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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.

Tevie el lechero, o de una literatura ejemplar

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(En la imagen superior Joseph Cherniavsky and His Yiddish-American Jazz Band en los años veinte.)

En 1978 recibió el premio Nobel Isaac Bashevis Singer (1904-1991) autor en lengua Yiddish. Según refiere Francisco Rodríguez Criado en su artículo El mundo perdido de Isaac Bashevis Singer: "La crítica dice de él que es el autor en yiddish más famoso del mundo”. Francisco Rodríguez también nos informa que adquirió los libros de Bashevis, incluida la novela La casa de Jampol, en una librería de viejo. En la portada de la novela citada leyó la siguiente “confesión de Henry Miller: ‘Si tuviese hoy que volver a empezar a escribir, tomaría como modelo a Singer’”.

(Ver: http://www.telefonica.net/web2/rodriguezcriado/bashevis.htm).

A los enormes abismos y ausencias que se agolpan en los títulos que se publican en castellano cada año sumaremos, por tanto, a este escritor. Y es que el negocio suele encontrarse reñido con la cultura, sobre todo, si para su realización se precisa de un esfuerzo próximo al de los los titanes, que, por otra parte, como todos ya sabemos, fueron derrotados por los dioses en tiempos inmemoriales, al menos según la mitología griega y, si entendemos a estos titanes como gigantes, también según el génesis o bereshit. A pesar de todo todavía, por lo que yo sé, puede encontrarse de Bashevis Singer un bello libro de cuentos para niños, Cuentos judíos, publicado por Anaya en 1989.
La lengua yiddish aparece en el siglo XII, en otras fuentes figura el siglo X, en traducciones de poemas de gentile, y se supone que surge en Alemania cuando se establecen emigrantes judíos que mezclan el idioma del lugar con el hebreo y el arameo. A estas comunidades se las identifica con el nombre de askenazies, para distinguirlas de los judíos sefardíes, que procedían de España y de zonas mediterráneas. Sin embargo, el yiddish también evolucionó en poblaciones que se encontraban próximas al báltico. Esta situación terminó derivando en dos corrientes dentro del idioma: la occidental y la que se terminó por imponer, la oriental, en cuya lengua se encuentran influencias, además del alemán, el arameo y el hebreo, del ruso, ucraniano, eslavo, polaco, etc.
Las corrientes hebreas como la haskalah (ilustración) o el jasidismo, que pretendían, en el primer caso, la integración, o asimilación, completa del pueblo judío con la sociedad gentil, o en el otro caso, el acercamiento de los judíos menos formados al fervor religioso y místico, sin necesidad de conocer en profundidad el hebreo o el arameo, impulsaron la lengua yiddish. En el siglo XIX, en un intento de aproximar a todos los judíos a los más complejos fundamentos de la religión hebraica, Jacob ben Isaac Ashkenazi reelaboró en yiddish varias historias del pentateuco.
Los años de finales del XIX y principios del XX se suelen referenciar como la edad de oro de esta lengua. En las comunidades judías del este de Europa se escribe toda una literatura yiddish, se publican periódicos y se convive en torno a este idioma, dejando al hebreo o al arameo, en el mejor de los casos, sólo para los actos solemnes y la liturgia. Los tres autores más destacados en prosa de esta época son: Mendele Mokher Sefarim, Shólem Aléijem e Isaac Leib Peretz. En sus obras suele describirse a las comunidades judías de su tiempo y la pervivencia de sus tradiciones en un mundo hostil. El primero de ellos, Mendele, que vivió en la rusia zarista, tradujo posteriormente toda su obra al hebreo.
La literatura yiddish, a pesar de los infrecuentes traducciones que pueden encontrarse en castellano, se nos muestra como una de las más valiosas de las producidas a finales del siglo XIX y principios del XX. Tanto por sus estructuras y personajes repletos de anti-héroes, como por la sutileza de sus narraciones y también, conviene no olvidarlo, por el humor hilado e inteligente que, en ocasiones, retrata mejor la crudeza de los padecimientos que, por ejemplo, el estilo aplastante y plomizo que se pretende apegado a lo cotidiano del “realismo socialista”.
También en los Estados Unidos surgieron interesantes autores en yiddish como Leivick Halplern y Joseph Opatoshu. Igualmente en este país se instalaron autores y actores teatrales expulsados de Rusia en 1883, y formaron el Teatro de Arte Yiddish de Nueva York. En la actualidad perviven escritores que han decidido expresare en este idioma, además del premio Nobel ya referido. Prueba de ellos es que en 1978 nació el periódico en yiddish New generation. En esta nueva literatura el tema deh olocausto aparece con frecuencia, no considero necesario recordar el genocidio masivo que sufrieron los judíos, con especial ensañamiento en el este de Europa, en los países que el III Reich se iba anexionando durante la segunda guerra mundial. No pasaremos por alto el intererés de las canciones populares y las obras musicales que se crearon en esta lengua, de las que podemos encontrar ejemplos tanto en grabaciones de principios del siglo XX como en otras recientes que recrean el estilo y el espíritu de esa época previa a la segunda guerra mundial.
Quizá la obra más popular escrita en yiddish sea la muy recomendable Tevie el lechero de Schólem Aléijem, seudónimo de Shólem Ravinoviz. Nacido en rusia en 1859 y muerto en Nueva York en 1916. A partir de 1888 se ocupó de la dirección del más importante periódico de la época en yiddish: Di yiddische Kolksbibliothek. A través del entrañable personaje Tevie el autor nos relata las desventuras, reflexiones y conversaciones "mano a mano" con Dios de un padre de familia, lechero, con siete hijas en una aldea de Ucrania, en la inospita, para los judíos, rusia zarista. Aunque su autor destacó como cuentista con un sutil sentido del humor, su obra supera el momento histórico y nos aporta como legado universal la disposición y el juicio de Tevie ante los constantes infortunios.
En 1964 este libro se convirtió, sobre las tablas de Broadway, en el musical El violinista sobre el tejado, en una adaptación escrita por Joseph Stein, con música de Jerry Bock y Sheldon Harnick.
En el año 1971 se estrenó la película del mismo título con el actor Topol en el inolvidable papel principal.
Sin embargo, este lechero, mayestático, iniciado y hermoso, sólo es una ventana a la literatura yiddish. ¿Alguien traducirá y publicará en castellano esta riqueza?
A mis lectores, les indico la siguiente página
( http://mangasverdes.es/2007/11/27/los-beatles-en-yiddish/ ) donde me encuentro, por azar y fortuna, una versión de la canción de The Beatles A hard day’s night en yiddish.

