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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.

Las espuelas y la carne

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(En la fotografía superior el pintor Boix y el escritor Fernando Arrabal.)

Durante la cena que siguió a la conferencia el presidente del Círculo Ecuestre de Barcelona preguntó a Fernando Arrabal: “¿Cómo se ve la política española desde Francia?” El escritor permaneció unos segundos de silencio y espetó: “¿Me lo pregunta usted en serio?”. El presidente respondió con una afirmación. “Hace unos días, siguió el dramaturgo, me contaron que en un museo todas las mujeres se sacaron el pecho como protesta porque a una señora la habían expulsado del reciento porque daba de mamar a su hijo en público. Mientras en otros países se mueran de hambre ese tipo de actividades me parecen una tontería. ¿Qué importancia puede tener la política en España, o en Francia o en cualquier otro país? El capitalismo y la política, según ahora la entendemos, pronto desaparecerán. Es necesario un gobierno mundial que reparta la riqueza. Los problemas no pueden tratarse todavía por grupos, por naciones o por pueblos, los problemas deben solucionarse desde la globalidad.

De nuevo el silencio.

 

(Había llegado al Círculo Ecuestre ese mismo día. Esperamos, el poeta Martín y yo, a Arrabal en un salón privado en el que nos obligaron a ponernos chaqueta y corbata. ¡Qué suerte! Cuando llegó Arrabal un hombre muy simpático, con modos suaves y firmes, como los revolucionarios más distinguidos, pidió al escritor que también se enfundara en una chaqueta. Arrabal dijo:¡Por favor suminístreme una pero ¡qué sea bien grande!. Entonces recordé que la película Sombrero de Copa, protagonizada por mi venerado Fred Astaire, también comienza en un club de esa categoría. Un caballero se levanto de su sillón y pidió a Arrabal un autógrafo. Algunos son lo que son mientras otros son los adjetivos que tienen para calificarse.)

Arrabal, durante la cena, prosiguió: “En los años sesenta visité a mi amigo Antonio Fernández Molina en un pueblecito de unos 100 ó 200 habitantes como mucho, llamado Alpedrete de la Sierra, donde trabajaba como maestro. Entonces yo acababa de regresar de mi primer viaje a Nueva York. Me costó más tiempo el viaje de París a este pueblo que de la capital francesa a Nueva York. La última parte del trayecto la tuvimos que hacer, mi esposa y yo, montados en mulas. Cuando llevaba unos días en Alpedrete entramos en lo único parecido a un bar o a una cafetería que existía en el lugar. Entonces, el hombre que atendía el lugar nos preguntó: ¿Están ustedes veraneando en Alpedrete? A lo que respondimos que sí. El lugareño continuó: Pero han hecho ustedes muy mal porque se han alojado en la parte baja del pueblo, donde sólo hay gente de mal vivir. La próxima vez que vengan les aconsejo que se instalen en la parte alta, porque todo es mucho mejor, somos hombres más educados. ¿Qué se puede esperar del hombre mientras se maneja en esos parámetros?, preguntó Arrabal.

(¿Qué concepto supera en cretinismo a la idea de considerarse mejor (o incluso superior) por el lugar de nacimiento?, se preguntaba un servidor a los postres.)

El poeta y leñador Martín Marcos y quien esto escribe asistíamos complacidos a la cena y ante las declaraciones de Arrabal sentimos una extraña satisfacción.

