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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2008.

Un paseo en ballenero

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Mientras el ballenero se balancea como un moisés, durante una jornada de calma, en uno de esos días de azul intenso, cuando sólo queda por hacer los trabajos de siempre; en uno de esos tiempos desfallecidos entre el mar y el buque por el hastío, la voz de Ismael nos instruye a nosotros, lectores neófitos en estas labores marineras. Por supuesto que nuestro amigo no posee tantos años de experiencia como para demostrarse infalible y yerra algunas veces cuando se aventura en las resonancias filosóficas, históricas y mitológicas de la pesca del cachalote. Así, Ismael, dedica un soliloquio al color blanco, el color de la ballena proverbial, que nuestro capitán insiste en perseguir. En ocasiones, la voz de nuestro amigo se alinea con el tono de los profetas. Sobre todo cuando repite la historia de Jonás, o cuando asciende hasta el demiurgo para justificar la imbatibilidad del cachalote Moby Dick, o cuando describe con resonancias bíblicas los comportamientos obsesivos de nuestro capitán.
A algunos les molestan las confesiones, las historias y los discursos de Ismael. Afirman que esas intermisiones enturbian la acción, distraen al grumete y que, a veces, no aportan nada ni a la historia ni a su desarrollo. Pero nosotros hemos encontrado en la voz de nuestro narrador, Ismael, el paso del tiempo. Esos largos intermedios simulan los momentos de nada, pero que pasan, durante la navegación. La espera, acompañada por los detalles que Ismael refiere, más o menos relacionados con los sucesos, nos aproximan a la verdadera "caza" del cachalote. Y esas digresiones nos sitúan de cuerpo entero en el buque Pequod atosigados como un marinero más en instantes de virulenta actividad, como la caza de ballenas o cachalotes, o con periodos de reposo en los que Melville bien pudiera haber escrito: azul, azul, azul (o gris, gris, gris, según el estado atmosférico) durante páginas para simular los cambios de ritmo, los diferentes tiempos de una auténtica persecución de meses o años a lomos de un barco. Tal vez si Herman Melville no hubiera formado parte de la tripulación de un ballenero no habría tenido la necesidad de evocarnos no sólo el ambiente, las costumbres o los vicios, sino también el propio “tiempo”.
Ismael utiliza un tono de amenaza divina, de maldición a punto de volcarse con toda su furia contra los marineros del Pequod cuando hace su aparición Gabriel, a bordo del Jeroboam, un buque que se cruza con el nuestro. Este extraño personaje que pronuncia maldiciones, que se comporta como un ídolo, que augura la destrucción de todos si no se siguen sus precisas indicaciones, hasta el punto de involucrar en sus caprichos al capitán del barco… Gabriel se comporta como un falso profeta sin don que simula su capacidad para auparse como dios apocalíptico. O como un sacerdote del antiguo Egipto que se superpone a los designios del Faraón. Ismael nos informa de las creencias de Gabriel, al que por los rumores de otros marineros que anteriormente compartieron navegación con él, lo relacionan con la secta shakers (agitadores) que se originó en EE.UU.
Las descripciones de Ismael no se ahorran detalles de crueldad tanto en la caza de cierto cachalote ciego y anciano al que se masacra sin piedad y del que se nos dice: “A pesar de su vejez , y de su brazo único, y de sus ojos ciegos, debía morir de muerte y ser asesinado para iluminar las alegres bodas, y los demás festivales del hombre, y asimismo para alumbrar las solemnes iglesias que predican que todos han de ser, incondicionalmente inofensivos para todos”. El uso del aceite de ballena como propiciador de luz ilumina muchas de las reflexiones de nuestro narrador. Incluso, cuando tras la caza del primer cachalote, uno de los mandos del Pequod pide un corte de la carne de la presa como cena, nuestro narrador insiste en que la luz que ilumina el banquete también procede del cuerpo del animal.
Los tiburones ansiosos por arrancar bocados de carne del animal muerto y los arponeros destinados a tintar las aguas con la sangre de estos ladrones de la cosecha del barco nos adentran con sutileza en una forma de crueldad y de horror que empequeñecen la narración de algunos asesinos de “novela”.
Y el dilema: ¿quién merece continuar vivo? ¿La ballena blanca, el capitán o la tripulación sumisa? Como grumetes, ¿sobre quién recae nuestra simpatía?
Tal vez este paseo sólo tenga un defecto: las molestias que ocasiona la sal marina en los ojos y las orejas.