 

08/04/2008 16:55 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

EL PRÓXIMO VIERNES 18 DE ABRIL RECITAL-CEREMONIA EN BARBASTRO DE RAÚL HERRERO

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El próximo 18 de abril comenzarán los recitales que ofrecerá Raúl Herrero en conmemoración del 10º aniversario de la editorial Libros del Innombrable. El acto tendrá lugar a las 19:30 h. en la Librería Castillón de Barbastro (Huesca)-España-. La presentación correrá a cargo de D. Valeriano Castillon, director general de la mutua MAZ.
Durante su intervención Raúl Herrero recitará, además de sus propios poemas, textos de Fernando Arrabal, Federico González, Antonio Fernández Molina, Mariano Esquillor, José María de Montells, etc. Al final del acto el autor firmará ejemplares de sus obras.
11/04/2008 13:07 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO MASONERÍA SÍMBOLOS Y RITOS DE FRANCISCO ARIZA

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El próximo 25 de abril, viernes, a las 19:30 h. se presentará el libro Masonería. Símbolos y Ritos de Francisco Ariza en la sección Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza. En el acto intervendrán el autor y Raúl Herrero.

La Masonería. Símbolos y Ritos Francisco Ariza ISBN-10: 84– 95399–81–4 ISBN-13: 978–84–95399-81–6 280 págs.

La Masonería, organización iniciática integrada dentro de la gran corriente del Hermetismo, remonta sus orígenes históricos a la época de los constructores medievales, conocidos como los free-masons o franc-masones (los «albañiles libres»), si bien éstos eran depositarios de una herencia mucho más antigua, como atestiguan las propias leyendas masónicas con genealogías que se remontan a la construcción del Templo de Salomón, e incluso mucho más allá, a los tiempos antediluvianos y primordiales. Esa herencia es la que ha recibido la Masonería actual a través de los símbolos de la construcción (como los números, las formas geométricas y las herramientas), a saber: que ante todo se trata de los vehículos de la edificación interior, del templo espiritual, que está en la esencia misma de lo que ha sido y es la Masonería, la cual nos enseña a conocer el sentido iniciático de su Arte, pues sólo a través de ese conocimiento podemos realizar, u operar en nosotros mismos, los principios derivados de él. El Arte Constructivo también es llamado el «Arte Real», idéntico a la «Gran Obra» de la Alquimia, y numerosos símbolos masónicos están directamente vinculados con la enseñanza alquímica, constatando además la existencia de una geometría sagrada empleada por igual por los filósofos herméticos y los constructores para la descripción de la Cosmogonía, concebida como una Arquitectura o Harmonia Mundi.

