Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2008.
Resumen
- 01/12/2008 19:26 - Motivos de tristeza, (LXXXIV)
- 01/12/2008 19:27 - Motivos de tristeza, (LXXXV)
- 02/12/2008 20:09 - Macacafú, macacafú
- 03/12/2008 19:34 - Motivos de tristeza, (LXXXVI)
- 07/12/2008 12:37 - Poema de Drukpa Kunley
- 09/12/2008 19:32 - Presentación La Cítara / La bahía de los diablos de Mariano Esquillor
- 12/12/2008 09:13 - Oda a todos los Santos con antojos y abrojos
- 12/12/2008 11:03 - Novela breve o de la vida breve (Homenaje a Manuel de Falla)
- 16/12/2008 21:40 - Motivos de tristeza, (LXXXVII)
- 18/12/2008 08:59 - Me gusta el 3 (En homenaje a Miliki)
- 18/12/2008 17:09 - Gran sorpresa de Navidad
- 19/12/2008 08:33 - Bob Dylan en Tell Tale Signs (Rare and Unreleased 1989-2006)
- 22/12/2008 10:33 - Navidad con Francis Picabia
- 22/12/2008 16:52 - Everybody's Got Something To Hide Except Me & My Monkey
- 23/12/2008 08:45 - ¡Poeta! por Fernando Arrabal
- 23/12/2008 12:41 - Al 2009 con Arrabal
- 23/12/2008 19:03 - Motivos de tristeza, (LXXXVIII)
- 24/12/2008 11:11 - Libros del Innombrable felicitación (I)
- 24/12/2008 11:12 - Libros del Innombrable felicitación (II)
- 31/12/2008 08:42 - Motivos de tristeza, (LXXXIX)
Motivos de tristeza, (LXXXIV)

Los estudiantes decidieron amaestrar al profesor. Los primeros días le colocaron tachuelas en la silla y le obligaron a proferir gritos con tanta violencia como si los pronunciara desde el altiplano. Más tarde, los muchachos pasaron a la acción: engalanaron al maestro con unas bridas y le permitieron recorrer cientos y cientos de kilómetros por la autopista, en especial, durante los domingos y fiestas de guardar. Pero una tarde de abril, los muchachos, casi por azar, por un descuido, leyeron un libro de filosofía y decidieron reformarse. Desde ese día los estudiantes se mostraron educados y respetuosos con su maestro. Por el contrario el educador, cuando se cercioró de la debilidad de sus alumnos, de inmediato se vistió de gris castidad, comenzó a azotarles con su fusta y les obligó a cabalgar, con un cilicio en ambos muslos, de noche y de día. Durante el atardecer los recuerdos leves de las antiguas fechorías eran para los alumnos, ahora obedientes y pasteurizados, motivo de tristeza.
Motivos de tristeza, (LXXXV)

El cazador, de camino a su casa, tropezó en el suelo con un bulto oscuro. En silencio, aunque algo indignado, pasó unos segundos intentando desentrañar en la oscuridad la naturaleza de tamaña criatura. Se trataba de un cuervo herido, medio muerto, al que él recogió, curó y protegió en una jaula. Los niños del pueblo visitaban con frecuencia la cabaña del solitario cazador. Él depositaba en un plato pan recién orneado, frente a la ventana abierta de par en par. Luego el cazador se esforzaba por simular que no percibía los pellizcos de su pan que los infantes hurtaban a través de la ventana, entre sonrisas nerviosas y bastante torpeza. El cuervo, quizá como forma de mostrarse agradecido a su benefactor, adoptó la costumbre de graznar para advertirle de la presencia de los infantes. Eso hacía que los niños repitieran el intento de robo varias veces, mientras el ruidoso animal se lucía con su diabólico canto. Aquel día la operación la dirigía el niño más torpe del pueblo, por tanto, el cuervo destrozaba el aire sin misericordia con sus gritos, hasta que el cazador acalló el pico del animal con dos disparos de postas convenientemente dirigidos. La muerte del cuervo, que representaba en aquel paraíso al ángel iracundo con la espada en llamas, para los niños fue, a pesar de todo, motivo de tristeza.
Macacafú, macacafú

