Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.

Merienda en Valdepeñas (Gregorio Prieto y Antonio Fernández Molina comidos por los codos)

20070907102233-5.jpg

 

(En la parte superior lienzo de Gregorio Prieto)

A lo largo del viaje, en las gasolineras, en las estaciones de servicio, tras los aparadores de los grandes almacenes, tras los urinarios públicos, en cualquier esquina oscura, tras un arbusto mal intencionado que evita en el camino la visibilidad de caballerías y máquinas; a lo largo de todo el viaje comprobamos que nos espiaban extraños personajes con sombrero. Los había de todo tipo: algunos ocultaban el rostro bajo un sombrero-hongo de ala ancha, otros aprovechaban que les descubríamos para interpretarnos el baile de las cejas, otros se encogían y arrastraban por el suelo para desaparecer de nuestro campo de visión, como si de ese modo pudieran disimular su presencia.

Por fin, algo asustados por la persecución inmisericorde de esos personajes, alcanzamos nuestro destino. En la puerta de la Fundación Gregorio Prieto, en Valdepeñas, nos aguardaban Isabel y Teresa, dos de las hijas de Antonio Fernández Molina.

A Gregorio Prieto se le ha llamado el pintor de los poetas porque dejó retratos de muchos miembros de la generación del 27 y de otros muchos. Aunque también se le podía calificar de poeta-pintor… Uno de los retratos que realizó de Federico García Lorca ha dado la vuelta al mundo y se ha reproducido en innumerables biografías del poeta andaluz. La editorial de poesía “Adonais” le permitió que publicara un libro de dibujos bajo el título de: “Poesía en línea”. Su amistad con Antonio Fernández Molina procede de los primeros años de la década de los años 50. De aquel entonces existe una fotografía, que se incluye en el catálogo, donde figuran retratados Prieto, F. Molina y Ángel Crespo en Alcalá de Henares en el año 1951. Para postre Gregorio Prieto realizó una suerte de inauguración del postismo, antes que este movimiento se fundara formalmente en 1945, con Eduardo Chicharro. En ese período, en Roma, ambos artistas pergeñaron varios collages ejemplares, que el visitante puede ahora admirar en este museo. En esa casa típica castellana también se encuentra una amplia selección de lienzos del pintor, además de un abundante número de collages de los años 60 y 70, algunos de ellos influidos por la estética del pop, donde confluyen restos de revistas de la época (se asoma en ellos la propia duquesa de Alba) y cartas personales de diverso signo. A esta colección la acompañan un nutrido grupo de arcángeles San Miguel y varias palomas trinitarias.

Allá por los años 50 Gregorio Prieto dibujó un retrato de Antonio Fernández Molina, tal vez el último de la serie que dedicó a los poetas. Esta obra aparecía en primer plano en la muestra antológica de dibujos de Antonio Fernández Molina, que se presentó el día 1 de septiembre en la Fundación Gregorio Prieto. A los dibujos los acompañaban, impresos en las paredes, algunos fragmentos de un texto que dedicó a Molina su amigo Fernando Arrabal.

La muestra se presenta bajo el epígrafe “Poeta-Pintor, exposición homenaje”. Y la selección de obras, por obra y gracia de su hija Ester, supone un gran acierto. Puesto que reúne tanto todas las facetes de F. Molina en el terreno del dibujo. Por un lado contamos con la presencia de unos míticos cartones realizados a principios de los años 50. Esas obras estuvieron desaparecidas durante algún tiempo. Se trata de obras que Fernández Molina realizaba en su aislamiento en el pueblo castellano de Casa de Uceda, pero que guardan estrecha relación estética con las creaciones realizadas en ese momento por los más arriesgados artistas del momento en las capitales del arte. Así, en estos cartones monocromos, porque la situación económica no permitió la llegada del color a la pintura de Molina hasta varios año después, rastreamos influencia de Klee, y la presencia de contemporáneos como el grupo “El Paso” y de la denominada pintura “matérica”.