 

Más información en: www.librosdelinnombrable.com

17/04/2008 21:56 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ray Harryhausen, las marionetas con vida propia

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(En la imagen superior Ray Harryhausen con una de sus figuras.)

Allá por el año 1981 me senté en la butaca de un cine, hoy desaparecido por el irremediable influjo de la destrucción drástica de cines-teatros, y quedé deslumbrado por lo que mis pupilas infantiles contemplaron con un arrobo indescriptible. Aunque algunos definen el film Furia de Titanes como el canto del cisne de las películas rodadas con el sistema stop-motion (técnica de animación que imita el movimiento con figuras que se movilizan fotograma a fotograma) y como una obra menor del genio absoluto Ray Harryhausen, aquellos ojos mío de 1981 se desgarraron de par en par, como las alas extendidas de los pájaros dorados al fuego, con el propósito de consumirlos con una ferocidad inclemente, ante la fantasía deslumbrante que se generaba en la pantalla.
¡Esa película avivó mi interés por la mitología griega! Me abrumaron las aventuras de Perseo, el vuelo de calandria del caballo Pegaso, los ojos fluorescentes de la Medusa, los movimientos de bailarina de un grupo de esqueletos que peleaban contra el protagonista tras brotar de la sangre de un escorpión gigante… Tras mi asistencia a esa proyección mis manos se unieron a la Ilíada y a la Odisea de por vida Así mismo desde ese día contemplé con idéntico regusto y expectación toda película relacionada con la historia antigua, la mitología, los dioses del Olimpo… y también con el ambiente que impregnaba a las criaturas ¡tan vivas y carnales! que descubrí en esa sala de cine abocada, como Troya, a la destrucción y la furia.
Con el tiempo supe que ese “ambiente evocador y para mí absorbente hasta la obsesión” lo generaba el talento creativo de Ray Harryhausen, que, precisamente, encontró de niño su vocación durante la proyección de King-Kong, por gracia y obra de las animaciones creadas para este film por Willis O’Brien, al que siempre reconocería como su maestro. Este realizador fue el primero en rodar bajo la técnica de stop-motion una película de ciencia ficción en 1925, antecedente de Parque Jurásico, con el título de El mundo perdido. Si bien el dibujante Emil Cohl ya había empleado este sistema de "fotograma a fotograma" en sus cortos The Dentures (1909) y The automatic moving Company (1910).
Harryhausen, con la intención de mejorar las “marionetas” y “miniaturas” con las que trabajaba, aunque por audacia del destino estos personajes en muchas ocasiones se presentaban en la pantalla como gigantescos, se inscribió en la escuela de arte donde, según una entrevista, “aprendió a modelar los músculos en sus figuras” y a dibujar unos asertivos bocetos del resultado que esperaba lograr en sus películas. Por aquel entonces trabajaba el joven artista, en el garaje de la casa de sus padres, en una ambiciosa película sobre los orígenes de la vida en la tierra. En lo que Ray completó de este proyecto aparecían dos impresionantes dinosaurios enfrentados en un combate a muerte. Por entonces inició su amistad con otro entusiasta de los dinosaurios, el escritor Ray Bradbury, con el que también compartía una visión particular de lo fantástico. En 1953 Harryhausen realizó los efectos especiales de la película El monstruo de tiempos remotos, con un argumento inspirado en un relato breve de Bradbury. Tras esta cinta patentó su sistema de trabajo bajo el apelativo de dynamation.
Tras la segunda guerra mundial Ray Harryhausen realizó de modo artesanal una serie de pequeños cortometrajes donde desarrollaba cuentos infantiles con una cuidada ambientación. Resulta sorprendente que desarrollara esas producciones con medios “caseros”: su madre cosía los vestidos de los personajes y su padre fabricaba las maderas que servían de soporte a las articulaciones de las figuras.
En 1949 Ray trabajó junto al creador de King-Kong en la película El gran gorila. Tras esta experiencia, y su excelente trabajo en la ya señalada, El monstruo de tiempos remotos, Harryhausen firmó diversas cintas de fantasía con platillos volantes, pulpos gigantes, destrucciones de edificios, etc. Muchas de la fábulas que hoy encontramos remodeladas con rostros nuevos y efectos digitales se encontraban en esos trabajos, a camino entre la ingenuidad y el trabajo creativo, que transforman esas producciones en obras de arte.
Simbad y la princesa de 1958 fue su primera película en color. En ella hacía aparición el guerrero- esqueleto, indómito y feroz que, posteriormente, reapareció, aunque en grupo, en Jasón y los argonautas y, finalmente, en una escena de Furia de titanes.
Con los años supe que Los viajes de Gulliver (1960), que tanto me impresionó de niño, la ya citada Jasón y los argonautas (1963), que me impulsó a la lectura de Argonáuticas de Apolonio de Rodas o El primer hombre en la luna, titulada La gran sorpresa en España, de cuyo recuerdo me costaba librarme, procedían del talento del mismo hombre.
Hoy imagino las maravillas que Ray Harryhausen realizaría con historias como Orfeo y mi imaginación tiembla como un animal herido, espumoso ¡y vivo!
Supongo que si el talento y la audacia de Méliès no hubieran creado el cortometraje Las barbas insólitas, donde el vello del rostro de unas cabezas aparece y desaparece sirviéndose del padre de todos los efectos especiales, no hubiera existido Ray Harryhausen. Quizá por ese motivo las películas de ambos se encuentran entre mis favoritas, las recuerdo siempre con nostalgia, aunque las haya visto hace media hora, me emocionan… En esas filmaciones encuentro más carne y huesos que en el realismo convencional, más alma que en los melodramas más relucientes, más energía e inspiración que en las obras de tesis y contratesis, más arte que…
En fin, sobre este asunto recuerdo la frase “la realidad no tiene porque corresponderse con la verdad” que, si no recuerdo mal, escribió Nietzsche. Por desgracia, la degradación de ciertas producciones llamadas de fantasía o de ciencia-ficción, han concedido a la literatura y al cine fantástico una aureola de obra menor o de segunda clase. Sin embargo, encuentro más humanas precisiones en lo realista “irreal”, en los dioses, héroes y monstruo, que en la obra concebida con la castrante losa de lo realistico, o peor, aún, de un concepto de lo verosímil próximo al costumbrismo postmoderno y la ortodoncia mental.
¡Qué atractivo, moderno e innovador sería dirigir hoy una película con los efectos de Harryhausen, la fantasía de Méliès y los hermanos Marx!