03/09/2008 12:14 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fernando Arrabal asegura que hace "un gran esfuerzo por ser convencional" pero "no lo logra"

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(Fotografía de Lis)

El escritor y director de cine Fernando Arrabal ha asegurado hoy que hace un gran esfuerzo por llegar a ser alguien "convencional", un objetivo que no ha logrado conseguir, ya que el mundo que le rodea le hace "infeliz".

En una rueda de prensa ofrecida en Melilla, su ciudad natal, Arrabal ha expresado que mantiene un gran número de inquietudes, muchas de las cuales expresa en sus obras a través de los personajes que tienen cabida en ellos.

El escritor melillense ha dicho que pese a la infelicidad que le genera el mundo actual logra conseguir en ocasiones "medicina para el corazón" gracias al trabajo que desempeñan algunas compañías de teatro que eligen su obra y la trabajan durante largo periodos de tiempo.

También se ha mostrado satisfecho por el hecho de que en distintas lugares como D'Avignon (Francia) o Ciudad Rodrigo (Salamanca), donde pasó una parte de su infancia, se le haya dado su nombre a un festival o a un teatro.

En Melilla, también existe el propósito de que el Teatro Nacional de la ciudad lleve el nombre de Fernando Arrabal, tal y como ha anunciado en su comparecencia el propio escritor, después de la consejera de Cultura, Simi Chocrón, se lo comunicara.

Arrabal se encuentra metido en multitud de proyectos, entre ellos el estreno en el mes de febrero en el Teatro Real de Madrid de 'Faust-bal', en la que el escritor da protagonismo a la figura de la mujer, personajes que le han rodeado durante toda su vida simbolizados en su madre, su hermana o su mujer.

Sin embargo, ha confesado tener un proyecto pendiente, el poder rodar una película basada en la historia de su padre, un teniente del Ejército al que el inicio de la Guerra Civil en Melilla le truncó su carrera profesional y personal.

Arrabal ha recordado que su padre, que primero fue condenado a muerte, pero que finalmente pudo escapar de una prisión de Burgos, desapareció "completamente", algo que ha considerado "imposible".

Preguntado sobre la Ley de Memoria Histórica, ha dicho no tener ninguna opinión, porque no reside en España y no está al corriente de la misma, pero ha señalado que no está a favor del perdón, sino de la compasión.

En opinión de Arrabal, que tras la muerte de Franco fue una de las cinco personas catalogadas como "prohibidas" en España, el perdón "incita a repetir", pero ha manifestado sentir compasión "por unos y por otros".

04/09/2008 - 16:55
IBLNEWS, AGENCIAS

 

Dos reseñas sobre la Antología de Federico González

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Dos blogs recientemente han publicado reseñas acerca del libro Antología de Federico González, publicado por la editorial Libros del Innombrable. En primer lugar transmito desde aquí a los artífices de ambos blogs mi -nuestro- agradecimiento y cuelgo los primeros párrafos de los textos, precedidos por los enlaces, para que el lector impenitente de este blog pueda acceder al contenido íntegro de los artículos, además de a unas interesantes páginas que recomiendo.

http://colegiataficino.blogspot.com/2008/08/antologa-federico-gonzlez-editorial.html

 

Llega con el descanso estival la oportunidad de dejar de lado una serie de rutinas que durante el año nos van apelmazando; se trata de una oportunidad no siempre aprovechada pues puede traducirse en un cambio de aquellas rutinas por otras, relacionadas a menudo con el viaje consumista o el tedio soleado.
La lectura de un buen libro puede ser el recuerdo más potente que guardamos de alguno de estos paréntesis veraniegos.

