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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2010.

30 Miradas. Pilar Bayona

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30 Miradas. Pilar Bayona

Presentación del libro.

Día: 14 de enero de 2010
Lugar: El Corte Inglés (Ámbito Cultural) de Zaragoza
Hora: 19:30 h.

Intervendrán:


Mª Antonia Martín Zorraquino. Catedrática de Lengua Española en la Universidad de Zaragoza


Mª Pilar Armijo Castro. Profesora del Conservatorio de Musica de Zaragoza

Julián Gómez Rodríguez. Diplomado en Ciencias de la Documentación y Director del Archivo Pilar Bayona


Antonio Bayona de la Llana. Arquitecto y Director del Archivo Pilar Bayona


Raúl Herrero, escritor y editor

 

 

 

El pasado 13 de diciembre de 2009 se cumplió el trigésimo aniversario del fallecimiento de la pianista Pilar Bayona, y creí que sería el momento adecuado para reunir y seleccionar algunos dibujos de la intérprete y completar la idea proponiendo a algunos amigos, músicos, familia y personas relacionadas con el arte, que escribiesen un texto en cualquiera de sus estilos y géneros, como un poema, artículo, cuento breve, compases musicales, etc., dedicado a Pilar Bayona, como homenaje a toda una vida dedicada a la música.

Cada texto podría vincularse a una caricatura o dibujo, y así se unen los 30 años que han pasado desde su fallecimiento con 30 caricaturas y los 30 textos escritos para mantener vivo el recuerdo de Pilar Bayona.

Los retratos que se han seleccionado para esta publicación son en su mayoría las caricaturas de prensa existentes en el Archivo Pilar Bayona, y se ha completado el número de 30 con otros dibujos del Archivo, también retratos de la pianista.

Julián Gómez

 

 


Para más información:
www.librosdelinnombrable.com

11/01/2010 10:02 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

María Pilar Martínez Barca escribe sobre Pájaros tristes de Juan Eduardo Cirlot

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Cuando la música es pájaro

Juan Eduardo CIRLOT, Pájaros tristes y otros poemas a Pilar Bayona, prólogo de Antón Castro y Antonio Bayona, epílogo de Antonio Fernández-Molina, apéndices de Luis García-Abrines y Julián Gómez, Zaragoza, Libros del Innombrable, Biblioteca Golpe de Dados –Poesía-, 2001, 100 págs.

Un niño de 12 o 13 años se asoma a los secretos de su tía a través de un cuaderno. Los poemas, muy breves, van describiendo el vuelo de unos pájaros negros, tristísimos, ausentes. Al fondo, acordes de Ravel y de Scriabin, junto al canto de bronce de las aves, de campanas o hierros traspasando sus ojos, hasta dejarlos ciegos. Y entre una línea y otra, una pasión sin límites. Una leyenda antigua se recrea. Es Antonio Bayona, sobrino de Pilar.

Juan Eduardo Cirlot (Barcelona, 1916-1975) vendría a Zaragoza en el 40 como soldado raso, consecuencia de una contienda absurda. Del uniforme caqui a las gratas tertulias con María de Ávila, los Buñuel, Federico Torralba, Labordeta o Derqui; del café reflexivo a las salas de cine; del collage, el dibujo y la música al poema exquisito, fraguado a fuego lento, desde el alma. Autor de La muerte de Gerión y miembro destacado del grupo Dau al Set, supera sin negarlo el mejor surrealismo de ante y de postguerra. Todo cuanto recrea se le transforma en oro.

Y esos pájaros tristes que descubrió el niño, al abrigo del piano de la tía Pilar, nacen de dentro. “Todo ser alado es un símbolo de espiritualización” (Diccionario de símbolos). Son pájaros que aman y que sueñan, o se posan, esperando: “Así tú, para siempre: / rodeada de rocas, de silencio.” (p. 37). Pájaros en el río o en las islas, nocturnos, ciegos, muertos. Impregnados también de un lirismo sin nombre y sensaciones cálidas: “sin violines, solos yo, y mi concierto / … / cantaríamos la dulzura de los pájaros / --mientras lloran las campanas, / y se desnudan los sueños--” (“Pájaros de invierno”, p. 53). Pero las aves, como el alma misma del músico o poeta, varían de de color, ascienden y descienden, o vuelan en bandada, del lado más oscuro del corazón del hombre. No es fácil la lectura.

A veces es la muerte, tan lorquiana: “GRANDES cuchillos de hierro / -¡Niña! ¿Qué miras con ese miedo?” (“Pájaros ciegos”, p. 17). O es Juan Ramón, o Bécquer, y esa amarga añoranza de un viaje de golondrinas sin retorno. Asonancias, imágenes oníricas, sangrías de los versos, sinestesias. Vanguardista y romántico, intemporal, auténtico: “Puede ser [la fuga] hacia lo hermético, como en mi caso” (p. 77). Son las huellas de Blake, Hölderlin, Poe o Novalis. Pero también lo clásico y antiguo –no tan presente acaso como en Ciclo de Bronwyn-: “Celeste hilandera de los sueños” llama a Pilar Bayona (p. 59).