(Francisco García Lorca recoge en su libro Federico y su mundo el siguiente poema al que enmarca dentro del género literario de "las cerrajerías". El propio Francisco define estas composiciones como: "canciones de lo absurdo en las que las rimas vienen determinadas por el puro sonido en asociaciones inconscientes, especie de presuperrealismo folklórico").
Macacafú, macacafú,
macacafú, macacafú, margá.
Si te gusta comer a la pimén,
si te gusta comer a la tomá,
si te gusta comer a la alcachó,fa, fa.
Chilibrí, chilibrí, margá.
Chimpón, polaví, polaví, polaví,
polipolipón, chimpón.
Manguanguay de la vida culinay,
que manguanguay, que manguanguay;
manguanguay de la vida culinay,
que manguanguay, macarafú.
Eme a: ma.
Eme e: ma - me.
Eme i: ma - me - mi.
Eme o: ma- me - mi - mo.
Eme u: ma- me - mi - mo - mu.
Macarafú.
Motivos de tristeza, (LXXXVI)

¡Dios mío cómo baila claque ese tocino! Desde Brasil, desde Irlanda, desde Pozuelos de Quiroga, desde Alpedrete de la Sierra, miles de curiosos y turistas acudían a la capital para contemplar con ojos boquiabiertos a la maravilla de la que todos escribían, de la que hablaban los periódicos, los bedeles, los oficinistas, los locos, los muertos y los diplomáticos. Durante dos horas de espectáculo el tocino danzaba y gesticulaba acompañado por la mejor música y las voces incomparables de Fred Astaire y Al Jolson. Durante el intermedio, por medio de un concurso, se elegía a una señorita de entre el público para que fuera la pareja del tocino en el baile final. En ese momento salían a relucir las navajas, las llaves inglesas, las ganzúas y las tijeras. Las doncellas recatadas se convertían en asesinas y se abrían paso moviendo la muñeca con especial habilidad para que su arma blanca alcanzara al mayor número posible de candidatas. Nadie sabe los triunfos que alcanzó ese tocino. Portadas en la prensa, especiales de navidad, giras mundiales… En fin, no pararía de enumerar las satisfacciones que nos brindó a todos durante estos años. ¿Entonces por qué se lo comieron en nochebuena?, preguntó el comisario. A lo que respondió el detenido: "No me pregunte esas cosas, no comprende usted, señor decomisariado, que los recuerdos de mi amado tocino son para mí motivo de tristeza".
Nota del compilador: El afamado puerco bailarín alcanzó su último éxito con su interpretación de la danza del vientre.
Poema de Drukpa Kunley