Desde aquí queremos recomendar la lectura del último libro de Federico González, fundador y director de la Colegiata Marsilio Ficino: Antología. Se trata de una selección de toda su obra y que como nos dice el prólogo “constituye por ella misma una nueva obra en la que está presente de principio a fin el mismo mensaje claro y diáfano que el autor ya expresa en su primer libro La Rueda. Una Imagen simbólica del Cosmos.”

Estamos ahora mismo sumergidos en su lectura y queremos testimoniar que verdaderamente es así, el entramado de los distintos capítulos extraídos de cada uno de los libros conforman el itinerario de un verdadero Viaje que siendo “el de siempre”, el arquetípico, es completamente Nuevo. Y es que su composición interactúa en el corazón del lector de modo distinto, los textos se enriquecen entre ellos de una manera “original” produciendo en nuestro pensamiento concepciones “novedosas”. La luz nos baña desde ángulos diversos y así nos sorprende descubrir relaciones, sendas directas que hasta entonces recorríamos a través de otros vínculos, recodos insospechados que simultáneamente dejan de ser nada parcial, particular, para diluirse en el esplendor del espacio único, la Totalidad.

http://yogayestudiostradicionales.blogspot.com/2008/07/antologa-de-federico-gonzlez.html

Federico González ha sido siempre para nosotros un autor muy especial. Muchas veces se nos ha preguntado por qué lo recomendamos ya que es totalmente desconocido entre las bibliografías relacionadas con el Yoga y la Tradición hindú. Aprovechamos la oportunidad al hacer un breve comentario a este nuevo volumen, con cuya publicación la editorial Libros del Innombrable comienza la celebración de su 10º aniversario, para explicar nuestro interés por el autor y su obra.



Desde que tuvimos la fortuna de leer, hace ya bastantes años, “La Rueda. Una imagen simbólica del Cosmos” descubrimos una nueva fuente de expresión de la Tradición Unánime, y por tanto directamente relacionado con los que nos ocupa, con la particularidad de que el autor, al ser contemporáneo, utiliza un lenguaje que resulta más fácil de seguir. A ello cabe añadir el hecho de dar a luz periódicamente nuevas obras que son esperadas y recibidas como un regalo que la providencia envía en unos tiempos en los que estos asuntos están totalmente olvidados excepto por estas contadas excepciones.



Además de esta característica Federico González es, sin duda, un hombre tocado por los dioses para el arte de la escritura, y a través de ella, la transmisión de las concepciones tradicionales. Su prosa es casi poética, musical podría decirse, y con ella, sin darse uno cuenta, consigue adentrarnos en temas que con otras formulaciones nos han resultado menos digeribles. De pronto, el Simbolismo y sus diversas manifestaciones, la Cosmogonía y sus expresiones, la Metafísica, se nos van revelando por medio de una pluma ágil y un discurso que consigue despertar Aquello que aunque estaba dormido es, paradójicamente, lo más real de uno.



Otra remarcable aportación de Federico González es la revelación que, para nosotros, ha supuesto el comprobar que la Tradición Hermética, como forma tradicional propia de occidente, no está muerta sino al contrario todavía hoy es posible conectar con ella a través de su legado simbólico y la ingente información que está emergiendo, entre otras razones, por trabajos desarrollados por nuestro autor y los colaboradores de la revista Symbolos.



También es de señalar el darnos a conocer las tradiciones Precolombinas como otra expresión de la Tradición Unánime. En fin, un ingente trabajo que se ha ido plasmando no sólo en sus libros sino en la edición de dicha revista, Symbolos, clave fundamental para todos los interesados en la comprensión de las doctrinas tradicionales y el verdadero esoterismo. En otra ocasión nos tendremos que referir específicamente a ese importantísimo trabajo que tanto nos ayuda, y nos sirve de guía en estos temas.