Si los Oiseaux tristes de Ravel levantaron su vuelo al calor del estío, y el ruso Scriabin aparece “Rodeado de rosas negras, de misterios” (p. 61), lo que movió las alas de estos pájaros fue la ausencia, el sueño, el desamor: “…pero nada es tan triste / tan triste como el llanto de mis / sueños… / que se van lejos.” (“Los pájaros en el río”, p. 45). Y ese niño que aún somos se estremece con la impresión fugaz de aquel viejo grabado de un cuento infantil, de una antigua leyenda …

             María Pilar Martínez Barca

“Cuando la música es pájaro”, –comentario a Pájaros tristes y otros poemas a Pilar Bayona, de Juan-Eduardo Cirlot, Zaragoza, Libros del Innombrable, 2001–, Trébede. Mensual Aragonés de Análisis, Opinión y Cultura, Nº 62 (abril de 2002).

Para más información:

http://librosdelinnombrable.com/catalogo/catalogo.asp

12/01/2010 13:42 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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13/01/2010 18:18 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Traducciones de cuentos del libro Así se cuece a un hombre de Raúl Herrero

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En el marco del Master en Traducción Literaria 2007-2008 organizado por el Departamento de Traducción e Interpretación de la Universidad de Alicante se han traducido al francés algunos cuentos del libro de relatos de Raúl Herrero "Así se cuece a un hombre". Mil gracias a todos los autores por el trabajo. Se han colgado todas las traducciones en la sección de noticias de la web: www.librosdelinnombrable.com.

Desde aquí deseo agradecer a los creadores del Master y a los traductores su labor. Como muestra reproducimos uno de los textos traducidos.

La Leocadia

Au risque que cela vous semble être une plaisanterie, ou peut-être une fiction propre d’un esprit déséquilibré, ce qui est sûr, c’est qu’il existe des lieux où l’individu est obligé de réaliser une tâche, ingrate en règle générale, en échange d’argent, et de partager une série d’heures avec d’autres personnes vivant dans des circonstances identiques, normalement semblables jour après jour, sans même tenir compte de leurs degrés d’affinité. Quel parfait manque de tact !

Elle et lui se trouvaient dans cette incohérente situation, même si dans leur cas il existait une entente mutuelle. Pendant les succincts instants libres que leur procuraient les archives, les fichiers et les rapports, ils développaient d’incandescentes réunions et des divagations prolongées. Fréquemment ils échangeaient des propos sur la mort, l’éthérée, l’immortalité de l’âme, les expériences qui nous renvoient à un monde de sensations aux limites de la vie.

Entre eux s’était créée une complicité que seule la délinquance ou la tension d’amour est capable de générer ; peut-être que l’adjectif « bizarre » est celui qui peut la définir au mieux. Sa voix à elle s’agitait avec la grâce d’un poisson-écureuil défilant dans l’air, respirant de l’oxygène les branchies grandes ouvertes tout en prenant de l’eau pour le fond de ses poumons de plumule. Cette voix lui rappelait la cadence somptueuse, sinueuse et soyeuse de Blossom Dearie. Il aimait l’écouter car elle employait un ton et des pauses créant des mélodies uniques ; elle semblait s’approprier de la danse du mot, elle ne cessait jamais de prononcer ne serait-ce qu’une seule syllabe.

Pendant le déjeuner, elle, dégageait une certaine inquiétude. Elle tenta de retoucher son maquillage à l’aide d’un petit miroir qui lui échappa des mains et se brisa en mille morceaux sur le plancher. Elle voulut dessiner une silhouette réjouissante sur sa serviette en papier, mais elle finit par profiler un homme-monstre semblable à ceux des peintures noires de Goya. Les personnages non fantastiques qui participent à ces tableaux se révèlent transfigurés en masques affreux, ils suintent une médiocrité qui émerge de leur peau. Les confrères du Pèlerinage à l’ermitage de San Isidro transpirent une gaieté proche de l’idiotie ; les deux vieillards qui mangent sont dépourvus de la dignité de l’âge, l’impuissance les a lesté et poussé jusqu’à l’iniquité. En général, il s’agit d’hommes qui, incapables d’apprendre d’eux-mêmes pour progresser, se sont laissés entraîner par la frustration pour se bourrer de mesquinerie et de tout ce qui peut être méprisable. Ceux qui ne tentent même pas de se perfectionner, on pourrait, à proprement parler, les qualifier de médiocres.

Arrivés à ce stade, elle, assaillie par les continuelles questions qu’il lui posait, finit par confesser qu’elle était atteinte d’une maladie avancée. Mais… la mort ? Sur elle, si pâle, si blanche, d’une peau si semblable à un pain au lait, à laquelle il ne restait plus qu’à montrer un sein pour égaler la Vierge et l’Enfant de Fouquet… Lui, désirait la voir le buste martyrisé par les plaies pour pouvoir s’occuper des soins, pour laisser ses mains se tacher de son sang, pour que l’infection le ravage également de la douloureuse trace de l’extinction.

Un après-midi pluvieux d’été, trempés d’un mélange d’eau et de sueur, ils se réfugièrent sous un porche. Elle regardait le ciel couvert par un énorme parapluie gris. Soudain elle lui annonça que, si suite à sa mort elle trouvait le moyen de communiquer avec lui, elle le ferait. Ainsi, elle interprèterait le rôle de héraut depuis l’au-delà, d’annonciatrice post mortem. Lui, tenta de l’en dissuader. Il préférait manquer de certitude, plus particulièrement quant aux révélations qui pourraient se faire depuis des terres empyrées. Le mauvais temps fit rapidement place à un soleil pléthorique, rempli de la grandeur propre de l’eau.

Lui, s’imaginait la mort comme un vieillard qui porte sur ses épaules un grand nombre de ballots de peaux humaines convenablement tannées. Après l’expiration, le vide ; après la fin, une porte fermée, scellée, menant à la réclusion sybaritique de la putréfaction.

