que despunta como mi preferido y que el autor ha dedicado a su nieto.

Toreo de Salón

La tierra estaba en calma/ Se movía un oleaje negro

Sin saberlo/Tremolaban banderas en su pelo/

Y un mugido azul que se rompía en temblorosos restos/

Había remotas amatistas/telas granas/espléndidas sonrisas

Fingidas taleguillas moviéndose moviendo/Los pañuelos

Sin sangre con coronas/En círculos concéntricos/

La furia enloquecida agonizaba en rojas llamaradas sin saberlo/

En la contraportada del libro leemos con pleno acierto: Su último libro de artículos Volver a Ruritania (Para una lectura de lo hermético) ha sido juzgado por la crítica más lúcida como imprescindible para escribir la verdadera historia de la literatura española contemporánea.

¡Como peces recién salidos de un matadero!

26/07/2007 13:35 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Motivos de tristeza, (XXVIII)

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Anacleto se convirtió en ejemplo de castidad y continencia tras la lectura del piadoso libelo que narraba la conversión al cristianismo de Claudia Procula, esposa de Pilatos, texto muy estimado entre los primeros cristianos. El piadoso abandonó todo contacto con su esposa, siguiendo el ejemplo de la catequizada Claudia quien, en la obra referida, se niega a ayuntarse con su marido como demostración extrema de pureza y rigor. Entre tanto, la esposa, incapaz de discernir los motivos aducidos por el catecúmeno, tentaba todas las noches al abstinente Anacleto con posturas procaces y voces promiscuas. Sin embargo, el casto permanecía firme en sus aspiraciones, mientras se acariciaba con intemperancia el cilicio que le rodeaba el muslo. Transcurridos unos meses Anacleto comenzó a experimentar visiones sorprendentes en las que aparecían diversos santos, ángeles y arcángeles, según él como recompensa a su constante dedicación. Mientras el virtuoso alcanzaba, a su parecer, inesperadas cotas de santidad, su esposa decrecía, se ajaba y perdía la color al tiempo que la estatura. Así, la señora, para evitar que su marido la aplastara, se traslado al interior de una botella, donde se acomodó con algunos muebles que le fabricó Anacleto, siempre tenido por persona muy capaz entre sus amistades, para conceder a la desmedida una cierta dignidad. Una noche Anacleto, mientras bañaba a su esposa en un dedal, sintió la quemazón de ciertas aspiraciones lujuriosas mientras su dedo índice cubría la desnudez de la consorte. Este instante de ruina, que le llevó a la pérdida de sus facultades visionarias, fue, para el cuasisanto, motivo de tristeza y duelo.

30/07/2007 19:02 Autor: Raúl Herrero. Enlace permanente. Tema: Motivos de tristeza No hay comentarios. Comentar.
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