En la muestra también nos encontramos con esos animales aguerridos, en la línea de los “seres imaginarios” y con el pulso del grupo COBRA (con quienes expuso Fernández Molina en Berlín, por cierto). Tampoco falta la serie del abecedario y de los números con una equilibrada belleza. Llamó la atención de muchos asistentes la baraja que ideó Fernández Molina con unos bastos que se han transformado en peces. Se incluyeron algunos paisajes y personajes de su etapa en Mallorca, obras, en general de mayores medidas. Pero tampoco faltaron esos dibujos que el artista realizaba mientras conversaba con un amigo, o mientras se ocupaba de cualquier otro asunto, piezas que esbozaba sobre cualquier pedazo de papel, aprovechando una invitación recibida en el correo de la mañana, en un billete de autobús, en un resto de cartón, todos ellos valiéndose de cualquier material como tinta, grafito y saliva para fijar y dar esplendor.

Comprobamos como a algunos presentes les temblaban las piernas de admiración y excitación. Incluso fue necesario sujetar por las piernas a algunos para evitar que la emoción les hiciera ascender a los cielos en carne mortal.

El acto de inauguración resultó enriquecedor. El alcalde de Valdepeñas, el presidente de la Fundación Gregorio Prieto, el vicepresidente de la misma y Ester Fernández, en nombre de la familia, ofrecieron un claro retrato de Antonio Fernández Molina y de la dimensión de su obra.

Antonio Sánchez Ruiz, vicepresidente de la Fundación, recordó la presencia de Fernando Arrabal en el museo, acompañado por Fernández Molina y quien esto escribe. Aquella, sin duda, fue una tarde apoteósica y delirante.

Cuando me disponía a abandonar el recinto unos ojos llamaron mi atención. Me aproximé lentamente a ellos, con el sigilo de un animal desconfiado. De golpe me encontré con todos aquellos personajes con sombrero que nos espiraron durante el viaje, todos dibujados por la mano de Fernández Molina y reunidos bajo un mismo marco. Los personajes se percataron de mi presencia y comenzaron a bizquear. Les aproximé mi oreja y me narraron una serie de fabulosos sucesos, que relataré a mis lectores en otro momento.

Y tras el acto, desde luego, la merienda.

 

(Exposición Dibujos de Antonio Fernández Molina Poeta-pintor. Exposición homenaje. Del 1 de septiembre al 7 de octubre de 2007. Museo de la Fundación Gregorio Prieto, Valdepeñas. No se pierda el visitante el catálogo con textos de autoridades, de Ester Fernández, de Antonio Sánchez, José Corredor Matheos, una selección de textos de Fernández Molina sobre Gregorio Prieto, unos musgos de A.F. Molina y un soneto del mismo. Además de otros contenidos y de la reproducción de las obras.)

07/09/2007 10:23 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fernando Arrabal en el Banco de España (o ¡un drama de Echegaray hay!)

20070912172604-arrabal-en-el-banco-de-espana.jpg

 

(En la fotografía contigua Javier Esteban y Fernando Arrabal en el Banco de España junto a la escultura a Echegaray. Fotografía de Raúl Herrero.)

A las puertas de la sede del Banco de España en Madrid montábamos guardia José Rivela, al que Arrabal define como “El trotaparnasos”, Javier Esteban XXI, Luce Moreau, esposa del dramaturgo, el mismo Arrabal y quien esto escribe. El propósito de nuestra esclarecida guardia no era otro que introducirnos de golpe y porrazo, sin encomendarnos a los dioses ni a los astros, ni a las autoridades, y con la alarma de la amenaza terrorista sobrevolando nuestras cabezas, en el santo lugar del peculio para rendir homenaje al fundador de la casa, el escritor y premio Nobel José Echegaray y Eizaguirre. Arrabal argumentaba: “En vida de Echeragary todos los escritores y artistas españoles firmaron un manifiesto contra su figura, con excepción de Benavente y el compositor, por mí tan admirado, Albéniz.

¡Fue un matemático de primer orden! Al final de su vida declaró que no podía morir porque todavía le quedaban por escribir algunos tomos de sus obras de carácter matemático.” Mientras Arrabal se paseaba por el descansillo del Banco, Rivela le grababa en video. Un guardia de seguridad, amable, a la par que serio y uniformado, nos dio una noticia terrible: ¡En este lugar no se puede grabar, lo lamento! Javier armado de su teléfono móvil se puso en contacto con la jefa de prensa. Tras unas gestiones, que duraron casi horas aunque pasaron como segundos, mientras tomábamos un café con leche y churros en la cafetería del Círculo de Bellas Artes, se solventaron los inconvenientes burocráticos. Javier nos hizo levantar de los asientos tras espetar: ¡Ya podemos pasar!