 

Recomiendo encarecidamente la siguiente página La Gorgona donde la directora de la misma realiza una atractiva a nuestro admirado Harryhausen: http://www.lagorgona.es/Entrevistas/Ray%20Harrihaussen.htm

18/04/2008 10:02 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Un breve cuento de Tevie el Lechero

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Recordé el cuento del carrero que yendo un día por el bosque, solo en su carro, vio de pronto tirada en el camino una bolsa de avena. Ni corto ni perezoso el hombre bajó del carro, alzó la bolsa y haciendo un gran esfuerzo se la echó al hombro; consiguió luego a duras penas cargarla en el carro, y siguió viaje. Después de recorrer más o menos un kilómetro, quiso echar un vistazo a la bolsa de avena; resultó que no era bolsa ni avena: en el carro había una chiva con toda la barba. Y cuando la quiso tocar, la chiva le sacó la lengua, una lengua de un metro de larga, lanzó una risotada salvaje y se hizo humo…

 

(Extracto de Tevie El Lechero, Schólem Aléijem, Riopiedras, Barcelona, 2004. Traducción del yidis por Bernardo Kolesnicoff y Mario Calés.)

EL MIÉRCOLES 30 DE ABRIL CEREMONIA-RECITAL DE RAÚL HERRERO EN SORIA

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El próximo miércoles 30 de abril de 2008 a las 19:30 h., Raúl Herrero realizará un nuevo recital-ceremonia, por el 10 º aniversario de la editorial Libros del Innombrable, en la ciudad de Soria. El acto se desarrollará en la Librería Santos Ochoa, Plaza El Rosel y San Blas, 3 de Soria.

 

 

Durante su intervención Raúl Herrero recitará, además de sus propios poemas, textos de Fernando Arrabal, Federico González, Antonio Fernández Molina, Mariano Esquillor, José María de Montells, etc. Al final del acto el autor firmará ejemplares de sus obras.
24/04/2008 11:48 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