 

09/09/2008 08:20 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Herman Melville escribe sobre Perseo, Hércules y otros balleneros míticos

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El valiente Perseo, un hijo de Júpiter, fue el primer ballenero, y ha de decirse para eterno honor de nuestra profesión, que la primera ballena atacada por nuestra cofradía no fue muerta con ninguna intención sórdida. Aquéllos eran los días caballerescos de nuestra profesión, cuando sólo tomábamos las armas para socorrer a los que estaban en apuros, y no para llenar las alcuzas de los hombres. Todos saben de la hermosa historia de Perseo y Andrómeda; cómo la deliciosa Andrómeda, hija de un rey, fue atada a una roca en la costa, y cuando el Leviatán se disponía a llevársela, Perseo, el príncipe de los balleneros, avanzando intrépidamente, arponeó al monstruo, libró a la doncella y se casó con ella. Fue una admirable gesta artística, raramente lograda por los mejores arponeros en nuestros días, ya que este Leviatán quedó muerto al primer arponazo. (…) Afín a la aventura de Perseo y Andrómeda —incluso, algunos suponen que deriva indirectamente de ella— es la famosa historia de San Jorge y el dragón, el cual dragón yo sostengo que fue una ballena y los dragones se entremezclaban extrañamente, y a menudo se sustituían unos a otros. "Eres como un león de las aguas, y como un dragón del mar", dice Ezequiel, en lo cual alude claramente a una ballena; en realidad algunas versiones de la Biblia usan esa misma palabra. Además, menguaría mucho la gloria de la gesta que San Jorge sólo hubiera afrontado a un reptil de los que se arrastran por la tierra, en vez de entablar batalla con el gran monstruo de las profundidades. Cualquier hombre puede matar a una serpiente, pero sólo un Perseo, un San Jorge o un Coffin tienen bastantes agallas como para avanzar valientemente contra una ballena.(…)

Mucho tiempo he estado dudando si admitir o no a Hércules entre nosotros, pues aunque, según las mitologías griegas, aquel Crockett y Kit Carson de la antigüedad, aquel robusto realizador de excelentes gestas entusiasmadoras, fue tragado y vomitado por una ballena, con todo, podría discutirse si eso, estrictamente, le hace ser ballenero. Por ninguna parte consta que jamás arponeara a tal pez, a no ser, claro está, desde dentro. Con todo, puede considerársele como una suerte de ballenero involuntario; en cualquier caso, la ballena le cazó a él, si no él a la ballena. Le reclamo para nuestro clan.

Pero, según las mejores autoridades contradictorias, esa historia griega de Hércules y la ballena ha de considerarse derivada de la aún más antigua historia hebrea de Jonás y la ballena, o vicecersa: ciertamente , son muy semejantes. Entonces, si reclamo al semidiós, ¿por qué no al profeta?

Y tampoco los héroes, santos, semidioses y profetas son los únicos en componer toda la lista de nuestra orden. Nuestro gran maestro todavía no ha sido nombrado, pues nosotros, como los solemnes reyes de antaño, encontramos nuestro manantial nada menos que en los mismísimos grandes dioses. Ahora ha de repetirse aquí aquella maravillosa historia oriental del Shastra, que nos presenta al temible Visnú, una de las tres personas que hay en la divinidad de los hindúes, y nos da al propio divino Visnú como señor nuestro; a Visnú, que, con la primera de sus diez encarnaciones terranales, ha dejado aparte y santificado para siempre a la ballena. Cuando Brahma, o el dios de los dioses, dice el Shastra, decidió volver a crear el mundo después de una de sus disoluciones periódicas, dio nacimiento a Visnú, para presidir el trabajo; pero los Vedas, o libros místicos, cuya lectura parecería haber sido indispensable a Visnú antes de empezar la creación, y que, por tanto, debían contener algo en forma de sugerencias prácticas para jóvenes arquitectos, eso Vedas, digo, yacían en el fondo de las aguas, de modo que Visnú, encarnándose en una ballena se zambulló a lasl últimas profundidades y salvó los sagrados volúmenes. ¿No fue entonces un ballenero ese Visnú, del mismo modo que un hombre que va a caballo se llama caballero?

¡Perseo, San Jorge, Hércules, Jonás y Visnú!, ¡vaya lista que tenemos! ¿Qué club, sino el de los balleneros, puede encabezarse de modo semejante?

 

(Fragmento del capítulo LXXXII de la novela Moby Dick (Traducción de José María Valverde, Booket, Barcelona, 2003).

Motivos de tristeza, (LXXVI)

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(En la fotografía superior retrato regio del padre de la doncella.)