“Quiero rendir homenaje al ilustre Echegaray, célebre matemático español y premio Nobel, en la estatua que se oculta a la vista del público en el interior del Banco de España”, repitió Arrabal.A las puertas del lugar nos aguardaba una amable señorita, responsable de prensa del lugar, que nos proveyó de las indispensables acreditaciones. Tras un largo recorrido por pasillos en obras, según se nos dijo se adaptaba la protección contra incendios del edificio a la normativa actual, llegamos a nuestro puerto. En una antecámara circular, acompañado por dos ventanales cuyas vidrieras representaban a Hermes y Atenea, contemplamos el cenotafio en homenaje al fundador del Banco de España. Javier y quien esto pergeña se enfundaron en camisas de actores para participar en el rodaje de una pequeña escena que Arrabal deseaba incluir en su próxima película. El “cameraman” Rivela se movía de un lado a otro para tomar los diversos planos. Tras unas cuatro repeticiones de la misma escena, tomadas desde diversas distancias y con vistas a realizar diferentes planos, nos despedimos de la escultura. Javier afirmó con devoción: ¡Echegaray debiera haber pedido que le enterraran en el Banco de España!

Por la noche, esa misma compañía, a la que, entre tanto, se unieron el sonetista Martín Marcos, el pintor de Orense Penin y Marta García nos adentramos en el espectáculo que inauguraba la temporada teatral 2007/2008 en Madrid. Juan Carlos Pérez de la Fuente, director de las obras de Arrabal El cementerio de automóviles y Carta de amor, se ocupaba de la organización del evento. Tras tres días sin dormir se mostraba nervioso, se abrazaba a Arrabal, le animaba y se deshacía en un intento de asegurarse la perfecta organización del evento. “Siempre ocurre lo mismo, una hora antes parece que todo vaya a fallar y, sin embargo, al final sale bien”, argumentó Arrabal.Ya iniciado el espectáculo el secretario de estado de cultura y otras autoridades, no acreditadas ni definidas, se adentraron entre bastidores para fotografiarse junto al dramaturgo. En verdad parecía preocuparles sobre todo que quedara constancia en papel fotográfico del breve encuentro y, cuando se cumplió tal propósito, los cortesanos huyeron cual conejos de monte.Vistieron a Arrabal con un uniforme que parecía sacado de las cohortes napoleónicas. Entre tanto Martín Marcos me hablaba de la Vía Láctea. En verano, me comentaba, cuando me tumbo en el pueblo bajo a los árboles, percibo ese blanco camino con toda claridad. Entonces recordé que los griegos clásicos llamaban a este sector del cielo“camino de leche”, puesto que atribuían su creación al flujo lácteo naciente de un pecho de la diosa Hera, esposa de Zeus.

Al final todo fue un éxito, como siempre. Mientras toda la compañía brindaba  al compás del champaña con Luce, que sonreía a pie de escena,  Arrabal gritaba desde el escenario: ¡No veo a mi novia!
El trayecto de la vía láctea guarda correspondencias con el camino de Santiago, por eso Buñuel tituló su película inspirada por estos actos de peregrinaje: La vía láctea.

De vuelto al interior de la noche Javier Estaban hizo gruñir su coche al ritmo de la canción Hurricane de Bob Dylan.

12/09/2007 17:27 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Joseph Carey Merrick

20070921110633-joseph-carey-merrick.png

 

Allá por los años noventa del pasado siglo me entretuve durante cerca de cinco años en menesteres teatrales y otros fenómenos colaterales. Tras ese tiempo de trabajo constante y debido a la intemperancia de la comparsa, tanto como a la absoluta desidia del entorno, que clamaba en alto por la muerte de esos jóvenes poetas que osaban escribir, representar y recitar sus propios textos, abandoné toda vinculación directa con la dramaturgia. Antes y después de ese “fracaso triunfal” escribí algunas obras teatrales. Tras abandonar este aspecto de mi creación durante todos estos años en el proceloso mar de lo inconcreto, jamás he editado nada en este sentido, se publicarán antes que finalice este año en un tomo las dos últimas obras a las que he dado la puntilla.