La Beatitud y la Vacuidad indivisibles, la Conciencia última,
renuevan el vínculo que une al Lama con lo Divino.
El aliento vital de aquellos que violan los Votos en las Diez Esferas
renueva el compromiso de los Protectores y de los Guardianes.
Una ofrenda de Tres Cosas Blancas y de Tres Cosas Azucaradas
renueva el compromiso de las Diosas Guardianas.
La ofrenda de un poco de comida, de incienso y de cerveza
renueva el compromiso de los Demonios y de los Dioses de la Guerra.
La ofrenda de cientos y miles de regalos
renueva el compromiso de los Lamas egoístas.
La ofrenda de pequeños objetos al monasterio
satisface a los discípulos sirvientes vulgares.
La ofrenda de una sonrisa aduladora
satisface el espíritu de los monjes sin fe.
Negarse a hacer una donación a los monjes cuando se está a punto de morir
satisface el espíritu de los viejos y de los enfermos.
Doblar o triplicar la ofrenda al Superior o al Tesorero
satisface a los funcionarios de un templo.
Desgranar sin cesar un rosario de palabras resecas
satisface la ambición de los eruditos.
Practicar una meditación falsa en el paraíso de los locos
satisface el espíritu de los Gomchens libertinos.
Golpear en las puertas y hacer ladrar a los perros
satisface al mendigo de aliento putrefacto.
La radiante sonrisa del joven Gomchen
satisface el espíritu de las monjas.
Las generosas donaciones póstumas de té
satisfacen a los cráneos afeitados perezosos.
La adulación superficial
satisface a los políticos y a los superiores.
Las promesas no cumplidas
satisfacen a los sirvientes sinvergüenzas.
Los campos estériles satisfacen a los esclavos.
Aunque predique en el desierto, sus propias palabras
satisfacen al cabeza de familia charlatán.
El parloteo de los borrachos sin malicia
satisface a los jóvenes de carácter débil.
Las querellas de dinero entre amo y criado
satisfacen al intendente tejemaneje.
La manteca y las golosinas
satisfacen a las madres repletas.
Los bienes mobiliarios y vendibles
satisfacen a los padres borrachos.
Jugar y lloriquear en la ceniza y en la caca
satisface a los bebés mimados.
El célibe sin discernimiento
satisface a las mujeres insaciables.
Encontrar hábiles excusas para la glotonería
satisface a los barrigudos.
El té frío y la cerveza pasada
satisfacen a los gorrones hambrientos.
Un brisa frescaprocedente de la montaña
satisface a las hilanderas, ya que no pueden trabajar.
Los rábanos crudos y sin sal
satisfacen a los criados y a los campesinos perezosos.
Un jarro enlucido con una capa de laca
satisface al ceremista cuyos potes huyen.
El moco, los gargajos y las porquerías de la nariz
satisfacen al fabricante de escupideras.
Drukpa Kunley Siglo XVI
Traducción de Hipólito Heredia
(La divina locura de Drukpa Kunley, Prólogo y traducción de Hipólito Heredia, Miraguno ediciones, Barcelona, 2002).
Presentación La Cítara / La bahía de los diablos de Mariano Esquillor

DÍA: JUEVES, 11 DE DICIEMBRE DE 2008
HORA: 19:30 HORAS
LUGAR: ÁMBITO CULTURAL EL CORTE INGLÉS (ZARAGOZA)
Pº DE LA INDEPENDENCIA, 11 2ªPLANTA
TEMA: PRESENTACIÓN DE LOS POEMARIOS LA CÍTARA / LA BAHÍA DE LOS DIABLOS DE MARIANO
ESQUILLOR, PUBLICADOS POR LA EDITORIAL LIBROS DEL INNOMBRABLE CON PRÓLOGO DE ALICIA
SILVESTRE Y EPÍLOGO DE RAÚL HERRERO.
INTERVENDRÁN: PILAR NAVARRETE, RAÚL HERRERO Y MARIANO ESQUILLOR (EL AUTOR).
AL FINAL DEL ACTO MARIANO ESQUILLOR FIRMARÁ EJEMPLARES DE SU OBRA.
Habla por sus versos un hombre que se debate entre la desesperanza absoluta, y la necesidad de creer para sobrevivir. La primera parte nos lleva de la mano, en epigramas de amor espiritual, hacia una Amada Imposible como lo eran las del Renacimiento, que en su recuperación de los mitos clásicos, escriben también a esa amada ingrata, Anaxárete. Ella reúne en sí el secreto de lo femenino inaccesible, la castidad más pura, la llave para la paz de espíritu y la aurora de luz para seguir por el camino. El estilo se desvela fundamentalmente a través de oxímoron («coloqué mi fuego en tu frío infernal») y metáforas que mezclan lo material con lo intangible. Locura, delirio, soledad, desasosiego se entrelazan y anudan al alma del escritor, que en una desesperación más intelectual que emocional, consigue distanciarse del drama y convertirlo en motivo literaturizable. De hecho, el tema de la escritura aparece como una angustia latente, pues incluso ese último vehículo de desahogo a veces juega a enmudecer llenándonos de angustia, pues la pena no es nada, y una pena que no puede ser cantada es menos que nada.
Alicia Silvestre
Te conocí en una arboleda de humo sin más amor que tu bella imagen plasmada en mis manos.
No sé hasta cuándo hemos de llorar sin lágrimas. Tal vez sea mañana cuando se hundan las sombras que hoy nos alejan del divino Olimpo que nos ofrece la resurrección.
Me llegas deprisa, hermosa y me mientes. Te encuentro triste por dentro. Si no me ofrecieses tantas máscaras en tu memoria, las palabras no te arrastrarían al río.
No me amarres a tu agonía. Te deseo excelsa, maldita y pura.
MARIANO ESQUILLOR
DEL LIBRO LA CÍTARA
Soy la sombra que se infiltra en la tuya. Serena tus sentidos. Dibuja nuestros cuerpos en las aguas que nunca esperan, y cantemos el salmo que nos falta. Resucitemos en un arco iris vivo. Oh mi diosa callada, bebe conmigo y entrégame la virgen de tus infiernos.
Todo es débil, terrible y feliz en la maldita oscuridad de nuestro cenagoso mundo libre.
MARIANO ESQUILLOR
DEL LIBRO LA BAHÍA DE LOS DIABLOS
Para más información: www.librosdelinnombrable.com
Oda a todos los Santos con antojos y abrojos