Despertó la doncella de su ensueño mortal y contempló al príncipe de cuerpo entero: Era bizco, contrahecho, le faltaba una oreja, su barba se asemejaba a unas nalgas orientales… A ella no le importunaba tamaña apariencia pero comprobó, tras mantener una breve conversación con él, que era lerdo, idiota y, lo peor, tal vez un versificador que se consideraba poeta. La joven estiró la colcha por encima del horizonte, por encima de sus axilas y por encima de los demás cortesanos que bostezaban despechados por lo desgarbado del príncipe. Entonces un perro se acercó hasta la doncella y le besó en los labios reales y evanescentes. El príncipe protestó y el can le mordió en una pierna —que más tarde se supo era de madera—. La muchacha subió a lomos de aquel pequeño animal, tan diminuto que ella, a pesar de montarlo, arrastraba las piernas por el suelo. Aunque el desplante fue para el príncipe motivo de tristeza, cuando el padre le aseguró que, a pesar de todo, él heredaría la corona, el muchacho, sano a pesar de los accidentes, pensó: “Si van a coronarme rey todas formas, no necesito a una princesa obtusa. Pero… ¿y qué será de ese pobre perro?”.

16/09/2008 01:51 Raúl Herrero Enlace permanente. Motivos de tristeza No hay comentarios. Comentar.

Teatro del Absurdo (Artículo de Antonio Guri)

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(Artículo de Antonio Guri, subdirector de la Colegiata Marsilio Ficino, al que agradecemos que nos permita reproducir un artículo que nos resulta tan interesante y atractivo.)

“Sin otra alternativa lucía el sol sobre el mundo de siempre” escribe Samuel Beckett. Difícilmente se puede expresar de forma tan nítida y con tan pocas palabras la visión desesperanzada del mundo, el cosmos como una cárcel.
Existen seres dotados de una especial lucidez para experimentar y transmitir el tremendo absurdo de una existencia encerrada en ella misma. De hecho gran parte del llamado “arte”, desde algunos decenios no viene haciendo sino eso: enfocar un aspecto de la realidad rasante, desde lo más cotidiano hasta lo falsamente trascendente y evidenciar su falta de consistencia, su banalidad e incoherencia, a menudo su carácter grotesco. Difícilmente el encuadre sugerirá aquello que hay detrás, antes bien pondrá el acento en aspectos parciales, a ser posible sórdidos, lo suficientemente opacos para que impidan entrever la luz que origina estos claroscuros, una luz sucesivamente empañada por cada vez más gruesas capas de ignorancia. Así pues, lejos de apuntar la posibilidad de traspasar unos límites, se entretendrá describiéndolos, lo hará con tintes más o menos agobiantes y torturados, y todo ello procurando mostrar un distintivo, el sello personal que permita reconocer la “originalidad” de su autor.
Las artes escénicas no escapan a esta tendencia. Por ello puede ser oportuno revisar algunas de aquellas piezas teatrales que se englobaron en el llamado “Teatro del Absurdo”, y que si bien alguna de ellas se pueden relacionar decididamente con la corriente existencialista y su pesimismo autocomplaciente, otras en cambio no se quedan adheridas a este marco, a esta corteza, sino que los atraviesan.
El Teatro del Absurdo engloba un conjunto de obras escritas hacia los años 40, 50 y 60, entre las que se encuentran las del citado Samuel Beckett (“Esperando a Godot”, “Final de partida”, “La última cinta”, “Los días felices”...), Eugene Ionesco (“La cantante calva”, “Rinocerontes”...), y otras de autores tan dispares como Jean Genet, Fernando Arrabal o Antonin Artaud entre otros. Son obras que se caracterizan por transmitir una absoluta extrañeza ante la supuesta realidad objetiva, la chocante rareza de lo habitual. Y lo consiguen a través de una serie de trazos comunes: ausencia de un argumento convencional, no hay un hilo conductor que se exprese mediante un entramado dramático, tampoco se para atención a la sicología de los personajes, abundan además los monólogos, y también los silencios, así como situaciones y diálogos repetitivos. Todo ello contribuye a crear una atmósfera onírica en la que el humor y la poesía pueden de repente provocar la intuición de otros ámbitos ya no claustrofóbicos, más aireados, tal vez ni tan sólo determinados.
Ni que decir tiene que no estamos hablando de un teatro de índole metafísica con una filiación tradicional que le permita transmitir un mensaje claro, (diríamos una doctrina si no fuera por la interpretación religiosa que identifica dicho término con dogma), pero sí es verdad que de repente, en su negación de lo obvio, lo convencional y comúnmente asumido, deja traslucir “algo más”. Únicamente atravesada una absoluta desesperanza puede accederse al misterio de lo supraindividual, y si no, echemos una ojeada a los falsos esoterismos, creencias que se pretenden metafísicas, estando empastadas de buenísimas intenciones y rebosantes de una esperanza sentimental, por tanto dual y como mucho religiosa.
Hay pasajes y escenas del teatro del absurdo, -muy especialmente en las cuatro obras citadas de Samuel Beckett sobre las que nos gustaría hablar en otra ocasión- que constituyen verdaderos fogonazos que dinamitan cualquier caparazón como a los que acabamos de aludir. Y la aniquilación, la nada que intuyen y a la que aspiran algunos de sus personajes posiblemente no es el En Sof del que nos habla la Cábala hebrea, el No-Ser previo a la primera determinación, pero puede simbolizarlo.
En este sentido desde La Colegiata Marsilio Ficino creemos que de alguna manera el Teatro del Absurdo está emparentado con nuestro Teatro de la Memoria, (tal vez a aquél podríamos también llamarlo Teatro del Olvido). En la negación de la negación subyace de forma misteriosa la afirmación, aquella cárcel se percibe como tal en la medida que contrasta con lo ilimitado. Quizás vivenciando hasta la saciedad la rutina de lo reincidente -el ciclo recurrente y sin alternativa del sol- uno se aperciba de que “él es una cosa diferente”.
“La reincidencia existe para ser trascendida”.