El encuentro se había organizado en torno a la inauguración de la muestra del pintor cubano Boix en la Galería José de Ibarra. Al día siguiente, tras la puesta de largo de la exposición, el galerista, un hombre afable y entusiasta del arte, nos invitó a un nutrido grupo de coleccionistas y amigos, a una cena que tenía por anfitriona a doña Carmen Robert. En aquella casa con siete pisos de altura y habitaciones laberínticas nos fuimos perdiendo uno a uno los asistentes. Cuando ya confundía los rincones de mi mente con los de aquella casa me encontré con un lavabo y allí me tropecé con Arrabal, que venía de un pasillo por donde se accedía también al cuarto de baño. “Vayamos a ver qué encontramos”, me sugirió. Entonces tuvo lugar una escena propia de una película de los hermanos Marx en la que Arrabal y yo nos cruzábamos con el pintor Fernando S. M. Félez, el director dramático Ángel Alonso, el propio galerista, el poeta Martín Marcos, el estupendo actor Joan Frank, otros invitados vestidos de domingo, señoritas hermosas e, incluso, inglesas, por los rincones y las habitaciones más peculiares… Por si esto fuera poco, la casa poseía un ascensor que recorría todas las alturas, lo que suponía la aparición de inesperados personajes que surgían de la nada. Por fin nos encontramos en una terraza. Desde allí se divisaba una piscina y, por supuesto, volvimos al laberinto para hallar el acceso, pero no fue posible. De nuevo en la planta calle, donde se ofrecía comida y bebida, la conversación osciló entre los clavicémbalos y las loas al músico extraordinario Josep Soler.

El artista Boix, con puro y sombrero, aportaba a los interesados detalles sobre su pintura y su taller en Ginebra. Arrabal, durante la mañana, había manifestado que la pintura de Boix suponía la materialización del deseo del movimiento pánico de organizar la confusión.

Apenas una hora antes supe que Ángel Alonso atesoraba entre sus muchos otros méritos teatrales y artísticos, la creación del programa El planeta imaginario, que tanto disfruté durante mi infancia. Desde ese momento vi a mi apreciado Ángel Alonso con los ojos del niño asombrado y sobrecogido por todos los regalos, como mi presencia junto a tantos amigos en la velada descrita, que me regalan los hados.

Justo cuando regresaba a mi casa se desató el diluvio universal. ¡Ya era hora!

[La exposición de Carlos Boix puede visitarse hasta el día 30 de noviembre de 2007. Aconsejo a los lectores el poema de Fernando Arrabal que se incluye en el catálogo. Boix. Galería José de Ibarra. C/ Aragón 232-234 (Esq. Balmes, 59) 08007 Barcelona Tel. (+34) 93 451 20 52 e-mail info@galeriajosedeibarra.com

Tel. (+34) 679 18 62 32.)]

04/10/2007 17:49 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Reseña de Pilar Quirosa-Cheyrouze sobre 9.5 Punto de no-retorno

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(Pilar Quirosa-Cheyrouze ha publicado en la revista Foco Sur (agosto, 2007) una reseña sobre mi último poemario: 9.5 Punto de no-retorno. Desde aquí le agradezco sus palabras y su trabajo. A continuación reproduzco el texto de la reseña para mis impenitentes lectores.)

 


El escritor Raúl Herrero (Zaragoza, 1973), realiza un nuevo ejercicio literario, incluido en el ciclo poético en torno al número 9 y prologado por Marta Agudo. El poeta zaragozano, vinculado al postismo y a la fuerza de la palabra –junto con el recordado Antonio Fernández Molina y el escritor Fernando Arrabal, a quienes el autor ha prologado en varias ocasiones-, hace de la entrega poética una apuesta alta por la existencia, pese a su transitoriedad, sus intrigas, sus avatares, y sus derrotas, bebiendo de la fuente del conocimiento, sorteando abismos, sabiendo donde se encuentra la verdad y su conjunto: “ La vida, al igual que la gloria, concluye, / la tristeza permanece”, abriendo el camino a la evocación, al cómputo de la memoria, a los días que no regresan, ese reloj inclemente que marca las horas. El autor de poemarios como “El mayor evento”, “El faro de Sigfrido” y “Oficium deffunctorum”, libros de relatos como “Así se cuece a un hombre” o ensayos como “El éxtasis”, desarrolla una gran actividad cultural, tanto al frente de las ediciones zaragozanas de “Libros del Innombrable”, como desde su interesante faceta como creador plástico.