Yo con mis muertos
y mis ojos casi preñados de ceguera
me basto y sobro.
Sueño con calamares gigantes,
con épocas pretéritas que confundo con el presente,
con la puerta entreabierta por la que fluye
una brisa frugal, leve, de muerte.
Yo, tal como estoy, con mis muertos
y las sardinas que mi cerebro aerostático oculta
y mis trescientos dolores fulminantes en el pecho
y mis cuatrocientas mandíbulas batientes
y mis quinientos dedos en llamas que me llueven
¡cómo me llueven!
sobre mi cerebro inquieto por el que la vida pasa…
Y también mis seiscientos libros incandescentes
y una pestaña errabunda que me llora,
con eso me basta y sobra.
Me acurruco junto a las tijeras,
la madera cruja con dolor
y la identidad me duele
como un calmante intravenoso.
Yo con mi muerte
y con mis muertos
tengo suficiente para mis gastos,
para los últimos días
y las sombrillas finales
y la añoranza del útero,
es decir,
del paraíso.
Bueno, de momento
también me acompañan algunos
vivos, pero ese inconveniente vespertino
se puede resolver con una estaca.
Raúl Herrero
12 de diciembre de 2008
Novela breve o de la vida breve (Homenaje a Manuel de Falla)

“¡Mantengámonos unidos! Sobre todo que nada nos estropeé la fiesta”, gritó la madre desde la cocina, mientras el hijo se desangraba en el salón.
Raúl Herrero
Motivos de tristeza, (LXXXVII)

La mano derecha de ese hombre obraba milagros. Su fama impulsaba a muchos peregrinos, caballos, niños e, incluso, sorprendentemente, a ciertas mujeres con fama de casquivanas, a sortear montañas, riscos y peñas para compartir, siquiera frugalmente, una de las bofetadas de ese hombre. “Das hostias de padre, padre”, los niños rugían. “¡Qué bofetadas tan bien equilibradas!”, suspiraban las viudas más alegres. “Con cuenta gracia perfila su vuecencia los cinco dedos con un sólo golpe en nuestras mejillas”, los hombres comentaban entre sí. Y a ese hombre, a ese párroco, el repartir tortas le hacía feliz al tiempo que brindaba sosiego y ventura a los demás. “Tras una de sus hostias sentimos la plenitud”, los peregrinos suspiraban. "Y eso sin estudios", replicaba el sabio recitador de bofetones. Una noche de abril, mientras el “hostiador” entregaba su talento a la muerte violenta de una mosca primeriza, la mano se le desprendió a la altura de la muñeca. El miembro cruzó el horizonte para luego desaparecer en un lugar indeterminado del limo. ¡Cómo lagrimeaban los peregrinos al día siguiente! Y es que la desaparición de los guantazos sublimes de ese hombre sí era un desconsolado motivo de tristeza.
Me gusta el 3 (En homenaje a Miliki)