Il rêvait d’elle. Il la voyait nue sur une mer de poulpes de sable. Des pêcheurs au visage couvert d’écailles et armés de crochets lui blessaient le ventre ; elle saignait et souriait, comme si la résignation lui évitait la douleur des blessures.

Lorsqu’ils marchaient ensembles, lui, faisait en sorte de ne pas lui voler d’air. Que peut-on faire face à quelqu’un proche de la mort ? Parfois il en faisait trop en essayant de lui faire plaisir ; en revanche il agissait de manière brusque s’il cherchait à se comporter de façon naturelle. Dans ses rêves, elle lui rendait visite ses dents à la main.

Avant de se faire hospitaliser pour la dernière fois, elle réitéra son intention. Elle lui parlait quasiment en silence, d’un murmure prolongé que plus tard il croirait réécouter juste avant de s’endormir. Dans ces propos aux syllabes détachées, elle lui répétait que, si réellement il existait un au-delà, si les morts pouvaient intervenir dans les actions des vivants, un jour elle le réveillerait : couverte de sa meilleure toilette pour lui décrire la fête d’outre-tombe.

Son état empira et lui se rendit à la clinique pendant de longues journées d’un été insoutenable. Elle mourut. Après sa dernière visite, il trébucha contre un chat mort au milieu de la rue. Les tripes de l’animal se desséchaient à cause du soleil ; une légion de mouches se rendit à l’inhumation, toutes vêtues de leur resplendissante carapace d’été.

Au fur et à mesure des années, il était convaincu qu’à n’importe quel moment, elle lui ferait part coûte que coûte d’un signe de la vie éternelle : une tasse bougeant toute seule, une voix au beau milieu de la nuit, un rêve dans lequel elle lui parlerait ; n’importe quel élément quotidien lui semblait imprégné d’un fascinant mystère.

Cependant, il perdit peu à peu la foi en cette lointaine possibilité. Il aurait préféré que sans aucune sorte de prudence, elle lui apparaisse tel un spectre effroyable le jour suivant son décès. Il souhaitait surtout la revoir, assister à l’ascension de son image.

Sa vie, il la vécut sans enthousiasme. Mais est-il juste d’employer ce mot lorsque l’existence est submergée dans cet imperceptible balancement qui procure une timide survie exempte de crises, de nouveautés et de conflits ? Si une conscience intelligente s’était présentée à lui pour lui demander : qu’es-tu devenu pendant ces trente dernières années ?, lui, aurait répondu par une liste confuse de circonstances tout à fait similaires à celles de son voisin, c’est-à-dire, un équivalent, rempli d’actions, à rien. Garder l’enthousiasme de l’existence requiert de fortes doses de bravoure, de manque de bon sens ou d’ignorance. Plus particulièrement lorsque les événements récoltent des fléaux afin de rendre plus difficile la récolte des fruits de l’effort.

Cela faisait trop longtemps qu’il n’était ni plus ni moins heureux, une inévitable sensation proche de l’apathie. Il se regardait dans le miroir et constatait, stupéfait, que son visage ressemblait chaque jour un peu plus à celui d’une langouste. La dégradation, qui ne cessa de l’effrayer durant les premières années, commença à lui sembler comique avec l’âge. Il écoutait fréquemment battre dans son cœur le cor de chasse de Siegfried.

Le tableau de Goya La Leocadia la lui rappelait. San doute à cause des dessins qu’elle ébauchait durant sa maladie à tout moment sur les rapports, les murs du bureau, sur n’importe quel papier. Pendant plusieurs années il trouva de petites bandes de papier, avec quelques-uns des coups de crayon qu’elle avait réalisés, dans les endroits les plus insoupçonnés des archives. La femme du tableau ne lui ressemblait en rien physiquement. Mais presque tous les dimanches, lui, se rendait au musée du Prado afin de la révérer et outrepasser, le regard dans le vide, le pesant et confus rideau du destin pour atteindre la connaissance de l’immortalité. Bien qu’il n’ait jamais parlé avec elle de Goya, ni des peintures noires, il évoquait un faux souvenir dans lequel il passait des heures à converser avec elle de cette peinture. A la surprise de sa famille, il fit encadrer et plaça dans son couloir une gravure de la toile. Depuis ce lieu, elle, d’une certaine manière, le protégeait, le surveillait, et lui, de la même façon, sentait qu’il lui ouvrait le chemin du retour au monde des vivants.

Les années, de leur lest de déboires, lui transformèrent la mémoire en une minuscule gorgée dans le gosier du souvenir. La vieillesse, de ses irrévérencieuses secousses, finit par l’aliter. Il percevait dans l’atmosphère l’odeur exotique du condamné. Lorsqu’il inspirait profondément, une fétidité de sang et de soir de la vie lui remontait dans la trachée, s’installait dans sa bouche et dans son nez, lui provoquait des nausées auxquelles il mettait un terme en vomissant généreusement. Il soupira, il ne savait pas si vers l’intérieur ou vers l’extérieur, ou s’il voulut soupirer. Ferma-t-il les yeux dans le dernier geste d’abandon ?

Il la vit au moment de l’éclat de lumière qui précède l’obscurité. Il la reconnut immédiatement ; les mêmes formes, les couleurs et la chaleur d’antan regagnèrent la palette des sens. Sur cette fange d’épais coups de pinceau qui était sa réalité, il réussit à distinguer, avant la fin, ses bras à elle dans une position triomphale. Il comprit alors qu’elle l’attendait depuis toujours en un lieu indéterminé, supérieur à l’horizon physique, qui seul peut être contemplé durant l’ultime seconde.