Pilar Quirosa-Cheyrouze

 

(Ciclo del 9 -9.5 Punto de no-retorno- Raúl Herrero, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2006.Prólogo de Marta Agudo ISBN-10: 84-95399-72-5 ISBN-13: 978-84-95399-72-4)

 

11/10/2007 10:13 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La pintura (Félez) y la poesía (Martín Marcos) en danza

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(En la imagen superior pintura de Fernando S. M. Félez.) 

El pasado 7 de octubre se inauguró la muestra retrospectiva del pintor Fernando S. M. Félez en la sala de Torreón Fortea de Zaragoza. A las 12 en punto, con esa donosura meridional de los domingos en ramos, se acercaron hasta la exposición amigos, admiradores y curiosos. Rafael Ordoñez nos aguardaba a las puertas de la sala y, por extensión, del departamento de cultura del ayuntamiento donde se encuentra emplazada. Viramos por la muestra cual peces en un acuario.

Los amigos no se hicieron esperar. Llegaron Luis y Mariano Berdusán (éste último traductor de Hölderlin); Carmen, la asistente de Arrabal durante el estreno de El Arquitecto y el Emperador en Barcelona, acompañada de su madre; María José, amante del arte y de los arenques con una exposición en ciernes; Eusebio, el fotógrafo meridional y heliocéntrico; José Antonio Conde, exiliado poeta y domador de fieras, con su hijo; Pedro y Beatriz, recolectores de símbolos; el amigo y crítico Alejandro J. Ratia y el joven poeta de ochenta y tantos años Mariano Esquillor y además de ciertos desconocidos enigmáticos.

“Me han relatado algunos detalles sobre su vida y es usted un héroe”, afirmó el pintor Félez cuando conoció a Esquillor. El poeta sonrió y dijo que no era para tanto. Sin duda, Félez se refería, entre otras cosas, a la perseverancia y constancia que ha demostrado Esquillor en las labores poéticas a pesar de atropellos, dificultades y algunos tropezones, tanto en lo literario como en lo vida. Nuestro poeta se aproximó a Pedro y le preguntó: ¿Aquí servirán tequila?

Fernando S. M. Félez conversó con Alejandro Ratia sobre sus influencias, su pasión por la pintura simbolista y por algunos aspectos de la surrealista. “Magritte mantiene algunos detalles románticos en su pintura, sin embargo otros como Delvaux o Matta se manifiestan más afilados”, añadió Félez.

“En sus cuadros encuentro auténticas alegorías. Sin duda sus obras me inspirarán un poema”, comentó Conde al pintor. Félez sonreía, se fotografía con varios de los presentes en la muestra y no dudó en comentar algunos de sus lienzos.

Una cabina en mitad del desierto, un músico que interpreta una partitura en la soledad de una duna, “El David” de Miguel Ángel de vacaciones por París, mujeres desnudas en entornos crepusculares, fuentes neoclásicas invadidas por bidones de gasolina, el amor imposible de una sirena y un hombre con cabeza de pez…

Mientras se sucedían las pinturas y los invitados imaginaba un suelo formado por pastillas de jabón. ¡Qué rápidos nos moveríamos de un extremo a otro de la sala!

Un hombre, con un cachirulo sobre los hombros, no sé si por el entusiasmo que le procuraban las fiestas o porque, a falta de una rebeca, se cubría los hombros de las corrientes de aire, mencionaba escandalizado:” ¡Qué pocos pintores de Zaragoza han venido a la inauguración!” Este mismo hombre con la lengua algo trabada repetía a Félez: “Me ha gustado mucho, mucho. Yo abandoné la escuela de bellas artes, ¿sabe?”