[Por aclamación popular incluimos este poema de Miliki en homenaje al artista y a su nuevo disco recopilatorio que se publica en estas fechas.]
Me gusta el tres ¡Dios lo bendiga!
que come mucho porque tiene dos barrigas.
Me gusta el tres por comilón:
de todo come siempre una doble ración.
3 x 1,3
Tres pedazos de una nuez.
3 x 2 son 6
¡y a comer el entremés!
3 x 3 son 9
se comió los dos percebes
3 x 4, 12
come como se te antoje
3 x 5,15
la barriga no te pinche
3 x 6 son 18
Aunque comas un bizcocho
3 x 7,21
Si te cabe una aceituna
3 x 8,24
Doble de bicarbonato
3 x 9,27
Ya no comas cacahuetes
3 x 10 resultan 30
dos barrigas que revientan
dos barrigas que revientan
dos barrigas que revientan...
¡YA!
Me gusta el tres por elegante
que siempre lleva sus barrigas por delante.
Me gusta el tres, número non,
sus dos barrigas: la sandía y el melón.
sus dos barrigas: la sandía y el melón.
sus dos barrigas: la sandía y el melón.
Las tablas de multiplicar. La tabla del 3 de Emilio Aragón "Miliki"
Bob Dylan en Tell Tale Signs (Rare and Unreleased 1989-2006)

Ya en su elogiado último disco de estudio Modern Times (2006) Bob Dylan incluyó el clásico “Rollin’ & Tumblin” del songster Hambone Willie Newbern. Por algún extraño motivo el autor de la canción no figura en los créditos del disco. Aunque tal vez esa inusual falta de cortesía de Dylan provenga de la inclinación de los grandes del blues por tomar melodías que han escuchado de otros y cambiarles la letra, o incluso por apropiarse, sin el menor rubor, de versos de canciones ajenas… En el blues tradicional de las plantaciones la autoría no importaba demasiado, lo esencial se buscaba en la personalidad del intérprete: la voz, la técnica con la guitarra y, tal vez por encima de los demás elementos, en la capacidad del músico para ejercer de médium del blues.
En múltiples ocasiones durante la audición del nuevo disco de Dylan Tell Tale Sings (triple CD en su versión de edición limitada y doble en la normal) el oyente sin demasiado esfuerzo evocará ese gusto por la música tradicional, primigenia, por una concepción musical cercana, en algunos momentos, a la que tenían Son House, Lemon Jefferson o Robert Petway. Si bien es cierto que no sólo blues se escucha en este nuevo álbum de tomas en directo, versiones y rarezas. Como ocurría en mi predilecto Love and Theft (2001) parece que el autor de “Like a rolling stone” se propone una antología del folk, de los sonidos y músicas de bardos, en un periplo por los ritmos de la música norteamericana, con algunos matices, como cuando desliza un tiempo de vals.
[Si quieres leer el artículo completo lo encontrarás en la excelente revista generación. net en el siguiente enlace:
http://www.generacion.net/bob-dylan-en-tell-tale-signs-rare-and-unreleased-1989-2006]
Navidad con Francis Picabia

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¡Poeta! por Fernando Arrabal