 

 

La Leocadia, nouvelle traduite par Adeline Voranger dans le cadre du Master en Traduction Littéraire 2007-2008 organisé par le Département de Traduction et d’Interprétation de l’Université d’Alicante.

Révision : Daniel Gallego, Paola Masseau, Miguel Tolosa.

Si desea descargarse el resto de traducciones en francés

de los cuentos del libro  puede hacerlo en el siguente enlace:

 http://www.librosdelinnombrable.com/noticias/noticias.asp

 

 

 

   ASÍ SE CUECE A UN HOMBRE

 

 

  

 

 

  Descripción: Prólogo de María Paz Moreno Dibujos de Fernando s.M. Félez En viñeta dibujo de Fernando S.M. Félez para Así se cuece a un hombre. Raúl Herrero maneja con igual soltura la reflexión, la ironía y el absurdo, enlazando magistralmente los acontecimientos de cada relato para tejer una tupida tela de araña que atrapa irremediablemente al lector. En este libro, ante el que no cabe la indiferencia, encontramos huellas perceptibles de autores como Julio Cortázar y Fernando Arrabal, pero también se hace inevitable recordar a Kafka y a Boris Vian, a Borges y a García Márquez. Sin duda estamos ante un autor que sigue la estela de los grandes escritores, lo cual es siempre un excelente punto de partida. Varios de estos relatos se mueven en el ámbito de lo surreal, rasgo éste de gran interés por ser poco frecuente en nuestra narrativa actual. Igualmente interesante resulta el particular tremendismo con que Raúl Herrero tiñe en algunas ocasiones sus narraciones, otorgando a la muerte, con sus luces y sus sombras, un papel predominante en el libro. María Paz Moreno

 

 

 

 

   Raúl Herrero, Así se cuece a un hombre, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2001.84-95399-24-5 

Prólogo de María Paz Moreno Dibujos de Fernando s.M. Félez.

Raúl Herrero maneja con igual soltura la reflexión, la ironía y el absurdo, enlazando magistralmente los acontecimientos de cada relato para tejer una tupida tela de araña que atrapa irremediablemente al lector. En este libro, ante el que no cabe la indiferencia, encontramos huellas perceptibles de autores como Julio Cortázar y Fernando Arrabal, pero también se hace inevitable recordar a Kafka y a Boris Vian, a Borges y a García Márquez. Sin duda estamos ante un autor que sigue la estela de los grandes escritores, lo cual es siempre un excelente punto de partida. Varios de estos relatos se mueven en el ámbito de lo surreal, rasgo éste de gran interés por ser poco frecuente en nuestra narrativa actual. Igualmente interesante resulta el particular tremendismo con que Raúl Herrero tiñe en algunas ocasiones sus narraciones, otorgando a la muerte, con sus luces y sus sombras, un papel predominante en el libro. María Paz Moreno.

 

 

  Precio: 11,39 €

Así se cuece a un hombre se encuentra en la actualidad en proceso de revisión y se espera una nueva edición en breve, revisada, corregida y con algún texto nuevo.

 

En la imagen superior:

La Leocadia de Francisco de Goya
1827 Oil on linen, transferred from plaster
57 inches by 52 7/8 inches
Prado Museum, Madrid

14/01/2010 11:17 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El perro blanco nº3 En memoria de Martín Marcos

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Entre el número de otoño e invierno el equipo de "El perro blanco" lanza  la publicación  de un número extra en homenaje al poeta Martín Marcos recientemente desaparecido. Puede  descargarse gratuitamente el número desde el enlace:

http://www.librosdelinnombrable.com/upload/El_perro_blanco_nº3.pdf

Este número tiene la característica de ser no venal, es decir, se enviará gratuitamente a
todo aquel que lo solicite hasta agotar existencias.

El sumario de la revista incluye:
En portada retrato de Martín  Marcos por Jaime Asensi
-Editorial por Mr. Mandrake
-Poemas de Martín Marcos
  -Grafiti de testimonios (I)
-Elegía por un desconocido por Fernando Arrabal
-Martín Marcos: el Martín de la poesía
- Pinturas para Martín Marcos por Rebeca Plana.
-Grafiti de testimonios (2).
-En memoria de Martín Marcos por Fernando Arrabal.
-Creación o vindicación del poeta por Antonio Muñoz Ballesta
-Homenaje obituario a Martín Marcos por Esteban de Rioja
-Un gran espacio para todo por Luis Miguel Martín
-Esto tampoco es un poema por Fernando Arrabal
-Los libros lloran por Martín Marcos (collage) por Juan Francisco Nevado

Para más información:
www.librosdelinnombrable.com

18/01/2010 11:33 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

1ª. Muestra de rock y arte. lamulamug

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FASE PREVIA AL

1er. Certamen de rock y arte contemporáneo.

 

 

 

1. ORGANIZACIÓN

lamulamug

2009-2010

ORGANIZADO por

SANTA ISABEL 2 S L

B 50693225.

C/Santa Isabel local 2

50003 Zaragoza (España)

2. AMBITO DE PARTICIPACIÓN

Podrán participar en la muestra, todos los artistas de cualquier edad, que residan en cualquier municipio de la Comunidad Autónoma de Aragón.

3. TEMATICA

La temática será libre. El jurado mantendrá los criterios de selección de semifinalistas y finalistas atendiendo a la creatividad, innovación, calidad técnica e identificación directa o indirecta de las obras con el fenómeno rock y su influencia en el siglo XXI en los ámbitos artísticos y sociologicos.