Pasados los días y se aproximó a Zaragoza, desde su pueblo de Burgos, nuestro amigo el poeta y leñador Martín Marcos. Nos encontramos en las terrazas sobre las que se abalanzan los turistas y los autóctonos embriagados por la fiesta y también por el alcohol. En una de nuestras sesiones Félez nos cuenta la historia de un imbatible jugador de ajedrez que, a menudo, se enfrentaba con Fernando Arrabal en el París de los años cincuenta. Este hombre, con figura propia de El Greco, decidió romper con su amante, una arquitecta. Al parecer esta mujer aceptó el desplante a cambio de una última noche. Una vez en casa ella emborrachó al seductor y, cuando se aseguró que dormía, le quitó las llaves de su apartamento. Tras introducirse furtivamente en la casa, la mujer despechada asesinó a golpe de martillo a la esposa y la hija de su amante. Aquella historia nos transfiguró.

En mis diarios de Jünger leo que, tras la muerte de su hijo en el frente de Italia, el escritor se adentró en la habitación de su primogénito. Allí Ernst Jünger en un cuaderno de su hijo leyó: “El que más lejos llega es el que no sabe adónde va”.

Martín visita en la Casa de Amparo al poeta Mariano Esquillor. Durante la conversación tratan del soneto, de la décima y de sus metros favoritos. También reluce la presencia de Juan Ramón Jiménez. Al final Esquillor recomienda a Martín que busque su propio camino, que se aleje de los poetas a los que admira.

Con Martin Marcos, Félez y María José recorremos los estanques, las estanterías y las porterías de la ciudad. Mi amigo Martín lamenta que tenga que regresar a Burgos a su vida cotidiana. Félez aguarda que se recupere su esposa de un percance para regresar a su casa en el Ampurdán y seguir con su frenético trabajo.

Antes de despedirnos conversamos sobre temas fundamentales: el principio de entropía, el idealismo, los chinos y los hermanos Marx.

 

Exposición Fernando S.M. Félez

Lugar:
Torreón Fortea (Zaragoza)
Horario:
Laborables de 10 a 14 y de 17 a 21h. Festivos de 10 a 14h. Lunes cerrado.
Fecha:
Del 6 de octubre al 25 de noviembre de 2007

15/10/2007 11:52 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Entrevista al poeta Martín Marcos (con dos sonetos de propina)

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(En la imagen superior fotograma de la película El séptimo sello (1957) de Ingmar Bergman.)

Al poeta Martín Marcos lo conocí de la mano de Fernando Arrabal. Vive en Vilviestre, un pequeño pueblecito de la provincia de Burgos, en una casa cuyos cimientos se remontan al siglo XVI, acompañado por unos 5000 libros. Martín se dedica en cuerpo, corazón y vida al disfrute del ajedrez y de la poesía. Escribe unos sonetos extraordinarios y, si la situación y el momento lo precisan, su boca los arranca a bocados, con la misteriosa sonoridad de su voz. Mientras se ocupa en estas nobles tareas, también asume el ejercicio de diversos oficios en su pueblo natal con el único propósito de matar el tiempo. Martín Marcos ha accedido a que le realizara la siguiente entrevista y, para postre, me ha remitido dos de sus sonetos para los lectores de este blog. En la actualidad, inspirado por los aforismos Musgos de Antonio Fernández Molina, se ocupa en la escritura de sus propias sentencias, a las que denomina Astillas, quizá por su condición de leñador y de incansable husmeador de la naturaleza. Acompaña a Fernando Arrabal siempre que puede por EE.UU., España, Italia y esos mundos.