(El pasado 12 de agosto de 2008 el diario el Mundo publico los siguientes ditirambos de Fernando Arrabal en loor de Federico García y Morante de la Puebla. Ya que este año también se conmemoraba el aniversario de la primera edición de Romancero Gitano de Federico García Lorca, ¿se habrán colado las musas bajo las tartanas y los toros?)
París, Madrid, N. York & B. Aires, a 11 de agosto de 2008
Fernando Arrabal:
¡Poeta! (quince ditirambos por peteneras en loor de Federico García y Morante de la Puebla)
El maestro de La Puebla,
qué porte lleva en su puerta,
imitando a Federico
el poeta para el pueblo:
qué maravillas compuso
en el retablo del arte
dando cita a los portentos,
de los versos del primor.
*
Qué sangre de Federico.
Qué boda para García.
Qué novela de Kundéra.
Qué Soljenitzín de agosto.
Qué Houellebécq de la isla.
Qué Beckétt para Godót.
Qué teatro de Jarry.
Qué Wittgenstein del saber.
Qué cocina de Topór.
Qué pánico para Goya.
Qué romancero de Lorca.
Qué lanzas para Velázquez
con borrachos de pitón.
*
Me encanta cuando callado,
heredero de De Paula
y el poeta de Granada,
lo hace todo muy despacio:
muy despacio en sus andares,
muy despacio con sus gestos,
muy despacio dibujando
cada paso y cada pase
con rumbo hacia el infinito
dándole tiempo al tiempo
en su larga duración.
*
Mucho flamenco le cabe
mucho cante de su Lorca,
mucho aire de guitarra,
mucho ‘quejío’ y desgarro.
Se inspira por bulerías,
se alegra por alegrías,
qué solo por ‘soleás’,
qué tono de tonadilla,
seguido por seguidillas
y sevillanas del Río
de La Puebla en que nació.
*
“Qué blando con las espigas”,
como dijo García Lorca.
Qué esencia de la existencia.
Qué burladero sin burlas.
Qué casta para castillos.
Qué magia para el magín.
*
Me encanta cuando callado
Se escucha como Cuchares;
y cambia con Lagartijo
para sus largas cambiadas;
cuando el frasco se derrama
con fragancias de Frascuelo;
cuando se planta engallado
con el duende de Gallito;
y nos cagamos de gusto
con, de Cagancho, su clon.
*
Qué gran poeta del mundo
desde la Ceca a la meta,
desde lo poco a la pica,
con Buñuel y con Dalí,
cuando cuajó, cojonudo,
la poesía de la emoción.
*
Me encanta cuando callado,
perfecto como la joya,
purifica al más impuro
el purista del Parnaso,
con la mona y con la moña
de su traje de poeta ,
con la chorra y con la chota
en un choque de chorreras
entre Bretón y Artaud
y el ‘choc’ del ‘electrochoc’.
*
Qué cid para el magno Carlo.
Qué diez para el sabio Alfonso.
Qué trono para el tronío.
Qué lord para Buckinghám.
Qué rey del verso más libre,
de la república y corte.
Qué zar, sultán y micado,
del embrujo y seducción.
*
Qué terrenal de galaxia.
Qué marciano de la tierra.
Qué cuernos para la luna.
Qué agujero sin el negro.
Cómo se monta en el carro
de la Virgen y Santiago
y Federico García.
Cómo sube al firmamento.
Cómo estalla con la estrella.
Cómo planea, planeta,
con la luz de los luceros
con querer de querubín
con querencia y quemazón.
*
Me encanta cuando callado
el jugador de La Puebla,
el Borges de la corrida,
se abre con la española:
la apertura de los guapos
del extremeño Ruy López;
recorriendo el repertorio
como Múrphy de Orleáns;
sin enrocarse en la roca
tal un Kámski de Newyórk;
protegiendo a su cuadrilla
como Cárlsen de otra orilla;
y dando jaque a la muerte
como Físcher del tablero,
con ansiada precisión.
*
Qué sabio entre monosabios
Qué naranja del indulto.
Qué pañuelo para el blanco.
Desde Méjico hasta Dax
todo arenero presente
o mulillero de arrastre
pueden vivir el instante
de la infinita faena
por Federico y su don.
*
Me encanta cuando callado
el mítico de La Puebla
se arrima al compás del ritmo
a la tarima del mito,
monolito para el rito
de mármol o bien de barro.
Todo gusta y hasta asusta
en su cita y ceremonia:
culminando su cultura
con su culto y con su culo,
su secreto para Ortega
(el torero y don José),
su ciencia y su tradición.
*
El día de ‘beneficencia’
Madrid se benefició
del diluvio de su empeño
abierto a las cataratas.
Cayendo chuzos de punta,
ensopados los presentes,
y apenados los penes,
el Neptuno de los toros,
como quien oye llover,
se sirvió del temporal
para trenzar la faena
de aspirante a Poseidón.
*
Qué historia para la Historia
Qué parra muerto Parrita.
Qué Melilla ¡maravilla!
con cuatro deístas sillas
de sus cuatro religiones
en terrenal paraíso.
Qué Miróbriga y Ciudad
con Amadís y Rodrigo;
con Palmerín de testigo,
en plena peña de Francia,
para un franco dramaturgo.
para un “ghetto” de poesía,
un arrabal de París,
un García insuperable,
un Lorca del Gran Perdón.
www.arrabal.org
[En la fotografía superior Vicente Huidobro]
Al 2009 con Arrabal