4. MODALIDADES

MAQUETAS

Cada grupo o solista (que tanto ellos como las obras no hayan tenido contrato editorial y discográfico en ningún ámbito ni regional, nacional o internacional) podrá presentar un mínimo de 4 y un máximo de 6 obras musicales originales.

Se presentaran en soporte CD / WAW. Todas las obras se deberán acompañar de un sobre cerrado en cuyo interior figuren los datos del autor y una breve reseña explicativa de la obra y que se incluya el titulo, la autoría, nombres y apellidos del autor, fotocopia del D.N.I, teléfono y email.

MICROMETRAJE.

Audio e imágenes en movimiento que no excedan los 2 minutos de duración, que hayan sido captadas de forma digital o analógica y con guión protagonizado por actores. Los proyectos serán presentados en formato AVI, MOV o MPEG a tamaño PAL (720x576 pixeles), grabado en CD o DVD.

Todas las obras se deberán acompañar de un sobre cerrado en cuyo interior figuren los datos del autor y una breve reseña explicativa de la obra y que se incluya el titulo, la autoría, nombres y apellidos del autor, fotocopia del D.N.I, teléfono y e-mail.

ARTE DIGITAL

Imágenes fijas generadas por escáner, cámaras y/o dispositivos de captura de imágenes que hayan sido trabajadas sobre aplicaciones gráficas computacionales. Los proyectos serán presentados en formato JPG a tamaño 800 X 600 X 72 dpi. Todas las obras se deberán acompañar de un sobre cerrado en cuyo interior figuren los datos del autor y una breve reseña explicativa de la obra y que se incluya el titulo, la autoría, nombres y apellidos del autor, fotocopia del D.N.I, teléfono y e-mail.

FOTOGRAFIA

Cada autor podrá presentar hasta 5 fotografías en color o blanco y negro en papel fotográfico con un tamaño mínimo de 21 X 27 cm. Brillo o mate y un CD ROM con las Imágenes presentadas que pueden ser independientes o pertenezcan a una serie. Todas las obras se deberán acompañar de un sobre cerrado en cuyo interior figuren los datos del autor y una breve reseña explicativa de la obra y que se incluya el titulo, la autoría, nombres y apellidos del autor, fotocopia del D.N.I, teléfono y e-mail.

MICRO RELATO

La obra se presentara exclusivamente en castellano. La extensión de los relatos no deberá exceder las 15 líneas, en DIN A 4, con letra tipo 12 a doble espacio. Se presentaran por duplicado en WORD. Todas las obras se deberán acompañar de un sobre cerrado en cuyo interior figuren los datos del autor y una breve reseña explicativa de la obra y que se incluya el titulo, la autoría, nombres y apellidos del autor, fotocopia del D.N.I, teléfono y e-mail. No se devolverán las no seleccionadas.

POESIA

La composición poética, con libertad de tema y forma, deberá tener una extensión en versos entre 100 y 150, escritos con letra tipo 12 a espacio 1,5 y por una sola cara. Se presentara en formato papel. Por duplicado, más un CD con la obra en WORD. Todas las obras se deberán acompañar de un sobre cerrado en cuyo interior figuren los datos del autor y una breve reseña explicativa de la obra y que se incluya el titulo, la autoría, nombres y apellidos del autor, fotocopia del D.N.I, teléfono y e-mail.

OBRA GRAFICA

Técnica libre, siempre sobre papel y con único tamaño .DIN A· 297x420 cm. El área de trabajo debe ser inferior para que el enmarcado no suponga una merma de la zona donde aparecen el motivo artístico. Todas las obras enmarcadas no más de 23 Cmte. y protegidas con material plástico o similar no se aceptaran obras protegidas con cristal. Todas las obras se deberán acompañar de un sobre cerrado en cuyo interior figuren los datos del autor y una breve reseña explicativa de la obra y que se incluya el titulo, la autoría, nombres y apellidos del autor, fotocopia del D.N.I, teléfono y e-mail.

Para todas las modalidades

Los costes corren por cuenta del autor, Santa Isabel 2 S L no asume ninguna responsabilidad por los daños, robo, perdida u otros riesgos similares sobre las obras participantes, desde la convocatoria hasta la devolución de las obras. Santa Isabel 2 S.L no suscribirá seguro alguno al respecto.

PREMIOS.

EXHIBICIÓN.

Todos los seleccionados para la muestra dispondrán de un espacio divulgativo de su obra en la web oficial donde además de una breve descripción y currículo del autor, se dará a conocer las obras presentadas. Las obras y sus autores seleccionados participaran en una Muestra Colectiva

– Exposición-. Se realizaran actuaciones musicales, eventos literarios y exposición , proyección de las obras seleccionadas, en una instalación que además de integrar todas las modalidades tendrá como objetivo resaltar el contenido artístico de las obras. Se realizara en la sala Rock Moog

Zaragoza durante tod el mes de Abril del año 2010, adaptando horarios especiales de apertura al publico.

A partir del primer día y hasta la fecha de clausura de la exposición los artistas participantes serán también los candidatos al premio del Concurso- Certamen denominado con el mismo nombre con el objeto de seleccionar y premiar a los participantes de la muestra que el jurado considere.

La selección final de los ganadores de la convocatoria supondrá la inclusión de sus obras en un proyecto que contendrá todos los artistas y modalidadesm en formato LIBRO DE ARTE.