P-¿Qué fue antes la poesía o el ajedrez?
R-Son dos manifestaciones artísticas, pero la poesía quizá se descubrió antes al escuchar su voz interior.
P-¿Recuerda a Los chiripitiflaúticos?
R-Si. Era un programa infantil que se emitía por las tardes, donde aparecían: Locomotoro, Valentina , el Capitán Tan, el tío Aquiles y los hermanos Malasombra... Pero como niño rural y de bosque prefería correr por el campo y jugar con los amigos o subirnos a los árboles...
P-¿Dónde se escribe un poema?
R-Se graba en el pensamiento y se refleja en el papel; es la representación de lo que ya ha sucedido.
P-¿Recuerda cuál fue el primer poema que leyó?
R-En la escuela me impresionó mucho " El Conde Arnaldos" que empezaba:
“Quién hubiera tal ventura sobre las aguas del mar...” y terminaba de una forma muy enigmática: “Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va”. Y también me aprendí de memoria un soneto de Lope de Vega que empezaba:
¿ Qué tengo yo que mi amistad procuras
Que interés se te sigue Jesús mío
Que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches de invierno a oscuras etc....
Pero la gran seducción poética fue con una antología poética de Miguel Hernández; aquello no era tedioso ni aburrido como casi todo lo de la escuela.
La poesía parecía una música de los ángeles que descendía a tu imaginación.
P-De entre los momentos que ha vivido en sus viajes con Fernando Arrabal ¿Cuál recuerda con especial emoción?
R- Fernando Arrabal tiene el don de magnetizar lo que le rodea y expresarlo con humor y dulzura. Todos los viajes con F. Arrabal han sido como una especie de viajes iniciáticos hacia la enseñanza, la belleza y la amistad entre los miembros de la Liga de Poetas; nos hemos visto en Burgos, Cuenca, Madrid, Barcelona, Córdoba, Sevilla, La Toscana o Chequia... pero si he de decir uno, me quedo con el viaje a Nueva York y Chicago, al dar el salto cualitativo y oceánico.
P-¿Qué relación establece entre la poesía y el ajedrez?
R- Para mí son dos expresiones apasionantes. En la poesía lees y escribes; en el ajedrez mueves y esperas. Tanto en la poesía como en el ajedrez se busca la perfección por medio del pensamiento, la belleza o el sentimiento, y para hacerlo hay que atravesar arduos caminos con sacrificio y resistencia, y otras veces los senderos son lúdicos, llenos de musicalidad y alegría contenida en el rostro. En las dos existe una apertura, un medio juego y un final. En el ajedrez se busca el jaque mate, pero enseguida se empieza otra, por eso nos suele comentar Arrabal lo que decía André Bretón: ¡Ahí está Duchamp con su eterna partida de ajedrez! En el fondo también pudiera haber dicho: ¡Ahí está Rubén Darío con su eterno poema...! La vida es corta, y el arte es largo diría Antonio Machado, y además no importa.
P- En su pueblo en verano se contempla la Vía Láctea con claridad y...
R- Sí. En mi pueblo las noches de verano son estupendas, por ejemplo en la semana del diez al quince de agosto, por San Lorenzo, puedes pasear casi como los peripatéticos, y al salir del pueblo y en la oscuridad, puedes sentarte o tumbarte y ves a la perfección todo el camino de santiago o Vía Láctea; ves todo ese polvillo blanco dispersado como un inmenso arco en la constelación, y puedes ver además: treinta, cuarenta o cincuenta estrellas fugaces en no demasiado tiempo. La verdad es que los cielos en verano aquí en Vilviestre, son estupendos, y uno se regodea y se va feliz a la cama.
P- ¿Qué podría hacer el mundo por mejorar? (Por favor no incluya doctrinas de rebaños, ni de ideólogos inquisidores.)
R-En los paseos con Fernando Arrabal, a veces, no queda más remedio que ver cómo está el mundo, tan absurdamente desproporcionado de hambre y saciedad; de libertad y esclavitud...y entonces pensamos que se necesita un sólo gobierno mundial regido por santos laicos que impongan la buena voluntad y convierta este mundo en algo más acorde al pensamiento y los nuevos tiempos que se esperan del siglo veintiuno.
P- ¿Dios?
R- ¿El qué? ¡Ah,la eternidad!
El universo es sagrado, la eternidad espera al que ha nacido, pues lo que existe, existirá siempre, y lo que no existe, no existirá jamás.
P-La poesía y la verdad…
R- Los filósofos buscan la verdad; la poesía seduce metafóricamente, y lo que escribe, puede interpretarse en diferentes verdades o mentiras; Tú verdad, no la verdad. La verdad absoluta creo que se nos escapa.
P-En el cine la poesía se oculta bajo el ala de...
R- Es evidente que el cine tiene poesía. Yo encuentro poesía en las tres K ( no Karpov, Kasparov, Kramnik) sino en Kusturica, Kaurismaki y Kierostami. Afortunadamente ha habido grandes maestros del cine que nos emocionan en determinadas secuencias o gags, desde Chaplin hasta el cine Mexicano o Africano, etc.
P- ¿Recuerda el programa Un, dos, tres?
R- Ha habido muchos, yo me quedo con el que presentaba Kiko Ledgard y los cicutas con Valentín Tornos. Yo era un niño pero, a decir verdad, no lo veía demasiado, me parecía un poco infantil.