16/09/2008 09:50 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Poema de Mariano Meneses

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En un tiempo
imaginé caminar por las nubes
y me senté a merendar con los hombres.
Las mariposas
venían hasta mí
y volvían al árbol.
Era una vida rica.
El tiempo se ha encargado
de hacerme comprender
que él pasa y pasamos nosotros.
No sé si eso es mejor,
peor, igual o indiferente.

Mariano Meneses, La arena del sendero, Editorial Heliodoro, Madrid, 1986.

Ciudad Rodrigo en Fernando Arrabal

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(En la fotografía superior nutrido grupo de La  Liga de los Poetas con Fernando Arrabal el día de su nombramiento como hijo adoptivo de Ciudad Rodrigo)

Artículo publicado en la revista Generación.net.

Las murallas de Villa Ramiro son altas. Abuela nos había prohibido bajar al foso o jugar en las troneras. Yo, con mis amigos, bajaba al foso y veía desde abajo el cielo; las troneras se recortaban en él. Los amigos querían que yo también subiera por la pared del pasadizo, y yo también subía, aprovechando los salientes de las piedras”—así comienza el capítulo octavo de la novela Baal Babilonia.

Esa “Villa Rodrigo” supone una radiografía de Ciudad Rodrigo, localidad amurallada, próxima a Portugal, “Villa Rodrigo” con calles empedradas, caserones y recovecos incendiados; Ciudad Rodrigo donde un sábado recalaba Fernando, ¿un sábado quizá como homenaje a la judería de la localidad arrebatada en otros tiempos a sus legítimos ocupantes?; en fin, digo, decía, que las autoridades y los árboles y las piedrecitas que tropezaban en los zapatos y la loza, y el paseo, junto a las murallas, nombrado como Fernando Arrabal con el busto del escritor y, en definitiva, todo lo silente aunque vivo, tanto como lo bullicioso con frescas carnes, o sea, como los más de diez amigos, escritores, actores y poetas que acompañábamos al autor en su homenaje; toda Ciudad Rodrigo, en verdad, exclamó que nombraba al melillense hijo predilecto mirobrigense; en el teatro, que lleva su nombre, el escritor recitó, y digo bien, recitó un discurso que “ dio a la caza alcance”; el poeta evocó a su familia, a Feliciano de Silva…