El libro de artista, uno para cada ganador, dará forma a un objeto seriado y numerado que se distribuirá con el fin de difundir, promocionar, dar a conocer y fomentan los artistas ganadores.

El número de ejemplares de la edición quedara definido con la selección de los ganadores, contendrá CD musical –Dvd Micro metraje y Arte Digital, Catálogo Obra Gráfica y Libro Relato - Poesía. Sera editado en el mes de Noviembre del año 2010.

JURADO

El jurado estará formado para cada categoría por expertos en cada materia y un representante de santa Isabel 2 S.L.

Los nombres de los integrantes del jurado se darán a conocer públicamente antes del fallo de los artistas seleccionados para participar en la muestra.

ENTREGA

La recepción de los proyectos se realizará todos los viernes o sábados entre el Martes 1 de Enero y el sabado 27 de Febrero de 2010 de 22 hrs a 24hrs en la sala Rock Moog Zaragoza, ubicada en C/Santa Isabel 2 o C/Temple 18, Zaragoza, España, por correo electrónico o certificado a la siguiente

dirección: Santa Isabel 2 S.L- c/santa Isabel local 2- 50003- Zaragoza-

(España). lamulamug@gmail.com

Indicando RF: 1ª muestra – modalidad.

LIMITACIÓN DE RESPONSABILIDAD

El autor de cada proyecto garantiza a los organizadores del concurso la autoría, originalidad y propiedad de los derechos de autor sobre la obra y se obliga a responder de la evicción y responsabilidades legales que le correspondan, liberando a los organizadores de cualquier responsabilidad que emane de la obra, y de cualquier reclamación que terceras personas pudieran hacer respecto de ésta. El autor se obliga a indemnizar los daños y perjuicios directos e indirectos, morales y patrimoniales que puedan sufrir los organizadores por dicha causa. En caso de plagio, el autor será el único responsable ante el autor plagiado. En este sentido, SANTA ISABEL 2 S.L, declinan toda responsabilidad sobre el uso ilegítimo por el manejo de imágenes o sonidos protegidos por derecho de autor que los participantes en este concurso utilicen. Los autores de cada proyecto deberán tomar los resguardos necesarios sobre los recursos con derecho de autor que estén utilizando.

DIFUSIÓN Y PROMOCION

Los autores seleccionados cederán sus derechos de reproducción para la difusión promocional de los proyectos con la aceptación de estas bases. No se devolverán los CD con las obras no premiadas/seleccionadas.

ACEPTACIÓN DE LAS BASES

Se entenderá que toda persona que participe en la muestra, ha conocido y acepta íntegramente estas bases, careciendo de derecho a deducir reclamo o acción de cualquiera naturaleza en contra de los organizadores.

La organización se reserva el derecho de cambiar o modificar a lo largo del Certamen las Bases de este, para su buen desarrollo y contribución al objetivo final del mismo, pudiendo ampliar el ámbito de participación a nivel nacional o internacional y anular la convocatoria en caso de no alcanzar el nivel mínimo para la ejecución del proyecto final.

Zaragoza a 15 de Diciembre 2009

25/01/2010 08:31 Raúl Herrero Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El despido (Entremés o paso, XV)

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Entremés.
Pieza de teatro jocosa, en un solo acto, que solía representarse entre una y otra jornada de la comedia. María Moliner, Diccionario del uso del español. Segunda edición, Madrid, 1999.
Pieza dramática jocosa y de un solo acto. Solía representarse entre una y otra jornada de la comedia, y primitivamente alguna vez en medio de una jornada. Diccionario de la lengua de la Real Academia Española. Vigésima primera edición. Madrid, 1992.

 

Un despacho con una mesa de mármol (que bien podría ser una lápida). En la habitación varias cabezas humanas colocadas a modo de trofeo, además de espadas y fusiles entremezclados con objetos piadosos: cruces, sagrarios, el manto de la Virgen del Pilar, etc. Un hombre de unos treinta años juega al mini golf, al mini billar, o a cualquiera de esas distracciones ridículas sobre la mesa. Música de Réquiem, de cualquier réquiem. Golpes en la puerta. El hombre de la mesa, que es jefe de algo, se encuentra tan absorto que no reacciona. De nuevo, golpes en la puerta. Por fin el jefe, el hombre de la mesa, levanta la cabeza, oculta el juego tras unos segundos dubitativos y habla.

Jefe.- (Con voz aflautada) Sí, pase, este, adelante.

(Entra el empleado. Hombre de unos cincuenta años.)

Empleado.-Hola, buenos días.

Jefe.-A la paz de Dios, a la paz de Dios. ¿Qué se le ofrece? ¿Le apetecen unas pastas de té?

Empleado.-No, muy agradecido. Ya desayuné en mi casa. Mire, venía a traerle esta cartera.

(El empleado deposita la cartera sobre la mesa.)

Jefe.-(Tras brincar y de un salto ponerse en cuclillas sobre la silla como una gallina, si el lector me permite la observación.) ¡Dios Santo! ¿Qué es eso?

Empleado.-Una cartera.

Jefe.- (Mientras regresa a su posición original.) ¡Ah, una cartera! ¿De dónde la ha sacado?

Empleado.-Verá, resulta algo difícil de explicar. Vi como el jefe de la sección cuarta del departamento superior  le robaba la cartera a Ruiz Pérez. Me pareció impropio advertírselo a la víctima y también comunicárselo al ladrón. Durante unos instantes no supe qué hacer. Por fortuna, al jefe de la sección cuarta del departamento superior, en un descuido, se le cayó al suelo el objeto del delito. Se lo he traído  para que usted solucione este problema.