La primera pieza lleva por título El Hombre Elefante y está dedicada a la memoria de Joseph Carey Merrick, el nombre auténtico de la persona cuyas deformaciones le valieron ese apelativo exótico. David Lynch filmó una brava e impoluta película del mismo título y, aunque quizá no haya podido esquivar toda su influencia, he procurado que prácticamente nada de mi obra tuviera, siquiera, una ligera vinculación con la versión cinematográfica. He tenido noticia de otras adaptaciones en el medio teatral pero, puesto que no he tenido acceso a ninguna, resultará muy difícil que mi interpretación guarde alguna semejanza con otras recreaciones.

En primer lugar mi “hombre elefante” se distancia de otras lecturas en los hechos relatados. Si bien el personaje narra algunos sucesos auténticos, el resto de los acontecimientos guardan poca o ninguna relación con los hechos históricos. Esto se debe, entre otras cosas, a que la acción transcurre en la feria donde “El Hombre Elefante” es exhibido con anterioridad a los sucesos que nos refieren tanto la película como otras adaptaciones. Además he incluido algunas tramas que influyen en el resto de personajes: una trapecista, el cuidador de El Hombre Elefante y dos enanos de la feria, entre otros.

En mi ánimo se encontraba realizar un homenaje a Merrick y no reincidir en una recreación de su vida. A lo largo de la obra se muestra con claridad que el personaje de “El Hombre Elefante” encarna el prototipo del individuo desplazado de la sociedad por cualquier motivo, ya sea éste moral, religioso, político, físico o de otra clase. Así mismo el resto de los personajes adoptan las membranas de la intransigencia, la venganza, la codicia y otros hermosos valores de la humanidad.

Joseph Carey Merrick nació en Leicester (Inglaterra) en 1862. Su enfermedad comenzó a manifestarse cuando contaba 18 meses. Su madre insistió en escolarizarle y, gracias a ella, aprendió a leer y escribir. Durante los años que vivió con cierta calma, amparado por en el London Hospital, incluso realizó algunos escritos. Entre ellos destacan las páginas que dedicó a su autobiografía y en las que, ingenuamente, achaca su enfermedad al ataque de un elefante que su madre sufrió en una feria. Por desgracia su madre, Mary Jane, murió cuando él todavía era un niño y su padre se volvió a casar. Las constantes críticas de la madrastra le obligaron a desempeñar empleos tan insólitos como manipulador de hojas de puros, que abandonó cuando las deformidades le impidieron continuar con su trabajo, o vendedor ambulante de calcetines, que dejó de ejercer tras una denuncia del sindicato de vendedores ambulantes por la supuesta mala imagen que prodigaba Merrick al gremio. Durante su etapa como vendedor con frecuencia devolvía a su padre el dinero que había recibido para el almuerzo, como si se tratara del fruto de sus ventas. Finalmente la familia lo internó en la institución benéfica llamada WorkHouse. Donde le obligaron a desarrollar un trabajo tan duro que al final Merrick decidió abandonar la entidad. Se refugió en un promotor de ferias que terminó vendiéndolo a otro. Convivió en el sórdido mundo de las exhibiciones de seres extraños hasta que lo rescató, en un principio con vistas al examen científico y luego para procurarle una vida digna, el doctor Treves. En el London Hospital murió en 1890 a los 27 años de edad. Durante los últimos años de su vida se convirtió en una celebridad visitada por la alta nobleza británica, incluso por la princesa de Gales.

En la actualidad se incide en la valentía ante las adversidades que Merrick demostró durante su vida. Pero aún impresiona más su total ausencia de resentimiento por los sufrimientos que padeció, así como sus modales educados y sus dotes de conversador, a pesar de las dificultades para el habla a las que sus deformaciones le sometían. Estudios recientes también precisan que su inteligencia superaba la media. El lector curioso encontrará un resumen más detallado de su vida en wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Merrick.