 

 

 

Si el lector desea seguir leyendo el artículo lo encontrará publicado en la sección "generación en red" de la revista Generacion.net

20/09/2008 19:38 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Comunicado de Libros del Innombrable en defensa de Fernando Arrabal

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El pasado domingo los lectores de Fernando Arrabal se quedaron a media asta al encontrarse con la ausencia del escritor. Al parecer El Mundo ha decidido eliminar la columna donde Arrabal nos relataba sus viajes y encuentros por todo el mundo con los mayores artistas y científicos de nuestro tiempo.

Invitamos a los lectores, que compartan nuestra opinión, a manifestarla por correo electrónico ó fax al director de El Mundo.

Por correo electrónico a las direcciones: cartas.director@elmundo.es

ó

cultura@elmundo.es.

Así mismo pueden hacerlo llegar por fax: 915 864 848.

 

Se rumorea en internet que el motivo de esta expulsión es la negativa del escritor a la firma de cierto manifiesto potenciado e impulsado por el diario. Este Manifiesto, aunque pretendía convertirse en un abrazo de concordia y sensatez, de ser cierta tal acusación se habría transformado en otro de los tentáculos del pulpo de la intolerancia y la barbarie.

En definitiva, Libros del Innombrable lamenta la decisión del diario El Mundo y considera que la ausencia de Arrabal de la tirada dominical empobrece tanto al periódico como a la situación de la prensa española en general.

24/09/2008 13:42 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

Fernando Arrabal escribe sobre la retirada de su colaboración en El Mundo

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(En la fotografía superior Arrabal doblemente condecorado como Patafísico y Caballero de la Legión de Honor Francesa.)

Ahora que ya soy un no-ser en el mundo de El Mundo aprecio el precio de tu “súplica” y de tu espada, Espada. Te cuento, como pides, mi versión pensando y sopesando la indeterminación, la incompletitud e incluso la confusion inevitable e inextricable hélas!

En el mensual venezolano “Exceso” escribía, hasta hace un año, las páginas 6 y 7 (BHL dos interiores) hasta que los mandos mandaron al carajo a su director B.A. Fihman (hoy redactor del parisiense “Medias” de “Reporters sans frontiers”). Ipso facto recibí una simpática llamada (así como BHL) de una desconocida factótum y neo-excesiva: mi colaboración había cesado por motivos únicamente presupuestarios, como era de suponer. Pero, obviamente, se me llamaría a la menor oportunidad o nocturnidad para “gozar de mi magistral pluma”. Llamando a la compasión, pensé en el verdadero maestro: Schopenhauer.

Escribía terceras en ABC cuando en julio de 1967 las autoridades me incomunicaron en la cárcel de Carabanchel. Un tercero se comunicó con mi mujer para anunciarnos que ABC había prescindido de mi terciar por demasiado caro, dijo sin perder cara. Pero, obviamente, aún más duro, me llamarían cuando se presentara la ocasión. Ocasión que se presentó veinte años
después.



Desde hace quince años, y desde los cerros de Úbeda, viviendo en las alturas a mi aire, publicaba los domingos en El Mundo (hoy del mutis).



Usted conoció mi reciente negativa a firmar el “Manifiesto por la lengua común”. Negación que provocó las consecuentes o inconscientes reacciones e incluso coacciones.

No me enteré que “mi” media página del domingo 21 había sido eliminada hasta llegada la noche y en coche. Y leyendo los mails de espontáneos o coetáneos. En vista de ello le envié al responsable de la sección, “este mensaje de un periodista, entre otros, al que no sé responder”; y al día siguiente: “siguen cayendo messages, sages et non sages, sobre el interruptus; perplejo aunque añejo”.

El lunes, por fin, recibí una llamada del responsable de la sección (si cabe más cordial aún que la desconocida de “Exceso”). Me anunció la supresión (sin presión alguna) de mi “colaboración” a causa de los primos de las hipotecas y las “sub-prime”. Pero, obviamente, se me llamaría a la menor oportunidad para contar (¿y cantar?) con “mi voz excepcional”.