Motivos de tristeza, (LXXXVIII)

Nadie recordaba la causa por la que el barquero se pasaba los días mano sobre mano apoyado en su pareja de remos podridos, medio adormilado, siempre en la misma orilla. Sin embargo, todos los habitantes del pueblo sabían que la norma aconsejaba no proponerle ningún trato al sujeto que, paciente, aguardaba la llegada de alguien que pretendiera alcanzar el otro lado. Los más jóvenes y menos templados pusieron en duda las certezas de sus mayores y decidieron cruzar el río con el insepulto anciano. Primero subieron a la barca Loreto y Enrique, los de mayor audacia y menor seso. El barquero clavaba los remos en el agua con una energía inusual. La pareja sonreía y se dejaba deslumbrar por la fortaleza del guía. Cuando alcanzaron la otra orilla el anciano les solicitó su salario. Ellos estaban dispuestos a darle el doble de lo que les pidiera. Pero la pareja ignoraba que el barquero exigiría la vida de ambos como precio. El descubrimiento de lo que todos sabían, pero no recordaban, fue para los habitantes del pueblo motivo de tristeza.
Libros del Innombrable felicitación (I)

Con la felicitación en dos partes de Libros del Innombrable deseo a mis lectores un feliz solsticio de invierno, un apacible jánuca y una fermosa Natividad.
Motivos de tristeza, (LXXXIX)

Aquellos dedos sabían más de la mano de la que formaban parte que cualquier médico, amigo, amante o instrumento. A veces, aunque la mano quisiera que los dedos giraran el pomo de una puerta, ellos, si se les antojaba, se retorcían y formaban un amasijo de cáscaras de huevo inútiles, y así ofendían tanto al que enunciaba la orden como a las leyes de lo pragmático. Con el tiempo los demás elementos del organismo imitaron a los dedos. El cuerpo se movía como una ciudad, con sus teatros, con sus remos y sus barcos, con su vaivenes, sus ciudadanos de orden y sus crápulas. A pesar del desorden aparente el cuerpo sentía, tanto en la conciencia como en los extremos físicos, una libertad absoluta. El médico, indignado, se negó a reconocer esa extraña forma de organismo. El cuerpo y la boca decidieron que hablar sería lo mejor. “Aunque todo parezca caótico ningún elemento ha dejado su función”, argumentaron. Pero el doctor repetía: “De ninguna manera”. Tras unos meses de descargas eléctricas los dedos se tornaron obedientes, la boca sólo respondía a las ordenes y las piernas dejaron de trepar por las paredes. Todo obedecía en el cuerpo, sin embargo, al individuo le aquejaba una melancolía incierta, como la que se apodera de uno cuando se sabe de la muerte de un conocido. Todo el orden, desde ese día, era para el sujeto motivo de tristeza.