Respecto a la pieza teatral que acompaña, en el volumen, a El Hombre Elefante mantengo un silencio absoluto.

21/09/2007 11:06 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Fernando S. M. Félez, pintor pánico

20070928130448-movimiento-panico.jpg

 

(En la imagen superior reunión de El grupo pánico. De izquierda a derecha: Alejandro Jodorowsky, Jacques Sternberg, Fedorov, Fernando Arrabal, Roland Topor, Lis (mujer de Arrabal) y Toyen.)

El pintor Fernando S. M. Félez durante varios años se movió en torno al movimiento de la abstracción lírica pero, tras una etapa de reflexión y un ligero retorno a la pintura figurativa, impulsado por un retrato que le encargó Fernando Arrabal, decidió reinventar su estilo. Desde entonces, tras adscribirse al movimiento pánico creado por Arrabal, Jodorowsky y Topor, frecuenta una pintura figurativa, que dota a la técnica de una importancia fundamental para “fotografiar” en el lienzo los mundos y los conceptos poéticos vinculados a la realidad.

Desde luego para que la sensación que pretende transmitir el pintor cuando muestra, por ejemplo, una cabina telefónica en mitad de un desierto resulte efectiva se requiriere un cuidado uso de la técnica y de sus fundamentos. En su personal estilo suelen enfrentarse objetos propios de una cultura tradicional (ruinas de civilizaciones clásicas, las posturas de las modelos que recuerdan a las adoptadas en trabajos románticos, jardineras al estilo de Versalles etc.) en oposición a los desperdicios de la modernidad (ruedas de automóvil, vallas publicitarias, motos, etc.).

El interés de Félez por los problemas técnicos hizo que congeniara con Dalí y que en sus encuentros cambiaran impresiones relativas a tales cuestiones. También mantuvo una fructífera amistad con el pintor Ponç, del que fue vecino durante varios años.

Aunque críticos y artistas puedan lanzarle a nuestro pintor ciertos reparos por su estilo cuidado, en absoluto de moda, en mi opinión su originalidad y valor estriba en su oposición a la pintura “abstracta” y “matérica” convertida a día de hoy en el nuevo y tiránico academicismo. Al igual que Dalí, cuando se definió como una cocinera de la pintura al óleo, el resultado de las obras de Félez responde a la minuciosa preparación de un buen artesano.

En la muestra que se inaugura el próximo día 7 de octubre (12 h.) Fernando S. M. Félez mostrará sus lienzos recientes y, también, otras obras representativas de los últimos veinte años. En el catálogo que el Ayuntamiento de Zaragoza ha publicado figuran textos de Roland Topor, Fernando Arrabal y de quien esto escribe.

Es esta una oportunidad única para que quienes no conocen la obra de este pintor se asomen a sus horizontes y vistas insólitas, al mundo pánico de un pintor personal y auténtico.

(El próximo día 7 de octubre se inaugura en Zaragoza (Sala de Torreón Fortea, C/ Torrenueva, 25 a las 12 a.m.) una muestra de la pintura de Fernando S. M. Félez. Este pintor nacido en Zaragoza en 1930, que estudió bellas artes en Barcelona y que pasó buena parte de su vida en París, donde se unió al movimiento Pánico, fundado por Arrabal, mostrará en su próxima exposición sus últimas pinturas, junto a otras que resumen su trayectoria de los últimos 20 años. Fernando S. M. Félez ha realizado los famosos retratos del dramaturgo Fernando Arrabal. Además de pertenecer al movimiento Pánico tuvo oportunidad de fraguar amistad con Dalí, Topor, Ponç, Fernández Molina, etc.

En el catálogo de la muestra se incluyen textos de Raúl Herrero, Roland Topor y Fernando Arrabal. El lector encontrará una entrevista que realizó Antón Castro al pintor en la siguiente dirección: http://antoncastro.blogia.com/2006/052403-entrevista-con-el-pintor-fernando-sm-felez.php La muestra, organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza, se podrá visitar del 7 de octubre hasta el 25 de noviembre de 2007.)

28/09/2007 13:05 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris
certificado por
GuiaBlog