 

 

 

 

 

 

 

Portada del libro de Arrabal Éxitos y fracasos sobre el tableroPortada del libro de Arrabal Éxitos y fracasos sobre el tablero

 

Dos sonetos de Martín Marcos:

FANDO

Vino a París como un sueño de Fando
Lleno de fe, del ser que vio a María
Vino con luz, pues todo en él lucía
Y por insignia el buque de Lepanto.

Atrás quedo el dolor, penas y llanto
Era la paz la flor que allí nacía
Era el dulce cantar que cantaría
Sin miedo, sin temor y sin quebranto.

Sueña que al soñar ya está soñando
Lo helicoidal que Heráclito intuía
Como eslabón, memoria o como un santo.

¡Qué arrabal de palabras se diría
Paseando por Venus con tu lira
Y el arco dio en el centro de Fernando!

SURGIA COMO UN PRONTO LA ALBORADA

Surgía como un pronto la alborada
Abocada al final la negra noche
Yacía y consumía su derroche
Atisbaba de luz la madrugada.

Surgía y abocaba la morada
Yacía y atisbaba sin reproche
Crujir se oía en llanto al alimoche
Perdido al frío amor de la nevada.

Mi corazón en absoluta calma
Atónito al fluir introspectivo
Tornábase abocado hacia su alma.

Delirio subyugado y subjetivo
Que en súbita razón así lo empalma
Como justo existir lo que está vivo.
Enero 2006

 

Si alguien desea ponerse en contacto con Martín Marcos puede hacerlo en el siguiente correo: martinmarcos26@yahoo.es

23/10/2007 09:36 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

Adelanto de El hombre elefante

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En la página de la editorial Libros del Innombrable ya se ha publicado en pdf un adelanto de mi próximo libro, la pieza teatral El hombre elefante. De ella escribí hace algunos días en este mismo blog. Esta pieza viene acompañada en el volumen por otra obra dramática que lleva por título El indómito y extraño caso de Gregoria. Los datos del libro son los siguientes:

El hombre elefante / El indómito y extraño caso de Gregoria Raúl Herrero ISBN-10: 84– 95399–84–9 ISBN-13: 978–84–95399-84–7 170 págs. Precio: 14,00 €

En la página que bajo estas líneas refiero el lector impávido, que sienta una curiosidad extrema, hallará un adelanto de las primeras páginas del libro en pdf. Este nuevo libro sólo se encontrará, como viene siendo costumbre en la editorial Libros del Innombrable, en las mejores librerías.

http://www.librosdelinnombrable.com:81/upload/El_hombre_elefante.pdf

El resto de las novedades de la editorial las encontraréis en la siguiente dirección:

http://www.librosdelinnombrable.com:81/noticias/noticias.asp

 

31/10/2007 10:54 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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