Jefe.-¡Pero qué me está usted diciendo! ¡Qué me está usted diciendo! Me deja con las nalgas en el aire, con las orejas en suspensión, con las manos en un mírame y no me toques. Por el momento, la cartera me la quedo yo y luego ya se verá.

Empleado.-Desde hace algunos meses vienen desapareciendo carteras… Y tras este incidente…

Jefe.-No puede ser. Usted está acusando a un hombre inocente, intachable, de buena familia, con el que comparto a mi mujer y que incluso es padre de varios de mis hijos. ¡No le digo más! ¡NO LE DI-GO MÁS! El  jefe de la sección cuarta del departamento superior posee mi absoluta confianza. Pero… si es como uan criatura, si viera cómo goza los domingos cuando realizamos juntos prácticas deportivas y ejercicios gimnásticos.

Empleado.-Comprendo su desconcierto. Aunque le advierto que no he sido el primero en saber de las costumbres del  jefe de la sección cuarta del departamento superior.  Otros empleados llevan años dejándose robar porque no saben qué hacer. Incluso las cámaras de seguridad grabaron al menos una docena de hurtos del jefe de la sección cuarta del departamento superior. En algunos cines se proyectan varias horas de metraje con esas cintas.

Jefe.-¿Varias cámaras? Vaya por Dios.  Se lo advertí al jefe de mantenimiento y no me quisieron escuchar. Les dije a los comisionados que si instalaban esas cámaras y las ponían en funcionamiento algún día tendríamos un disgusto.

Empleado.-Comprendo que se trata de una situación delicada pero… Los empleados apenas llegan a fin de mes… Al principio sólo lo hacía el  jefe de la sección cuarta del departamento superior, pero ahora le imita el homónimo del departamento inferior. Si bien éste lo hace con máscara y con navaja, con un estilo menos refinado, aunque tal vez más tradicional. Aunque según los testigos últimamente ya atraca sin cubrirse el rostro. Se ve que va adquiriendo confianza.

Jefe.-¡No hay peros que valgan! Usted me tiene harto, ¿me comprende? ¡Me tiene hasta los mismísimo co…, narices! Me ha traído al menos treinta o cuarenta casos de hurtos, extorsiones, pillajes y otros problemas de similar envergadura. Por ahí los tengo… archivados. Oiga, un poco de seriedad, que yo he venido aquí a trabajar, ¡pero usted me matará a disgustos! Y no lo va a conseguir, ¿me entiende? Entre otras cosas porque llevo muerto veinte años… y no sabe lo mucho que a uno le descansa la conciencia.

Empleado.-Perdóneme, le aseguro que lo he hecho con buena intención. Además, al tratarse de un ministerio,  pensaba que estos casos podían tener cierta importancia, que la gravedad requería que no cerrara los ojos…

Jefe.-¿Cerrar los ojos? ¿Me ha visto a mí acaso cerrar los ojos? ¡Ni cuando duermo cierro los ojos! ¿Y ese dinero? ¿Acaso es suyo?

Empleado.-Hombre, mío, mío, no, pero sí de mucha gente… Al fin y al cabo se trata de dinero de los ciudadanos que…

Jefe.-Ni ciudadanos,  ni nada.  Además los jefes de sección superior e inferior,  los mandamases de mantenimiento y cimentación, todos esos de los que usted me ha traído pruebas de pillaje también son ciudadanos. ¿O no?

Empleado.-Sí, claro pero…

Jefe- Ahí le he pillado, ¿eh? Mire, de la recaudación de este mes le daremos a Ruiz Pérez el dinero de la cartera más una propinilla... y aquí no ha pasado nada. ¿De acuerdo?

Empleado.-Pero  sabe usted que no sólo se trata de esa cuestión. También está el asunto de las obras.

Jefe.-¿Qué obras?

Empleado.-Ya me entiende. ¿No se acuerda? Por casualidad me enteré que el aparejador del edificio incrementa las facturas. Y su misma empresa que, por cierto, no existe, ha cobrado una millonada por las obras de reforma de varias delegaciones del ministerio.

Jefe.-¡Y a usted qué le importa! ¡Aquí el jefe soy yo y se hará lo que diga! ¡Pues no soy poco jefe yo ni nada!

Empleado.-Con  el dinero de  varias de esas reformas el subjefe ministerial, que es socio de la empresa inexistente de reformas, se ha construido un palacio en el centro de la ciudad. Y eso tarde o temprano se sabrá. Vamos digo yo…

Jefe.- Precisamente el sábado pasado estuve allí cenando. Y le ha quedado un palacio muy... muy... ¡muuuuuuu palacio! Con su capilla y su casa del pueblo y todo, ya lo creo. Pero si lo compara con el que se está preparando un servidor... ¿Quiere ver los planos?

Empleado.- Y esa cuestión de las comisiones… Aquí se llevan comisiones por los ingresos de las empresas de servicios externos la mayoría de los mandos. La corrupción ha llegado a tanto que  incluso el portero del edificio me ha pedido hoy unas monedas para permitirme acceder a mi puesto de trabajo.

Jefe.-¡Ese portero traidor! ¡Será cabrito! ¡Y a mí no me entrega nada! Lo sabía, lo sabía. En cuanto a usted, ¿qué pretende? ¡Qué despida a toda la plantilla! ¡Qué leches! (El jefe da un golpe en la mesa) Le voy a despedir a usted.

Empleado.-¿A mí? Pero si yo no he hecho nada.