Obviamente, a mi juicio, mi fulminante desmundanación de sopetón y por sorpresa (por un recadero de mi ex-supongo-amigo director) es debida única, exclusiva y positivamente a mi negativa a firmar el “Manifiesto por la lengua común”.


Sin comparar lo incomparable. Ante estas cosas de ocaso (y sin que venga a cuento en este caso) suelo pensar en mi padre. El día 17 de julio de 1936 fue encerrado, solo, por sus solícitos compañeros en el cuarto de banderas de un cuartel de Melilla; para que se lo pensara, pues arriesgaba ser condenado a muerte por rebelión militar si no se adhería al “alzamiento”.

Una hora después el teniente Fernando Arrabal llamó a sus ex-compañeros ¡ya! para decirles que no necesitaba reflexionar más. Gracias a ello hoy…

Me toca, como a menudo, ser testigo, ejemplo o símbolo de lo más trascendente de lo que ahí sucede. Yo que sólo soy un desterrado y un despistado. Si se me saca de mis idolatradas cifras mi pista me lleva al desconcierto ¡y sin orden! No quiero ser un chivo expiatorio, sólo quiero (a mis 76) expirar vivo, cuando Pan quiera.

 

Fernando Arrabal

 

(El autor del blog agradece a Fernando Arrabal que le permita divulgar este nota)

INFRALEVE, EXPOSICIÓN EN HOMENAJE A MARCEL DUCHAMP EN SANTIAGO DE CHILE

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(En la imagen superior una de las obras de la muestra: Femme Fatale, de Francisco Ide, Chile)

MÁS DE SESENTA ARTISTAS PARTICIPAN
EN EXPOSICIÓN EN HOMENAJE A MARCEL DUCHAMP


Figuras de la trayectoria de Fernando Arrabal TS, Enrico Baj, Chema Madoz, Clemente Padín, Raúl Herrero, Tania Lorandi, Afro Somenzari, Giovanni Ricciardi, Pepe Murciego, Rodrigo Adaos, Daniel Madrid, Fernando San Martin Félez, Franklin Fernández, Francisco Ide, Pablo Wajner y Joan Casellas participan en la muestra que abrirá el 2 de octubre en la Galería MOTO.

Marcel Duchamp

Invitados a reflexionar sobre la vigencia del pensamiento y obra del artista francés Marcel Duchamp, dibujantes, pintores, fotógrafos, videastas, poetas y artistas de performance de 15 países de América y Europa presentarán sus obras en Chile.

La muestra INFRAleve, exposición internacional duchampiana que se inaugura el 2 de octubre, día del fallecimiento del creador del Gran Vidrio, en la Galeria Moto de Santiago, incluye trabajos de un selecto grupo de artistas, entre los que destacan los catalanes Chema Madoz y Joan Casellas, el uruguayo Clemente Padín y el venezolano Franklin Fernández. Además, estarán presentes los chilenos Leonardo Portus, Catalina De la Cruz, Daniela Zuñiga, Francisco Ide y Matlop, entre otros.

Como una forma de explorar las diversas relaciones que se crean entre arte y vida, una de las aristas que más exploró Duchamp, durante toda la jornada se realizarán acciones de arte y performance en distintos puntos del país, a cargo de artistas como Luis Guerra, (inutilísimo) Monroy, Lorena Astorga y Catalina Mena.

El día de la inauguración se presentará también la Caja Blanca, libro de arte que reúne la totalidad de las obras incluidas en la muestra, además de textos del escritor español Fernando Arrabal TS., la historiadora Tania Lorandi y el oculto artista italiano Enrico Baj TS., y de poetas, escritores e investigadores nacionales que abordan los nexos entre Marcel Duchamp y Chile.


INFRAleve es una iniciativa independiente de ARTE59, Ediciones Corriente Alterna, Colegio de `Patafisica de Chile y AJíCOLOR diseño. (Idea original y coordinador general del Proyecto:
Claudio Aguilera A.)


Más información en
http://infraleve.blogspot.com/
expoinfraleve@gmail.com

28/09/2008 19:27 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.


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