El éxtasis en Barbastro

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La lluvia nos amedrentaba con sus undosas y húmedas tumefacciones. Esas sustancias acuosas se pegaban a nuestros zapatos.Caminábamos en fila india: María José, Pedro, Beatriz y mi yo en primera persona. Un violento remolino, que tanta fama alcanzó durante sus intervenciones en las películas de El capitán Nemo, a punto estuvo de ahogarnos.
Arribamos los náufragos a la librería Castillon de Barbastro donde rostros amables y entusiastas nos recibieron con un calor que destacaba en comparación con las aguas que arreciaban en el exterior.
En el escaparate de la tienda varios títulos  e la editorial Libros del Innombrable jugueteaban en un combate, sin par, que reproducían algunas batallas celebres de la época napoleónica. Nos fotografiamos junto a carteles, portadas y toda la parafernalia, que demostraba el interés que la librería Castellon se había tomado en conmemorar nuestro acto,
¡Y la ceremonia se desarrolló como tiene que ser! Con el recitador en pie, junto a los libros, mientras el público asoma la cabeza por entre las estanterías plagadas de letras, tomos, libros y conocimientos varios.
Durante mi intervención observaba con ojos golosos un libro sobre el Antiguo Egipto y, aunque mis labios pronunciaban el poema Recomendaciones para domesticar a un avestruz de Gabino Alejandro-Carriedo, en mi mente lucía el dios Osisiris carcomido por una luminosidad sedosa.
El señor Valeriano Castillon tomó la palabra por la cintura y la hizo bailar al son de los atributos de la editorial, de las victorias y desventuras de quien esto escribe. Su acertada intervención prendió el clima propicio para lo se les venía encima a los escuchadores.
Un extracto del diario de Mariano Esquillor, el canto de Montells a las caderas de una bailarina exótica de jazz, los sueños de Arrabal, los sueños de Cirlot, la construcción arquitectónica de un libro de Molina…
Fueron tantas las atenciones inmerecidas que finalicé con el poema Un amigo un poco tonto de Eduardo Chicharro.
Los ojos no pestañeaban. No recuerdo haberme presentado a un público tan interesado por las tiras de palabras que brotaban de mi boca desde hace mucho tiempo. En Barbastro, en este primer recital que  conmemora  el 10º aniversario de Libros d el Innombrable, se concretó con claridad la idea de ceremonia.
Pedro y Beatriz intervinieron, como dos aspas, como dos refulgentes rayos, en mitad del recitado, para pronunciar dos parlamentos de En el útero del Cosmos, obra teatral de Federico González, que ensayan y que pronto se estrenará en Barcelona.
Alguno de los libros que permanecían a mis espaldas me hablaban o me preguntaban indiscreciones, mientras yo continuaba con el recitado. Con  esfuerzo conseguí que no me distrajeran esos juveniles y díscolos libros de los versos que pasaban de mi corazón a  mi boca.
El final llegó, como siempre sucede, tras un comienzo, en esta ocasión, la satisfacción del recuerdo superaba a la nostalgia del acabamiento.
Cuando nos alejábamos de Barbastro, desde lo alto del campanario, en el final de la noche, un can nos saludaba con las patas como si se despidiera de  nuestros poemas.

A otros les pareció que esa presencia consistía en  la asunción de un cometa con forma de perro.

29/04/2008 12:04 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fíjense qué huevo

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A cada muerto sus alas. Por la noche, con los pulgares agarro las plumas y me las arranco de la piel con un tirón seco. Entonces, la noche se transforma en una fiesta. Los perfiles de las hojas se internan en mis ojos y los rostros, sumidos en cera hirviente, se desparraman sobre mi carne. Y, con esa carne fundida, dibujo sobre la colcha dibujos que imitan el arte de la marquetería. No importa tanto la noche como las cenizas. En la muerte se refleja mi cuerpo tumbado, herido por los bocados de las estalactitas y los aeroplanos que, a diario, se incrustan en mi biblioteca y despeinan mis líneas y diagramas. Sí, señor mío, los hombres acuden a las piscinas, ya sin plumas, a éstas las guardan en un armario para confeccionarse con ellas un abrigo cuando arrecie el invierno. Algunos muchachos de rodillas entonan El Ángelus y los innumerables ríos de la luz descienden sobre ellos para eclipsarlos. Otros abaten a los piadosos lanzándoles huevos frescos.A cada muerto sus alas. La boca se me llena de plumas y las escupo y las confundo con restos de podredumbre que mi boca exhala, puesto que, al tratarse de plumas de cuervo, las esputaciones que realizo son negras.

La muerte se adentra como una corneja en mi pecho y me sale volando por la garganta.
La gente se acostumbra al tiempo, lo emplea para pisarse las nalgas, recorrer los cien mil espacios donde se han plantado tubérculos, o ahogarse en el mar con un sombrero de rejilla en la cabeza. Pero el tiempo no es para tanto. Los productivos camaradas lo aclaman. Los estudiantes poco diligentes lo temen. Pero, al desprenderse de las plumas y de las curvaturas, el tiempo carece de importancia. Sólo es esto, esto que no conduce a parte alguna. Pero claro, cuando la música lo soporta, se asemeja a algo. En todo lo demás conviene dormir, incluso soñar, o comerse las orejas a golpe de silencio.

29/04/2008 14:03 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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