Jefe.- Por eso mismo. Además seguro que algún día hizo algo. Mi papá, que de todo esto entiende mucho, ya me aconsejó que debía mandarle a la calle, que era usted un hombre muy díscolo y que no se atendría a razones. ¡Y mi papá siempre tiene razón! ¡Porque sino de qué un fútil como yo iba a tener este puesto!

Empleado.-Le doy la razón en todo a usted si quiere. Pero hombre, ¿despedirme a mí? ¿Qué he hecho yo?

Jefe.- Nada, no ha hecho usted nada, ¿le parece poco?

Empleado.- ¿Y por eso quiere despedirme?

Jefe.-En primer lugar usted me importuna con esas cosas que me causan trastornos gástricos y dolores de cabeza. En segundo lugar descubre  chanchullos por todas partes, ahora que yo pensaba en comprarme un liguero y un abrigo de visón con mi parte de las comi…

Empleado.-¿Cómo dice?

Jefe.-(Descuelga el teléfono.) ¿Está don Rogelio? Que se ponga. Oiga, quiero que descubra algo sobre el empleado ése, ¿cómo se llama? Ése, el que se mete en todo y nos va a fastidiar el verano. Seguro que algo habrá hecho.

(El jefe cuelga el teléfono.)

Empleado.-¿Con quién hablaba?

Jefe.-Con el mandatario teniente de subclase que se ocupa de las cámaras de seguridad y las nuevas tecnologías y proyectos, ¿Quién se cree que sustituyó las cisternas de los lavabos por los pozos negros? Hay que ahorrar, sobre todo ustedes.

(Suena el teléfono.)

Jefe.-¿Quién es? ¿Ah sí? ¿Cómooooooo? Ya lo tenemos, ya lo tenemos. Gracias, gracias.

(El jefe cuelga el teléfono con satisfacción.)

Jefe.-Bueno, muchacho, ya le tenemos.

Empleado.-¿A quién?

Jefe.-¿Acaso no se llevó usted un paquete de folios hace cosa de tres ó cuatro años?

Empleado.-Sí, pero lo pagué en caja antes de…

Jefe.-Sí, eso dice, pero el empleado de la caja dirá lo contrarío. ¡Y ahí sí! ¡Ahí sí tenemos un hurto! Además, otras fuentes apuntan a que usted tiene impagadas dos multas por mal aparcamiento.

Empleado.- Es cierto, pero he recurrido ese asunto. Los agentos se equivocaron de matrícula. ¿Y cómo sabe usted  eso?  

Jefe.- ¡Hombre, lo que yo sé lo  sé! ¡Eso no lo sabe nadie! Y déjese de excusas porque para mí es usted ¡culpable, culpable, culpable! ¿Conoce el tamaño de mis hemorroides?

Empleado.-No, señor.

Jefe.-Pues son enormes, gigantescas, desproporcionadas, como cuervos, como buitres, como aviones teledirigidos, como furúnculos de la estepa… y esas hemorroides un buen dia fructificaron y sus raíces de tamaño tamaño me alcanzaron el cerebro y con ellas pienso y depongo -todo al tiempo-. ¡Y si yo, que soy el jefe, digo que es usted culpable, es usted culpable!

Empleado.- Pero es que eso no es cierto.

Jefe.-¡Qué no es cierto! Le voy a meter una comisión de investigación, organizada por otro hijo de papá como yo, y ahí le sacaremos hasta las entretelas. Y no diga que no se lo advertí. Todos los días con la misma historia. Que si tal roba, que si fulano se lleva comisiones, que si no sé qué… ¿Y el chalet nuevo que me pide  mi mujer quién lo va a pagar? ¿Usted?

Empleado.-¿Yo? Pero si no tengo dinero.

Jefe.-Pues cállese, señor mío, cállese. ¿Quién le manda meterse en esas cosas? Que si tal se llevó esto, que si la cartera, que si el canesú… Viva y deje vivir, amigo mío.

Empleado.-Pero al tratarse de la oficina de un ministerio pensé que…

Jefe.-Ahí está el problema. ¿Se da cuenta? ¿Alguna vez le he invitado yo  a que piense?

Empleado.-No, señor, al contrario, incluso nos previno en su discurso de navidad del año pasado de los perjuicios del pensar. Pero a mí me cuesta…

Jefe.-Todo es cosa de acostumbrarse. Fíjese en mí. ¡Puntal y sostén -sostén en el buen sentido del término, ya me comprende- de esta empresa y prácticamente no he pensado en mi vida! Hago bromas, chascarrillos, hablo de fútbol, del tiempo,  ¡joder de cualquier cosa! Pero no voy por ahí tocando las narices. Ahora me veré obligado a demandarle, a despedirle, en fin, ya me entiende. No me ha dejado usted otra elección.

Empleado.-Sólo una duda si me lo permite. ¿El despido será procedente?

Jefe.-¡Por supuesto! Ya me ocuparé yo.

Empleado.-Oiga, pues nada, muy agradecido.

Jefe.- No es nada, no es nada criatura. Y ahora a aliviarse.

(El jefe acompaña a la puerta al empleado.)

Jefe.-Ya me dijo mi papá que era usted muy díscolo. ¡Ay, sino fuera por mi papá!

Empleado.-A mí me deja usted algo preocupado.

Jefe.-¿Preocupado por qué? Usted tranquilo, que si puedo le llevaré a la cárcel.

Empleado.-¿Y los ladrones?

Jefe.-Todos dentro, dentro, aquí dentro.

 

TELÓN

 

 



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